“Me dieron a escoger: hogar o gloria,
Y en mis manos pusieron el mandato
Seis años nada más, que es un buen rato
Para abrirme las puertas de la Historia.
No sé si fue una pírrica victoria
Que ahora reflexiono y aquilato.
Metí amor y familia en un retrato
Y fue el poder la línea divisoria.
El eco del aplauso es mi cortejo.
Hoy el pueblo me baña con sonrisas.
“Me porté bien”, quizá soy un consejo.
Adentro angustia, pero afuera risas.
No es nostalgia es historia no me quejo,
Mientras que lento Cronos me hace trizas.”
Elvira Hernández Carballido
SemMéxico, Pachuca, Hidalgo, 2 de abril, 2025.- Este poema titulado “Opción” delata la voz de una mujer dedicada a la política, senadora en 1976 y después la primera elegida para ser gobernadora de un estado en nuestro país. Sus palabras hoy más que nunca logran sacudir o incomodar. ¿Es necesario “portarse bien” para cruzar las puertas de la historia? ¿Cuántas veces se saluda al pueblo con una sonrisa mientras el malestar o la inquietud propios deben ser escondidos? El tiempo cobra, ¿qué le puede cobrar a una mujer dedicada a la política?
Griselda Álvarez gobernó el estado de Colima en el lapso de 1979 – 1985. Su bisabuelo fue el primer gobernador de esa entidad al igual que su padre. La herencia política pareció alcanzarla. Sin embargo, su nombramiento fue cuestionado. Criticaban que no había nacido en esta región y que jamás había vivido ahí.
Los empresarios de la región afirmaban que no era momento de poner a una mujer al frente de la entidad colimense. En el Partido Revolucionario Institucional (PRI) el apoyo era mínimo, pero nadie se atrevió a contradecir al presidente que decidió respaldarla. Aunque también es cierto que ella hizo una gran labor para ser reconocida, trabajó con inteligencia para que la gente viera en ella a una protagonista de la política mexicana.
Durante su campaña, tenía que declarar con frecuencia que para gobernar no debía preocuparles que fuera mujer: “Yo creo que se trata de capacidad, de trabajo, de inteligencia, de habilidad, de sensibilidad social, no tiene nada que ver el sexo”. Poco a poco logró persuadirlos gracias a su tenacidad y talento. Su trabajo persuasivo dio los resultados que esperaba y el día de su triunfo electoral un periódico local dio el siguiente encabezado: “Una era de tranquilidad, trabajo y progreso, son las esperanzas del pueblo colimense, con el gobierno de Griselda Álvarez Ponce de León”.
Sin exagerar su triunfo, fue prudente en sus declaraciones: “Llegar al gobierno de Colima es para mí una gran satisfacción, pero al mismo tiempo un reto, porque la responsabilidad es fuerte, llena de actividades y problemas a que se enfrenta todo gobierno. El hecho de ser mujer y llegar a un cargo Ejecutivo representa un avance de la democracia.”
En el libro titulado “Griselda Álvarez ante la prensa. Un enfoque microhistórico”, Verónica Alejandra González Cárdenas analiza con precisión la figura política de la primera gobernadora de México. La investigadora califica de manera puntual la forma de gobierno de esta brillante mexicana y respaldó su argumentación con ejemplos contundentes. Entre ellos, las declaraciones de reporteros que la conocieron:
“Cuestionada sobre todo por su condición de mujer, Griselda superó obstáculos con las reglas vigentes en ese tiempo, ganó la candidatura —que entonces significaba la gubernatura misma— y emprendió un gobierno cuesta arriba. Varias eran sus ventajas, sobre todo el respaldo presidencial, el de López Portillo, primero, y el de Miguel de la Madrid, en la segunda mitad del sexenio local. Sin embargo, el apoyo federal no era, por sí mismo, garantía de buen gobierno. Se necesitaban otras características que Griselda conjuntaba: una gran inteligencia; un carácter firme y un sentido político natural aunados a su amplia experiencia administrativa: había sido funcionaria del Seguro Social, senadora, maestra. Por si fuera poco, poseía un bagaje cultural muy amplio, como lo prueban sus ensayos sobre literatura y su propia producción literaria. La animaba, además, un arraigado optimismo por la vida y el trabajo”.
¿Qué había en las mujeres que en aquella época se dedicaban a la política para lograr el reconocimiento de su trabajo? La autora citada parece responder esta interrogante.
“En las entrevistas con los reporteros y en las fuentes hemerográficas que se consultaron para esta investigación, es frecuente encontrar adjetivos que resaltan el contraste de su carácter: una mujer fuerte, pero sensible; una mujer que sabía hacer valer su autoridad, pero con respeto; también destacan su inteligencia, acervo cultural y su incansable labor por la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres; como escribió Sara Lovera (2009) en un artículo luego del fallecimiento de la maestra: “Era fantástica. Insistía en que no era feminista, más de una vez me lo dijo en las ocasiones en que la entrevisté, pero como gobernadora y amante de la cultura, organizó una guardería itinerante para que las mujeres pudieran asistir a los conciertos en Colima”.”
Que este texto represente un sencillo homenaje a una mujer política que jamás nos decepcionó y que nació el 5 de abril 1913. La extrañamos querida Griselda Álvarez.