Guadalupe Ramos Ponce
SemMéxico, Guadalajara, Jal., 27 de mayo, 2026.- Hoy les escribo desde Washington DC en donde participo en un espacio regional muy importante. En tiempos de retrocesos democráticos, discursos de odio y profundización de las desigualdades, las mujeres seguimos llegando a los espacios regionales con la fuerza de nuestras luchas y la claridad de nuestras demandas. La participación de CLADEM en la cuadragésima Asamblea de Delegadas de la Comisión Interamericana de Mujeres no es un acto protocolario: es una apuesta política por el presente y el futuro de los derechos humanos de las mujeres en las Américas.
Las asambleas de delegadas son mucho más que reuniones institucionales. Son territorios de disputa política y simbólica donde se define qué lugar tendrán las mujeres en las democracias de nuestra región. En esos espacios se discuten políticas públicas, estrategias regionales y compromisos internacionales, pero también se confrontan visiones del mundo: la de quienes creen que la igualdad puede seguir esperando y la de quienes sabemos que sin derechos de las mujeres no hay democracia posible.
Hoy, hablar de autonomía económica de las mujeres es hablar de justicia social. Significa reconocer que millones de mujeres sostienen la economía de nuestros países desde el trabajo precarizado, el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, la economía informal y las labores comunitarias invisibilizadas. Significa denunciar que la pobreza sigue teniendo rostro de mujer y que las brechas salariales, digitales, tecnológicas y financieras continúan limitando la vida de millones de mujeres y niñas en América Latina y el Caribe.
Pero también significa reconocer las resistencias y las propuestas feministas que han surgido desde nuestros territorios. Las mujeres hemos construido redes comunitarias, cooperativas, economías solidarias y formas colectivas de sostenimiento de la vida que desafían un modelo económico excluyente y profundamente patriarcal. Frente a las crisis, las mujeres seguimos sosteniendo la vida.
Desde CLADEM llegamos a esta Asamblea convencidas de que la autonomía económica no puede separarse de la autonomía física, política y territorial de las mujeres. No puede haber independencia económica para las mujeres mientras exista violencia política, violencia digital, feminicidio, discriminación laboral o criminalización de defensoras de derechos humanos. Los derechos de las mujeres son integrales, indivisibles e interdependientes.
La 40ª Asamblea de Delegadas de la Comisión Interamericana de Mujeres ocurre además en un contexto regional complejo: democracias debilitadas, crecimiento de movimientos antiderechos y reducción de espacios de participación ciudadana. Por ello, la presencia de las organizaciones feministas es indispensable. No solo para vigilar los compromisos de los Estados, sino para recordar que los avances en derechos nunca han sido concesiones: han sido fruto de décadas de lucha colectiva.
Las mujeres de América Latina y el Caribe no queremos ser únicamente beneficiarias de políticas públicas. Queremos ser protagonistas de las decisiones que transforman nuestras sociedades. Queremos participar plenamente en la vida política y económica de nuestros países. Queremos igualdad sustantiva, redistribución de los cuidados, acceso a recursos, justicia económica y vidas libres de violencia.
Y queremos algo más profundo todavía: un nuevo pacto social que coloque la sostenibilidad de la vida en el centro.
Porque cuando las mujeres avanzamos, avanzan también las democracias. Y cuando las feministas nos encontramos, dialogamos y tejemos alianzas regionales, las Américas se vuelven un poco más justas, más humanas y más libres.
Dra. María Guadalupe Ramos Ponce; Coordinadora Regional de CLADEM; Profesora Investigadora de la UdeG.@dralupitaramosp; lupitaramosponce@gmail.com



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