En los ochenta del siglo pasado, Digna Ochoa había llevado los casos penales más delicados en los que estaban involucrados el ejército y los servicios de seguridad pública.
Su labor en la emisora no estaba relacionada con ningún tipo de información comprometida, de denuncia o “sensible”, por lo que, en principio, podría tratarse de un feminicidio.