El grito de NI UNA MÁS, NI UNA MÁS, NI UNA ASESINADA MÁS que coreamos en la marcha del Día Internacional de la Mujer resuena cuando nos enfrentamos a la reincidencia de los crímenes contra las mujeres.
Se convierte en una exigencia urgente e inmediata ante la realidad de la violencia en Colima
Redacción
SemMéxico, Colima, 1º. de abril, 2026.- Cuando termina marzo, mes dedicado a la reivindicación de las mujeres, y dos asesinatos cimbran de nuevo a la sociedad: el de la estudiante Alondra Ceballos Romero y el de otra mujer cuyo nombre no aparece en las notas periodísticas, en Colima, el Centro de Apoyo a la Mujeres reflexiona.
Esto feminicidios no es que son los únicos que ocurren, sino los que logran emerger de la modorra de la opinión pública, que trascienden por la indignación de las familias o de personas cercanas a las víctimas, o porque la sociedad reclama. Otros crímenes quedan como Una más, y nada más.
Poco se ha dicho en los medios de estos dos últimos asesinatos y las autoridades del estado no dan información oportuna sobre lo ocurrido. ¿Acaso la normalización de la violencia deja cada vez más indiferentes? La poca información que se ha manejado ha sido irresponsable al decir que el asesinato de la estudiante Alondra fue accidental, que el arma se le disparó sin querer al agresor; a este delito se llama “homicidio culposo” en el Código Penal.
Así, sin que hubiera una investigación apegada a la ley, rápidamente se manejó la idea de que fue accidental. ¿Quién dio esta información a los pocos medios que han sacado nota? Se pueden hacer conjeturas. Podemos suponer que es porque no son los mismos años de cárcel por homicidio culposo (de 2 a 8 años) que por feminicidio (de 40 a 60 años).
Estos dos crímenes deben investigarse exhaustivamente. Señala el protocolo que: “El feminicidio es la muerte violenta de mujeres por razones de género, por lo tanto, toda muerte violenta de mujeres se debe investigar desde el inicio con perspectiva de género, es decir, como un probable feminicidio. En el transcurso de la investigación se podrá o no, descartar ésta hipótesis”.
El mismo protocolo indica que debe aplicarse: “En todos los casos de muertes violentas de mujeres, incluidas aquellas que parecerían haber sido causadas por motivos criminales, suicidio y algunos accidentes”.

Debe investigarse como señala el protocolo, con la debida diligencia llevar a cabo dentro de un plazo razonable todas aquellas actuaciones y averiguaciones que sean necesarias para llegar a la verdad y las correspondientes responsabilidades penales.
DERRIBEMOS LOS MUROS DE LA INDIFERENCIA Y LA IMPUNIDAD
NO NOS CANSAMOS DE EXIGIR
“NI UNA MUJER ASESINADA MÁS»
Colima, Col., a 31 de marzo de 2026.



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