penas el miércoles pasado se consumó el proceso legislativo con el voto de la mayoría de Morena en el Senado de la República. Para las y los lectores católicos, esta aprobación coincidió con el inicio de la Cuaresma que, como su nombre lo indica, concluirá 40 días después con la Resurrección.
Comienza el mes de marzo y con él, la parafernalia del “mes de la mujer”, así en singular. Muchas instituciones comienzan con sus campañas sobre “la mujer”, que luego olvidan el resto del año. Regalan florecitas, realizan eventos pomposos que les permiten poner estrellitas en la frente al funcionariado “comprometido con la mujer”.
Andrés Manuel López Obrador además de inexacto -mentiroso le dice mi abuela-, lengua larga, prepotente, arbitrario y todo lo que usted le quiera agregar, es hocicón.
Y un día, llegó un provocador correo firmado por mi maestra Ana Lau y Maricruz Gómez López para participar en un libro que tenía como objetivo recuperar la historia del feminismo en nuestro país
Desde antes de que su esposo asumiera la Presidencia de la República, la señora Beatriz Gutiérrez Müller manifestó que no aceptaría el título tradicional de Primera Dama, porque “no puede haber mujeres de primera y de segunda”.
El gobierno boliviano ha dispuesto una medida que es un reconocimiento para las empresas o entidades que lleven a cabo algunas pautas destinadas a eliminar las violencias de género y “coadyuven a la construcción de una cultura despatriarcalizadora”.
Sin lugar a duda, la demanda central, poco considerada, fue la de que las mujeres puedan participar en política, logrando el ejercicio al voto, ser votadas e intervenir en el gobierno para empujar todos los derechos de la mitad de la población.
Esta afirmación absolutamente contradictoria, nos convoca a reflexionar en ciertos tipos de las violencias contra las mujeres que nos agreden de manera desmesurada y a veces, resultan imposibles de identificar porque son imperceptibles.
Al iniciar el mes de marzo, comenzarán una gran diversidad de actividades feministas que buscan para poner sobre la mesa las reivindicaciones sociales de las mujeres, de nuestros derechos, tan maltrechos en estos tiempos de violencia machista, venga de donde venga.
A partir de este domingo 2 de marzo ofrecemos: una retrospectiva, a 50 años de la primera conferencia mundial de la mujer que se celebró en México, de los 30 años de la IV Conferencia Mundial de la Mujer, Beijing 1995 y todo lo que sucede y está sucediendo alrededor del 8M.