Isabel Ortega Morales
SemMéxico, Tlapa, Guerrero, 25 de mayo, 2026.- Ya se desdibujó la imagen de la CFE, Comisión Federal de Electricidad, que iluminaba zonas del puerto de Acapulco sumida en la oscuridad tras el paso del Huracán Otis, casi se convirtieron en héroes, aunque debo aceptar que hizo falta se les reconociera su esfuerzo y les dieran un reconocimiento porque si bien era su chamba, le pusieron más empeño.
Pero la imagen de la CFE, no tiene un rasgo social, a pesar de ser una empresa del Gobierno, no tiene el sentido humanitario para atender con visión sensible, los grandes contrastes económicos de este país.
La empresa ha sido señalada por las zonas indígenas y afromexicanas de este estado, de no entender en la realidad, o en territorio como le están llamando a trabajar a ras de suelo, con la gente, lo que siente la población, lo que vive, lo que tiene que hacer para subsistir y aún para pagar los servicios como el de la energía eléctrica.
En la costa chica de Guerrero protestaron grupos afro e indígenas ante la CFE para decirles que están hartos de los constantes apagones del suministro de energía eléctrica que, además, afecta equipos de trabajo y uso doméstico, cansados de no recibir una explicación y aún más, perdida la esperanza de recibir una disculpa que permita entender por qué otro corte de luz.
En Tlapa de Comonfort, y en los municipios de la montaña alta, está sucediendo lo mismo. Hace unos meses la CFE anunció que suspendería la energía eléctrica por 8 horas porque regularizarían sus líneas de suministro. Se pensó que todo iría bien a partir de ahí, pero no ha sido así.
La queja más reciente en la costa chica y la montaña es que ahora, en este bimestre y ya cercano a la fecha del pago, llegaron los recibos con un incremento del 40 y hasta el 50 por ciento, incluso más en algunos casos que llegó al 100 por ciento.
La CFE dice que hay “puntos clave sobre el aumento de luz en 2026”: Ajuste continuo, tarifa de verano y tarifa de alto consumo que elimina los apoyos gubernamentales como dicen se da a regiones desfavorecidas, es decir, regiones marginadas como comunidades rurales, indígenas o de difícil acceso.
Aquellas a las que se considera que han estado históricamente lejos y fuera de la infraestructura de conectividad y redes eléctricas y que requieren subsidios y apoyo gubernamental para integrarse al desarrollo no solo de tipo económico -dicen- sino también digital.
En los años 90´s Bruno Plácido Valerio encabezó protestas por el alto costo de los recibos de energía eléctrica y mostraba casas con un solo foco que tenían que pagar una tarifa fuera de su presupuesto. Su historia está dentro de las organizaciones 500 años de resistencia indígena, la UPOEG, Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero, la CRAC, Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias. Fue asesinado cuando acudía a una reunión a la Secretaría de Salud en Chilpancingo en octubre de 2023.
Desde entonces, como ahora, no hay voces que defiendan las zonas marginadas ni oídos en la CFE que entiendan lo que es “el territorio” y su realidad social y económica. Los slogan usados para promocionarse están lejos de lo que vive la población que para tener ese servicio debe sacrificar otros, y normalmente están relacionados al que se destina a alimentos y solo flota el nulo compromiso social de la CFE.



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