Con el reconocimiento de propios y contrarios a lo que es y representa, Ricardo Monreal operó ayer un encuentro parlamentario de Morena que amenazaba con desbordar pasiones.
Mirar el mar para tranquilizarse, para confirmar la fragilidad humana.
Espiar el mar para soñar que eres una sirena de coros líquidos que empapa a piratas enamorados
Inmersas e inmersos de lleno en los jaloneos internos y reacomodos de la sucesión presidencial adelantada, a la que se suma la disputa por la presidencia del Senado