Todavía hoy, en la segunda década del siglo XXI, se alude a la ley sálica como el más fuerte soporte normativo que excluye a las mujeres de alguna sucesión monárquica.
Estamos asistiendo en las últimas semanas a una ofensiva, más violenta si cabe, del patriarcado más rancio, aunque reconvertido en chupiguay y con mucho brilli, brilli. Y lo que es peor, o yo lo vivo peor, de la mano de quienes venían a cambiar la política desde el movimiento 15M.
El jueves 13 de octubre se produjo un espacio en la cuenta de Twitter de la organización México Evalúa denominado “Justicia Penal con Perspectiva de Género: ¿Por qué es importante y cómo garantizarla?”
Hace décadas las mujeres vivían regidas bajo el monosílabo “NO”, ese que como espada flamígera cortaba de tajo todo aquel anhelo libertario de nuestras ancestras.
Hoy, 48 horas después, la interrogante es sólo una: ¿en verdad el secretario de la Defensa, el general Cresencio Sandoval no va a responderle al senador Germán Martínez?
El conflicto, la ofensa, el grito, los reclamos a los “invitados”, fueron lo sobresaliente en la comparecencia de la secretaria de Seguridad Pública Rosa Icela Rodríguez en el Senado
¿de qué privilegios goza el general secretario de la Defensa Nacional, ¿Luis Crescencio Sandoval, para condicionar reunirse con diputados y responder a la prensa?
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos procesa una queja cuyo desenlace documentaría ante el mundo los alcances de diversos actos de negligencia durante el manejo de la pandemia.
El 17 de octubre de 1953, en la primera plana del periódico Excélsior se leía: la mujer mexicana alcanzó ayer la plenitud de sus derechos ciudadanos, que rompen los lazos de la discriminación política que la ataban
A partir de este domingo 2 de marzo ofrecemos: una retrospectiva, a 50 años de la primera conferencia mundial de la mujer que se celebró en México, de los 30 años de la IV Conferencia Mundial de la Mujer, Beijing 1995 y todo lo que sucede y está sucediendo alrededor del 8M.