Roberto Vizcaíno
SemMéxico, Cd. de México, 24 de junio, 2026.-El sábado 7 de marzo de este año, en Doral, Miami, Florida, Donald Trump encabezó la integración del Escudo de las Américas.
Ese día 17 mandatarios de America Latina firmaron la integración de un frente militara-ideológico común para combatir los carteles de las drogas que han penetrado a la región y son el eje de la violencia y la degradación de sus sociedades.
A ese encuentro no fueron invitados ni Claudia Sheinbaum de México, Gustavo Petro de Colombia ni Luiz Inacio Lula da Silva de Brasil, y otra media docena de gobernantes alineados a la izquierda latinoamericana y del Foro de Sao Paulo, un frente con fuertes herencias de la Cuba de Fidel Castro y la Venezuela de Hugo Chávez.
En Doral, estuvieron presentes junto a Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio -verdadero constructor de este frente-, Javier Milei, presidente de Argentina; Rodrigo Paz de Bolivia, José Antonio Kast -entonces presidente electo de Chile-, Rodrigo Chaves de Costa Rica, Daniel Noboa de Ecuador, Nayib Bukele El Salvador, Mohamed Irfaan Alí de Guyana, Nasry “Tito” Asfura de Honduras, José Raúl Mulino, de Panamá, Santiago Peña de Paraguay, Luis Abinader de República Dominicana y Kamla Persad-Bissessar de Trinidad y Tobago.
En su intervención ante todos ellos Trump no le dio vueltas a los objetivos de esta alianza denominada Escudo de las Américas: el primero, crear un frente militar para combatir carteles de las drogas, casi todos ellos mexicanos y formar un bloque ideológico de derecha en el continente que, alineado a su gobierno en EU, relanzara el principio de America para los Americanos.
Pero la cosa no quedó ahí, el presidente de EU igual se fue directo contra el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum al afirmar, denunciar, que “el epicentro de los carteles y su violencia está en México… todo pasa por México”, remató.
Y si bien entonces priorizó el uso de recursos militares que forman los 17 países firmantes del Escudo de las Americas, por sobre las agencias civiles de seguridad, el presidente Trump dejó en claro que el otro gran objetivo era el impuso y apoyo para el triunfo de gobiernos de corte conservador en el hemisferio.
Entonces estaba por ocurrir la derrota de la corriente de izquierda de Evo Morales en Bolivia y apuntaba ya que lo mismo podría ocurrir en Colombia y Perú. En Brasil habrá elecciones presidenciales en octubre y existe ya una fuerte corriente de apoyo a la candidatura del hijo de Bolsonaro, de corte ultraderechista.
Estos días ocurrió lo previsible en Colombia con el ascenso del ultra Abelardo de la Espriella -abiertamente apoyado por Trump-, que pone fin al desastroso gobierno de Gustavo Petro, y en Peru avanza el triunfo de Keiko Fujimori, igual de corte conservador.
Con la ya larga y muy angustiosa agonía del régimen de Miguel Díaz Canel en Cuba, y la denuncia lanzada por EU por asesinato contra Raul Castro, ya prácticamente los dos gobiernos afines al Foro de Sao Paulo en la región son el de Claudia Sheinbaum en México y el de Daniel Ortega en Nicaragua.
Ya hasta Lula da Silva se ha desmarcado de lo que queda de este Foro.
A la extinción del Foro de Sao Paulo ha seguido una cascada de declaraciones de las últimas 2 semanas de los miembros más cercanos a Trump sobre la posible operación militar directa en México, lo que advierte que el cerco norteamericano se estrecha cada vez más sobre el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Al reciente ataque directo en Venezuela para eliminar al líder del Cartel del Tren de Aragua fue un claro mensaje de que EU no parará para exterminar a los carteles de la droga estén o no en México.
Cada vez se fortalece más la alianza del «Escudo de las Américas» como un frente militar, policiaco y de inteligencia contra cárteles y organizaciones criminales consideradas amenazas terroristas transnacionales en el hemisferio… pero con una influyente carga ideológica ultra conservadora que acorrala a los pocos que quedan ya y que alguna vez fueron parte de un influyente Foro de Sao Paulo.
EL OFICIALISMO EN SENADO RECONOCE HAY GRAVES PROBLEMAS
Integrantes de la Segunda Comisión de la Permanente, que preside el senador panista José Máximo García López, se comprometieron ayer a actuar con “voluntad política” para desahogar los temas que más aquejan a la sociedad, tales como la atención de la salud, la seguridad social, la vivienda y la atención de grupos vulnerables.
En su oportunidad, el senador de Morena Óscar Cantón confió en que la buena fe y la voluntad política imperará en las decisiones de la Segunda Comisión:
“… no tengo ninguna duda de que todos tenemos algo que aportar y de que México necesita el concurso desinteresado de todos los que formamos parte de esta Comisión”.
El legislador de Morena reconoció que el país enfrenta graves y sensibles problemas que deberán tramitarse en el Segundo Receso del Segundo Año de Ejercicio de la LXVI Legislatura para de darle a México lo que necesita, que es libertad, seguridad, bienestar y justicia, subrayó.
“Formamos parte de un Poder de la Unión y tenemos que honrar esa distinción que el pueblo de México nos ha dado con su voto. Por eso, exhorto a mis compañeras, a mis compañeros, para que todos transitemos a un camino de diálogo y de acuerdo, de que la mejor propuesta que es la del pueblo de México, sea la que impere en todas nuestras decisiones”, indicó el senador Cantón.
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