- En barrios, escuelas, talleres y comunidades impulsan proyectos que apuestan por el emprendimiento
- Iniciativas que demuestran que el reciclaje y la economía circular pueden ser herramientas de transformación
Leyanis Infante y Lisandra FariñasSemMéxico/SEMlac, La Habana, 26 de enero, 2026.- Desde un frasco de vidrio convertido en lámpara hasta un ecoladrillo hecho por manos infantiles; de una prótesis textil reciclada a un patio donde nada se desperdicia: mujeres cubanas transforman residuos en oportunidades, educación ambiental en práctica cotidiana y reciclaje en una forma de cuidar la vida.
En barrios, escuelas, talleres y comunidades, ellas impulsan proyectos que apuestan por el emprendimiento, la sostenibilidad, la creatividad y la formación ambiental, y demuestran que el cambio no solo depende de recursos, sino también de conciencia, alianzas y acción colectiva.
De ello está convencida Anibex Abreu, para quien una botella vacía no es basura, sino una oportunidad. En su proyecto «Devuelta», en el municipio del Cerro, en la capital, los envases de vidrio se convierten en lámparas, tazas y otros objetos que prolongan la vida de un material ciento por ciento reciclable.
En el año 2020, la pandemia de covid-19 llevó a esta actriz, ante la imposibilidad de continuar sus talleres de actuación, a reencontrarse con una pasión de larga data. «Mi emprendimiento se llama ‘Devuelta’ porque devuelvo la vida a estos envases de vidrio», explica, convencida de que reciclar es una forma de proteger «esta casa de todos: la Tierra».
A 425 kilómetros, en Ciego de Ávila, Maylié Sánchez Jiménez ha hecho de la reutilización la base de su emprendimiento «Confecciones Textiles Estilos Maylie» y del proyecto «Marifé», dedicado a la elaboración de prótesis de mama para mujeres mastectomizadas a partir de ajustadores reciclados.
Más cerca, a solo 104 kilómetros de La Habana, en Matanzas, la ingeniera Betty Correa Reyes apuesta por la narración, los cuentos y la educación ambiental para responder a un problema cotidiano: la acumulación de residuos en su barrio de Versalles.
Así nació «Ecologito», un proyecto que, desde 2019, trabaja con niñas, niños y adolescentes mediante talleres de narrativa, actividades de reciclaje, festivales ambientales y la confección de ecoladrillos, entre otras actividades.
Son apenas tres de las muchas iniciativas que hoy demuestran que el reciclaje y la economía circular pueden convertirse en herramientas reales de transformación social, capaces de generar conciencia, empleo, redes de apoyo y prácticas sostenibles para el presente y el futuro de la nación caribeña.
Estos y otros proyectos tuvieron la posibilidad de encontrarse e intercambiar experiencias en la 11na edición del Rebirth Forum Habana 2025, organizado por el proyecto Tercer Paraíso Rebirth y el Proyecto de Desarrollo Local «La Mina», en diciembre de 2025, y dedicado en esta ocasión al reciclaje.
El desafío no es solo local. Según el informe Perspectiva Mundial de la Gestión de Residuos 2024, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la generación de residuos sólidos urbanos podría crecer de 2.100 millones de toneladas en 2023 a 3.800 millones en 2050, mientras que los costos globales de su gestión podrían duplicarse.
Frente a ese escenario, los modelos de economía circular emergen como una alternativa para generar beneficios económicos y reducir impactos ambientales.
Reciclar en clave femenina
«Nos hemos escudado mucho tiempo en la falta de recursos, pero el problema es de conciencia», sostiene Correa Reyes, convencida de que el cambio comienza en los hábitos individuales y se multiplica en la familia y la comunidad.
Bajo esa premisa, desde 2025, «Ecologito» impulsa una red de reciclaje comunitario que busca articular esfuerzos locales y fortalecer la educación ambiental como motor de cambio social sostenible. Su objetivo es conectar iniciativas ciudadanas con prácticas concretas de reutilización de desechos, dice Correa Reyes.
Esa lógica atraviesa también el proyecto «Devuelta», donde el reciclaje trasciende la producción artesanal para convertirse en una herramienta formativa y de conciencia ambiental, explica Anibex Abreu.
«Yo imparto talleres para sensibilizar, para que las personas vean cuánta posibilidad hay en un envase de vidrio», asegura.
Para la artista, fomentar conciencia ambiental en las nuevas generaciones es lo que da verdadero sentido a su trabajo.
Un enfoque similar impulsa Maylie Sánchez Jiménez, quien desde su taller de corte y costura promueve también la moda sostenible, el cero desperdicio y la reutilización creativa de prendas, cortinas y manteles.
«Todo tiene una segunda vida útil», afirma la emprendedora. Su iniciativa de confecciones textiles, unida a la elaboración de prótesis, genera empleo para mujeres de la comunidad, además de talleres de costura, manualidades y sostenibilidad para niñas, niños y adolescentes.
El reciclaje ofrece muchísimas oportunidades y para mí se ha convertido en una manera de transformar vidas, dice Sánchez Jiménez, quien es consciente de que la industria textil es una de las más contaminantes.
Según un informe de Circle Economy y la H&M Foundation, organizaciones que fomentan modelos de economía circular en la industria, el sector de la moda consume a nivel global 3.250 millones de toneladas de recursos al año, y solo el 0,3 por ciento de los materiales proviene del reciclaje.
Educación ambiental desde edades tempranas
Para Zailin Pérez Zaldívar, fundadora del proyecto «Los Colores de Isa», enfocado en la primera infancia, uno de los retos más urgentes en la sociedad cubana es la formación y concientización sobre el cuidado del medio ambiente. «La educación ambiental y el reciclaje son elementos muy escasos en los currículos desde el círculo infantil hasta el preuniversitario», dice a SEMlac.
A través del juego, el autocuidado, los cuentos, las canciones y las emociones, el espacio que creó en 2023 aborda temas tan diversos como reciclaje, derechos, inclusión, autoestima, medio ambiente y crianza respetuosa.
Durante la 11na edición del Rebirth Forum Habana 2025, Pérez Zaldívar identificó brechas en la formación ambiental en Cuba en los diferentes niveles de enseñanza, desde las primeras edades hasta el nivel medio superior.
A su juicio, entre los mayores desafíos, además de la escasa presencia de esta temática en los currículos docentes, figuran la necesidad de articulación entre iniciativas, la sostenibilidad económica y la búsqueda de alianzas como principio clave para la acción.
«Del foro surgieron propuestas concretas, como la creación de una base de datos colaborativa de experiencias y proyectos y la elaboración.
SEM-SEMlac/li-lf



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