Las relegan a vestuario, maquillaje/peluquería, producción y montaje, pero ellas se organizan para reclamar su lugar en la industria
Elda Montiel
SemMéxico, Ciudad de México, 28 de abril 2026.- La industria audiovisual de México vive un momento de auge marcado por el incremento de la producción y su internacionalización, impulsada por las grandes plataformas como Netflix. Surgen en este contexto nuevos espacios para las mujeres, pero persisten las barreras que las apartan de los puestos de responsabilidad y toma de decisiones.
Se estima que la industria fílmica de México emplea a 47% de mujeres, pero los estadios de profesión no están equilibrados persisten los estereotipos, por lo que en dirección y guion no se supera el 30 % y hay una sobrerrepresentación en vestuario y maquillaje. Además de problemas de discriminación, humillaciones, bajos sueldos, retención de salarios, carencia de contratos y prestaciones sociales, situaciones de acoso y abuso sexual y aún menores oportunidades de empleo si pertenecen a la comunidad LGTBIQ+.
Pero también son las mujeres quienes han emprendido una batalla en la búsqueda de crear espacios seguros y para ampliar la creatividades y se han asociado.
Son 12 profesionales de la industria entrevistada que reconocen que ha habido un avance en los últimos diez años con la inclusión de la paridad en las principales dos escuelas públicas de cinematografía; el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) y Escuela Nacional de Arte y Cinematografía (ENAC) en 2021 y mayor participación en puestos de liderazgo, tan sólo en 2008 hubo sólo cinco largometrajes dirigidos por mujeres y en 2022 fueron 83. Sin embargo, para algunas profesionales en diversos puestos sigue la simulación, menosprecian la capacidad de las mujeres y hacen comentarios aludiendo la condición biológica de manera negativa y mucho peor cuando demuestran tener mayor conocimiento que el hombre.
En el artículo “La mujer en la industria audiovisual mexicana. Participación en las distintas categorías profesionales y reivindicaciones feministas” publicado en el No. 124 de la Revista Secuencias del Instituto Dr. José María Mora, las investigadoras Cristina Ángeles Huesca, Martha Saavedra Llamas, Mercedes Herrero de la Fuente y Rocio Gago Gelado por la Universidad Iberoamericana, México y la Universidad Antonio de Nebrija, Madrid, España analizaron y peguntaron si esta etapa de crecimiento del streaming se traduce en nuevas oportunidades para ellas.
El Contexto
México junto a Argentina y Brasil representa la industria audiovisual más grande de América Latina por número de proyectos, inversión y empleos, tuvieron ingresos conjuntos de 20 000 millones de dólares en 2021, de acuerdo a datos del BID. Además, el consumo en streaming alcanzó en Latinoamérica a 53 000 000 de suscriptores en 2020 y, según el informe Latin America SVOD Forecast, llegará a 139 000 000 en 2027.
Datos estadísticos de IMCINE en 2023 sólo registra cuatro categorías (dirección, guion, producción y cinematografía), en el que las mujeres constituyen 39.5 %. Sobre otros puestos en los equipos audiovisuales no existen registros, pero la opinión de las profesionales consultadas es que son mayoría en labores de vestuario, maquillaje/peluquería, producción y montaje. Estas funciones reflejan una segregación horizontal, es decir, las reducen a los roles (como estética u organización) que la sociedad tradicionalmente les ha asignado.
Por esta discriminación vertical, dado que los cargos de mayor responsabilidad e influencia en la toma de decisiones siguen estando masculinizados, son pocas las mujeres que ejercen como directoras de fotografía, compositoras musicales o responsables de VFX (efectos especiales). Las profesionales consultadas se desempeñan en puestos de Actuación, Composición Musical, Dirección, Dirección de Arte, Dirección de fotografía, Diseño de Vestuario, Efectos Especiales (VFX), Guion, Maquillaje, Montaje, Producción y Sonido.
En la década de 2010 a 2020 los datos demuestran que algunas profesionales realizaron al menos tres o más obras cinematográficas, además de tomar parte en otros proyectos de forma colaborativa, es significativo analizar los puestos donde se ubican, atendiendo a las funciones, el grado de responsabilidad, la implicación en la toma de decisiones y la correspondiente remuneración. En México, mucha de esta información no se recopila ni sistematiza, sólo se registran las posiciones ocupadas por mujeres en producción, guion, dirección y cinefotografía de largometrajes, en distribución y exhibición de películas y, por último, en formación y enseñanza de cine y audiovisual.
Ha habido avances en la industria pero lamentan condescendencia y faltas de respeto por ser mujeres
Si bien las profesionales entrevistadas reconocen una gran evolución en los últimos diez años en que se han abierto nuevos espacios a la presencia femenina en el ámbito audiovisual es largo el camino por recorrer lamentan las actitudes condescendientes, la falta de respeto y la hostilidad proyectada por los equipos masculinos en las mujeres, que son permanentemente cuestionadas.
Este contexto adverso unido a una sociedad donde faltan referentes femeninos resulta en miedos e inseguridades, con los que las profesionales, incluso las que gozan de una amplia trayectoria, han de convivir. Persiste el “síndrome de la impostora” y surgen dudas sobre sus capacidades cuando reciben una propuesta ambiciosa. Pese a ellos, las profesionales están decididas a seguir luchando para abordar todo tipo de proyectos, también para géneros no frecuentados habitualmente por ellas, como el terror, y con presupuestos elevados, en un intento de romper con las historias de “mirada femenina” apenas dotadas de recursos.
Todas las entrevistadas coinciden en que la evolución es real, pero sigue sin haber igualdad. Además se quejan de falta de difusión y reconocimiento a las mujeres.
Vestuario, maquillaje y peluquería, producción y montaje son los equipos en los que mayor presencia femenina ha habido siempre y sigue así.
En efectos especiales y Sonido ejemplifican la escasez femenina. “Específicamente en VFX veo muy pocas mujeres en desarrollo de personajes, en 3D, en efectos avanzados. La falta de respeto que muestran los compañeros si se encuentran con una directora mujer y una diseñadora de sonido mujer, aunque no es fácil que esta fórmula se produzca: “Todos los proyectos que he llevado a la sala de mezclas en los que he colaborado con algún otro mixer, nunca ha sido una mujer.”
La directora y editora Ana Laura Calderón empezó como editora en México en 2002 y “cuando llegué aquí, no había editoras mujeres, o había una… Cuando estaba editando comerciales, ocurría que el cliente esperaba que yo terminara de limpiar el teclado o la computadora, como para que viniera el señor editor”. Afirma que ahora ya son muchas las editoras que forman parte de la Asociación Mexicana de Editores y Editoras.
La editora Andrea Pérez Su ratifica que, aunque ha sido muy complicado, en edición sí hay más mujeres, pero el trato no es igualitario: “Si tú sabes o llegas con conocimientos que un hombre no tiene, te mansplanean muy fuerte y te tratan de manera muy condescendiente”. Egresada de la Escuela Nacional de Arte y Cinematografía recuerda que antes del 2021 de 20 eran tres chicas y en la clase de fotografía había que cargar fierros y el maestro nos dijo a las mujeres: ”Ustedes no, se les va a colgar la vagina”.
Gerrie Lee, encargada del diseño de maquillaje y peinados, es consciente de la evolución de la mujer en todas las profesiones del audiovisual mexicano, pero denuncia la discriminación y abusos que han existido, “eran muy poquitas las productoras mujeres que podían estar muy arriba, con proyectos muy grandes”. Los hombres han dominado la industria y “desgraciadamente sigue habiendo lugares donde se trabaja así”.
Comenta la compositora musical Camilla Uboldi: “claramente no hay equidad total, a veces siento que es un poquito de fachada, realmente falta interiorizar el asunto, nos merecemos las mismas condiciones y posibilidades, pero sí se ha abierto un diálogo”. Hay avances porque al menos en los últimos diez años se habla de los problemas, “se presta más atención a no cometer ciertos errores, a respetar más el trabajo de las mujeres y por eso hemos tenido más oportunidades”.
Camila Uboldi se muestra, de acuerdo con la encargada de diseño de sonido Aldonza Contreras: “no sólo en la cuestión de inclusión o de paridad, en las escuelas o en lo laboral, también en cuanto a los contenidos”.
Harumy Delmira Villareal, responsable de efectos especiales, recuerda que no hace tanto en este departamento no existía apenas presencia femenina, “hace catorce años, siempre yo era la única, era muy raro que hubiera otras editoras, el 90% eran hombres”.
En el ámbito de la televisión, la guionista Helena Aguilera afirma que actualmente el número de guionistas ha aumentado. Echando la vista atrás, recuerda que “las grandes telenovelas eran escritas por una mujer, era la cabeza, la escritora; y las que han sido más memorables eran creaciones de mujeres”. Posteriormente, el hombre quiso hacerse un hueco y logró apartar a muchas mujeres quedando hombres como cabeza de escritores en Televisa, pese a que las historias originales que estaban adaptando eran de mujeres.
Gerrie Lee, encargada de diseño y maquillajes explica: “ha habido un incremento en el que cada uno de los equipos que tienen los productores están solicitando que haya al menos una mujer, o bien tener un equilibrio, porque también se evidencia que al escribir hay una gran diferencia. En la telenovela se tocan muchos temas femeninos y te das cuenta cuando un hombre está escribiéndola.”
La diseñadora de vestuario Andrea de Luna se remonta a sus inicios y recuerda cómo eran tratadas: “Cuando empezamos, trabajando con los estudiantes, nosotras íbamos aprendiendo con ellos, pero varias veces fuimos testigos de cómo trataban a sus compañeras mal.” Explica la falta de respeto hacia una profesional por el hecho de ser mujer: “Hicimos un corto en el que la fotógrafa era chica y ver cómo el staff la trataba era nefasto. Ella no podía pedirles nada porque no le hacían caso. Su asistente, que era chico, tenía que pedirle al staff lo que ella quería, porque la ignoraban.”
Comentan que en esta línea, la caracterización era sólo de hombres: “había muy poquitas mujeres caracterizadoras, no sé por qué, pero estaba demasiado marcado que las mujeres hacen beauty y peinado y los hombres hacen caracterización […] y pues no”.
Hamury Delmira Villarreal, efectos especiales, refiriéndose a los Premios Ariel, que organiza la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográfica, afirma: Éramos un equipo de dieciocho nominados y yo era la única mujer. Y sí, la estadística de las que se pueden dedicar a esto es muy baja, especializarse en cine, en fotografía… En producción sí he visto una evolución. También hay muchas editoras, en animación… Pero en efectos visuales siguen siendo muy pocas. No sólo el Ariel, he ganado otros premios en los que siempre soy la única, y es padre tener ese reconocimiento.
Paloma Arredondo actriz desde su óptica como acting coach, señala que el nombre también debe aparecer en los créditos: “Creo que sí tiene que ver con el inconsciente colectivo de las mujeres, el servir, agradar o el me tengo que ganar un lugar y sin ningún reconocimiento… Yo peleé mucho para que mi crédito en el cine se viera, me costó mucho trabajo, hasta que me di cuenta de que yo estaba haciendo un trabajo que lleva mucho tiempo y mucho esfuerzo y nadie lo ve… Por lo menos ponme en los créditos.”
La maternidad es un techo a la hora de escalar profesionalmente afirma Andrea Pérez Su apunta “Empecé coordinando producción, y cuando quise hacer otras cosas, una persona a la que quiero muchísimo me dijo: ‘no, hombre, pero si tú eres mamá, ¿no? Mejor quédate coordinando producción, porque ahí estás mejor’.”
Esta circunstancia se extrapola también al equipo de cinefotografía: “la foto es muy física y de muchas horas, a veces falta todavía una estructura familiar, cultural, porque si las mujeres tienen hijos se vuelve difícil […] creo que todavía hay una dificultad en gestionar ese tipo de puestos por razones familiares, culturales, de posibilidades de armonizar la vida doméstica”, indica Diana de Garay, directora de Fotografía.
La Directora de Arte Adele Achar echa de menos encontrarse con más mujeres directoras y directoras de fotografía, “pero lo más común es que me toque un director y un fotógrafo y, supuestamente, en lo visual y en lo estético deberíamos estar los tres en la misma línea, pero tengo que trabajar con egos enormes y sí, muchas veces siento que lo que yo digo no pesa igual que lo que ellos están diciendo”. Esta directora de arte apunta situaciones machistas que se producen: “Me ha tocado despedir gente porque una vez le dijeron a una asistente de decoración: ‘Ay, pues es que se ve que estás hormonal’”. Y siempre a mí me cuesta, aunque soy la jefa del equipo, sí me cuesta establecer un sentido de autoridad, porque al final son hombres grandes, fuertes.
También refieren que han cambiado su forma de vestir, porque una imagen super femenina les hacía perder el trabajo, también se sentían observadas.
He escuchado testimonios terribles de colegas, diseñadoras de vestuario, que siendo jefas, sus asistentes se pasaban con ellas, teniendo que acercarse a productores. Y los productores: “Pues qué quieres que haga, tú eres la cabeza de departamento, tú manéjalo.” Y es chistoso porque parece que no, parece que es un gremio dominado por mujeres, pero cuando te encuentras a un hombre, es como de los peores, como que estar rodeados de tantas mujeres y que una mujer llegue a dar instrucciones como que los pone automáticamente en el chip que traen de toda la vida, que es totalmente agresivo.
Son las mujeres quienes han emprendido una batalla en la búsqueda de crear espacios seguros, pero también en el interés de dar contenido a una emancipación que permita el despliegue de la creatividad. No se trata entonces únicamente de sentirse segura en el lugar de trabajo o definir protocolos que prevengan o contemplen una justicia restaurativa, sino de trasformar las estructuras que sostiene a la industria fílmica, lo que es una tarea de todas y todos los que integran la industria fílmica.
Para favorecer el cambio, se localizan distintas iniciativas. En 2022 se formó la Red Interinstitucional por la Igualdad de Género en la Comunidad Audiovisual de la Ciudad de México, firmando el proyecto, entre otros organismos: la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (CANACINE), el IMCINE, el Instituto Nacional de las Mujeres, la Comisión de Igualdad de Género del Congreso de Ciudad de México, el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) y las cadenas de televisión Canal 22 y Canal 14.
Por otro lado, con el apoyo del Fideicomiso para la Promoción y Desarrollo del Cine Mexicano en la Ciudad de México (PROCINECDMX), se produjo la serie documental Resistencias fílmicas, que reúne el testimonio de 55 mujeres con diversos roles dentro de la industria cinematográfica y pretende concienciar sobre los ejercicios de poder y la desigualdad de género en el sector audiovisual.
Otras acciones destacables son: La Gremia -Red de mujeres en el cine y la TV-, comunidad de mujeres en la industria cinematográfica que genera proyectos con perspectiva de género, liderada por las cineastas mexicanas Aiko Alonso y Claudia Garibaldi ( Ibarra, 2022 ); AmazonasEléctricas, primer staff de iluminación y tramoya de México formado 100% por mujeres ( Carmona, 2023 );Mujeres en el cine y la TV, asociación que lucha por el reconocimiento de la mujer en la industria audiovisual mexicana; Mujeres en el Mundo de la Animación (MUMA), que pretende la visibilización de la mujer en VFX, arte y animación; por último, Ya es hora, para concienciar sobre la violencia en el espacio de trabajo, la igualdad y la representación de la mirada femenina.
*Secuencia es una publicación cuatrimestral y electrónica (E-ISSN 2395-8464) de acceso abierto (Open Access) que aparece de manera regular en enero, mayo y septiembre, es editada por el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora.



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