- Enfrentan una pérdida y la indiferencia de las autoridades
- Acapulco, Chilpancingo, Iguala, Coyuca, Atoyac, Chilapa, Taxco, Teloloapan y Tlapa, municipios con más personas desaparecidas
Redacción
México/Ceprovysa, Tlapa, 2 de febrero de 2026.- Concluyó la jornada de búsqueda del Colectivo Luciérnaga, realizada durante cinco días en la comunidad de Huixtlazala, municipio de Zapotitlán Tablas y cerca de la localidad de Chalma, municipio de Atlixtac, sin encontrar rastro de las personas desaparecidas.
Las familias se fueron insatisfechos no sólo porque sigue la incertidumbre, sino por la insensibilidad de las autoridades estatales y federales.
La crisis de la desaparición de personas en Guerrero data desde hace más de seis décadas.
De acuerdo con la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) entre los años sesenta, cuando inició la crisis de personas desaparecidas en esta entidad, y febrero del 2026, la entidad registró un total de cuatro mil 550 personas desaparecidas de las cuales 131 mil 789 que hay en México.
Las ciudades con mayor número de personas desaparecidas son Acapulco, Chilpancingo, Iguala, Coyuca, Atoyac, Chilapa, Taxco, Teloloapan y Tlapa. Se estima que en 2025 desapareció una persona por día.
La CNB contabiliza un total de 131 personas desaparecidas en la región de la Montaña, donde el municipio de Tlapa está en el primer lugar con 7. Le sigue Malinaltepec y Acatepec con nueve; luego Zapotitlán Tablas y Atlixtac con ocho; Alcozauca, siete; Metlatónoc, cinco; Xalpátlahuac, cuatro; Tlacoapa, tres; mientras que Alpoyeca, Atlamajalcingo, Copanatoyac, Cualac, Huamuxtitlán, Olinalá y Tlalixtaquilla, un caso cada municipio.
Tlachinollan cuenta con un registro de 57 víctimas en la Montaña, 14 fueron localizadas sin vida de 10 jornadas de búsqueda y 113 restos óseos que no han sido identificados, y de 43 personas no se sabe de su paradero.
El clima de violencia en la región va al alza. De enero al 22 de febrero de 2026 se registraron siete asesinatos. La tensión se sintió con la 11 jornada de búsqueda. Se trata de zonas silenciadas, donde el problema obliga el desplazamiento forzado, un ejemplo es lo que sucede en Huixtlatzala, donde 150 familias han sido desplazadas por la violencia.
Búsquedas infructuosas
La búsqueda del colectivo Luciérnaga se llevó a cabo cerca de la comunidad de Chalma, municipio de Atlixtac. En los primeros pasos las buscadoras y buscadores detectaron un olor fétido, de inmediato escarbaron entre las hojas secas de los ocotes y enterraron una varilla para verificar si había un hundimiento, olieron la punta de la varilla, pero era tierra húmeda. Al seguir el rastro del olor se descartó cuando se dieron cuenta de que había un animal muerto sobre la orilla de la carretera.
El recorrido continuó en las empinadas y accidentadas laderas, donde las hojas lisas de los pinos dificultaban el paso. Sin embargo, no era impedimento para las familias que buscan a sus desaparecidos.
En el camino se localizaron bolsas de basura y costales semienterrados que se descubrieron, pero sólo tenían tierra y raíces. Los familiares se internaron en la profundidad de las barrancas.
A pesar de la fatiga, el sueño de una buscadora la impulsaba a seguir: “soñé que estábamos en un lugar parecido a este, yo creo que es porque íbamos a venir aquí a buscarlo. Es mucha desesperación, ya quiero saber qué pasó, dónde está”.
Con una vara seca hacía a un lado la basura como si barriera el cerro. Una bolsa con unos chiles secos y otra de tamarindo la escudriña. Al otro lado de la carretera, entre los árboles de encinos estaba un carro quemado en oxidación. Qué hay ahí, se preguntan más de siete buscadores y buscadoras.
La mayoría del personal de la Fiscalía General de Guerrero y de la Comisión Nacional de Búsqueda se limitaron a buscar en el punto marcado para la búsqueda, pero una madre seguía caminando sin que la acompañaran.
La Guardia Nacional y elementos del ejército los dejaron solos, en lugar de proteger a las víctimas.
Después de tres horas de recorrer los cerros no se encontró nada. En los alrededores había basura, una playera blanca con letras verdes, un par de zapatos de mujer que parecían nuevos porque la suela no estaba desgastada, calcetines y un tenis gris quemado.
En el basurero también había un peroné carcomido por el tiempo, que el antropólogo físico explicó que se trataba de un animal.
A la una de la tarde, la Comisión Nacional y la Comisión Estatal de Búsqueda utilizaron el georradar en una superficie plana. En uno de los puntos el dispositivo arrojó una anomalía, por lo que cavaron 50 centímetros para revisar, y al no hallar nada, determinaron que era tierra comprimida. Las familias observaban la actividad y los resultados.
SEM-Ceprovysa



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