- Una confabulación de poderes le arrebató la vida de Ema Gabriela
- Fabricación de delitos que dejó huérfanos de un Estado omiso
Segunda parte
Soledad Jarquín Edgar
SemMéxico, Mérida, 6 de abril 2026.- El poder económico combinado con el poder político y una posible conexión con el crimen organizado fueron determinantes en el feminicidio de Ema Gabriela Molina Canto, una madre que perdió la batalla contra la corrupción de las autoridades de Yucatán y de Tabasco, cuando intentaba rehacer su vida junto con sus dos hijas y su hijo.
¿Quién era Martín Alberto Medina Sonda?

Además del exseminarista y profesional contable, también había sido el esposo de Gabriela y el padre de sus hijos, más tarde se transformó en su verdugo. Tras el matrimonio de Gabriela, Martín Alberto se convirtió en el socio de José Manuel Saiz Pineda –exsecretario de Finanzas y Administración del exgobernador Andrés Granier Melo. En su momento los tres fueron detenidos en distintas cárceles del país o en Estados Unidos.
Los dos políticos fueron acusados por desvío y malversación de fondos -el más reciente señalamiento ocurrió en octubre de 2025, cuando Andrés Granier fue exhibido por la titular de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, Raquel Buenrostro Sánchez, por malversación de recursos del Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) a las inundaciones del 2011, para lo que solicitó 215.5 millones de pesos, “dinero sirvió para cubrir un déficit financiero estatal”, como lo consignó en ese momento la prensa.
De acuerdo con el wiki de Corruptos Mexicanos, Granier Melo enfrentó varios procesos por desvío y malversación de fondos de cuando menos mil 900 millones de pesos; enriquecimiento ilícito por al menos 127 millones de pesos; operaciones con recursos ilícitos y defraudación fiscal
La misma fuente se refiere a José Manuel Saiz Pineda, el socio de Medina Sonda y el funcionario de Granier Melo, fue señalado por el desvío y malversación de recursos públicos en conjunto con el gobernador (mil 900 millones de pesos); posesión de 88.5 millones de pesos en efectivo de procedencia ilícita, la compra de un vehículo de alta gama valuado entonces en 4,6 millones de pesos y de pretender huir.
En 2017 fue acusado por autoridades estadunidenses de lavado de dinero, también fue señalada su esposa, Silvia Beatriz Pérez Ceballos, y Martín Alberto Medina Sonda, quien previamente en 2007, había reclamado ser el propietario de ocho millones de pesos encontrados en una avioneta Cessna 340 que aterrizó en el aeropuerto de Mérida, Yucatán, y que habría sido abandonada. Años después Medina Sonda fue sentenciado a 12 años y seis meses de presión por el manejo de recursos ilícitos y lavado de dinero.
Desde el Centro de Reinserción Social del Estado de Tabasco (CRESET), Medina Sonda operó la ejecución de Ema Gabriela, su exesposa a quien tuvo que devolver a los niños en 2014, año en el que inició su reclusión por los delitos antes descritos y por la sustracción de sus tres pequeños hijos en 2012 de Yucatán lo que tenía prohíbo por la Justicia Federal.
Detención en Yucatán
En 2012, Gabriela fue detenida en Yucatán acusada por Medina Sonda por el presunto robo de una camioneta siendo incomunicada y llevada a Tabasco donde estuvo recluida poco más de cuatro meses. En ese tiempo su familia debe hacer frente a los gastos jurídicos y para que Ema Gabriela no fuera lastimada o pudiera usar un teléfono celular.
La detención, como el hecho de que Medina Sonda obtuviera la guarda y custodia de las niñas y el niño estaban directamente relacionados con el poder político de Tabasco, dice Ligia Teresita Canto Lugo, madre de Ema Gabriela, quien señala la intervención del entonces secretario de Finanzas y Administración, Saiz Pineda y el propio gobernador Granier Melo, “quienes podían hacer lo que les diera la gana”.

Las palabras de Ligia Teresita Canto Lugo tienen fondo. En Tabasco Ema Gabriela es tratada como una criminal, “a mi hija la presentan custodiada y esposada, mientras el juzgado es rodeado por personal militar y el juez la amenaza por negarse a firmar documentos. Ella sólo quería estar en paz con sus hijos”.
Durante los más de cuatro meses en que Gabriela estuvo detenida, Ligia Teresita denunció a los medios lo sucedido, se presentó en un acto donde se encontraba el gobernador Granier Melo quien afirmó no saber nada ¿Cómo no? Respondió la madre de Gabriela quien para refrescar la memoria al gobernador tabasqueño dijo: Le estoy hablando de su ahijado, del secretario de Finanzas, de la avioneta con dinero. Granier Melo lacónico respondió: No, ni los conozco.
Ligia le hacia “marcaje personal” al presidente del Tribunal de Justicia de Tabasco para recordarle “su felonía”. No era cinismo, era fuerza que tenía para sacar a mi hija, dice.
La detención de Gabriela fue un proceso lleno de irregularidades, por decir lo menos y fue “resuelto” hasta que un juez federal la escuchó y le aseguró que no “iba a torcer la ley”. Y así fue, el 29 de septiembre de 2012, cuatro meses y cuatro días después obtiene su libertad, aunque se tiene que quedar en Tabasco porque debe firmar cada semana durante un año.
En una ocasión acudieron a firmar en el carro de un amigo. Mientras Gaby va al juzgado, Ligia prefiere descansar un poco porque se sentía mal. De pronto otro vehículo golpea el carro, dos sujetos insisten que debe bajarse para ver los daños, luego ambos desaparecen, mientras el ulular de las sirenas anuncian la llegada de varias patrullas, porque “nos dijeron el vehículo trae armas”.
Ligia de inmediato es esposada, el muchacho que las acompaña se acerca y también lo esposan. Gaby es advertida por vendedoras de la calle de que ni se acerque. Ligia llevaba 13 mil pesos en la bolsa y que serían para Gaby, pero ya no aparecen después. En la calle, esposada, se le acercan los abogados de Martin Alberto, “me dicen, sigan molestando al contador y van a recibir más avisos como este hasta que terminen las dos allá”, dijo uno de los hombres mientras señala al CRESET.
Búsqueda de sus nietos
Las felonías no terminaron, mientras estaba detenida, una jueza le otorga la guarda y custodia a los abuelos paternos, sin una prueba de vida. “Nadie había visto a mis nietos”.
Para localizar a los niños, fuimos a la ciudad de México donde pedimos la intervención del Centro de Atención a Personas Extraviadas y Ausentes, CAPEA, y en Tabasco al Centro de Atención a Menores Víctimas e Incapaces (CAMVI-DIF).
Fábrica de delitos
Al mismo tiempo, Ema Gabriela enfrenta otra acusación, está vez por un supuesto fraude equiparado cometido en la ciudad de México, curiosamente mientras ella estaba en prisión. La orden de aprehensión fue obsequiada por el juez Santiago Ávila Negrón, quien mandó que fuera detenida en Mérida. Ávila Negrón es el mismo que dictó auto de formal prisión contra una víctima (Yakiri RR) acusada de asesinar a su violador sexual en 2014, contextualiza Ligia.
Con esa acusación en su contra, Gaby permanece escondida sin poder buscar a sus hijos, estaba lejos de la familia.
Adiós a Granier

Durante las campañas políticas, Ligia narra que se metía a los mítines, imprimía carteles con la imagen de Martín Alberto bajando de una avioneta con fajos de billetes.
En un mitin del candidato, Arturo Núñez Jiménez, Ligia habló con la esposa del candidato, Martha Lilia López Aguilera, quien le prometió ayuda. Cuando llegó el momento, ya siendo gobernador su esposo, Ligia Teresita le pidió ayuda “pasó lo que nunca había pasado, la fiscalía de Tabasco se desiste de las acusaciones manifestando que era una fabricación de Medina Sonda, quien es detenido.
Puente Grande
En 2014, Ligia es detenida al salir de un diario local en Yucatán, “nos siguen y me cierran el paso, entre esas personas iba un empleado de confianza de la fiscal de Celia Rivas. Yo no me bajo del vehículo. Celia le llama a su colaborador y a gritos le dice que me baje del vehículo a patadas o empujones o lo va a despedir. Le arrebaté el teléfono y le dije que me bajaría, por ese señor seguramente tenía una familia que mantener. Todo ello pese a que el operativo estaba coordinado por la delegación de la Procuraduría Federal de la República, bajo el mando del hoy fiscal general en Yucatán, Juan Manuel León León.
Ligia es trasladada a las oficinas de la Procuraduría Federal de la República por el supuesto delito de “clonación de tarjetas”. Me incomunican y me niegan atención médica, tampoco me permiten ir baño. Finalmente en la clínica del ISSSTE de Campeche la atienden, pero sólo la sedaron. Luego la trasladan a Tabasco y en un avión a la Ciudad de México y de ahí a Guadalajara.
En internet circuló una foto mía con las manos esposadas y el uniforme de Puente Grande (Centro Federal de Readaptación Social Número 2 «Occidente»), ante el juez le pido que me informe quien o quienes me estaban acusando. La respuesta era evidente, yo ni los conocía, pero resultó que uno había muerto dos años antes y el otro ni existía.
“De nueva cuenta vi la garra de Martín Alberto Medina Sonda. Casualmente en Mérida, se publicó que la Juez Julia Ramírez, había concedido un amparo casi inmediato a unos que fueron detenidos por el mismo delito, esta juez es la misma que concedía los amparos a la familia del exesposo de mi hija. Por fortuna salí de Puente Grande en 12 días, no tenían forma de acusarme, pero es increíble que te trasladen al otro extremo del país y de metan presa y luego un “ups, nos equivocamos” y los familiares que acudieron a auxiliarte y yo misma nos regresemos con su “ups” a Yucatán como pudimos”.
El reencuentro con las niñas y el niño
A mis nietos tuvieron escondidos y lejos durante dos años y medio. Cuando los rescata PGR y la SIEDO (Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada), y los vimos no tenían que contarnos nada, era evidente que los habían mantenido en malas condiciones de salud, mientras la ropa y zapatos que ya no les quedaban, el pelo cortado a tijeretazos, se veían mal alimentados.
Fue a la investigación de PGR y Capea la que dio con ellos, recuerda la madre de Gaby, quien también reconoce la labor de otras instancias federales, porque el gobierno de Yucatán, que era gobernado por Rolando Zapata Bello, nunca hizo nada por localizar a las niñas y el niño.
El reencuentro fue muy hermoso, señala, pero no puede olvidar la forma en que se encontraban los niños, que durante el tiempo de cautiverio no los llevaron a la escuela, “el niño estaba tan enfermo que lo tuvieron que operar apenas se los entregaron a mi hija”. Era evidente e inhumano que fue la niña mayor, de apenas siete años, la que se encargó de sus hermanitos.
Para que las niñas y el niño estuvieran con Gaby, el Tribunal le exigió que tuvieran una casa, con todo lo necesario. Un juez Federal en Yucatán, ordena que los niños no necesitan atención psicológica y que no se suspenda la visita de los abuelos sustractores, que tenían orden de aprehensión vigente, de igual forma este mismo juez, exculpa a Medina Sonda de haber cometido el delito de sustracción, pero en Tabasco sí se le declara culpable y además, no puede Medina Sonda, salir del Centro de Reinserción Social del Estado de Tabasco porque ya estaba acusado de lavado de dinero.
En busca de nuevos horizontes
Ema Gabriela busca trabajo sin conseguirlo durante casi un año; otra vez- sigue detrás la garra de su exesposo y tenía otros obstáculos, como es la guarda y custodia limitada que la imposibilitaba de salir con sus hijos de Yucatán.
Para Ligia Teresita sus nietas y su nieto son huérfanos del Estado mexicano. Incluso cuando obtuvimos la recomendación 54/2014 de Comisión Nacional de Derechos Humanos y el Registro Nacional de Víctimas, RENAVI, en el 2016, primero mi hija junto conmigo todo lo que se plasma en la Ley de Victimas, a la Comisión Ejecutiva de Víctimas del gobierno federal, pero en lugar de cumplir lo que hicieron fue investigarnos, como si fuéramos delincuentes”.
El presidente Tabasqueño
Como otras madres, Ligia ha hecho un recorrido buscando ayuda, una de las personas con las que habló fue con el entonces presidente Peña Nieto, luego con Andrés Manuel López Obrador, mucho antes de que fuera presidente, y después ya cuando ya era presidente de México, me mandó con Julio Scherer, pero luego “se agarraron del chongo y yo me quedé en la tablita”.
El feminicidio de Emma Gabriela
Dos días antes del asesinato, un 27 de marzo de 2017, Erika Medina Sonda, hermana de Alberto Martín, la estuvo siguiendo en su vehículo, esto le provocó mucho temor a la niña mayor y a su madre que llegaron temblando a la casa, recuerda Ligia Teresita quien reitera con voz entrecortada que el de su hija “fue un feminicidio anunciado”.
Cuando aquella mañana dos mozalbetes -como les llama Ligia Teresita- apuñalaron 11 veces a Ema Gabriela. Una vecina avisa a Ligia en su casa que se ubicaba muy cerca. Ella se recuerda corriendo, vio el cuerpo de su hija en el suelo con las llaves del auto en las manos, volvió la vista y cerca de la puerta de la casa las niñas y el niño lloraban abrazados, asegurando que fueron su papá, sus abuelos y tías paternas, minutos que se quedan en la eternidad de su memoria.
Luego vendría el peritaje. Fue un robo, dijo un policía. Ligia les demostró que estaban equivocados “no se llevaron nada, ahí está su bolsa, sus cosas” y las huellas en el cuerpo de su hija del ataque demuestran lo contrario. Exige que pidan los videos de las cámaras de los vecinos y de una tienda cercana…nadie la escucha. Fue un hermano de Gaby quien consiguió los videos de una de las cámaras cercanas.
Nueve años después el asombro sigue, porque a Ligia unos vecinos le dicen que una camioneta con vidrios polarizados, con el motor encendido y estacionada con varias personas, apenas se escuchan los gritos de Gaby, inmediatamente se fueron, cree que era la familia observando, “de verdad que son gente mala”.
Una persona que iba pasando persigue a los asesinos, los detiene. Ligia Teresita interviene en la entrevista que les hacen durante horas. La Fiscalía revisa los teléfonos, descubre que habían recibido llamadas desde el reclusorio de Tabasco y depósitos que provenían de cuentas de Nexia, Eres, Fundación para el Desarrollo de la Familia Empresaria, una firma española con la que su exyerno tenía estrechas relaciones de trabajo y que sigue operando en México.
Entre los detenidos estaba César Reyes Barrueta, gente de confianza y chofer de Medina Sonda y quien contactó a los otros tres, incluso viajan en ADO juntos a Mérida, agrega.
Ligia Teresita ya era una defensora de derechos humanos, recuerda que tres días antes del asesinato de su hija había ido al Congreso Local para exigir la ampliación de las causales de feminicidio, “les hablé de la sentencia Mariana Lima, sólo me decían doña Ligia las cosas no son así”.
La madre de Ema Gabriela no se detiene, es ella y su familia quienes encuentran las líneas que llevan a localizar las pruebas de la responsabilidad de Martín Alberto Medina Sonda. A las autoridades de Yucatán, no les queda otra que pedir las carpetas de investigación y las múltiples acusaciones fabricadas en contra de Ema Gabriela y de toda su familia.
Además, de la búsqueda de justicia para su hija, Ligia Teresita emprendió otra batalla por más de cinco años que fue por la guarda y custodia de sus nietas y nieto. Lo que logró el 20 de mayo de 2022. Todos Los procesos y juicios necesitaban representación jurídica y tuvo Ligia que contratar costosos abogados particulares.
50 años de prisión
Martín Alberto Medina Sonda, en septiembre del 2019, fue sentenciado a 50 años de prisión por autor intelectual del feminicidio en contra de Ema Gabriela y el Tribunal de Justicia de Yucatán confirmó la sentencia en mayo de 2021, pero Medina Sonda solicitó amparo pretendiendo revertir la condena en su contra, sentencia que fue confirmada hasta el 2025.
El destino estaba echado, Martín Alberto Medina Sonda nunca saldría de la cárcel por ser culpable de sustracción y del feminicidio de Ema Gabriela; sin embargo, el 26 de agosto del 2025, fue hallado muerto en la prisión, las autoridades presumieron que se suicidó. Aquella mañana la propia Ligia Teresita viajó a Tabasco para comprobar y certificar que efectivamente se trataba del asesino de su hija.
Nueve años después del asesinato de su hija Ema Gabriela, Ligia Teresita cuida amorosamente de sus nietas y nieto, mientras el Estado mexicano sigue sin responder.
SEM/sj
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