En Buenos Aires se llevó a cabo la Semana de la Moda, mientras el sector textil argentino enfrenta una de sus crisis más profundas en décadas. / Foto: Reuters
La industria de la moda en crisis por su forma de laborar y engañar
Desde Italia hasta Argentina, el sector textil enfrenta retos que comprometen en algunos casos la credibilidad e incluso la viabilidad de las empresas que se dedican a este rubro
Emilio Parodi y Cassandra Garrison
SemMéxico/El Sol de México, Mundo, 1º. de abril, 2026.- Esta semana, la fiscalía de Milán sometió a las empresas de moda Alberto Aspesi y Dama SpA -propietaria de la marca Paul & Shark- a supervisión judicial por presunta explotación de trabajadores y trabajadoras migrantes, lo que supone el más reciente golpe para el sector del lujo en Italia.
Con esta medida, ya son siete las marcas de alta gama sometidas a diversas formas de administración judicial por presuntas infracciones laborales, mientras que otras 13 han sido objeto de inspecciones, casos que han empañado la imagen del sector.
Según un auto judicial de 63 páginas al que tuvo acceso Reuters, la fiscalía ha puesto bajo investigación a las dos empresas, junto con sus dos directores y tres ciudadanos chinos propietarios de dos talleres a los que las marcas habían subcontratado la producción.
El hecho de estar bajo investigación no implica culpabilidad ni significa que el caso vaya a juicio.
Aspesi y Dama no estuvieron disponibles para hacer comentarios.
La fiscalía nombró a dos administradores judiciales para supervisar a las empresas con el fin de “regularizar” a sus trabajadores y controlar el cumplimiento de las normas y condiciones laborales.
El decreto alegaba que las dos empresas formaban parte de “un sistema arraigado y probado en el que las marcas de moda subcontratan la producción a talleres chinos que emplean mano de obra irregular e indocumentada y explotan a los trabajadores”.
En los dos talleres, la policía fiscal de la Guardia di Finanza descubrió que ocho de los quince trabajadores chinos no figuraban en las nóminas y “vivían en el país de forma ilegal”.
El decreto indicaba que se les obligaba a trabajar 14 horas al día, siete días a la semana, con salarios inferiores al mínimo establecido por los convenios colectivos y en incumplimiento de las normas de seguridad. Muchos vivían dentro de las fábricas.
Mientras tanto en Argentina
La semana de la moda de Buenos Aires se llena de modelos que muestran las creaciones de diseñadores locales, algunos muy conocidos y otros que aspiran a abrirse paso en una de las capitales de la moda más influyentes de América Latina.
Pero este año el glamour de las pasarelas contrasta marcadamente con la agitación que hay detrás: el sector textil y de confección del país está entrando en una de sus peores recesiones en décadas, golpeado por importaciones ultrabaratas que están inundando el mercado.
La agenda de apertura del mercado del presidente Javier Milei, orientada a desregular el comercio, impulsar la competencia y bajar los precios, ha acelerado este cambio.
El año pasado, su Gobierno redujo los aranceles a la ropa y el calzado del 35 al 20 por ciento y flexibilizó las normas para las compras al extranjero de comercio electrónico, elevando en 2024 el umbral de exención de aranceles para los envíos de mensajería a 400 dólares.
Las políticas de Milei han ayudado a controlar la inflación y estabilizar los precios, pero al combinarse con importaciones más baratas, las medidas han desencadenado una contracción económica y un sufrimiento profundo para industrias nacionales como la textil.
“Está un poco raro el entorno anímicamente (…) están todos un poco más tristes, más estresados, es más difícil llegar a fin de mes”, dijo la diseñadora de vestidos de novia Valentina Schuchner mientras hacía los preparativos de último minuto de su colección de este mes para la semana de la moda, conocida como BAFWEEK.
Schuchner dijo que se siente afortunada de presentar su colección en BAFWEEK por cuarta vez. Sin embargo, lamentó que otras marcas locales estén desapareciendo a su alrededor.
“No se está vendiendo tanto, no hay tanto consumo (…) la gente no tiene tanto dinero para gastar en ropa por ahí o en darse lujos”, dijo.
Un portavoz del Ministerio de Comercio de Milei se negó a hacer comentarios para esta historia.
Se reduce la fuerza laboral
Para los fabricantes nacionales, competir es difícil. El sector textil argentino ha reducido su plantilla en un 16 por ciento desde 2023, pasando de unos 121 mil empleados a 102 mil a finales del año pasado, según datos del sector publicados en febrero.
En la planta textil familiar Amesud, ubicada en la zona industrial de San Martín, en las afueras de Buenos Aires, el director ejecutivo David Kim dijo que la fábrica está funcionando a solo el 30 por ciento de su capacidad.
Después de invertir 10 millones de dólares en maquinaria importada durante la última década para satisfacer la demanda de clientes como Nike, Puma y la marca local de ropa infantil Mimo & Co., gran parte del equipo ahora se encuentra inactivo.
“Esta es la peor crisis de nuestra historia”, dijo Kim desde la fábrica, donde muchas de las máquinas estaban apagadas una tarde de un día laborable.
“No tenemos ningún problema en competir, pero necesitamos que no nos pisen con impuestos y con cargas laborales y con cargas sindicales que en otros países no existen”, añadió.
Como los pedidos se desplomaron, Kim redujo su personal de unos 420 trabajadores a aproximadamente 240 y redujo los días de producción por semana de cinco a cuatro.
“Tenemos miedo de que en algún momento ni siquiera podamos llegar a cubrir nuestros costos con esa baja”, dijo Kim. “Tenemos temor de que muchas de las industrias de nuestro rubro desaparezcan”, añadió.



https://www.cepal.org
• Portada del sitio de la reunión: 
