- Hablar de emprendimiento supone nombrar miedos, desmontar estereotipos
- Nació como respuesta a la escasa presencia femenina en la creación
Lisandra Fariñas
SemMéxico/SEMlac, La Habana, 5 de enero 2025.- Hablar de emprendimiento femenino en Cuba implica mucho más que negocios. Supone nombrar miedos, desmontar estereotipos, construir redes y, para muchas mujeres, validarse en espacios históricamente masculinizados.
Esas y otras reflexiones atravesaron la última edición del espacio Ellas hablan, celebrada el 20 de diciembre en la Fábrica de Arte Cubano (FAC), en La Habana, con la participación de varias de sus protagonistas a lo largo de tres años.
Impulsado por la plataforma Negolution, en alianza con la Embajada del Reino de los Países Bajos y la FAC, la iniciativa nació como respuesta a la escasa presencia femenina en la creación y liderazgo de micro, pequeñas y medianas empresas en el país.
«Las métricas indican que menos del 30 por ciento de estas empresas son lideradas por mujeres», recordó Marta Deus, cofundadora de la revista digital Negolution e impulsora de la iniciativa. Ese dato motivó la urgencia de crear un espacio para compartir experiencias, obstáculos y aprendizajes.
«Pensamos que había que hacer algo, animar a otras mujeres a atreverse», rememoró Deus. A su juicio, el intercambio de historias reales ha sido clave para que muchas emprendedoras se reconozcan en otras y se sientan acompañadas en contextos de alta incertidumbre.
Aunque esta edición marcó el cierre del ciclo de encuentros presenciales, Deus anunció que Ellas hablan continuará como marca y plataforma de apoyo, con nuevas líneas de acompañamiento, asesoría y conexión entre mujeres. «Hemos recibido tantas solicitudes de ayuda, tantas ideas, que no podíamos simplemente dejarlo aquí», adelantó.
Para Sandra Lopes, cofundadora de Fábrica de Arte Cubano, participar en este proyecto significó también romper con temores y dudas: «Fue un desafío hablar de mí ante una audiencia que no conocía, pero salí totalmente fortalecida», valoró. Insistió en que el cierre de ciclo del espacio no representa un final, sino «un camino que seguimos recorriendo juntas».
Diana Sainz, fundadora de los proyectos gastronómicos Ecléctico y Home Deli, compartió también la experiencia de «desnudarse» emocionalmente ante un público mayoritariamente desconocido y la importancia de sentirse acompañada en un contexto cada vez más complejo para emprender.
«Más que el miedo de exponernos, recibimos muchísimo de la audiencia. Espacios como este te hacen sentir que no estás sola», afirmó.
Sainz relató que, a partir del diálogo con el público, comprendió el valor de emprender desde las comunidades, a partir de las necesidades reales de los barrios. También recordó el crecimiento de su proyecto durante la pandemia de Covid-19, impulsado por el apoyo comunitario, y defendió la necesidad de seguir soñando con el desarrollo de emprendimientos diversos en la nación caribeña.
A Idania del Río, fundadora de Clandestina, una marca de moda cubana establecida en 2015, Ellas hablan le ofreció un entorno de confianza, cercano, «más familiar», donde fue posible hablar sin rigidez sobre errores, aprendizajes y decisiones difíciles.
La diseñadora subrayó la importancia de cuestionar la competencia entre mujeres y de aprender a pedir ayuda, generar redes y construir referentes. «Sin esas redes es muy difícil avanzar, y los hombres lo han sabido hacer muy bien. Nosotras también tenemos que aprender», sostuvo.
Lizt Alfonso, directora de la compañía de baile que lleva su nombre, definió el espacio como un proyecto que «cohesiona en fuerza y en acción» y apostó por su continuidad en nuevas formas. Desde su mirada artística, defendió la capacidad transformadora de las mujeres y llamó a no conformarse: «Nos toca mover, cambiar, regenerar todo lo que podamos», dijo.
Con ella coincidió la directora de la Orquesta de Cámara de La Habana, Daiana García Siverio. A su juicio, este espacio le permitió resignificar el concepto de emprendimiento, más allá del sector privado.
«Yo decía que no era emprendedora y ahí empezó el primer error de concepto», confesó. Para ella, liderar un proyecto artístico también implica gestionar recursos, motivar equipos y sostener una visión, en medio de presiones constantes y miedos poco visibilizados.
Similar vivencia tuvo la actriz Laura de la Uz, quien coincidió en que participar en Ellas hablan fue un punto de inflexión personal. «Hablar desde el yo empresaria fue un reto, porque no me consideraba emprendedora», comentó. Agradeció, además, la existencia de un espacio que amplía los debates sobre mujeres, trabajo y sueños, en un contexto muchas veces adverso.
Las experiencias familiares también ocuparon un lugar central durante los debates sostenidos en los últimos tres años. Así lo confirmó Hilda Zulueta, fundadora de Zulu Bolsos, un proyecto dedicado a la producción artesanal y comercialización de bolsos y artículos de cuero.
Zulueta recordó los inicios de su proyecto en 1992, «en pleno período especial?término con el que se denominó a la crisis socioeconómica vivida en el país en la pasada década del 90?, cuando, sin antecedentes en la talabartería, ella y sus hijas comenzaron a trabajar la piel casi como un acto de supervivencia.
Emprender en un oficio asociado tradicionalmente a hombres supuso enfrentar prejuicios, resistencias y exclusiones, relató.
Su hija, Mady Letamendi Zulueta, valoró la creatividad como herramienta imprescindible para sostener un proyecto en medio del estrés cotidiano. «Si se muere la creatividad, no podemos romper las barreras externas», afirmó y defendió el valor de emprender en familia como red de apoyo.
Para Liliana Núñez Velis, presidenta de la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre y fundadora de la marca de cosmética natural artesanal Lilus Habana, Ellas hablan fue un viaje interno que la llevó a repensar su propio recorrido.
«El obstáculo es el camino», dijo, frase que hoy asume como mantra. Reconoció que el mayor capital de su emprendimiento no es solo económico, sino humano: las personas a las que logra llegar gracias a la visibilidad del espacio.
Desde distintas trayectorias y sectores, las participantes coincidieron en que Ellas hablan ha sido, ante todo, una red: un lugar para compartir miedos, errores, aprendizajes y sueños; para desmontar la idea de la competencia entre mujeres y apostar por la colaboración.
«Emprender no es solo generar ingresos. Tiene que ver con la familia, con los afectos, con la comunidad y con el impacto que dejamos en otras mujeres», apuntó Deus.
Ellas hablan nos deja la certeza de que no se emprende en soledad y que las redes entre mujeres siguen siendo una de las principales claves para sostener y transformar realidades, sostuvo.
SEM-SEMlac/le



https://www.cepal.org
• Portada del sitio de la reunión: 
