Layda Sansores, gobernadora de Campeche, es uno de los instrumentos de ataque y denostación del presidente Andrés Manuel López Obrador contra sus opositores/as.
Como les he platicado tengo ya varios años leyendo sobre el Tao sexual. Sí, está basado en el taoísmo, esa filosofía china que tiene por lo menos 5 mil años.
Todavía hoy, en la segunda década del siglo XXI, se alude a la ley sálica como el más fuerte soporte normativo que excluye a las mujeres de alguna sucesión monárquica.
Estamos asistiendo en las últimas semanas a una ofensiva, más violenta si cabe, del patriarcado más rancio, aunque reconvertido en chupiguay y con mucho brilli, brilli. Y lo que es peor, o yo lo vivo peor, de la mano de quienes venían a cambiar la política desde el movimiento 15M.
El jueves 13 de octubre se produjo un espacio en la cuenta de Twitter de la organización México Evalúa denominado “Justicia Penal con Perspectiva de Género: ¿Por qué es importante y cómo garantizarla?”
Hace décadas las mujeres vivían regidas bajo el monosílabo “NO”, ese que como espada flamígera cortaba de tajo todo aquel anhelo libertario de nuestras ancestras.
Hoy, 48 horas después, la interrogante es sólo una: ¿en verdad el secretario de la Defensa, el general Cresencio Sandoval no va a responderle al senador Germán Martínez?
A partir de este domingo 2 de marzo ofrecemos: una retrospectiva, a 50 años de la primera conferencia mundial de la mujer que se celebró en México, de los 30 años de la IV Conferencia Mundial de la Mujer, Beijing 1995 y todo lo que sucede y está sucediendo alrededor del 8M.