Piden diálogo de autoridades con feministas abolicionistas
Más preocupados por la “diversidad” descuidan la atención a la violencia contra las mujeres
Sara Lovera, fotos Lisbeth Álvarez
SemMéxico, Cd. de México, 21 de marzo, 2026.- Por cuarta ocasión se manifestaron un puñado de mujeres en las calles de la ciudad de México, reconocidas como abolicionistas denunciaron que en México, se desarrolla una política contra el feminismo que pretende borrar el término mujer de la Constitución y leyes secundarias.
En la manifestación, pequeña y sencilla, se desplegó un dispositivo policial enorme, y ahí la protesta fue agredida momentáneamente por las policías mujeres, que eran el doble de las asistentes, sin consecuencias; dos detenciones momentáneas, golpes a una feminista y el secuestro de sus cosas. Pasado el diferendo, la protesta continuó hasta más allá de las 3 de la tarde.
Las demandas abolicionistas son: prohibir la regulación de los vientres de alquiler; las terapias de desapego en las clínicas de vientres de alquiler y terminar con la confusión entre sexo y género, que propicia que cualquier persona se “sienta mujer” y sustituya a las mujeres que por siglos han luchado por los derechos de las mujeres.
En un mitin, en medio de una ruidosa y festiva batucada, mantas y carteles contra el borrado de las mujeres, las abolicionistas, formadas principalmente por integrantes del Frente Feminista Nacional demandaron diálogo inmediato con las autoridades para evitar que continúe la explotación del cuerpo de las mujeres, tanto en imágenes, como en la permisibilidad de la prostitución que es en realidad trata. También denunciaron al gobierno mexicano que, alineado con los poderes internacionales han diseñado una estrategia perversa para borrar a las mujeres.
Demandaron que los congresos locales dictaminen leyes que prohibían la regulación de los vientres de alquiler, advirtiendo que la compra de bebés debe prohibirse, como señalan las leyes en todo el mundo, porque comprar un ser humano es lo más cruel que puede suceder a la humanidad.
La marcha duró casi 3 horas, para denunciar políticas que buscan borrar el término mujer, también afirmaron que se inflan las cifras de disminución de la violencia y que no se pueden atender deseos cuando el Estado lo que debe hacer es garantizar derechos y no deseos.
En sendos pronunciamientos, el de la lesbiana de Zacatecas y el del Frente, señalan que el gobierno mexicano, alineado con los poderes internacionales, busca eliminar la categoría mujer, fomentar los vientres de alquiler y una cultura de “autopercepción” , cuestiones de una estrategia perversa.
Degradar la categoría mujer es tanto como aceptar que cualquier persona puede ser “mujer” y con ello aceptar que cualquiera puede usurpar los derechos obtenidos por el feminismo,
De la misma forma también se busca borrar a las lesbianas, como denunció el grupo del FFN de Zacatecas.
El pronunciamiento del Frente Feminista Nacional afirma que la compra de bebés debe prohibirse porque no se puede comprar un ser humano, eso está prohibido por las leyes nacionales e internacionales. Además llamaron al gobierno a comprender que la práctica de vientres de alquilar es una forma de explotación de las mujeres gestantes.
Las manifestantes, adherida a la corriente abolicionista que centralmente defiende a las mujeres, signadas por su origen biológico, la lucha de las mujeres como la mitad de la población mundial y no como grupo vulnerable y están en contra de la mercantilización del cuerpo femenino en la prostitución.
Yan María Yaoyolotl , una de las promotoras de esta marcha contra el borrado de las mujeres, explicó a este medio que se ha deformado la conmemoración del 8 de marzo, y que se incluyen grupos sociales a las demandas, que no son de las mujeres, lo que perjudica una lucha histórica.

Denuncio que en harás de las “inclusión”, a los baños y albergues, se aceptan personas con sexo masculino que se sienten mueres. Los deseos, profundiza, no son derechos, cuando el Estado debe garantizar los derechos, no los deseos.
La estrategia perversa: ampliar el significado de la categoría Mujer y degradarlo, de una realidad material con fundamentos biológicos, a una superflua identidad volátil, que alberga a todas aquellas personas que, a conveniencia, decidan “autopercibirse mujeres”.
Este desajuste terminológico no es ingenuo, por el contrario, es un caballo de Troya con el que pretenden arrebatarnos todo aquello por lo que hemos luchado. No se trata sólo de la denominación, sino de todo lo que implica: al aceptar que cualquier persona puede ser “mujer” se acepta que cualquiera puede usurpar los derechos obtenidos, con años de trabajo, para las mujeres; asimismo se acepta que cualquier persona puede acceder a los espacios y derechos de la mitad de la población.
Otros puntos manifestados son:
Afirman que muchos gobiernos populistas autodenominados cínicamente “de izquierda” o “progresistas” se encuentren promoviendo la nueva ideología de la “identidad de género” sin darse cuenta (o quizá sí) de cómo esa tendencia nos desplaza, invisibiliza y coloca en una posición de enorme riesgo ante la creciente violencia misógina.
Denuncian que ahora toda la atención gira en torno a la “diversidad” y se crean políticas públicas enfocadas en cuestiones teóricas y en promoción de la “inclusión”, mientras desatienden la violencia real en la que estamos inmersas las mujeres.
Advierten que en México, no todas podemos decidir sobre nuestros propios cuerpos: en muchos estados persisten tanto la penalización del aborto como la esterilización forzada.
La violencia sexual tampoco ha cesado, por el contrario, hay un aumento de casos de violaciones dentro y fuera de las familias, incluidos, tristemente: el incesto cometido contra niñas, niños y adolescentes, el maltrato y tortura de mujeres a manos de sus esposos; los casamientos infantiles; el sistema de adopción de niñas y niños que permite el maltrato o abuso sexual infantil; la pederastia o abuso sexual a menores, el turismo sexual contra mujeres y niñas; la esclavitud sexual; la violencia sexual encubierta al interior de las fuerzas armadas contra las integrantes de éstas; con la nuevas tecnologías se reporta también un nuevo auge en la pornografía, prostitución y trata de mujeres.
Hay violencia simbólica; es escaso el derecho a la educación; se imponen a las mujeres las labores de cuidados de otros; el trabajo doméstico sigue siendo invisibilizado y no pagado o precarizado.
Insistieron en que la lucha de todas las mujeres, sus tragedias y exclusiones es por ser mujeres, biológicamente mujeres, oprimidas por toda la historia.
La marcha terminó pacíficamente.





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