Sonia del Valle
SemMéxico, Ciudad de México, 5 de junio, 2026.- Cuando comencé a cubrir la fuente educativa, hace casi veinte años, la referencia obligada para saber cuántos maestros había en el país era una publicación de la SEP llamada Principales Cifras del Sistema Educativo Nacional.
Un compendio impreso que había que conseguir porque las estadísticas todavía no estaban disponibles en línea. Además, siempre llegaba con un año de retraso.
La radiografía de la SEP incluía una sola categoría del personal: Docentes, punto.
“Docentes” se desagregaba por nivel: preescolar, primaria, secundaria, media superior, servicios de capacitación para el trabajo, educación superior y por sostenimiento: federal, estatal, autónomo, privadas.
Era imposible saber cuántas eran mujeres, cuántas eran directoras, supervisoras, jefas de sector, subdirectoras, asesoras técnicas pedagógicas. Hasta el ciclo escolar 2013-2014-.
Pero el verdadero drama a pesar de sus Principales Cifras, la SEP no sabía cuántas “docentes” había en el país. Comenzó a perder la cuenta tras la descentralización educativa de 1992-1993.
Bonifacio Barba, en colaboración con Margarita Zorrilla, hicieron un análisis que se llamó: «Diez años después del ANMEB en México: Retos, tensiones y perspectivas». Entre otras conclusiones señalaban que los estados no pudieron gestionar de manera autónoma ni eficiente a la planta docente, y que el gobierno federal —en lugar de unificar el sistema— propició un escenario de pérdida de control y fragmentación institucional.
Para el 2009, la figura del “comisionados” se popularizó en la discusión pública, eran maestros con plaza “docente” que no estaban frente a grupo. Las cifras variaban mucho, los estados informaban poco.
En la iniciativa de decreto del Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2010, Felipe Calderón estableció que cada estado debía transparentar el nombre, la plaza, la CURP de cada docente, director, supervisor y personal de apoyo a la educación. Incluía presentar cada trimestre la información de los comisionados: número, funciones, duración de la comisión y publicar la lista en la página de transparencia de la SEP. Ya hablaremos de los comisionados.
Pero, la cosa no se arregló. Era el juego de las vencidas. No cuadraba el dato de la SEP que clasificaba como “Docentes” con la información de los estados.
En 2014 con el CEMABE quedó claro que las plazas docentes eran un desmadre:
- Se contabilizaron 978,118 personas con funciones de maestros frente a grupo y 2 millones de plazas porque muchos tenían doble plaza -doble turno- o esquemas de contratación por horas. Sí hay plazas de una hora.
- Se detectaron 39,222 personas que cobraban en una escuela, pero nadie conocía.
- Se encontraron 30,695 personas que cobraban como docentes, pero comisionadas de tiempo completo a labores sindicales o en oficinas burocráticas del gobierno.
- Se localizaron 113,921 personas que cobraban como docentes pero trabajaban en oficinas administrativas, dependencias gubernamentales u otros centros que no eran escuelas.
- Se descubrió que 14,643 personas que cobraban como docentes: jubiladas, pensionadas o fallecidas.
Y esto es a penas del principio.



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