Las mujeres y colectivos han salido a las calles para demandar un alto a la violencia de género. / Foto: Romina Solis / El Sol de México
Mientras los feminicidios van a la baja, las agresiones a mujeres cerraron el año pasado al alza
Montserrat Maldonado
SemMéxico/El Sol de México, 23 de mayo, 2026.- En México, las mujeres víctimas de lesiones dolosas alcanzaron su máximo en 2025 con un total de 80 mil 528, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
De acuerdo con el Secretariado, el año pasado hubo un aumento de 18.7 por ciento en el número de mujeres víctimas de lesiones dolosas en comparación con 2024, cuando fueron 67 mil 814.
Este aumento contrasta con la cifra de feminicidios, que según datos oficiales terminó 2025 en 711, cuando un año previo fueron 824.
Alma, una víctima con cicatriz profunda
Una de las víctimas de lesiones dolosas es Alma, a quien llamaremos así por seguridad, quien tiene una cicatriz de 15 centímetros en su vientre luego de haber sido agredida por su expareja.
Durante tres años, Alma vivió con su expareja. En ese tiempo, la joven fue víctima de maltrato psicológico, económico y posteriormente físico.
En entrevista con El Sol de México, la joven relata que los primeros días de su relación, su novio comenzó a celarla. No le gustaba que hablara con vecinos, compañeros de trabajo, ni siquiera que diera las buenas tardes a los hombres de comercios a los que iba a comprar.
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“Solía decirme que los hombres se me acercaban para hacerme daño, que me querían hablar solo para tocarme y que por eso debía evitarlos”, contó.
Inicio y aumento de las agresiones
Tania Santamaría, licenciada en psicología por la Universidad Iberoamericana y psicoterapeuta especializada en mujeres que han vivido violencia, explicó que usualmente las agresiones empiezan en niveles menores, es decir, primero con insultos, humillaciones, amenazas y luego suele ir en aumento hacia la violencia física, la cual muchas veces es el antecedente al feminicidio.
Cuando Alma y su entonces pareja cumplieron su tercer aniversario en 2025, el hombre le pidió vivir juntos en un departamento en la CDMX.
Control económico y maltrato físico
Al vivir juntos, la pareja de Alma le propuso tener una cuenta bancaria en la que ambos tendrían sus salarios, le dijo que así sería más fácil llevar los gastos de su hogar. “Yo accedí porque confié en él. Era una tarjeta a la que los dos teníamos acceso, pero después de unos meses cambió la tarjeta sin avisarme, así se convirtió en el único con el acceso a nuestro dinero”, dijo.

México enfrenta una crisis para contrarrestar los casos de feminicidios / Foto: Irais Sánchez / Diario de Querétaro
Alma no tuvo más remedio que pedirle a su pareja dinero cada vez que ella lo necesitaba, pero únicamente para sus pasajes.
El hombre no la dejaba comprarse ropa sin que él la autorizara y gastos como la comida o servicios únicamente los realizaba él. Sin embargo, su rutina cambió cuando ella enfermó.
“Contraje una infección en las vías urinarias y necesitaba ir al urólogo. Él decía que no, que ningún doctor me iba a revisar en mis partes íntimas, así que no me dio dinero para ir al doctor.
Comencé a sentirme cada vez peor, así que le pedí dinero prestado a una compañera del trabajo y fui a consulta. Cuando regresé a casa, él revisó mis cosas y encontró la receta. Al ver que había ido con un médico hombre fue cuando me agredió”.
Alma no olvida la ira de su pareja; el hombre fue a la cocina y tomó un cuchillo. Corrió hacia ella y se tiró encima en el sillón de la sala, contra su voluntad y forcejeo, alzó la blusa de la joven y le hizo una cortada profunda de 15 centímetros en su estómago.
“Me dijo que a ver si así me daba pena y dejaba de ir con doctores a enseñarles mi cuerpo. Cuando vio la sangre y que yo empezaba a desvanecerme, llamó a su mamá, pero le pidió que no me llevaran a un hospital. Fue entonces que la señora trajo a una vecina que es doctora, ella fue quien me sacó de ahí e hizo un escándalo para que me dejaran ir a una clínica. Desde entonces no he vuelto con él”,
detalló.
Lesiones dolosas para controlar a víctimas
Tania Santamaría explicó que el objetivo de las lesiones dolosas contra mujeres es marcar el territorio.

De los mexicanos reportados como desaparecidos ante Interpol, 26 son hombres y cinco son mujeres. / Foto: Flor Castañeda / El Sol de Zacatecas
“Lo que hacen es mandar un mensaje y señalar quién tiene el poder, quién tiene la capacidad de violentar, de infundir miedo y a partir de ese marcaje de territorio también es que terminan disciplinando los cuerpos. Las mujeres son obligadas a comprender qué sí y qué no pueden hacer para prevenir o mitigar las violencias que inevitablemente van a vivir, porque ya se sabe quién domina, que pues en este caso son los agresores que justo dejan este tipo de marcas”.
La profesora sostiene que la diferencia principal entre una lesión dolosa y un intento de feminicidio es la intención del agresor, ya que en las lesiones lo que se busca es dañar pero que la víctima siga con vida para continuar con el dominio sobre ella, mientras que en el intento de feminicidio el objetivo es matar a la mujer por razones de género, aunque el homicidio no se concrete por causas ajenas al agresor.
De acuerdo con la ley en México, las lesiones dolosas son aquellas alteraciones a la salud física o mental causadas a una persona de manera intencional. En el ámbito penal, el término “doloso” significa que el agresor tenía el conocimiento previo y lo hizo con la voluntad de dañar a la víctima.
Importancia de atender las lesiones como indicador de violencia
Ante ello, Elena Azaola, antropóloga, psicoanalista e investigadora de El Colegio de México, alertó que en el país desde hace muchos años se toma únicamente como indicador de violencia los homicidios y feminicidios.
“Tenemos que abarcar otro tipo de violencia contra las mujeres. Hay que ocuparse de las lesiones como un indicador básico que siempre es subestimado, pero que es clave”, declaró.
Azaola resaltó que la impunidad en la violencia de género continúa en niveles altos. “Mientras no haya consecuencias para todos esos delitos, seguirán incrementando estos fenómenos, además que menos mujeres van a denunciar por miedo, por desconfianza a las autoridades, porque saben que no va a pasar nada y el agresor va a regresar a sus hogares a lesionarlas más o de peor forma”, advirtió.

Montserrat Maldonado Licenciada en Comunicación y Periodismo por la UNAM. Mexiquense. Reportera de educación, derechos humanos, género y política.



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