Drina Ergueta
SemMéxico, La Paz-Bolivia, 13 de marzo de 2026.- Seguramente, quienes hoy tiran piedras a Durby Blanco, la directora de Igualdad de Oportunidades del gobierno, por decir que no tiene hijos porque son un impedimento para cumplir sus sueños, son los mismos que aplaudieron al presidente Rodrigo Paz que asistió orgulloso (haciendo realidad su sueño) a la cumbre convocada por Donald Trump. Él acudió a la cita sin dejar sentada ninguna crítica ni marcar una distancia que le aleje de lo que desde diversos espacios del país y a nivel internacional se vio como servilismo.
Son dos personas que cumplen funciones en un mismo gobierno, pero con sueños de metas muy distantes. Una distancia larga y de gran notoriedad para él; otra más corta y de menor relevancia para ella y, esto, por razones sociales, de relaciones desiguales de género y por una realidad palpable que está lejos de elecciones personales equivocadas o acertadas.
Rodrigo Paz, hijo de presidente, soñó ser también Presidente del país y, para ello, tener cuatro hijos no le planteó ningún impedimento ya que, además de tener una economía resuelta, tenía a una mujer (ya sea su esposa o una empleada doméstica) que se hiciera cargo de ellos y de la casa y de las camisas planchadas. Él no debía pensar siquiera en esos asuntos cotidianos, socialmente despreciados, que quitan tanto tiempo y cansan mucho mental y físicamente. Él se pudo permitir soñar más allá y lograrlo, aunque le haya ayudado la suerte y los votos que estaban destinados al vicepresidente Edmand Lara.
Blanco, por como se expresó en un acto público, dijo lo que toda mujer joven (y madura) sabe, porque lo sabe: que tener hijos es un impedimento para cumplir los sueños, concretamente los de crecimiento profesional que deriva en la independencia y un mejor nivel de vida en esta sociedad. Es una realidad, digan lo que digan y por mucho que lapiden por las redes a esta Directora de Igualdad. Los sueños de ella son más próximos, pero no menos difíciles por lo mismo que muy pocas mujeres sueñan con ser Presidenta de Bolivia ¿A cuántas conocen con esa aspiración?
Para una mujer es más difícil lograr sus objetivos, incluso plantearse sueños y metas largas, por las condiciones en una sociedad patriarcal que crea mejores condiciones para los varones. Por ello, los hijos, de los que generalmente se hace cargo la madre, son un freno y, muchas veces, el marido se convierte en una traba y, en algunos casos, incluso una amenaza. Eso las mujeres jóvenes hoy lo saben y lo toman en cuenta, cada vez hay más que no quieren casarse y que no quieren tener hijos.
Cambiar esa realidad requiere también de la intervención masculina, ellos deben cambiar y renunciar a los privilegios, ya que como especie y como humanidad somos de uno de los dos sexos por azar y porque las sociedades se deben construir entre todas las personas.
Los hombres, en general, tienen sueños con metas más largas y siempre relacionadas al poder porque, ese, es su privilegio y no lo quieren perder, así sea a costa de las mujeres. Por esos privilegios, Rodríguez ha podido ser Presidente y asistir como tal, representando a Bolivia, a una cumbre presidencial en la que hubo 12 mandatarios hombres y una sola mujer.
Esa mayoría de presidentes masculina, conservadora, de derecha, incluso extrema, tocó bajo la absoluta batuta de Trump, un hombre sentenciado por abuso sexual, investigado por pederastia, acusado de participar en el genocidio de palestinos, violar la soberanía de otros países, participar en la generación y desarrollo de guerras… una mayoría que no se ha mostrado nada crítica con este liderazgo agresivo y matón, que le reverencia incluso cuando hace gala de desprecio hacia este su grupo de admiradores y hacia su lengua.
Ella, que se mostró desafiante y contraria al rol de madre como fin único de una mujer, ha generado gran rechazo para algunos grupos; mientras que a él le han respaldado plenamente, pese a que el acuerdo suscrito lleva implícito una subordinación del país a los fines de un gobierno externo que ve a Latinoamérica como su patio trasero.
Blanco, que hizo las declaraciones en el marco de la propuesta gubernamental de una “política pública de corresponsabilidad de cuidados”, finalmente, se le ha obligado a pedir disculpas por lo que otros han interpretado de sus declaraciones. Él sigue su mandato ajeno a cualquier crítica y quizás, incluso, él a ella la destituya del cargo, rompiendo en parte sus sueños.



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