- Presentan libro Comunicación, política y género de Irma Cruz Esquivel
- La igualdad en las boletas no siempre significa igualdad en la pantalla, dice la autora
Micaela Márquez
SemMéxico, Ciudad de México, 8 de diciembre 2025.- En los tiempos de radio y televisión en procesos electorales las mujeres aparecen menos, fueron representadas de manera estereotipada y, peor aún, enfrentaron expresiones que pueden ser consideradas como violencia política, lo que demuestra que los sesgos en la comunicación electoral no son anecdóticos sino estructurales, se repiten, se normalizan y moldean la opinión pública.
Son los resultados del análisis de Irma Cruz Esquivel en el libro Comunicación, política y género, publicado por el Instituto Nacional Electoral (INE), que fue presentado en el último día de actividades en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, por el encargado del Despacho de la Coordinación Nacional de Comunicación Social, Sergio Uzeta Murcio y Carolina Navarro González, directora de la Coyotera Radio.
Sergio Uzeta Murcio invitó a leer la obra, pues “cada página escrita por Irma Cruz Esquivel nos recuerda que la igualdad todavía está en construcción y que nombrar las desigualdades es el primer paso para derribarlas”.
Hayde Carolina Navarro González, directora de la Coyotera Radio Comunitaria, dijo del texto que presenta un análisis de las campañas electorales de radio y televisión en nuestro país, un análisis que nos comparte el contexto de cómo pasamos de la cuota a la paridad y que ni siquiera hemos llegado a ésta.
Sin embargo, son los medios de comunicación los que con sus luces y sombras han acompañado y a veces frenado esa transformación, en sus narrativas se reproducen estereotipos que invisibilizan, minimizan o deslegitima la participación de las mujeres en la vida pública.
Detalló que la obra de Irma Cruz Esquivel nos convoca a mirar ese territorio con una lupa crítica, pero también con una disposición ética, comprender la relación que hay entre la comunicación política y género implica reconocer que cada mensaje mediático, cada palabra, cada imagen, cada encuadre participa en la construcción de una sociedad que puede avanzar hacia la igualdad o retroceder hacia viejas referencias.
Se refirió a los estudios de género en las ciencias sociales, pues se habla de este estereotipo de la mujer en la casa, cuidando a los niños, planchando, incluso de los colores que están asignados para el género femenino, las personas que se asumen como mujeres, sin embargo, ahora en este libro pues “yo tenía esa reflexión de una reconfiguración desde estos espacios de poder, de estos espacios políticos, de los estereotipos que tenemos como mujeres”.
Añadió que Comunicación, política y género nos recuerda algo fundamental, los medios no sólo narran lo que sucede, son un terreno de disputa simbólica donde se decide, ¿qué voces importan?
¿Qué historias merecen ser contadas? ¿Y qué cuerpos pueden ocupar la escena pública sin ser cuestionados?
La comunicación, como bien evidencia esta obra, es un arma de doble filo, puede reproducir violencias simbólicas que se vuelven estructurales, pero también puede abrir puertas, acompañar procesos emancipatorios y convertirse en una herramienta de transformación colectiva, afirmó Cruz Esquivel.
El libro, continúo, analiza la presencia de las mujeres en la radio y la televisión durante las campañas políticas y al examinar los miles de spots en estos medios, concluye que “la igualdad en las boletas no siempre significa igualdad en la pantalla ni en la radio”.
Es decir, “nos muestra con claridad que los sesgos en la comunicación electoral no son anecdóticos, son estructuras que se repiten, se normalizan y moldean la opinión pública”, por lo que ponderó que la autora no sólo se limita a un diagnóstico, sino que propone rutas concretas como construir campañas más igualitarias, mejorar los lineamientos para los medios de comunicación, una comunicación política libre de violencia, capacitación a partidos y equipos de campaña, así como un modelo de monitoreo mediático con perspectiva de género.
Sergio Uzeta Murcio destacó que del análisis de miles de piezas publicitarias, es decir, los spots que aparecen en radio y televisión, Irma concluye algo inquietante, la igualdad en las boletas electorales no siempre significa igualdad en la pantalla ni en la radio.
Se refirió a cómo en las campañas políticas los spots muestra a una candidata como cuidadora, una mujer suave, cercana al hogar y en cambio, a un candidato varón lo muestra como el líder nato, el duro, el decidido, lo que no sólo es publicidad sino un espejo de nuestras creencias colectivas. Y al hecho de cuando las noticias dedican más tiempo a los hombres que a las mujeres, aun cuando compiten por el mismo cargo en igualdad de circunstancias supuestamente, tampoco es casualidad, se ha convertido en todo un patrón.
Cuando las mujeres reciben ataques que aluden a su apariencia, a su vida personal o a su legitimidad para ocupar un cargo, estamos frente a formas de violencia simbólica que no sólo buscan descalificarlas, buscan prácticamente expulsarlas de la vida política. Y este libro tiene la virtud de que nos ayuda a identificar esos mecanismos, a nombrarlos y con ello a desmontarlos, que eso es fundamental.
No sólo se limita un diagnóstico, va más allá y la autora lo que nos propone son rutas concretas para construir campañas más igualitarias, como, por ejemplo, mejorar los lineamientos para los medios de comunicación, también nos propone una comunicación política libre de violencia, capacitación a partidos y equipos de campaña, en todo este tema y también lo que propone es un modelo de monitoreo mediático con perspectiva de género, que hoy es un referente en América Latina.
El libro nos recuerda que la democracia no se juega únicamente en las urnas, sino que también en la forma en la cual se comunica la competencia política y que, si las mujeres no son representadas en igualdad, la ciudadanía recibe información incompleta sobre quiénes son, qué piensan y qué proponen quienes nos aspiran a gobernar.
La participación de las mujeres en la política dejó de ser un gesto de inclusión para convertirse en un rasgo definitorio de nuestro sistema democrático.
Pero la paridad, y esto es muy importante subrayarlo, no se sostiene sola, requiere instituciones vigilantes, ciudadanía informada y medios de comunicación comprometidos con las nuevas narrativas.
Calificó este este libro como una herramienta fundamental para todas y para todos. Por ejemplo, para periodistas que buscan cubrir campañas con perspectiva de género, para académicos que estudian cómo se forman las percepciones políticas, para las feministas que luchan por espacios libres de estereotipos y violencia. También para las autoridades y los partidos políticos que deben, sobre todo, reformular la forma en la cual comunican.
SEM/mm/sj




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