Soledad Jarquín Edgar
SemMéxico, Ciudad de México, 12 de junio, 2026.- La frase expresada este viernes por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo seguramente será muy recordada a lo largo de la historia: “el que apuesta en contra de México siempre le va a ir mal, le va air mal en la cancha, le va a ir mal en la política, le va a ir mal en la vida; quienes queremos a México pues va a ir bien en la cancha, va a ir bien en la vida y va bien en la política…”.
Sí la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, tiene usted toda la razón. Ya lo dice la cultura popular mexicana: al que obra mal se le pudre el tamal. Sin embargo, valdría la pena que sus frases, sus dichos, sus oraciones, fueran más claras. Preocupa sobremanera su expresión porque le faltó dirección, porque esa frase fue en general, dirigida a quienes incomodan la fiesta ¡qué pena!
Es cierto, el Mundial de Futbol de la FIFA y sus 13 partidos en México de alguna manera nos lleva a estar eufóricos, más cuando gana su primer partido la selección mexicana. Sin embargo, esa alegría está lejana para miles de familias en este país atravesado por una guerra no declarada que desde hace décadas, agudizada por el “avance institucional” del crimen organizado, familias a las cuales les han arrebatado una o más personas, familias que no han encontrado respaldo en los gobiernos y eso también atañe al actual gobierno de la 4T.
Por eso las protestas, por eso la gente salió a la calle a protestar -maestros, estudiantes, trabajadores de la salud, pero las protestas por las 139 mil personas desaparecidas, algunas familias completas, son 11 mujeres asesinadas cada día y más de 50 asesinatos por día en el país -que descendió, eso dicen-, pero cada asesinato, cada feminicidio, cada desaparición provocada por esta violencia, sin duda, duele.
Por eso la alegría de la que habló en su mañanera y que a la presidenta se le notaba, no se disfruta igual, como dice una madre buscadora “salimos ahora para que nos vea la prensa internacional”. Es evidente, el provecho financiero en el mundial no es para todos, sin embargo, también hay forma de decirle al mundo lo que aquí está pasando.
Las madres buscadoras, las madres de feminicidio, los estudiantes normalistas… están lejos de no querer a México, por el contrario, quieren un país mejor, un país, sin violencia, con justicia, sin violencia, algo que a muchas familias se les ha negado durante años, lo que se traduce en acumular impunidad y que hoy es superior al 90 por ciento.
Cuando la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo llegó a ocupar el máximo cargo de la política mexicana hubo una enorme ilusión, en específico para las mujeres, y no me refiero solo a las feministas, me refiero a las masas, porque hubo una sensación esperanza por parte de las madres de víctimas de feminicidio y las madres buscadoras, las otras mujeres de este país, esas que viven lejos de la alegría de cualquier partido de futbol, del verde las camisetas, de las banderas ondeando, del grito eufórico de gol, porque en sus hogares no solo falta una persona desaparecida o víctima de feminicidio, sobre todo falta la justicia. Ellas, de que aman México lo aman, por eso están en las calles, porque si hubiera justicia, estos delitos no se repetirían.



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