El 17 de octubre de 1953, en la primera plana del periódico Excélsior se leía: la mujer mexicana alcanzó ayer la plenitud de sus derechos ciudadanos, que rompen los lazos de la discriminación política que la ataban
En la Cámara de Diputados desde hace más de un año, se “cocina” una reforma constitucional para modificar 50 de sus artículos, cuyo objeto es borrar los conceptos mujer y sexo
En los últimos 4 años, la sociedad mexicana, donde las mujeres somos mayoría poblacional, hemos vivido la exacerbación del presidencialismo, avivando su nefasta existencia, producto de la limitada e imperfecta democracia mexicana, donde el Presidente de la República es el rey durante 6 años, el mandamás, el todo poderoso.
Hoy, las mujeres están en el centro del debate electoral que anticipadamente abrió Andrés Manuel López Obrador, con anuncios de nubarrones y confusiones.