Edgar González Martínez
SemMéxico, Ciudad de México, 26 de enero, 2026.- Analistas de Banorte anticipan superávit en la balanza comercial de México al final del año, y una demanda externa que apoyará a la actividad en 2026 en un contexto de menor incertidumbre comercial, aunque con tasas de crecimiento más acotadas que en 2025; la actividad comercial comenzará con los flujos petroleros, en donde esperamos una moderación en las entradas y salidas ante la disminución en los volúmenes comerciados y el precio del petróleo.
Mientras tanto, en la parte no petrolera los determinantes son variados. En las exportaciones, los datos oportunos del sector automotriz apuntan a una desaceleración, destacando la caída de 11.3 por ciento en los envíos de vehículos ligeros, aunque parcialmente contrarrestado por un aumento de 6 por ciento en los vehículos pesados. Sin embargo, la producción industrial en EU sugiere que ‘otras manufacturas’ fueron más resilientes. En las importaciones, creemos que la expectativa de la entrada en vigor de las modificaciones de la Ley de los Impuestos Generales a las Importaciones y Exportaciones –que fueron aprobadas por el Congreso el 10 de diciembre– pudo haber impulsado la entrada de ciertos bienes (e.g. autos, autopartes, textiles, otros insumos).
Considerando esto, esperamos un avance de +7.1 por ciento las exportaciones totales. Las importaciones se acelerarían a +10.1 por ciento en un contexto de un dólar relativamente débil. Así, la balanza comercial en todo 2025 habría acumulado un déficit de US$1,189.2 millones (ver gráfica abajo).
Balanza comercial US$ mil millones, acumulado en los últimos 12 meses.
También se prevé un crecimiento más moderado para el comercio en 2026 a nivel global, pero con ciertas ventajas domésticas prevaleciendo. La expectativa para el comercio mundial es que siga desarrollándose en un ambiente de incertidumbre, con EU manteniendo los aranceles como herramienta de negociación y que se suman como otro mecanismo de presión en temas geopolíticos. En este sentido, la Organización Mundial del Comercio (OMC) estima que los flujos internacionales crecerán solo 0.5 por ciento en 2026, moderándose con respecto al 2.4 por ciento previsto para 2025. El escenario se caracterizaría por las tensiones comerciales y geopolíticas, la reconfiguración de las cadenas de suministro, un mayor proteccionismo mundial e inventarios acumulados a lo largo del 2025 como consecuencia directa del cambio en las políticas comerciales.
A pesar de lo anterior, consideramos que el panorama para México es más favorable, aunque la moderación probablemente también ocurrirá. Esto se explicaría principalmente por un efecto de base adverso en un entorno de normalización tras los choques del año pasado. Por su parte, pensamos que una de las grandes ventajas para el país seguirá siendo el T-MEC. Sobre esto, la evidencia es bastante clara. México ha reafirmado su posición como el principal socio comercial de EE. UU., con la gran mayoría de las exportaciones de nuestro país transitando sin aranceles, a diferencia de otros socios relevantes (gráfica abajo, izquierda).
A pesar de algunos vientos en contra para crecimiento, existen sectores con amplias oportunidades de mejoría en 2026. La fortaleza de las exportaciones en 2025 se centró en ‘otras manufacturas’, avanzando 15.8 por ciento (hasta noviembre), con la mayoría de los bienes en esta categoría beneficiándose del tratamiento preferencial sobre el que ya hablamos. Por el contrario, se vio un mayor impacto en el sector automotriz, con una caída en los envíos de 4.9 por ciento en el mismo periodo. Dicho rezago también se aprecia en las exportaciones de acuerdo con la AMIA y la ANPACT y es consistente con las mayores dificultades que enfrentó el rubro en materia arancelaria. Entre ellos están las restricciones al contenido no estadounidense para vehículos y autopartes –aplicando a los ligeros desde abril y a los pesados desde noviembre. Aunque hasta el momento no se han alcanzado acuerdos adicionales en este frente, pensamos que los esfuerzos continuarán por parte del gobierno nacional y actores privados en ambos países.
En este sentido, José Rogelio Garza Garza, presidente de la AMIA, apuntó que “…no hay nada más importante que la revisión del T-MEC y llegar a la negociación con cero aranceles…”. Por su parte, Jim Farley, CEO de Ford, dijo que “…realmente vemos a Canadá, México y Estados Unidos como un sistema de fabricación integrado. Y así es como abordaremos esta negociación…”. En este sentido, si bien la cautela probablemente continuará en los primeros meses del año, vemos la posibilidad de una aceleración del sector en el 2026.
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