- La agresión un acto de terrorismo de Estado, una violación del derecho internacional
- El objetivo central de esta agresión es el control de los recursos estratégicos venezolanos
Dixie Edith
SemMéxico/SEMlac, La Habana, 5 de enero 2025.- Un amplio espectro de la sociedad civil cubana, integrado por organizaciones feministas, instituciones académicas, plataformas religiosas y colectivos juveniles, alzó su voz contra la guerra y en condena a la operación militar de Estados Unidos en la República Bolivariana de Venezuela, el pasado 3 de enero.
Los pronunciamientos, difundidos a través de comunicados públicos, publicaciones en redes sociales, declaraciones a la prensa e intervenciones en actividades de solidaridad, caracterizan la agresión como un acto de terrorismo de Estado, una violación del derecho internacional y una amenaza directa a la soberanía de los pueblos y la estabilidad regional.
La Marcha Mundial de las Mujeres, en un comunicado que contó con la adhesión de su capítulo cubano, afirmó que se trata de «una agresión a todos los pueblos latinoamericanos y caribeños que se atreven a construir caminos soberanos». El movimiento también hizo un llamado a la articulación y movilización popular para exigir paz y respeto a la soberanía venezolana.
La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) denunció ante la comunidad internacional los ataques aéreos y calificó la ofensiva como «una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas» y una amenaza directa a la paz en América Latina y el Caribe.
En su análisis, la FMC señala que «el objetivo central de esta agresión es el control de los recursos estratégicos venezolanos, en particular el petróleo y el oro, mediante una lógica colonial de guerra, intervención y cambio de régimen».
Por su parte, el espacio feminista Red de Mujeres Latinoamericanas y Caribeñas Bertha Cáceres y el Grupo América Latina, Filosofía Social y Axiología (Galfisa), del Instituto de Filosofía, reprodujeron en sus redes el pronunciamiento de la Red Alforja, a la que pertenecen.
La Red Alforja articula movimientos populares de la región en una apuesta común por la soberanía, la igualdad de género y el cuidado del ambiente.
Su declaración subraya que «cada agresión contra Venezuela es también un ataque contra los pueblos de Nuestra América» y precisa que ese país «tiene derecho a decidir su propio destino, sin tutelajes ni bloqueos», al tiempo que expresa plena solidaridad con las organizaciones populares venezolanas.
Desde el ámbito religioso, la Plataforma Cubana para el Diálogo Interreligioso elevó una voz colectiva de compromiso ético y espiritual con la paz y la soberanía, a la par que argumentó, desde la experiencia histórica regional, que el uso de la fuerza solo agrava el sufrimiento humano, genera caos y compromete la estabilidad.
En ese camino, hizo un llamado a los líderes de fe para promover una cultura de encuentro y abogar por la desmilitarización de la política.
El Centro Memorial Dr. Martin Luther King de Cuba, integrante de Alba Movimientos, también denunció enérgicamente el ataque y reafirmó su rechazo a la política injerencista y violenta del gobierno de los Estados Unidos. Defendió la paz y la soberanía de los pueblos, así como el derecho a la legítima autodefensa, y se sumó al llamado de amplia difusión y denuncia internacional.
Por su parte, el Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR) expresó «preocupación e indignación evangélica» por las acciones, ya que su motivo «no es sólo de diferencias ideológicas, sino al deseo de Estados Unidos de controlar las riquezas del hermano país», de acuerdo con un comunicado citado por el diario oficial Granma.
Otras organizaciones aportaron sus análisis y condenas. La Red en Defensa de la Humanidad (REDH) calificó el ataque como un «crimen contra la paz» y una violación de la Carta de la ONU. La Asociación Cubana de las Naciones Unidas (Acnu) demandó al Consejo de Seguridad de la ONU que actúe para preservar la paz, a pesar de los obstáculos que supone el veto del Estado agresor.
En el ámbito académico, la Universidad de La Habana se sumó a la denuncia, calificando el hecho como un «atropello ilegal que agrede la soberanía de Venezuela.
Como parte de la misma institución, la Federación Estudiantil Universitaria de la Facultad de Comunicación abordó la dimensión informativa del conflicto. Alertó que se trata también de «una agresión comunicacional y psicológica», que busca manipular la percepción mediante la tergiversación y noticias falsas.
El sábado 3 de enero en muchas provincias cubanas se realizaron actos masivos de solidaridad con Venezuela. Miles de personas se movilizaron en plazas y avenidas para condenar la guerra y reclamar respeto a la soberanía de ese país. En la Tribuna Antiimperialista José Martí, en La Habana, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, junto a intelectuales y líderes de organizaciones sociales, encabezó la concentración capitalina.
El conjunto de estas declaraciones conforma un coro de solidaridad con exigencias comunes: el cese de la agresión militar, el respeto a la soberanía y la autodeterminación del pueblo venezolano, la liberación del presidente Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores, y una alerta sobre lo que se considera un precedente peligroso para la paz, la estabilidad y la soberanía en la región.
SEM-SEMlac/de



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