Hay que recordar que en su negra etapa al frente del país prohibieron el noble juego, los yihadistas también lo rechazan como ‘haram’ (pecado en árabe), por eso, en algunos centros para rehabilitarlos, entre otras cuestiones, juegan al ajedrez.
Un mínimo de 40 años de cárcel no ha disuadido a los feminicidas, que más bien parecen multiplicarse; tampoco parece ser un problema tradicional de seguridad pública, sino que el componente de vulnerabilidad física de las mujeres es sin duda el machismo