- Llama la colectiva Mujeres Oaxaqueñas Tejiendo Comunidad a garantizar la seguridad de las mujeres en la marcha
- Alta criminalidad y la violencia feminicida no cesan, más de 300 feminicidios con Jara Cruz
Redacción
SemMéxico, Oaxaca, 8 de marzo, 2026.- La protesta social es un derecho, no un delito. Las autoridades tienen la responsabilidad de priorizar la integridad de las manifestantes, evitar actos de represión y asegurar condiciones para que las marchas se desarrollen de manera libre y segura en el marco de los derechos humanos. Marchar también es exigir justicia.
Mujeres Oaxaqueñas Tejiendo Comunidad advierten que estarán vigilantes del actuar de las autoridades ante las movilizaciones que se realizarán en todo el país, los gobiernos municipales, estatales y federal deben garantizar la seguridad de quienes participan y respetar plenamente el derecho a la manifestación.
Así lo señalan en un pronunciamiento y explican que se darán a la tarea de documentar y denunciar si el Estado y los medios de comunicación hegemónicos cooptados por éste criminalizan, reprimen o intentan deslegitimar nuestra protesta. Su indiferencia y violencias ya han destruido miles de vidas y familias.
En cambio, nosotras, a pesar del dolor y la rabia, nos acuerpamos. Dignificamos nuestra existencia, diversidad y terquedad. Por eso, hacemos un llamado vibrante y urgente a seguirnos organizando: juntas, diversas y autónomas.
Mujeres Oaxaqueñas Tejiendo Comunidad, una colectiva feminista, señalan que hay quienes ostentan y sirven al poder patriarcal, neoliberal y neocolonial revientan bombas en el cielo, mar y nuestra tierra global, rompen en pedazos el derecho de las personas en el mundo a vivir en paz, las mujeres tomamos las calles para recordar que aquí estamos, en pie de lucha por el cuidado de la vida digna, por la paz y los derechos de todas las mujeres del mundo. En cambio, nuestras luchas nunca han mutilado, torturado ni destruido territorios como lo hacen sus guerras.
Nosotras defendemos la dignidad, la libertad y la vida misma, porque fechas como el Día Internacional de las Mujeres» son para rememorar y amplificar el aporte histórico que las mujeres hacemos por la igualdad y las justicias.
El pronunciamiento difundido previo a la marcha que hoy se realizará exponen que este 8 de marzo conmemoramos nuestras luchas, los movimientos en los que históricamente hemos alzado la voz en demanda de mejores condiciones de vida.
Señalan que a lo largo de 200 años hemos logrado nuestro derecho a votar y a participar políticamente, a la igualdad legal el derecho a trabajar remuneradamente; a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestra reproducción, con el derecho al aborto.
Logramos derechos laborales durante la maternidad; que las niñas accedan a la educación básica y el derecho a la educación superior. Logramos el
reconocimiento jurídico de las violencias contra nosotras, por ser mujeres; el reconocimiento a nuestro derecho a la tierra, y ocupar espacios en los campos de la ciencia, el arte, los deportes. Ésta ha sido una lucha global, múltiple y diversa por nuestra emancipación.
También hacen énfasis en la alta criminalidad y la violencia feminicida no cesan, así como la crisis de desapariciones en el país es innegable: nos faltan miles de mujeres, adolescentes y niñas, y son las familias quienes terminan realizando las búsquedas ante la inacción del Estado.
A ello se suma la persistencia de graves violencias estructurales como la violencia sexual contra niñas y niños, los matrimonios forzados o asimétricos y la práctica de la venta de niñas que aún ocurre en diversas regiones del país. Mientras tanto, hay un desmantelamiento de políticas públicas que deja en precariedad los servicios de salud, educación y atención a las violencias.
Intentar acceder a la justicia institucionalizada termina siendo un mecanismo burocrático, negligente e ineficaz, que simula y revictimiza. La impunidad sigue siendo la medida del interés y el compromiso de los gobiernos con los derechos de las mujeres. En México tenemos más del 95 por ciento de impunidad en los casos de feminicidios y en los delitos de género.
305 feminicidios en Oaxaca, la muerte de las niñas haitianas negligencia
En lo que va del sexenio de Salomón Jara Cruz se han registrado 305 feminicidios y mil 257 desapariciones de mujeres en el estado, de acuerdo con la Plataforma de violencia feminicida de Consorcio Oaxaca.
Las dos niñas haitianas muertas en las instalaciones del DIF, son la muestra dolorosa de la negligencia criminal, la corrupción, el nepotismo, el racismo y la nula importancia que tiene para este gobierno la vida, la dignidad y los derechos de las mujeres.
Por ello denuncian el racismo estructural que margina, empobrece y violenta de manera diferenciada a las mujeres indígenas, mestizas, afromexicanas, migrantes y racializadas. Nuestros cuerpos y territorios son los primeros en ser despojados, nuestros saberes invalidados y nuestras vidas, las más precarizadas por estos sistemas que nos consideran desechables.
Reivindicamos nuestra autonomía y libre determinación como principios irrenunciables. Nuestros feminismos no caben en las urnas, no se venden a partidos políticos ni se someten a las agendas de gobiernos que sólo simulan, mientras perpetúan las violencias.
La cooptación y el robo de nuestras narrativas son estrategias del poder para desmovilizar, para diluir nuestra fuerza. Por ello, les recordamos que nuestra lucha se teje desde abajo, en barrios, en las colonias, en las comunidades, desde los movimientos sociales, la diversidad y en colectividad.
Repudiamos, con todas nuestras fuerzas, la guerra genocida contra los pueblos de Cuba, Venezuela, Kurdistan, Irán, Gaza; el arrebatamiento de vidas, en tantos países del mundo, para saciar el hambre de dinero, de petróleo, de minerales y de poder, del monstruo patriarcal y capitalista.
Nuestra sororidad no tiene fronteras. Nos solidarizamos con las mujeres que viven en contextos de guerra en distintos rincones del mundo. Aunque esos territorios parezcan lejanos, su dolor nos atraviesa, porque sabemos que en todas las guerras se repite la misma violencia: las mujeres y las niñas son convertidas en botín, sus cuerpos en campos de batalla y la violencia sexual en un arma sistemática en nuestra contra.
Teherán, Palestina, Cuba, Kurdistán, Irán y Venezuela
Hoy también levantamos la voz por las niñas asesinadas en Teherán, en Irán, víctimas de la violencia que incluso alcanza a quienes apenas comienzan a vivir. Su memoria nos recuerda que la guerra siempre golpea con mayor fuerza a las mujeres, a las niñas y a las comunidades más vulneradas. Pero también sabemos que en medio de la destrucción son ellas quienes sostienen la vida: quienes organizan la comunidad, quienes cuidan, sanan y resisten, quienes levantan la voz y lideran los movimientos por la paz.
La protesta social es un derecho, no un delito. Las autoridades tienen la responsabilidad de priorizar la integridad de las manifestantes, evitar actos de represión y asegurar condiciones para que las marchas se desarrollen de manera libre y segura en el marco de los derechos humanos. Marchar también es exigir justicia.
No dudaremos en documentar y denunciar si el Estado y los medios de comunicación hegemónicos cooptados por éste criminalizan, reprimen o intentan deslegitimar nuestra protesta. Su indiferencia y violencias ya han destruido miles de vidas y familias.
En cambio, nosotras, a pesar del dolor y la rabia, nos acuerpamos. Dignificamos nuestra existencia, diversidad y terquedad. Por eso, hacemos un llamado vibrante y urgente a seguirnos organizando: juntas, diversas y autónomas.
Llamaron a no criminalizar los movimientos feministas y de mujeres, además de condenar la guerra contra los pueblos de Palestina, Cuba, Kurdistán, Irán y Venezuela.
SEM/sj



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