Hará algunos meses que escuché hablar de los vientres de alquiler en un evento social donde se celebraba el embarazo de una mujer. En la mesa de al lado alguna tertuliana comentó a otra a voz en cuello: “Bueno igual si no te quieres arruinar, rentas un vientre y le pagas”.
Todo hace hoy crisis en la sucesión presidencial. Y aun cuando en ambos lados se habla de unidad y de que ellos no vivirán la fractura, el rompimiento y la confrontación, todo eso ronda lo mismo a Morena, PT y Verde como al Frente Amplio Opositor Va por México.
De acuerdo con el periodo histórico que nos ha tocado vivir, los senos, bubis, busto, tetas, chichis, cobran un significado diferente, si hubiéramos sido amazonas nos hubiéramos cortado o cauterizado el pecho derecho para usar mejor el arco, el caso del Renacimiento, se impone la moda de los pechos grandes.
Después de muchos años escuché repetidamente las palabras “charrismo sindical”, “contratos de protección”, encubrimiento y complicidad de las autoridades laborales para cegar los derechos de las y los trabajadores, porque se vive una política laboral regresiva y nefasta.
El calor de la sangre corriendo por mi cara ante ese golpe del cortinero en mi frente una noche sin luz, dejó de ser lo relevante, cuando vino a mi memoria una pregunta que me había formulado como conductora del noticiero de televisión
A partir de este domingo 2 de marzo ofrecemos: una retrospectiva, a 50 años de la primera conferencia mundial de la mujer que se celebró en México, de los 30 años de la IV Conferencia Mundial de la Mujer, Beijing 1995 y todo lo que sucede y está sucediendo alrededor del 8M.