Guadalupe Ramos Ponce
SemMéxico, Guadalajara, Jalisco, 15 de abril, 2026.- En un país donde la violencia contra las mujeres se ha vuelto paisaje cotidiano, hay historias que se niegan a desaparecer. Historias que no caben en las estadísticas, que no se diluyen en informes oficiales y que, sobre todo, no aceptan el silencio como destino. Querida Fátima es una de ellas.
No es solo un documental. Es una interpelación.
En el marco del Festival Internacional de Cine en Guadalajara 2026, esta obra documental de la Colectiva Varinia coloca en el centro algo profundamente incómodo para el Estado y para la sociedad: el dolor que no se resigna, la ausencia que se convierte en denuncia y la memoria que se vuelve acción política.
Fátima no es solo un nombre. Es la representación de miles de niñas y mujeres en México cuyas vidas han sido arrebatadas por la violencia feminicida o por la desaparición. Pero también es el nombre que encarna a quienes las buscan, a quienes las nombran todos los días, a quienes se niegan a aceptar que la impunidad sea la última palabra.
La imagen que acompaña este llamado: Un abrazo sostenido en medio de la oscuridad, no es solo afecto: es resistencia. Porque en México, abrazar también es un acto político. Es sostener la vida en un contexto donde el Estado ha fallado sistemáticamente en garantizarla.
El Festival Internacional de Cine en Guadalajara, lo deja claro: no se trata únicamente de ver una película, sino de construir comunidad. El “Círculo que Escucha”, con madres y padres de víctimas de desaparición y feminicidio, es una práctica profundamente feminista. Escuchar, en este contexto, no es pasivo: es un acto de reconocimiento, de legitimación y de ruptura con la indiferencia estructural.
Porque lo que está en juego no es solo la memoria de quienes ya no están. Es el derecho a la verdad, a la justicia y a la no repetición.
En México, las cifras de feminicidio y desaparición siguen creciendo, pero más grave aún es la normalización de la violencia. Frente a ello, las familias, especialmente las madres, han asumido una tarea que no les corresponde: buscar, investigar, documentar, exigir. Han convertido el dolor en organización y la ausencia en lucha.
Querida Fátima se inscribe en esa genealogía de resistencia.
Pero también nos confronta: ¿qué hacemos quienes miramos? ¿Nos limitamos a la emoción momentánea o asumimos la responsabilidad política que implica escuchar estas historias?
El riesgo de estos espacios es convertir el dolor en consumo cultural. El desafío es otro: transformar la indignación en acción colectiva.
Escuchar nos da vida, dice el llamado.
Y es cierto. Pero escuchar también obliga.
Obliga a no mirar hacia otro lado.
Obliga a cuestionar las estructuras que producen esta violencia.
Obliga a acompañar las luchas que las familias sostienen todos los días.
Porque mientras haya una Fátima sin justicia, no hay paz posible.
El próximo domingo 19 de abril, estará en la cabina de radio universidad de Guadalajara, en Sórico Sin Género de dudas, la mamá de Fátima, te invito a que sintonices la radio por el 104.3 de FM y dialoguemos con ella y con su dolor, pero también con su exigencia de justicia. Después, acompañémosla a la premier en el Conjunto Santander. Abracemos a nuestra Querida Fátima.
Dra. María Guadalupe Ramos Ponce, Coordinadora Regional de CLADEM , Profesora Investigadora de la UdeG. @dralupitaramosp, lupitaramosponce@gmail.com



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