Drina Ergueta
SemMéxico, La Paz-Bolivia, 15 de mayo, 2026.- En tiempo récord, de manera masiva y desde todas las esferas sociales, posiciones políticas y religiosas se ha conformado la Asociación de Afectados por la Ley Brisa, una organización cuyos miembros permanecen en el anonimato. “Somos al menos la mitad de los hombres de este país y nos apoyan muchas mujeres”, añaden haciendo un cálculo al ojímetro.
“Tenemos en nuestras filas desde expresidentes, ministros y todo tipo de autoridades y de funcionarios públicos, desde grandes empresarios a emprendedores, embajadores, obispos y curas de pueblo, predicadores de todas las creencias y feligreses en general, artistas no faltan, así como intelectuales, catedráticos y analfabetos, militares, policías y jueces, hay grandes personalidades y mindundis, incluso están gente de las juventudes cruceñistas y de los ponchos rojos del altiplano, miembros de fraternidades de los distintos carnavales del país y de asociaciones de contrabandistas, futbolistas y sus hinchadas, aquí no falta ninguno”, señaló un representante con el rostro cubierto con una media nylon, “por seguridad”, diciendo.
“¿Cómo es posible que nos quieran enjuiciar por algo que se ha hecho toda la vida?”, agrega otro apareciendo desde atrás. “Sí, ahora resulta que lo que era normal, ¡hoy lo quieren volver delito!”, “¡Nosotros somos las víctimas! Ellas nos sedujeron y hoy, décadas después, nos quieren denunciar y meter presos”, añade otro. De pronto, aparece uno que les dice que se callen y les reflexiona: “¿Para qué hacen alboroto? – les dice – si nosotros mandamos, con no hacerles caso es suficiente”. Se miran y se van convencidos a encarar asuntos más importantes. Hasta aquí es ficción, aunque sabemos que a veces la realidad la supera.
Poco después, al centro del país, en Cochabamba, se llevó a cabo el Encuentro Nacional para un Acuerdo que busca la estabilidad y reformas en el país, convocado por el presidente Rodrigo Paz. Él presentó al menos 12 propuestas para hacer frente a la crisis económica y social. Allí se concentró la élite económica y política del país, con 600 autoridades nacionales, regionales y locales, además de representantes políticos y empresariales, se habló de medidas que impulsen las regiones y a los sectores productivos.
Paralelamente, una masiva marcha indígena llegaba a La Paz, luego de recorrer más de mil kilómetros pidiendo la abrogación de la ley 1720 que les terminaría quitando las tierras en favor de los terratenientes; diversos sectores trabajadores agrupados en la Central Obrera Boliviana (COB) declara la movilización general por un incremento salarial y otras demandas; los transportistas se suman con bloqueos en las ciudades, los campesinos con bloqueos de caminos, los maestros salen a las calles, los mineros asalariados y cooperativistas se añaden con sus dinamitas. Gran parte del país está bloqueado y todos, en coro, piden la renuncia de Rodrigo Paz.
Ante ese panorama, ya no se habla de la propuesta de ley Brisa. Al parecer no es un asunto importante, ni para tomarla en cuenta en el encuentro nacional de la élite del país, ni en las razones de protesta de diversos sectores sociales.
La ley Brisa durante unos días levantó roncha en muchos espacios, principalmente conservadores y religiosos, y en especial en las redes sociales donde se justificaba su rechazo por un sinfín de falacias ¿Qué dice la ley Brisa?
En resumen, elimina la categoría legal de estupro, que minimiza la pena por relaciones sexuales entre una persona adulta y una menor mayor de 14 años, para que quede como violación si se trata de alguien menor de 18. Se elimina el argumento del consentimiento porque siendo menor de edad no tiene la madurez emocional ni cognitiva suficiente para consentir, mientras que el adulto sí, lo que constituye un abuso de poder y por ello una violación.
También, establece la imprescriptibilidad del delito porque lo habitual es que la víctima sólo asume y denuncia el hecho habiendo pasado muchos años.
En 2025 hubo cerca de 2.000 denuncias de violación de menores, y se sabe que hay muchos que no llegan a las autoridades. Se registraron cerca de 30 mil embarazos adolescentes y cerca de 3.000 partos de niñas menores de 15 años. Son índices anuales muy altos, preocupantes e importantes y debieran ser parte de la agenda de encuentros nacionales y protestas por derechos. ¿Por qué no se da relevancia a esta barbarie? Puede que la respuesta esté en los primeros párrafos



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