Mary W. Shelley escribió otros libros, además de «Frankenstein» / Foto: Cortesía/The Royal Academy of Arts
Este 1 de febrero se cumplen 175 años del fallecimiento de la escritora del siglo XIX
Kevin Aragón
SemMéxico/El Sol de México, Cd. de México, 2 de febrero, 2026.- A 175 años de la muerte de la escritora Mary W. Shelley, ocurrida el 1 de febrero de 1851, su nombre sigue siendo recordado, casi de manera automática por su novela más famosa, “Frankenstein” (1818).
Sin embargo, su obra es bastante más extensa y meditada. A lo largo de su vida escribió otras novelas, varios relatos cortos, ensayos, diarios de viaje y biografías. Una obra sólida que se caracteriza por un agudo sentido crítico hacia la fragilidad del ser humano.
Para ella la escritura fue una forma de vivir y sobrevivir en el mundo, según se puede leer en varias de sus cartas. “Leo, estudio y escribo; a veces eso me saca de mí misma”, apuntó la célebre británica en una carta a su íntimo amigo John William Polidori, firmada en Kentish Town, Inglaterra, el 10 de octubre de 1824. Habían pasado apenas dos años de la muerte de su marido, el poeta Percy Shelley.
En “Valperga o la vida y aventuras de Castruccio, príncipe de Lucca” (1823), narra una historia ambientada en la Italia medieval, entre las guerras de los güelfos y los gibelinos. Relata la vida de Castruccio Castracani, quien fue un personaje real que se convirtió en señor de Lucca y conquistó Florencia. En un momento Castruccio pretende atacar la fortaleza ficticia de Valperga, gobernada por la condesa Eutanasia, a quien hará elegir entre sus sentimientos y su deber.
Publicada 1826, “El último hombre” es considerada la primera novela de carácter postapocalíptico. En ella, Shelley se aventuró a imaginar Europa a finales del siglo XXI, asolada por la propagación de una terrible enfermedad, desde la perspectiva de “Lionel Verney”, el último sobreviviente, un hombre de la nobleza inglesa. Este libro es de las obras que gozaron de menos gloria en su momento y permaneció ignorado durante mucho tiempo, hasta la década de 1960, cuando volvió a editarse.
“La suerte de Perkin Warbeck”, de 1830 también es una novela histórica en la que Mary W. Shelley narra la vida del pretendiente al trono inglés del siglo XV, Perkin Warbeck. La obra sugiere que Warbeck era, en realidad, Ricardo de Shrewsbury, uno de los “Príncipes de la Torre”, y no un impostor. La trama pone en evidencia contradicciones entre la identidad y la legitimidad del poder.
En 1835 la escritora publicó “Lodore”, una novela que narra la vida de la esposa y la hija de Lord Lodore, quien muere en duelo dejándolas ante una serie de conflictos, desde legales hasta interpersonales. “Ethel”, la hija, dependía excesivamente de su padre y, “Fanny”, la esposa vive a merced de las normas sociales de la aristocracia. Esta novela ha sido leída con particular acento en su visión femenina del mundo del poder.
“Falkner” de 1837, fue su última novela. En ella narra la historia de “Elizabeth Raby”, quien tras haberse quedado huérfana a los seis años, es adoptada por “Ruper Falker”, un hombre a quien la pequeña salva de cometer suicidio. Él hace todo lo posible para que “Elizabeth” se convierta no sólo en una buena mujer sino en un gran modelo de virtud.

La novela «Mathilda» se publicó ocho años después de la muerte de Mary W. Shelley / Foto: Cortesía/Cátedra Letras Universales
“Mathilda”, es una novela postergada que comenzó a escribir en 1819 y se publicó ocho años después de su muerte. Considerada por algunos como su obra maestra, se trata de un relato que ha querido leerse en clave biográfica, aunque no se pudo confirmar. En ella se plantea el amor incestuoso de un padre por su hija.
Mary W. Shelley también escribió una serie de cuentos cortos, en los que ensaya temas que se encontrarán en sus obras más largas. Se pueden notar preocupaciones sobre el futuro y la ética de la ciencia, el papel de la mujer, injusticias sociales y amores frustrados.
Libros de memorias, como “Caminatas en Alemania e Italia en 1840, 1842 y 1843”, en el que relató viajes por la Europa tras las guerras napoleónicas, razón por la que ahora se está dimensionando su valor como cronista, y varias biografías para el libro enciclopédico “Vidas de los personajes literarios y científicos más eminentes”, de Dionysius Lardner, completan la obra de la escritora, quizá injustamente conocida por una sola novela.

Soy reportero especializado en temas culturales con 7 años de experiencia. Estudié Letras en la FFyL de la UNAM.



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