La lleva de la mano y ella se deja llevar; le dicta los textos y ella los repite, incluso con tonadita. Le dijo que ella lo sucederá y ella le cree. Por eso, por eso.
Quiero pensar que todavía quedan personas interesadas en proyectar programas, a futuro inmediato, para comenzar la titánica misión de devolver la seguridad, la paz y la tranquilidad en un País que sufre, de costa a costa y de frontera a frontera, la peor etapa de 200 años como República Mexicana.