- Votar, usar pantalón, divorciarse, formar parte de las fuerzas armadas y hasta vivir solas
- Acciones que fueron posibles hasta mediados del siglo XX
Samantha Laurent
SemMéxico/El Sol de México, 6 de marzo, 2026.- Votar, administrar sus bienes, abortar e incluso usar pantalón…la lista de cosas que las mujeres no podían hacer hace cien años es más larga que esto, y aunque pudiera parecer un “chiste”, la realidad es que el sexo femenino siempre ha tenido más “peros” para poder hacer y tomar decisiones que los hombres.
Estamos en 2026, pero en algunas sociedades la igualdad de género sigue trabajándose, por no decir que en otras tantas sigue siendo un sueño imposible de alcanzar.
Aunque hoy las mujeres poseen un poco más de libertad para tomar decisiones, en el siglo pasado ocurría lo contrario. Su imagen y su voz vivían a la sombra del hombre, algo que poco a poco se ha ido frenando.
Derecho al voto
Aunque hoy el derecho al voto pudiera darse por hecho en las mujeres, la realidad es que hace cien años sólo los hombres podían ejercerlo.
En muchos países el voto femenino era un ideal que muchas mantenían a la sombra de sus maridos, de manera que todas las decisiones sobre cualquier tema y/o asunto respecto a la forma de mandato de un país recaía en los varones.
La situación cambió en 1893, cuando la petición por el derecho al voto de las mujeres llevó a que Nueva Zelanda fuera el primer Estado autónomo del mundo donde ellas conquistaron este derecho.
Fue firmada por casi una cuarta parte de la población adulta de sexo femenino y en su época se trató de la mayor petición de esa clase suscrita en ese y otros países occidentales.
Este hecho fue replicado tiempo después en países como Australia, Dinamarca, Noruega o Finlandia, que lo aprobaron entre 1902 y 1915. Aunque hubo otras naciones como Reino Unido que lo dieron por válido, pero bajo ciertos criterios, como el que fueran mayores de 30 años y que ellas o sus esposos cumplieran ciertos requisitos de propiedad.
Libertad para vestir
¿Revolucionario? La respuesta es sí. El que la mujer comenzara a usar pantalón fue visto como un movimiento revolucionario por muchos, rompió con los estigmas marcados por la sociedad y dio a las mujeres la libertad de comenzar a decidir qué y no usar.
Hace cien años, la forma de vestir iba muy de la mano de las estructuras económicas, sociales, ideológicas, religiosas, culturales y morales del momento. Pero también iba acorde a los oficios, las edades y los niveles de vida de cada persona.
A principios del siglo pasado, el pantalón estuvo ligado a la masculinidad, sobre todo a la clase trabajadora; sin embargo, esto cambió después de la Primera Guerra Mundial.
Durante este conflicto armado, el pantalón de mujer comenzó a democratizarse en el momento en que el género femenino comenzó a asumir trabajos que requerían más practicidad. Dejaron a un lado los vestidos y optaron por esta prenda que era mal vista por ser “poco femenino”.
No fue hasta la década de los 50 y 60 que esta prenda comenzó a alcanzar su auge, aunque permanecían ciertos estereotipos como el que la mezclilla sólo podía ser usado por mayores o por trabajadores de la industria pesada.
Poco a poco los estigmas comenzaron a romperse y pudo notarse con Pat Nixon, que fue la primera dama de Estados Unidos en ser retratada usando un traje de pantalón, algo que rompió con una tradición de años, aunque cabe señalar que fue hasta 1993 que el Senado de EU permitió el uso del pantalón.
Divorciarse
Si divorciarse en la actualidad puede costar trabajo, hace 100 años se trataba de una misión imposible para las mujeres. Pensar si quiera en que en ese entonces ellas pudieran divorciarse por las mismas razones que los hombres, es algo muy descabellado.
La vida conyugal de las mujeres estaba marcada en la mayoría por una serie de abusos no sólo físicos sino también psicológicos, algo que incluso en siglo XXI se sigue viendo. Los golpes, las agresiones sexuales o el adulterio eran algunas de las acciones “rutinarias” de las que difícilmente podían liberarse.
Para que la mujer pudiera solicitar el divorcio tuvieron que pasar varios años, ejemplo de ello es México, donde el género femenino no podía solicitar este trámite.
Fue hasta 1914 que un decreto se expidió y entró en vigor el 2 de enero de 1915, facilitando que las mujeres pudieran separarse legalmente y de esta forma recuperar su independencia económica y social.
Abortar
El derecho al aborto ha sido una batalla que le ha llevado mucho tiempo a la mujer poder ganarla, porque en realidad, en pleno siglo XXI, aún hay varios países donde esto no está permitido.
Poder tomar decisiones sobre su cuerpo es algo que ha sido prohibido en gran parte del mundo desde años inmemorables, aunque hubo determinados gobiernos que fueron un poco más flexibles con ese tema como la Unión Soviética, que permitió el aborto gratuito en 1920, aunque en 1935 José Stalin volvió a criminalizarlo.
Seguido de ella, Islandia lo hizo en 1934, aunque la ola más fuerte para exigir este derecho se produjo a finales de los años 60, con los primeros cambios determinantes en Estados Unidos, Europa Occidental, entre otros.
En la actualidad, por ejemplo, en América Latina son pocas las naciones en las que está despenalizado el aborto, siendo algunas de ellas Cuba, Colombia, Argentina, Uruguay y México.
Participar en las Fuerzas Armadas
Las mujeres constituyen un componente indispensable para la construcción de la paz en todos los países. Aunque en la actualidad es posible ver a muchas enfermeras, pilotos, aviadoras, ingenieras y administrativas militares, la realidad es que hace años era impensable.
El formar parte del ejército estaba directamente relacionado con una actividad que sólo correspondía a los hombres, de manera que su ingreso a la armada ha sido relativamente paulatino.
No es mentira que las dos guerras mundiales supusieron un avance en este tema, ya que varias mujeres tuvieron que adoptar roles en el frente, pero siempre se consideró menos importante su participación a comparación de la tarea que hicieron los hombres, incluso su rol fue desacreditado y negado por mucho tiempo.
Pese a esto, mentira no es que las mujeres han jugado un papel muy importante en conflictos militares y la escritora Svetlana Aleksiévich se encarga de recordar y subrayar eso en una de sus obras: La guerra no tiene rostro de mujer.
La Premio Nobel de Literatura hace una recopilación de memorias, anécdotas y vivencias de diferentes mujeres que estuvieron en las filas del ejército durante la Segunda Guerra Mundial y da voz a todas aquellas cuyas historias eran desconocidas hasta entonces.
Esto es una muestra de cómo la participación del género femenino en las fuerzas armadas desde el siglo pasado ha sido minimizada, pero esto fue cambiando con el tiempo y su reclutamiento se fue haciendo oficial en los países de la OTAN en la década de los 70 en algunos pioneros como EU, Canadá, Francia o Dinamarca.
Las restricciones duraron varios años y en diferentes áreas, ejemplo de ello es Noruega, el primer país de la OTAN en permitir a las mujeres trabajar en submarinos en el 2000, mismo año en el que en Alemania pudieron alcanzar el estatus militar completo.
SEM-El Sol de México/sl





https://www.cepal.org
• Portada del sitio de la reunión: 
