David Martín del Campo
SemMéxico, Ciudad de México, 2 de febrero, 2026.- Montañés rústico y grosero. En el origen la palabra “gabacho” significaba eso. Campesino francés en las fronteras de Aragón y Cataluña. Así llegó el apelativo a tierras de América, y lo de franchute gañán se trasladó a los “americanos” rubios y patanes que fueron llegando a partir de 1848. La guerra por la que cedimos California, Texas y Arizona.
Gabachos que habitan “el Gabacho”, o sea, la patria de su majestad, don Donaldo Trump, buscando desesperadamente retornar a los años de felicidad y supremacía (por medio de MAGA, su campaña electoral) cuando Mickey Mouse, Elvis Presley y Dwight D. Eisenhower mangoneaban el mundo a su gusto.
Así las cosas, consideremos la necesaria publicación de un Diccionario de Gabachismos, que iniciaría con:
BARDA –muro fronterizo que se extiende (o debería extenderse) a lo largo de los mil kilómetros que van de Tijuana a Ciudad Juárez, y que el presidente Trump buscó levantar físicamente en su primer periodo. También se le conoce como La Línea. De ahí el concepto “saltarse la barda”. Igual que “el muro”, “la alambrada”.
BESTIA –“la Bestia”, ferrocarril de carga que corre del Itsmo de Tehuantepec hacia el norte (Nuevo Laredo, Reynosa, Ciudad Juárez), sobre el cual trepan los inmigrantes centroamericanos (hondureños, nicaragüenses, haitianos incluso) para viajar encaramados sobre el techo de los vagones. También le llaman “tren de la muerte”, y en el se evita ser requeridos en los puestos de control migratorio distribuidos a lo largo de las carreteras.
CARAVANA –tropel o romería de migrantes centroamericanos que avanzan desde la frontera sur (Tapachula, Corozal) hacia el norte. Las columnas, que parten cíclicamente, son de caminantes (no en vehículos) y conjuntan a muchas familias enteras. Su arribo a la frontera es todo un espectáculo.
COYOTE –traficante ilegal de personas, fundamentalmente migrantes que buscan llegar a la frontera norte, muchas veces ligados a los distintos cárteles de la droga. La cuota promedio es de 8 mil dólares por “pasar” a un ilegal a suelo estadunidense.
DERECHOS HUMANOS –argumento que se esgrime a la hora de enfrentar a los guardias fronterizos (derecho a la vida, la libertad de expresión, derecho al trabajo, igualdad ante la ley), aunque el sujeto se encuentre en falta ante las leyes migratorias.
GREEN CARD –documento que garantiza la “residencia permanente” de un extranjero en suelo norteamericano. Es la panacea de todo migrante.
ILEGAL, INDOCUMENTADO –persona que habita y trabaja en territorio de EU sin documentos que garanticen su residencia lícita. Lo contrario, un “residente legal”.
MIGRA –agente fronterizo. Policía de migración, hoy destacadamente cumplido por la agencia ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) que incursiona permanentemente en los sitios públicos y centros laborales frecuentados por la población latinoamericana (especialmente mexicanos).
MOJADO –en inglés, “wetback” (espalda mojada). Migrante ilegal que cruza el río Bravo (o Grande) a nado o vadeándolo. “Irse de mojado”.
REFUGIO –casa o residencia para acoger migrantes (proporcionando techo, alimentación y auxilio psicológico), normalmente a recién llegados. Ahí se les prepara a fin de continuar su migración legal a los EU, o su residencia local.
REMESA –envío regular monetario a los familiares del migrante. Se emplean todo tipo de medios de transferencia (físicos, bancarios, por transmisión digital).
PAPELES –documentos que garantizan el libre tránsito del migrante (“green card”, pasaporte, visa). “Llevar o no llevar papeles”.
PUENTE –paso fronterizo, aduana ubicada sobre el cauce del río Bravo. “Cruzar el puente” es ingresar legalmente a los EU.
QUEDAR(SE) –ingresar a territorio estadunidense como visitante o turista, y decidir la permanencia en ese país para laborar o establecer una familia, sin trámite migratorio legal. “Fue y se quedó”.
VISA –Obtenerla es la garantía para aspirar al “sueño americano”. Perderla es un trámite que anuncia el inicio de un procedimiento judicial (por rastreos mafiosos) que puede terminar con la cárcel.
Migrar, migrar, migrar… como lo hicieron nuestros antepasados, como lo hacen nuestros familiares, huyendo siempre de las infaustas condiciones del aquí y ahora. “Hacer las Américas”, se decía antes; “mudarse a Gringolandia”, se dice ahora. Con ICE, o a pesar de ella.



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