2 de cada 10 mujeres muestra incomodidad por la violencia normalizada
Elda Montiel
SemMéxico, Ciudad de México, 6 de mayo 2026.- Las mujeres mexicanas participan cada cuatro años en el Mundial de Futbol, pero no porque estén interesadas en el deporte sino porque lo ven como un evento de convivencia familiar y social, condicionado por la carga doméstica y la organización del tiempo, revela encuesta.
Aunque consideran que los espacios son más incluyentes, no esperan que el futbol cambie, tienen normalizada la violencia; cuestionamientos, acoso y comentarios condescendientes, por lo que 2 de cada 10 mujeres experimentan incomodidad. Les preocupan los costos, la gentrificación, aumento de precios, caos vial.
Las mujeres que hoy gastan, organizan y consumen el Mundial con los ojos abiertos no están esperando que el fútbol cambie. Están decidiendo, individualmente, cuánto más vale la pena pagar. Esa decisión es el dato que ninguna medición de audiencia captura. Y es el que más le debería importar a la industria.
Ellas definen, autorizan, ejecutan y redistribuyen el gasto. Lo hacen en la compra de alimentos y bebidas, en la elección de espacios para ver los partidos, en el pago de plataformas y en el consumo simbólico de artículos del evento. Lo hacen, además, incluso cuando no tienen vínculo sostenido con el futbol.
El Mundial consigue convertirlas en actor económico clave, antes de convertirse, para muchas, en un espacio de pertenencia.
La investigación “El Mundial en las Mujeres. Decisiones, consumo y vida cotidiana” es el resultado de una encuesta nacional a 1,500 mujeres mexicanas levantada entre enero y marzo de 2026. No busca medir inclusión. Busca leer lo que los datos dicen sobre un mercado, una audiencia y una relación con el futbol que la industria aún no ha sabido nombrar con precisión. Realizado por La Labo (2026), Laboratorio de Narrativa, que se integra por Laura R. Manzó, Ana Alicia Osorio, Eduardo Requena, Francisco G. García y Juana Alvelais.
Es la primera vez que se realiza una encuesta con intención con mujeres entre los 25 a 44 años (58.5%), con licenciatura o maestría (86.7%), urbanas, con mayor presencia en Ciudad de México, Estado de México y Veracruz. Son las que deciden o coparticipan en el gasto del hogar en un 88.2% de los casos. Nielsen proyecta que para 2028, el 75% de las decisiones de compra del hogar en México estarán en manos de mujeres.
El Mundial de Futbol no es la puerta de entrada para las mujeres como aficionadas
El gran pendiente es que el Mundial, a pesar del futbol femenil, no funciona como una puerta de entrada para convertir el futbol en un hábito para las mujeres y provocar así un aumento en la base de aficionadas a este deporte, sino que es una experiencia única. La baja afición por la violencia y falta de tiempo, no corrige la brecha que existe en la conexión comparada con la de los hombres.
El futbol femenil enfrenta una doble barrera al intentar insertarse en un ecosistema donde el hábito futbolero para las mujeres aún es débil, y al intentar hacerlo cuando ellas aún reportan la necesidad de mayores estrategias para impulsarlo.
El 61.6% de las mujeres encuestadas dice que no consume futbol varonil de manera frecuente. El 72.7 % no ve el futbol femenil de manera frecuente.
Esto sucede a pesar del crecimiento en visibilidad que el futbol femenil en los últimos años. Dicho aumento no ha logrado que el deporte se consolide entre las mujeres como una opción de consumo masivo, ni como una puerta de entrada para nuevas aficionadas.
Este reto cobra mayor relevancia ante el próximo Mundial Femenil de 2027, que se celebrará en Brasil, y que representa una oportunidad clave para consolidar este deporte.
Un reporte de Nielsen señala que se espera que para 2030 la afición al futbol femenino tenga un crecimiento de 38% a nivel mundial, pasando de 500 millones a más de 800 millones, y de este total, el 60% serán mujeres.
Las mujeres saben que FIFA es un negocio e incluso lo califican como un circo, pero van de todos modos
Proyecta la FIFA, un 56% más que Qatar 2022. La audiencia que financia ese crecimiento desde el sofá — no desde el estadio— son en su mayoría mujeres. De acuerdo con la Federación Mexicana de Futbol (FMF) en esta edición se prevé una derrama de 3 mil millones de dólares, y una buena parte pasa por las mujeres.
Al analizar la posibilidad de asistir a los partidos, aparece una brecha clara entre interés y acceso aunque no se le atribuye sólo al género por el alto precio de las entradas. Al momento de responder, el 11.6% de las mujeres ya tenía entradas para los partidos ya sea en México, Estados Unidos o Canadá o estaban intentando conseguirlas, lo que implica una inversión importante.
Sin embargo, para una proporción mucho mayor, la asistencia está condicionada por factores económicos. Para un 42% la compra de los boletos está condicionada por el costo, mientras que un 22.8% afirma que asistiría si contara con boletos pero no está dispuesta a pagar por ellos. Un 37% reporta no estar interesada en acudir.
En el análisis se señala que el Mundial, no solo genera gasto también reordena prioridades de consumo. Aun cuando las mujeres no están participando de manera activa en el deporte, sí lo hacen como consumidoras, pues el evento no solo monetiza a la fanática, también lo hace con la espectadora ocasional.
El Mundial, más costos que beneficios para el país
El 42.5% de las encuestadas cree que el Mundial traerá más costos que beneficios para el país. Sus razones son específicas y articuladas: caos vial, aumento de precios, uso de dinero público, desplazamiento de comunidades. Aun así, el 23.8% de las que creen que habrá más costos igualmente aumentará su gasto durante el torneo. Comprarán comida, pagarán streaming, saldrán a bares y restaurantes, adquirirán jerseys. Participarán activamente en la derrama económica de un evento que, en su opinión, no le va a dejar nada bueno al país.
El análisis señala que participan por la experiencia que el evento hace posible, en sus propias palabras. “Tiempo para reunirnos y disfrutar, aunque estrese cuando juega la selección”. “Una ocasión para acompañar a mis hijos en algo que les gusta”. ”Fiesta y oportunidad de conocer a muchísima gente”.
Las respuestas son reveladoras, las mujeres describen el Mundial como negocio”, “circo”, “pan y circo”, “saqueo y gentrificación”, “mercadotecnia”.
A las mujeres las integró la normalización, no la inclusión.
El 60% de las encuestadas ha vivido situaciones negativas en espacios futboleros: que duden de su conocimiento del deporte, comentarios condescendientes, burlas, acoso. Lo que es una mayoría, 6 de cada 10, sin embargo, el 62.5 % de esas mismas mujeres cree que los espacios futboleros son ahora más incluyentes que antes. Eso es normalización.
Las mujeres jóvenes son más aficionadas y reciben más violencia. Las mujeres de 18 a 24 años son el grupo con mayor afición al fútbol de toda la muestra: el 28.3% tiene alta afición, frente al 16.2% de las mayores de 55. Son la generación que más se está acercando genuinamente al deporte, no solo al evento social.
Son también las que más violencia reportan: el 72.8% ha vivido situaciones negativas en espacios futboleros. Y entre las jóvenes con alta afición, ese porcentaje sube a 84.6%. A mayor interés, mayor exposición al costo.
El 37.7 %, reporto dudas sobre mi conocimiento. 22.7 % comentarios condescendientes. 20.5 % burlas o descalificación. 12.7 % acoso o incomodidad.
El mecanismo funciona con precisión: cuanto más quieres pertenecer, más pagas por intentarlo. Hay, sin embargo, una señal de fractura. Entre las mujeres con respuestas abiertas más críticas —las que describen el Mundial como ‘negocio’ ,‘circo’, ‘farsa’, ‘saqueo’— la afición promedio al fútbol es la más baja de todos los grupos, y apenas el 5.4% planea ver las transmisiones. Son minoría hoy. Pero son la primera generación que llegó al fútbol con la gentrificación ya instalada y con las herramientas digitales para documentar y compartir cada episodio de violencia simbólica.
Lo que los datos no pueden decir es si la normalización se rompe o se profundiza. Lo que sí, es que el mecanismo está siendo visto, nombrado y registrado por una generación que no vivió el fútbol antes de que se volviera este negocio, y que por eso mismo no tiene nostalgia que lo justifique.
El primer hallazgo que reporta la encuesta es que el Mundial no es un evento deportivo para las mujeres es un evento social condicionado. Entre las encuestadas únicamente 20.6% sigue el futbol de forma recurrente. Sin embargo, 6 de cada 10 mujeres tiene planeado ver algunos o más partidos, y 3 de cada 10 podría verlo si se presenta la ocasión.
El segundo hallazgo. Las mujeres ya no son una audiencia pasiva del Mundial, sino que participan activamente en el consumo asociado al evento, pues casi 3 de cada 10 pretenden incrementar sus gastos, en rubros ligados a la experiencia cotidiana del Mundial, tales como comida, bebida y artículos simbólicos tipo jerseys; lo que muestra que su participación económica está directamente vinculada a cómo se vive el evento.
El 42.5 % ve más costos que beneficios. A pesar de que el Mundial 2026 genera interés y disposición a verlo y gastar, también representa un factor de preocupación. El 95 % muestran preocupación; caos vial, aumento en precios, uso de recursos públicos y seguridad. Factores que impactan su vida cotidiana.
El futbol como producto premium
Aquí habría que mencionar que hay un debate que recorre medios, académicos y organizaciones vecinales en México desde hace meses: la gentrificación del fútbol. Los boletos inaccesibles. El 35% de los lugares en el Estadio Azteca (ahora Banorte) destinados a hospitality corporativa y patrocinadores. Los departamentos cerca de las sedes que pasaron de 7 a 25 mil pesos mensuales en un año. La señal de televisión fragmentada en plataformas de pago. El deporte más popular del mundo convertido, de forma acelerada, en un producto premium.
La FIFA generará diez mil novecientos millones de dólares en este Mundial —un 56% más que en Qatar 2022. El 35% de los lugares en el Estadio Azteca están reservados para patrocinadores y hospitalidad corporativa. Los hoteles en Ciudad de México subieron hasta 800% sus tarifas en fechas del torneo. El modelo no promete acceso. Promete exclusividad. Y la exclusividad, por definición, excluye.



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