"Lo primero es que te atiendan y te entiendan, que no te juzguen para nada, que no te critiquen, que no sientas que estás haciendo algo mal, que te crean y te apoyen", explica Alina a SEMlac.
Cualquier legislación de familia que se apruebe en Cuba debe visibilizar todas las manifestaciones de violencia que ocurren al interior de los hogares y disponer reglas de alcance general para atenderlas, coinciden juristas locales.