- La historia de Favez se mantuvo fraccionada y prácticamente desconocida
- Se presentó el libro Favez, del investigador Julio González Pagés, y la película Insumisas
Lirians Gordillo Piña
SemMéxico/SEMlac, La Habana, 23 de marzo, 2026.- Enriqueta Favez (1791-1856), la mujer suiza que asumió una identidad masculina y llegó en 1819 a Cuba como médico cirujano, dejó una historia de humanidad, lucha por la libertad y la justicia que aún inspira.
«Volvemos a su legado porque trasciende los márgenes de una época y un país», dijo Stefano Vescovi, embajador de Suiza en Cuba, durante una velada dedicada a Enriqueta Favez, el pasado 20 de marzo, en la institución cultural Fábrica de Arte en la capital cubana.
El homenaje, organizado por la embajada de Suiza en La Habana, incluyó la presentación del libro Favez, del investigador Julio González Pagés, y la proyección de la película Insumisas, de Fernando Pérez y Laura Cazador. La iniciativa se sumó al programa cultural de la semana de la Francofonía, que se celebró en La Habana del 16 al 22 de marzo.
«Su vida estuvo marcada por las controversias de su tiempo: el rol de la mujer en la sociedad, la libertad de amar, su amplio espíritu de humanidad como médica, su sentido de solidaridad. Por todo esto es para nosotros la primera cooperante suiza en Cuba y quizá en América Latina toda», afirmó Vescovi al recordar la atención gratuita que el doctor Favez extendió a pobres y personas esclavizadas en la entonces villa de Baracoa, al extremo suroriental de Cuba.
En la isla del Caribe, la historia de Favez se mantuvo fraccionada y prácticamente desconocida hasta finales del siglo XX. A partir de esos años ha inspirado a investigadores y artistas que vuelven a ella para poner sobre la mesa temas aún no resueltos, como la homofobia y la transfobia, la opresión patriarcal contra las mujeres y, a la vez, la fuerza que impulsa a vivir una vida plena.
«Ella llegó a mí en 1993, mientras preparaba mi investigación sobre el feminismo cubano. Estaba en el Archivo Nacional cuando encontré el expediente de una mujer que había sido juzgada por andar vestida de hombre», recordó el historiador González Pagés en el encuentro.
El historiador debió esperar hasta 2011 para ver publicada la historia de Favez por la Editorial de la Mujer, gracias al empeño de su entonces directora, la periodista Isabel Moya. Por andar vestida de hombre fue el título de la primera edición del volumen, reeditado como Favez en 2024 de la mano de Ediciones SELVI, editorial radicada en Valencia, España.
«En esta edición se incluyen dos capítulos nuevos con otras informaciones; los documentos históricos también ganaron en nitidez y mayor definición, algo que nos alegra mucho, pues los que atesora el Archivo Nacional están muy deteriorados», comentó González Pagés durante la presentación.
El itinerario biográfico de Favez aún sorprende, genera controversia y estimula la reflexión. Durante el encuentro se resaltó el acercamiento artístico a su vida a través de la danza, el cine documental, el teatro, la escultura y el cine.
En Insumisas (2018), por ejemplo, Fernando Pérez y Laura Cazador quisieron llevar a la pantalla una historia de amor entre dos personas. Sin embargo, contar la relación entre Enrique Favez y Juana de León fue punto de partida para reflejar la crueldad de la esclavitud, la doble moral de la sociedad colonial y la violencia contra las mujeres. Enfrentarse a esa red de opresiones costó caro a la pareja.
«Siempre he vivido al borde de un abismo pensando si saltar al vacío o no», dice Favez a Juana en una de las escenas del filme, mostrando los costos y temores de quien sabe que se enfrenta a múltiples poderes.
Para el realizador Fernando Pérez, más que un mensaje, quisiera que la película mostrara una actitud ante la vida: la apuesta por defender la identidad y coherencia propias frente a prejuicios y dogmas que, reconoce, han existido durante siglos y perduran hasta hoy.
«No es fácil, por supuesto, pero yo creo en la libertad de cada individuo de escoger lo que quiere ser, eso es lo fundamental», declaró Fernando Pérez a SEMlac.
Pasados más de 200 años, la figura de Favez sigue poniendo sobre la mesa debates de mucha actualidad y también alertas.
«La película me hizo recordar cómo se imbrica el poder patriarcal, el dominio colonial español, la esclavitud y la tradición cultural que trajo la transfobia contemporánea. Una transfobia que se vivió durante el resto del siglo diecinueve, adoptó diferentes formas en el siglo veinte y aún hoy es un asunto no resuelto», comentó el activista Alberto Roque a SEMlac.
Roque, quien participó como espectador, dice que la película sobre Favez también nos alerta sobre algo más.
«Su historia nos habla de cómo las transgresiones son castigadas, de lo difícil que es sobrevivir en un entorno opresivo y cómo, aunque exista amor, no es suficiente para poder garantizar estabilidad, autonomía y libertad», concluye.



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