Isabel Ortega Morales
SemMéxico, Tlapa, Guerrero, 6 de abril, 2026.- Érase que una vez, un populista gobernó este país y en su camino, regalando recursos, sembraba la idea de que se avanzaba hacia arriba y hacia adelante; sucedió entonces que contra su voluntad, dejó el mando y un poco del poder, en su sucesor, un académico egresado de la Facultad de Derecho de la UNAM. Qué más podía pedir el pueblo sino ser gobernado desde la academia para mostrar que la formación era fundamental para cambiar la realidad del país?
Y sucedió que sí, sí cambió la realidad del país ese populista y ese académico.
Pero en los cuentos de hadas aparece un antipático antagonista que, en estos casos, no es el malo de la narración, sino quien muestra la realidad.
El primero, el populista, creyó que el dinero del erario era de él y disponía; el que recibió la banda presidencial, no tocó fondo porque la buena fortuna le acompañó el inicio de su administración con el descubrimiento de yacimientos de petróleo y eufórico dijo al respetable pueblo “vamos a administrar la abundancia…”
Y pensó que lo estaba haciendo bien y empezó a gastar a manos llenas para encontrar que tenía límite el yacimiento ante la caída del precio internacional del petróleo, entonces, el cuento nos dice que lanzó una segunda frase, “defenderé al peso como un perro” (1981); solo que, vino la derrota de la economía, la fuga de capitales ante la inestabilidad del país y con lágrimas en los ojos, golpeando el atril del Congreso se erigió en héroe señalando la defensa: “nos saquearon, no nos volverán a saquear”.
El cuento no termina cuando llora en tribuna, la otra parte del cuento era la del llanto de la población que empezó a sentir el crecimiento de la inflación y observar el quiebre de empresas, la recesión económica.
El populista, Luis Echeverría Álvarez, recibió como recompensa una larga vida para observar el deterioro económico de la población producto de la simiente que dejó y que fue regada por su sucesor para que creciera la espiga sin frutos y se comiera los años buenos.
Su sucesor, el académico José López Portillo, recibió aplausos de sus correligionarios de partido, pero pronto recibió el rechazo y observó su caída política aderezada con otras frases como “el orgullo de mi nepotismo” en relación al beneficio que del poder obtenía su familia y su hijo varón. Además de golpear a la prensa.
En ese momento de su último informe también pidió perdón, a los más pobres del país al observar ser los más perjudicados de sus decisiones.
Es el año 2026, qué historia estamos viviendo en esta etapa de crisis y cuáles son los contextos? Dicen que recordar la historia es importante para no repetir los errores, pero los narradores siempre serán necesarios para dejar el mensaje.. ahora ¿Cuál es?



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