- Ambas fueron fundadoras de las Madres de la Plaza de Mayo
- El ejército “nos ha robado a nuestros hijos”
Lorena Vaniezcot
SemMéxico, Ciudad de México, 8 de agosto, 2025.- Dos de las madres de la Plaza de Mayo, referentes de las buscadoras mexicanas, fallecieron esta semana de agosto, se trata de Lolín Rigoni y de Enriqueta Rodríguez de Maroni.
Lolín como Enriqueta, ambas formaron parte de aquel grupo de madres tocadas por la dictadura argentina en el año de 1977, cuando sus hijos fueron desaparecidos.
Lolín López Candal de Rioni tenía 100 años cuando el pasado 5 de agosto la sorprendió la muerte. Los diarios argentinos como la prensa internacional dieron a conocer de la muerte de Lolín, a quien la milicia secuestró a Roberto, su hijo, en 1977 en La Matanza y más tarde fue localizado muerto.
“Roberto fue visto en el centro clandestino de detención “El Campito”, perteneciente a la Guarnición Militar de Campo de Mayo. Cuatro días más tarde, su cuerpo apareció en la ruta provincial N° 21 y lo enterraron como NN, refiere el portal del gobierno de la provincia de Buenos Aires.
En 1981 sus restos fueron exhumados e identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense.
Nacida el 8 de mayo de 1925, Lolín llegó a Neuquén en 1965 con su familia, donde echó raíces de amor y resistencia.
«Somos luchadoras que, gracias a nuestros hijos, su coherencia y solidaridad, hemos encontrado un camino», decía Lolín al fundar la filial Neuquén y Alto Valle, señala el diario argentino.
Enriqueta fundadora de Las Madres de la Plaza de Mayo
Enriqueta Rodríguez de Maroni se convirtió en una luchadora por la memoria, la verdad y la justicia tras el secuestro de su hija María Beatriz de 23 años, y de su hijo Juan Patricio, de 21, con sus respectivas parejas en 1977, por un grupo de tareas perteneciente al Primer Cuerpo del Ejército.
De acuerdo con la misma fuente ambos fueron mantenidos en cautiverio en el centro clandestino de detención “Club Atlético”. La esposa de Juan Patricio fue liberada días después, pero los demás permanecen desaparecidos.
“Enriqueta fue docente, y aún después de la desaparición de sus hijos, siguió enseñando en el barrio popular Cildañez de la ciudad de Buenos Aires.
Fue una de las principales impulsoras de la Tecnicatura de Música popular de Madres que actualmente funciona en la casa de Madres Nuestros Hijos la Vida y la Esperanza. Entre 2022 y 2024 fue presidenta de Madres de Plaza de mayo- Línea fundadora.
Al momento de su muerte tenía 98 años, en 1978 le contó por primera vez al mundo que la dictadura argentina desaparecía inocentes, entre ellos sus dos hijos, “nos allanado la casa, se han robado todo, se han robado a nuestros hijos”, fue el ejército dijo enfática ante las cámaras de televisión.
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