Inminente es la aprobación del presupuesto para 2024 en la Cámara de Diputados, para el último año de este gobierno, gasto pensado para garantizar recursos para la campaña electoral, la contingencia de Acapulco y continuar las obras insignia del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Las imágenes son elocuentes. Las largas filas para comprar tortillas o recibir agua las hacen las mujeres; mayoría en las filas organizadas por el Ejército para recibir despensas; cuando reconstruyan sus casas, serán ellas las que organizarán enceres y cocinas destruidas; ellas las buscadoras de cuerpos y desaparecidos.
En los conflictos armados, miles de civiles desarmados mueren o resultan heridos a consecuencia de ataques inesperados y deliberados contra sus hogares, mezquitas, escuelas y hospitales.
Basta de usar propaganda feminista solo para cuidar la imagen política. “Si es tiempo de las mujeres”, pero también es tiempo de cambiar su política conservadora y sus discursos misóginos.
México, país de machos, se topó “sorprendido” con la feminización de la política, visible y creciente en menos de una década, una vez aprobada la paridad constitucional en 2014.