Rosalva Aída Hernández Castillo*
SemMéxico, Cuernavaca, Morelos, 23 de marzo, 2026.- El próximo lunes 23 de marzo se iniciará en el panteón Municipal Pedro Amaro de Jojutla, la quinta jornada de exhumaciones en la fosa común estatal, en donde han sido enterrados de manera clandestina más de 200 cuerpos. Gracias a las denuncias y a la presión política de los colectivos de familiares de personas desaparecidas de Morelos, salió a la luz pública el uso que se ha hecho de fosas comunes estatales para ocultar cuerpos.
Primero fue Tetelcingo en el 2016, donde fueron encontrados 119 cuerpos enterrados de manera “irregular”, la mayoría de ellos sin carpetas de investigación, ni pruebas genéticas, algunos de ellos vestidos y maniatados, envueltos en cobijas, sin haber seguido ningún protocolo forense y de los cuales solo 15 han sido identificadas.
Posteriormente, en el 2017 se supo que algo parecido sucedía en las fosas comunes de Jojutla, y empezó una lucha por parte de las familias por exhumar y regresar a casa a quienes habían sido desaparecidos por las burocracias forenses. Han sido nueve años de lucha, por lograr exhumar a quienes aún continúan en la fosa común y por identificar a las 226 personas que ya han sido exhumadas.A lo largo de cinco jornadas de exhumaciones realizadas en el 2017, 2022, 2024 y 2025, se han encontrado más de dos centenares de cuerpos, y nadie ha dado respuestas claras sobre el cómo llegaron esos cuerpos a estas fosas estatales y por qué la mayoría no tiene carpetas de investigación. El eufemismo de fosas “irregulares” oculta delitos que nadie ha querido investigar.
En mi libro Exhumar la Esperanza (https://iwgia.org/es/recursos/publicaciones/5844-exhumar-la-esperanza-una-etnograf%C3%ADa-feminista-en-el-pa%C3%ADs-de-las-fosas.html) documento como se han dado estas dobles y triples desapariciones: personas que fueron desaparecidas al ser enviadas a una fosa común sin ningún registro; desaparecidas al ser exhumadas de nuevo y no ser identificadas; desaparecidas para la justicia al no investigarse sus muertes y probablemente desaparecidas para sus familias que no saben dónde quedaron.
Pero los colectivos de búsqueda se han convertido en sus defensores, demandando su identificación y supervisando las exhumaciones. Quienes hemos visto a estas madres, hermanas y esposas de personas desaparecidas supervisar estos procesos de exhumación, nos hemos sorprendido ante su fuerza física y emocional, que les permite permanecer bajo el sol, vestidas con esos trajes hechos de fibras sintéticas que evitan la penetración de bacterias, pero que a la vez intensifican el calor corporal. Aparte del trauma emocional que implica la desaparición de un familiar, estas mujeres deciden supervisar los procesos de exhumación, porque no confían en que el personal forense gubernamental trate con dignidad a las personas muertas, entre quienes podrían estar sus hijos o hijas.
Ahí están de nuevo los seis colectivos de Morelos preparándose para una quinta jornada. En esta ocasión demandan transparencia total en los procesos; que se haga un plan integral de exhumación completa de estas fosas; que las comisiones estatal y nacional de derechos humanos presenten los informes pendientes; que paralelamente a las exhumaciones se avance en los procesos de identificación y que la fiscalía estatal redoble esfuerzos para identificar los cuerpos e investigar los hechos que hicieron posibles estos entierros clandestinos; que la Fiscalía General de la República dialogue con las familias y asuma las responsabilidades que les corresponden.
Se vienen cinco semanas de trabajo duro para los colectivos de búsqueda, que seguirán cuidando la dignidad de las personas muertas a pie de fosa. Esta tarea solo tendrá sentido si el Estado cumple con la parte que le corresponde identificando a las personas ya exhumadas y a quienes falta por exhumar y aclarando los misterios que hay alrededor de lo que llaman “irregularidades”.
*Rosalva Aída Hernández Castillo es una antropóloga mexicana, distinguida con el premio LASA/Oxfam Martin Diskin Memorial Award y reconocida por su trabajo por la defensa de los derechos de las mujeres y los pueblos indígenas en América Latina.



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