- El protocolo propone fortalecer el trabajo que ya existe y la articulación con otros actores institucionales
- Apuesta es sensibilizar y formar con un enfoque territorial a actores locales, institucionales y de la sociedad civil
Lirians Gordillo Piña
SemMéxico/SEMlac, La Habana, 9 de febrero, 2026.- La violencia de género resulta un problema complejo y en Cuba se identifican apuestas diversas para atenderla, que ponen en el centro a las mujeres.
«Una se percata de que las mujeres llegan desarmadas, con incertidumbre y mucha necesidad de información. Como profesionales tenemos el deber de estar preparadas para acompañarlas, nunca tomar una decisión por ellas y sí poder ofrecerles recursos que las fortalezcan», dice a SEMlac la psicóloga Aliuska Celia Cervantes Corría.
Cervantes Corría es especialista en la Consejería municipal de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en el municipio de Bayamo, a 738 kilómetros de La Habana. A partir de su experiencia, considera clave abordar la violencia desde diferentes aristas; para ella, la formación y la articulación son esenciales.
En ese territorio del oriente cubano se promueve un enfoque que combina atención a las víctimas, capacitación comunitaria, empoderamiento femenino y transformación cultural a través de la comunicación pública.
Bayamo forma parte del proyecto «No más. Prevención y respuesta a la violencia contra las mujeres en Cuba», presente también en otros cinco municipios del país: Plaza de la Revolución y Marianao (La Habana), Las Tunas, cabecera de la provincia del mismo nombre a 658 kilómetros de la capital; y los municipios de El Salvador y Guantánamo, en la provincia de Guantánamo, en el extremo suroriental de la isla.
«Nuestra apuesta es sensibilizar y formar con un enfoque territorial a actores locales, institucionales y de la sociedad civil, para que trabajen en red; todo esto en un momento en el que Cuba impulsa los servicios integrales e integrados en la respuesta a las violencias contra las mujeres», explica Yohanka Valdés Jiménez, coordinadora del proyecto por la oficina en Cuba de la organización italiana Cospe.
El diseño de una plataforma informática para el registro de los datos y la elaboración de un protocolo de trabajo para las Consejerías de la FMC son acciones que buscan hacer más efectiva la atención a las víctimas.
«Este protocolo propone fortalecer el trabajo que ya existe y la articulación con otros actores institucionales, como la policía o la fiscalía, pues sabemos que no es fácil para las mujeres llegar a esos espacios sin un acompañamiento y seguimiento», agrega Valdés Jiménez.
La psicóloga insiste en el trabajo articulado y en poner a las mujeres en el centro de la prevención y la atención. Esto significa acompañarlas sin violentar sus tiempos, sus espacios, ni sus procesos de reparación.
El proyecto «No más
» está liderado por organizaciones con un trabajo sostenido a favor de la equidad de género y los derechos de las cubanas. Participan la FMC y su Editorial de la Mujer, Cospe, el Centro Martin Luther King (CMLK), el Grupo América Latina, Filosofía Social y Axiología (Galfisa) del Instituto de Filosofía y la Unión Nacional de Juristas de Cuba (UNJC).
El programa es cofinanciado por la Unión Europea en Cuba y cuenta con la contribución del Fondo de Iniciativas Locales de la Embajada de Canadá y la Asociación Italiana de Cooperación Internacional (AICS).
Espacios para construir apoyos
El proyecto también apoya a siete grupos de mujeres en los seis municipios donde está presente. Los colectivos están conformados por mujeres diversas que residen en las comunidades, con la participación de lideresas comunitarias, emprendedoras y activistas.
Talleres y espacios de encuentro son el escenario para que ellas identifiquen y desmonten las agresiones machistas que viven cotidianamente: hablan sobre autoestima, derechos, autocuidado y comparten información sobre los programas y políticas nacionales.
Como resultado, cada grupo elabora un plan de acción comunitario que incluye prioridades, responsables y alianzas.
En la provincia de Las Tunas, habitantes de la comunidad de San José presentaron el 30 enero su programa de acción y un producto comunicativo en formato de agenda, elaborado a partir del trabajo grupal. En el encuentro participaron representantes del gobierno local, habitantes del barrio y representantes de organizaciones nacionales e internacionales.
«Queremos que nuestra agenda sea de ayuda a otras mujeres y vecinas, porque es muy importante que nosotras sepamos reconocer las violencias, sepamos qué nos protege y así nadie nos pueda engañar», declara a SEMlac Mariela Cutiño Alcolea, una de las integrantes del colectivo.
El testimonio de Carmen Ramírez Álvarez, una lideresa de la localidad, aparece en el documento, considerado por sus autoras como una herramienta estratégica para el cambio en la localidad.
«Me imagino, ahora más que nunca, la transformación con la que siempre hemos soñado en San José, que es un barrio alejado del centro urbano; empezando por lograr un espacio físico donde se realicen eventos y talleres para prevenir las violencias machistas», cuenta Ramírez Álvarez.
Las mujeres de San José proyectan constituirse como una red de apoyo; quieren trabajar con adolescentes y jóvenes para que abracen la equidad de género y están decididas a apoyar a las emprendedoras del territorio, pues consideran que la autonomía económica es condición esencial para salir del ciclo de la violencia de género.
La periodista Susel de la Peña Mora tuvo a su cargo la edición de la agenda en San José y, como profesional de los medios, cree en el valor estratégico de la comunicación y los productos comunicativos para conectar procesos, sensibilizar, catalizar aprendizajes y alianzas.
«Si hablamos de la comunicación mediática, debemos agregar que desde los medios es nuestra responsabilidad contar las prácticas machistas, porque es un problema que viola derechos humanos», afirma de la Peña Mora.
En Las Tunas, un equipo consultor realizó un monitoreo de medios comunitarios en los seis municipios en los cuales está presente «No más
». Las periodistas Yuset Puig Pupo, Iris Neysi Hernández Rodríguez y Adalys Ray Haynes analizaron trabajos periodísticos y las redes sociales de medios impresos, radiales y televisivos durante la Jornada de 16 días de activismo contra la violencia de género, que se desarrolla cada año.
Los resultados confirman lo que han alertado otros estudios: si bien la violencia de género está presente en la agenda mediática, aún se aborda desde un enfoque informativo, de manera superficial y poco sistemática, con ausencia de voces y testimonios de las mujeres.
Como aspectos positivos, el equipo de investigación identificó que no se reproducen estereotipos ni revictimización; existen medios y profesionales que sí apuestan por un tratamiento sistemático y crece el protagonismo de la FMC como fuente de información en los medios territoriales.
«Creemos importante asumir estrategias que incluyan la mirada crítica de cómo se representan las violencias, para contribuir con recomendaciones a un mejor tratamiento mediático, generar alianzas con medios feministas e impulsar campañas que busquen el cambio de imaginarios, con mensajes positivos e innovadores», detalla Yohanka Valdés Jiménez.
Las experiencias comunitarias, apoyadas desde «No más
» se suman a las que en Cuba apuestan por la coordinación entre instituciones, la mirada territorial y una comunicación transformadora que coloque a las mujeres en el centro.
SEM-SEMlac/lgp



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