Guadalupe Ramos Ponce
SemMéxico, Nueva York, 18 de marzo, 2026.-La primera semana de la Comisión de la
Condición Jurídica y Social de la Mujer de Naciones Unidas (CSW) en New York
confirma lo que muchas organizaciones feministas de América Latina y el Caribe
advertimos desde hace tiempo: el sistema multilateral requiere una revisión profunda,
pero eso no significa que se encuentre en crisis, como se pretende señalar de manera
constante, especialmente cuando se trata de los derechos de las mujeres.
Las Naciones Unidas, que durante décadas ha sido un espacio fundamental para la
construcción de estándares internacionales de derechos humanos, enfrenta hoy
tensiones políticas, retrocesos discursivos y disputas ideológicas que buscan limitar los
avances logrados por los movimientos feministas. En los pasillos de la sede, pero
también en las negociaciones oficiales, se percibe con claridad la presión de grupos
conservadores y de Estados que intentan debilitar el lenguaje de derechos, cuestionar el
enfoque de género y reducir los compromisos internacionales.
Las discusiones en la CSW, han estado marcadas por debates intensos sobre
financiamiento para la igualdad, participación política de las mujeres, violencia basada
en género y el impacto de las crisis globales en la vida cotidiana de millones de mujeres.
Sin embargo, también ha estado atravesada por un contexto internacional complejo:
conflictos armados, retrocesos democráticos, recortes a la cooperación internacional y
una creciente desconfianza hacia los organismos multilaterales.
Para América Latina y el Caribe, la CSW sigue siendo un espacio estratégico. No solo
porque permite incidir en las resoluciones y conclusiones acordadas, sino porque se
convierte en un punto de encuentro para tejer alianzas, articular agendas y sostener la
voz colectiva frente a los intentos de retroceso. Las organizaciones feministas de la
región hemos llegado a Nueva York con una agenda clara: defender los estándares de
derechos humanos, exigir financiamiento para las políticas de igualdad y denunciar la
violencia estructural que sigue afectando a las mujeres en nuestros países.
En estos días en NY, también se ha hecho evidente la distancia entre los discursos
oficiales y las realidades que viven las mujeres. Mientras se habla de compromisos
globales, en muchos países aumentan la violencia política, los ataques contra
defensoras de derechos humanos, la criminalización de la protesta y las restricciones a
los derechos sexuales y reproductivos. La brecha entre lo acordado en Naciones Unidas
y lo que ocurre en los territorios sigue siendo uno de los mayores desafíos del
movimiento feminista.
A pesar de este escenario, la presencia de las redes feministas latinoamericanas ha sido
una señal de resistencia. En cada evento paralelo, en cada intervención, en cada
reunión informal, se reafirma que los derechos conquistados no son concesiones, sino
resultado de décadas de lucha colectiva. Y que frente a los intentos de retroceso, la respuesta seguirá siendo la organización, la articulación regional y el trabajo paciente de
tejer fino, incluso en los momentos más difíciles.
La discusiones en la CSW dejan claro que el multilateralismo está en disputa, pero
también que el feminismo sigue siendo una de las fuerzas más persistentes dentro de
Naciones Unidas. Sin duda, la posibilidad de fusionar dos entidades fundamentales
para los derechos de las mujeres como UNFPA y ONU Mujeres, constituye un acto de
violencia política no solo para quienes las dirigen, sino para todas nosotras, la supuesta
crisis del muiltilateralismo se encuentra encaminada a construir la narrativa de que estos
organismos de las mujeres son innecesarios, no sirven o en última instancia, se requiere
fusionarlos para ahorrar recursos. Que casualidad que los primeros órganos de
Naciones Unidas objeto de esta disputa, son los órganos de las mujeres que nos ha
costado tanto trabajo construir. Esto es violencia política también, tratar de eliminar y
dejar fuera de la incidencia a las mujeres que hemos construidos estos espacios
multilaterales de derechos de las mujeres.
En tiempos de incertidumbre global, sostener estos espacios, defender el lenguaje de
derechos y mantener viva la agenda de igualdad no es solo una tarea necesaria e
imprescindible, sino que es una responsabilidad ética, política, feminista, con las
mujeres de nuestra región.
Dra. María Guadalupe Ramos Ponce
Coordinadora Regional de CLADEM
Profesora Investigadora de la UdeG.
@dralupitaramosp
lupitaramosponce@gmail.com
Canal de Youtoube Dra. Lupita Ramos.
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