Sonia del Valle Lavín
SemMéxico, Cd. de México, 2 de junio, 2026.- Miles de escuelas en México se construyen jodidamente o se puede decir que “al ahí se va!”. Para muchas madres y padres de familia, la escuelas de sus hijas o hijos es resultado de “un favor” que algún político de poca o mucha monta les hizo; para otros es el logro de una demanda organizada por tener una escuela en la comunidad para que sus hijas e hijos no caminen por horas o crucen montañas y ríos para llegar a la escuela más cercana.
Otras escuelas son resultado de “la lucha social” de partidos políticos como PT u organizaciones urbanas quienes organizan a “sus bases” toman un terreno, demandan la construcción del plantel y luego la contratación de las y los maestros.
En la mayoría de los casos, son escuelas carenciadas.
El 46 por ciento de los preescolares y primarias públicas, de acuerdo con el más reciente estudio de Mexicanos Primero, son escuelas multigrado: un espacio reducido en una comunidad alejada de los centros urbanos, enclavados en sierras y montañas.
Pero las carencias no son exclusivas de las zonas rurales. En las grandes ciudades también falta agua. Los sanitarios funcionan mal. Hay problemas eléctricos. Los patios carecen de techumbre. Y muchas reparaciones se hacen con la buena voluntad de madres y padres de familia que cada fin de ciclo escolar acuden a darle “una manita de gato” al plantel.
Durante años observé algo curioso.
Las maestras y los maestros hacían hasta lo imposible por esconder los desperfectos. No te dejaban recorrer la escuela. Cuando entraba te llevaban por las áreas mejor conservadas y ante cualquier desperfecto explicaban que el municipio pronto comenzaría las reparaciones.
Ignoro si era una instrucción de la SEP, del SNTE o de ambos.
Entonces apareció una página de Facebook que llamó mi atención: Escuelas jodidas de México.
Se subían fotografías de las condiciones de las escuelas que mandaban las y los docentes, tras la aprobación de la reforma educativa del Enrique Peña Nieto.
Cuando descubrí la página encontré nombres de escuela y direcciones. Visité varias en la CDMX y el Edomex. Las carencias estrujaban el alma.
En un secundaria por la calzada Ignacio Zaragoza había salones de 30 estudiantes, pero 20 bancas. Los primeros que llegaban tenían banca, el resto se sentaba en el suelo que era de cemento. Las bancas no estaban lisas, tenían bordes y surcos por la cantidad de veces que habían sido pintadas. El patio tenía grietas y baches en el suelo.
En una primaria de Nezahualcóyotl los techos tenían hoyos que tapaban con láminas y las ventanas
estaban rotas, los cables de luz pelados colgaban por las paredes.
Lo paradójico es que cada sexenio hay un programa de infraestructura educativo nuevo y los nombres te vuelan la cabeza: Escuelas de Calidad (Fox); Escuelas Dignas (Calderón), Escuelas al 100 (Peña) y ahora La Escuela es Nuestra (4T). Miles de millones de pesos hemos gastado y las escuelas siguen jodidas.



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