Elda Montiel
SemMéxico. Cd. de México. 11 de febrero 2026.- Los trabajos de cuidados son los de mejores perspectivas para el futuro aunque con desafíos importantes de calidad laboral en América Latina y el Caribe, señala el reporte del “Atlas de los trabajos del futuro. Diez años de transformación en América Latina y el Caribe” realizado por Sur Futuro iniciativa de investigación de mercados laborales.
Los cuidados junto con los trabajos en ciencia y tecnología y el empleo verde forman el 17% de empleo en América Latina y el Caribe que están preparados para el futuro, mientras el 70% del empleo regional se concentra en ocupaciones vulnerables ante el avance de la tecnología, el cambio climático y el envejecimiento poblacional.
Tres de cuatro trabajos estratégicos se concentran en el sector de los cuidados ante el envejecimiento poblacional y para la equidad de género, pero con desafíos importante de calidad laboral.
Mientras los empleos en ciencia y tecnología y los verdes son los segmentos más dinámicos de la transición laboral, aunque siguen siendo de baja escala fuertemente masculinizados.
De ese 17% de empleos preparados para el futuro, los cuidados representan el 75 %. Se trata de trabajos fundamentales desde el punto de vista económico, social y de curso. Si bien emplean principalmente a mujeres, lo que podría generar nuevas avenidas para mejorar la equidad de género en el mercado de trabajo, su expansión se apoya sobre bases frágiles: condiciones de alta informalidad, bajos salarios y escasa institucionalización, especialmente en los cuidados directos y el trabajo doméstico.
La demanda de cuidados continuará creciendo en las próximas décadas debido al envejecimiento poblacional previsto en la región. El desarrollo de la economía del cuidado genera un triple dividendo a) social por mejorar el bienestar de quienes reciben cuidado; b) económico por su capacidad de impulsar la creación de empleo y la productividad, y c) de género al facilitar la participación de las mujeres en el mercado laboral.
Mientras en los países de ingresos altos los cuidados representan el 16% del empleo y predominan los trabaos en salud y educación, en América Latina y El Caribe la estructura es distinta. Los sistemas de cuidados están menos desarrollados representan apenas el 9% del empleo en América Central, 11% en el Caribe y 14 % en América del Sur. En la mayoría de los países el empleo de salud representa menos de la mitad que en las economías avanzadas y en educación no supera las tres cuartas partes. En cambio el empleo en casas particulares caracterizado una informalidad persistente y remuneraciones bajas, es 5 veces más representativo.
Este contrapeso marca que existe más de un camino para crecer en el segmento de los cuidados.
La región avanza en los cuidados como segmento laboral del futuro pero a través de empleo de baja calidad
El peso del trabajo doméstico en la región -amplio pero informal- refleja una paradoja . La región avanza en un segmento laboral que es clave para el futuro, pero a través de empleo de baja calidad. Para aprovechar las oportunidades es necesario fortalecer los sistemas de salud y educación y jerarquizar los trabajos del cuidado directo.
La investigación define a los trabajos de futuro como el conjunto de ocupaciones en áreas de complementariedad (trabajos STEM, verdes o del cuidado) que no se encuentran altamente en riesgo, expuestos a los efectos adversos de la automatización o del cambio climático.
De acuerdo al reporte América Latina y el Caribe se encuentran ante una oportunidad histórica para redefinir su futuro laboral en un contexto de profundas transformaciones tecnológicas, climáticas y demográficas. Advierte que exige una estrategia integral con políticas sostenidas en el tiempo que articulen los ejes estratégicos necesarios para guiar la transición laboral con empleos suficientes, profesionalización, empleo decente en los sectores que se busca expandir y asegurar que la expansión de oportunidades equitativa a las mujeres y a otros grupos históricamente excluidos de los nichos más dinámicos.
Las estadísticas muestran que el cuidado emplea al 12,4% de las personas ocupadas en la región, frente al 15,5% en los países de ingresos altos porque predominan los empleos calificados en salud y educación; mientras que en América Latina y el Caribe, pesa más el trabajo doméstico.
La brecha es extrema en el trabajo doméstico y el cuidado personal, donde ellas concentran el 90% de los empleos. 3 de cada 4 personas empleadas en estas ocupaciones son mujeres.
En la última década, la participación del empleo del cuidado aumentó levemente, pasando de 11,3% a 12,4% del total de ocupados. En los países de ingresos altos, el crecimiento fue más dinámico, con un aumento de dos puntos porcentuales. La composición por género, en cambio, se mantuvo prácticamente estable.
También recomiendan en el caso de los cuidados implementar estrategias integrales que vayan más allá del reconocimiento del trabajo de cuidados, con trayectorias claras, certificación de competencias, y reconocimiento de habilidades, lo que es indispensable para mejorar la calidad del empleo y aprovechar plenamente el potencial económico, social y de género de este segmento laboral esencial.
Así como contar con sistemas de información robustos, actualizados y comparables porque en la región las estadísticas laborales siguen apoyándose en encuestas de hogares o empresas que resultan limitadas para comprender como evolucionan las habilidades demandadas, los perfiles ocupacionales y los obstáculos que enfrentan las empresas en búsqueda de personal. Además hay vacíos de información sobre el sistema educativo y formativo.
Empleos STEM
Las ocupaciones STEM —vinculadas a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas— son un pilar clave de los trabajos de futuro. Se apoyan en una fuerte complementariedad entre personas y la tecnología: a medida que avanzan las innovaciones, crece la demanda de conocimiento experto capaz de desarrollarlas y aplicarlas con fines productivos y sociales. A pesar de su rol esencial en la transformación digital este segmento sigue siendo pequeño en la región, concentrado en nichos y con baja participación de mujeres.
Las ocupaciones STEM emplean al 4,2% de las personas ocupadas en América Latina y el Caribe, muy por debajo del 9,7% de los países de ingresos altos.
La participación femenina es muy baja: solo 2 de cada 10 personas que trabajan en ocupaciones STEM en la región son mujeres. Al igual que en los países de altos ingresos, las desigualdades son más marcadas en las áreas más técnicas, como las vinculadas a las TICs.
En la última década, el empleo STEM creció de manera lenta en la región, pasando de 3,8% a 4,2% del total de ocupados, por detrás del dinamismo observado en los países de ingresos altos en donde aumentó en 1,5 puntos porcentuales.
Empleos verdes
Las ocupaciones verdes son un componente central de los trabajos de futuro: expresan las complementariedades entre personas y ambientes necesarias para reducir la huella ambiental de los procesos productivos. En América Latina y el Caribe, sin embargo, este segmento sigue siendo minoritario —sobre todo en los perfiles de mayor calificación— y está fuertemente masculinizado.
Las ocupaciones verdes representan el 7% del empleo, frente a casi el 12% en los países de ingresos altos. La principal brecha se concentra en las ocupaciones de alta calificación: solo el 2,9% del empleo en la región corresponde a profesionales y técnicos verdes, mientras que en las economías desarrolladas este grupo alcanza el 6,7%.
Las mujeres representan apenas el 15,4% de las personas ocupadas en empleos verdes en la región, la menor participación femenina entre los segmentos que forman parte de las ocupaciones de futuro.
En la última década, el peso del empleo verde en América Latina y el Caribe se mantuvo estable. Y la participación femenina aumentó de forma muy gradual, de 14,1% a 15,4%.



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