Fallas fundamentales al no definir con claridad tipo de violencia y excluir la sexual
Dos investigadoras proponen cambios, análisis y nueva versión de ese registro
Sara Lovera
SemMéxico, Cd. de México, 3 de diciembre, 2021.- A poco más de un año de instalado Registro de Personas Sancionadas por Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género, VPMRG al 17 de noviembre de 2021 sólo hubo 126 sanciones, a 113 personas y nada más 87 expedientes.
De cara a la participación de casi 10 mil candidatas en las elecciones de junio, la tasa es de entre 0.266 y 0.395 personas sancionadas por cada 100 mil habitantes mayores de edad.
Los estados con más sanciones son Oaxaca con 29 personas sancionadas que tuvo el primer lugar, Veracruz y Tabasco segundo y tercer lugar.
La investigación de Miriam Reyes Grajales, especialista en políticas públicas con perspectiva de género y de inclusión política y Marcela Dolores Guerra Osorno, feminista datera. De la OPLE Veracruz, publicada en el repositorio en Contexto, señalan que el Registro se ha convertido en un referente en materia de derechos político-electorales de las mujeres.
Proponen varios cambios al registro, que no incluye la variable clara de los tipos de violencia; es grave que desaparezca después de cada elección y critican las sanciones –eso de mandarlos a tomar talleres- y proponen un modelo de capacitación único y científico. Creen que no hay suficiente relación interinstitucional para hacerlo efectivo.
Afirman que se trata de una herramienta de consulta pública y que busca dar difusión a lo resuelto en sentencias, contribuir a la reparación del daño sufrido por la víctima y proveer a las autoridades electorales y a la ciudadanía en general de datos abiertos que permitan analizar la naturaleza de las infracciones y, con ello, generar propuestas de política pública.
El texto titulado Analizando el Registro de Personas Sancionadas por Violencia Política contra las Mujeres, destacan con preocupación que el Registro no contempla la variable ‘tipo de violencia’; esto a pesar de que la información aparece en los expedientes y de que, de acuerdo con la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la VPMRG puede manifestarse en cualquiera de los tipos de violencia reconocidos en esta ley.
En su artículo analizan la totalidad de los 87 expedientes en su apartado relativo a los cinco elementos que acreditan la presencia de VPMRG, se enfocaron en el tercer elemento, en el cual se analiza si el acto u omisión es simbólico, verbal, patrimonial, económico, físico, sexual y/o psicológico.
A partir de este análisis, identificaron que en 75.86 % de los expedientes (66 en total) se acreditó un tipo de violencia simbólica; en 42.53 % (37), se refirió violencia psicológica; en 22.99 % (20), violencia verbal; en 11.49 % (10), violencia económica; en 6.90 % (6), violencia patrimonial; en 4.60 % (4), violencia sexual; y en 2.30 % (2) se determinó la existencia de violencia física.
Observan que si bien los expedientes contienen información relativa al tipo de violencia que se acreditó, en ciertas resoluciones o sentencias se advierte cierta imprecisión al momento de categorizar el tipo de violencia. Existen expedientes que acreditan la existencia de violencia simbólica y psicológica pero no de violencia sexual, siendo que la conducta aludió a la “distribución de flyers con publicidad de contenido sexual que atentaba en contra de la vida privada de la víctima”. En otros expedientes no se acreditó violencia económica a pesar de que se registra una reducción en las dietas que le correspondían a la víctima por ejercer un cargo público.
Estos son sus hallazgos:
Considerando la tasa de personas sancionadas por VPMRG por cada 100 000 habitantes mayores de edad.1 Para esta colaboración, calculamos dicha tasa a partir de la base de datos del Registro con corte al 17 de noviembre de 2021, fecha en la cual se reportó un total de 126 registros por sanciones, correspondientes a 113 personas sancionadas, de las cuales 14 fueron mujeres y 99 hombres.
En una tabla, se ve la ponderación de los casos de personas sancionadas por entidad federativa en términos de su población, se advierte que estados como Veracruz (16) y Tabasco (7) —que en términos absolutos se encontraban en segundo y tercer lugar respecto del total de personas sancionadas, sólo por debajo de Oaxaca (29)— en realidad se sitúan en séptimo (Veracruz) y sexto (Tabasco) lugar, con tasas de 0.266 y 0.395 personas sancionadas por cada 100 000 habitantes mayores de edad, respectivamente.
Su análisis permite identificar aquellas entidades o regiones del país en donde el fenómeno en cuestión se concentra más y, en consecuencia, facilita el diseño de políticas públicas puntuales.
Igualmente, y de manera complementaria, proponen prestar atención a la tasa de expedientes por VPMRG por cada 100 000 mujeres mayores de edad. Lo que busca analizar el problema desde la perspectiva de las víctimas, a partir de las resoluciones o sentencias firmes en las que se acreditó violencia política. Examinaron el número de expedientes registrados al 17 de noviembre de 2021, resultó en un total de 87.
Advirtieron que o con la tasa de personas sancionadas aquellas entidades que registran un mayor o menor número de expedientes no necesariamente mantienen esta correspondencia en términos de tasa. Por ejemplo, en Colima se registró tan sólo un expediente por VPMRG y, sin embargo, su tasa es 0.353 mayor que la de Chiapas, el cual, aunque registró cuatro expedientes, tiene una población de mujeres de 18 años o más mucho mayor que la de Colima. Por lo tanto, su tasa corresponde a 0.212.
Así, cuando contrastaron ambos indicadores, obtuvieron r casos en los que la tasa de personas sancionadas es mayor que la tasa de expedientes por VPMRG. Este resultado podría indicar la concentración de personas sancionadas por expediente —es decir, casos en los cuales más de una persona figuró como agresora—, lo que permite ver que la violencia no se ejerce de manera aislada.
Re-configurando las variables del Registro: visibilizando los tipos de violencia
Derivado del análisis de los expedientes, advertimos que, del total de 87 resoluciones o sentencias, 57 (65.51 %) refieren como medida de no-repetición que la persona sancionada acredite la asistencia a un curso, taller o capacitación de sensibilización, o bien la lectura de materiales puestos a su disposición.
Dada la recurrencia de esta medida de no repetición, el Observatorio de Participación Política de las Mujeres en México —compuesto por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el INE y el Instituto Nacional de las Mujeres, y cuyo objetivo general es lograr sinergias que cierren las brechas de género en materia de participación política de las mujeres— considera pertinente diseñar un modelo único de capacitación.
Dicho modelo lograría que los contenidos de la capacitación respondieran a las proyecciones que las organizaciones integrantes del Observatorio consideren útiles para atender los tipos de violencia acreditados en sentencias firmes. Así, posteriormente, el modelo podría ser replicado a través de los Observatorios Locales.
Otro aspecto a analizar deriva de lo que establecen los lineamientos respecto de las variables mínimas que deberá contener el Registro para su consulta pública, las cuales son capturadas por las autoridades correspondientes a partir de las resoluciones o sentencias firmes. Estas variables son las siguientes:
Nombre de la persona sancionada; 2. Sexo de la persona sancionada; 3. Calidad de precandidato/a aspirante a candidato/a independiente cargo o cualquier otra categoría desempeñada al momento de la sanción; 4. Ámbito territorial (Nacional, Entidad Federativa, Distrito o Municipio); 5. Datos de identificación de la resolución o sentencia firme o ejecutoriada; 6. Número de expediente de la resolución o sentencia firme (hipervínculo en el que se pueda consultar la sentencia o resolución);7. Autoridad que la emite; 8. Conducta por la que se ejerció violencia política contra la mujer por razón género; 9. Fecha de la resolución o sentencia firme o ejecutoriada; 10. Sanción; 11. Permanencia en el Registro;12. Reincidencia de la conducta.
Ausencia de…
Resulta interesante observar que el Registro no contempla la variable ‘tipo de violencia’; esto a pesar de que la información aparece en los expedientes y de que, de acuerdo con la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la VPMRG puede manifestarse en cualquiera de los tipos de violencia reconocidos en esta ley. Para este artículo, analizamos la totalidad de los 87 expedientes en su apartado relativo a los cinco elementos que acreditan la presencia de VPMRG. Nos enfocamos particularmente en el tercer elemento, en el cual se analiza si el acto u omisión es simbólico, verbal, patrimonial, económico, físico, sexual y/o psicológico.
A partir de este análisis, identificamos que en 75.86 % de los expedientes (66 en total) se acreditó un tipo de violencia simbólica; en 42.53 % (37), se refirió violencia psicológica; en 22.99 % (20), violencia verbal; en 11.49 % (10), violencia económica; en 6.90 % (6), violencia patrimonial; en 4.60 % (4), violencia sexual; y en 2.30 % (2) se determinó la existencia de violencia física.
¿Qué sigue?
A manera de reflexión señalan que el Registro es una nueva forma de hacer política. Su consulta se ha convertido en una parte fundamental de los esfuerzos por visibilizar la violencia política contra las mujeres en razón de género en nuestro país. No obstante, de acuerdo con los lineamientos, una vez que la persona sancionada cumple con el tiempo establecido de permanencia en el Registro,4 la autoridad responsable —en este caso, el INE— procede a eliminar sus datos de la plataforma de consulta pública, para después remitirlos a un registro histórico que se genera para consulta únicamente de las autoridades electorales locales o federales.
Y dando importancia a la plataforma, que permite generación de propuestas en materia de prevención, atención, sanción y erradicación de la VPMRG, consideran que, a través del análisis de los datos abiertos, proponemos que una versión del registro histórico se abra a la consulta pública. Este archivo debería contener variables sustantivas para el análisis de la VPMRG a través de los años y, al mismo tiempo, proteger los datos personales de quienes fueron sancionados.
Así las propuestas lo alcanzarían un mayor acercamiento de la ciudadanía a la información pública, ya que incidirían en el interés de contar con las herramientas suficientes para analizar la materia.
También deben robustecerse los mecanismos de coordinación interinstitucional que permita diagnosticar posibles áreas de oportunidad en las que esta desigualdad cobre la importancia que merece. Porque se s se trata de una desigualdad que ha desvirtuado y continúa desvirtuando la trayectoria política de las mujeres mexicanas.
Ilustración: Katia Recio
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1 Cociente obtenido a partir de dividir el número de personas sancionadas por VPMRG en cada entidad, entre la proyección a mitad de año de la población mayor de edad en cada entidad (dato obtenido de las proyecciones poblacionales del Consejo Nacional de Población), multiplicado por 100 000.
4 La persona que resulte sancionada por VPMRG permanecerá en el Registro por 3 años si se trata de una falta leve, 4 años si corresponde a una falta ordinaria, 5 años si es falta especial, o 6 años si se trata de reincidencia.
Casi 2 millones y medio de mexicanos y mexicanas, se ocupan en esta tarea sin fines de lucro, 39 por ciento a mujeres
En pesos contribuyeron en 2020, con 647mil 654 millones de pesos a la economía del país
El año de la pandemia tuvieron una caída de 10.1%, superior al del total de la economía que fue de 7.9%
Redacción
SemMéxico, Cd. de México, 3 de diciembre, 2021.- Las instituciones sin fines de lucro aportan el 3 por ciento del Producto Interno Bruto PIB, en 2020, con 647 mil 654 millones de pesos para la economía nacional considerando el valor de sus actividades, los empleos que generan y el valor económico de quienes realizan tareas voluntarias. La mayor aportación viene de enseñanza e investigación.
Se trata de instituciones públicas -como el CIDE- o privadas. Su contribución y valor para la economía nacional viene de sus labores no lucrativas y voluntarias en campos como la educación, la investigación, salud, servicios sociales y vivienda, y dan empleo a 2 millones 419 mil 881 personas, el 6.5 por ciento de todos los de la economía nacional, de ellos el 39.3 por ciento son mujeres.
Cuenta Satélite de las Instituciones sin Fines de Lucro de México, 2020
Desde estas organizaciones se promueve la cultura y la sobrevivencia de museos. Trabajan en los derechos humanos de las mujeres, el fomento a la participación política y se ubican también en sindicatos y organizaciones empresariales.
Estas además contribuyen a labores de enseñanza e investigación, desarrollo y mejoramiento o construcción de viviendas, ofrecen servicios de salud, trabajo de servicios sociales, como albergues, asilos o casas hogar, derechos, promoción de éstos y participación política. También son asociaciones empresariales o sindicales y trabajan en la cultura y recreación.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presentó los resultados de la Cuenta Satélite de las Instituciones Sin Fines de Lucro de México (CSISFLM) 2020, que tiene por objetivo general dar a conocer la dimensión, participación y evolución económica de las actividades realizadas por las organizaciones no lucrativas.
Este programa proporciona información económica para la toma de decisiones en el sector no lucrativo y forma parte del Sistema de Cuentas Nacionales de México.
Resultados
Durante 2020, el PIB de las ISFL alcanzó un monto de 647 654 millones de pesos, que equivale al 3.0% del PIB Nacional. Por componentes, las ISFL Públicas representaron 1.7%, en tanto que las actividades de las ISFL Privadas contribuyeron con una participación de 0.7%. El restante 0.6% corresponde al valor económico del trabajo de los voluntarios.
Las asociaciones que se dedican a las labores de la enseñanza e investigación generan 49.3% del PIB de las ISFL; las agrupaciones de desarrollo y vivienda participan con 13.5%; las actividades de religión con 10.8%; las tareas de salud generan con 7.2%; los servicios sociales que incluyen a albergues, asilos o casas hogar contribuyen con 6.3%; los derechos, promoción y política generan 5.5%; las asociaciones empresariales y sindicatos aportan 4.6%; y la cultura y recreación como casas de cultura, museos, centros de exposición artística y centros de esparcimiento suman 2.7 por ciento.
En 2020, medido a precios de 2013, las ISFL presentaron una caída de 10.1%, mientras que el total de la economía disminuyó en 7.9% en el mismo periodo.
Para 2020, el total de los puestos de trabajo ocupados en el sector de las ISFL fueron 2 419 881, que comparando con los puestos de la economía nacional representó 6.5 por ciento. En su comparación anual, el número de puestos totales disminuyó en 9.3%, respecto a 2019. Del total de puestos de trabajo ocupados, un millón 579 869 fueron remunerados y 840 012 correspondieron a los puestos de trabajo de los voluntarios.
La CSISFLM 2020 registró un millón 786 578 personas que ocuparon los puestos de trabajo de los voluntarios señalados anteriormente: 60.7% fueron hombres y 39.3% fueron mujeres. El voluntariado total mostró una disminución de 19.7% respecto del año anterior. Los hombres redujeron su participación en 10.3% y las mujeres voluntarias en 30.9 por ciento.
El valor económico del trabajo voluntario fue de 126 203 millones de pesos, equivalente a 0.6% del PIB nacional. De este valor, 56.7% corresponde a la labor de los hombres y 43.3% es aportado por las mujeres.
En pleno siglo XXI la experiencia cotidiana es de persecución y prejuicios contra su origen étnico
En 16 de los 20 establecimientos de Bizkaia se registraron comportamientos discriminatorios
Redacción
SemMéxico/AmecoPress, Bilbao/Euskadi, 3 de diciembre 2021.- – La Asociación de Mujeres Gitanas de Euskadi (AMUGE), ha organizado un testing en supermercados y centros comerciales de Bizkaia, como una de las acciones de su proyecto “Antigitanismo: denuncia y visibilización desde una perspectiva feminista e interseccional”, subvencionado por la Diputación de Bizkaia.
El testing de situación es una técnica de investigación que se ha utilizado en numerosas ocasiones por entidades como SOS Racismo para demostrar el trato discriminatorio en distintos contextos: el ocio nocturno, el alquiler de vivienda o los procesos de selección laboral. En esta ocasión, han recurrido a esta prueba empírica para respaldar y denunciar la experiencia cotidiana de criminalización que viven las mujeres gitanas cuando van de compras, debido a los prejuicios y estereotipos que pesan sobre ellas.
Un precedente que animó a realizar esta investigación es la denuncia pública de AMUGE en octubre de 2019 contra el Centro Comercial Zubiarte. Dos guardias de seguridad hostigaron a trece niñas de entre 12 y 14 años y tres educadoras de nuestra entidad a la salida del cine, hechos que fueron denunciados públicamente y ante la red del Gobierno vasco contra la discriminación, Eraberean.
El testing consistió en organizar visitas a 15 supermercados y 5 centros comerciales de Bizkaia entre los días 26 de octubre y 15 de noviembre. Un grupo formado por dos o tres voluntarias gitanas y un grupo de igual número y similar edad de voluntarias blancas entraron a cada establecimiento; miraron, probaron y compraron productos con naturalidad. Les acompañaron observadoras independientes en calidad de testigos morales, además de una técnica audiovisual que pudo registrar las incidencias en audio y vídeo. Con esa metodología, se demostró un trato discriminatorio hacia las voluntarias gitanas en 16 de los 20 establecimientos visitados, lo que representa el 80% de la muestra. Más aún, esos comportamientos criminalizadores se dieron todos los días en los que se organizaron visitas y hacia todas las participantes gitanas. En la ficha de recogida de datos, los tipos de discriminación señalados por las voluntarias gitanas fueron: persecuciones en 16 establecimientos, acusaciones verbales en 4 establecimientos, contacto físico excesivo en 3 establecimientos, registro o invitación a demostrar ausencia de robo en 1 establecimiento y otros descritos como miradas acusatorias o intimidantes, cuchicheos y comentarios ofensivos, expresión de nervios y petición de refuerzos en 16 establecimientos.
En todos los casos, esa percepción fue corroborada por las observadoras independientes, entre las que han participado periodistas y personalidades de la cultura vasca. Asimismo, en todos los casos, las voluntarias blancas no experimentaron ningún tipo de discriminación, habiendo estado exactamente en los mismos establecimientos y con las mismas condiciones.
A la pregunta de “¿Cómo te has sentido?”, las voluntarias gitanas emplearon expresiones como las siguientes: “Incómoda, perseguida, acosada”, “Muy intimidada, porque me estaban siguiendo”. “Muy acosada, con mucha rabia, porque somos todas las personas iguales”. “Perseguida, no me quitaban el ojo de encima, todo el rato”. “Mal, con mucha impotencia, me he sentido inferior a los demás”.
También hicieron referencia a que esta experiencia se corresponde con su realidad cotidiana: “Es una cosa normal para nosotras, nunca puedo comprar tranquila, siempre tengo que comprar rápido”.
Las voluntarias blancas, por su parte, pudieron hacer la compra con total normalidad en los 20 establecimientos; solo una se sintió ligeramente intimidada por la proximidad de un vigilante de seguridad. La principal observación de las voluntarias blancas (además de asistir al trato discriminatorio de sus compañeras de experimento) fue que el personal de tienda las ignoró: “Personalmente, ignorada. Todos los recursos de la tienda estaban destinados a controlar ‘la situación’”.
Por su parte, las observadoras describieron escenas como “Desde el primer momento que hemos entrado, las han estado siguiendo (a las voluntarias gitanas)” y “comentarios entre las dependientas como ‘se van a llevar embutido’, ‘estate pendiente, que van’”. En una tienda de ropa de un centro comercial, el aviso de una de las trabajadoras llegó a movilizar a un dispositivo de tres vigilantes de seguridad privada; las observadoras les escucharon identificar racialmente a las voluntarias por el pinganillo. Otra práctica especialmente preocupante es que las personas que ejercieron la discriminación buscaron la complicidad de las voluntarias blancas o de las observadoras, con expresiones como “Disculpa que no te atienda bien, es que vienen a liarla”.
Ante los resultados de la investigación, desde AMUGE explican que consideran probado que no se deben a actitudes individuales de trabajadoras y trabajadores concretos, sino que indican que el personal de tienda y el de seguridad reciben instrucciones basadas en prejuicios antigitanos. Además, refleja una discriminación generalizada en la sociedad, con prejuicios antigitanos extendidos e interiorizados. Esa cultura naturaliza tratar a las personas gitanas no como clientas sino como sospechosas.
La responsable de AMUGE, Tamara Clavería, recuerda que esta criminalización “afecta a los derechos fundamentales de las mujeres gitanas, pero también afecta a nuestra salud y a nuestra autoestima. Que nos avergüencen públicamente limita nuestra participación social”.
Esa criminalización no se limita al ámbito del comercio, sino que se reproduce también en el mercado laboral, en el inmobiliario, en el sistema educativo o en el de salud, “pero el contexto de hacer la compra es de los más cotidianos, es nuestro día a día”, explica Clavería.
Además, denuncian la falta de protección jurídica para actuar contra esta discriminación cotidiana, que no está contemplada en la formulación de los delitos de odio que hace el artículo 510 del Código Penal. “La única vía es poner hojas de reclamación, que no tienen recorrido jurídico, como comprobamos en el caso de Zubiarte de 2019”, añade.
AMUGE recuerda que el perfil étnico no puede justificar actitudes de control hacia las personas, como señaló el dictamen de la ONU sobre la denuncia de Rosalind Williams por haber sido identificada por la policía en Valladolid solo por ser negra.
Esta investigación se publicará en forma de libro, desarrollada con testimonios de mujeres gitanas sobre su experiencia y con pautas para cómo actuar ante un incidente racista al ir de compras.
SemMéxico/AmecoPress, Madrid, 3 de diciembre, 2021.- La Asociación Española de Mujeres Profesionales de los Medios de Comunicación (AMECO) presentó el 30 de noviembre de 2021, el libro “La formación de género como garantía de calidad informativa”, una recopilación de artículos en los que varias especialistas tratan los distintos aspectos de la comunicación de género y sus enfoques, en diversas disciplinas.
La presentación contó con la participación presencial de cinco de las autoras: Asunción Bernárdez Rodal, que participa en el libro con el artículo ‘Digitalización y redes sociales: bondades y maldades para las mujeres y los movimientos feministas’; Angustias Bertomeu Martínez, autora del capítulo ‘Cultura digital y comunicación en el movimiento asociativo’; Elena Tarifa Herrero, responsable del texto ‘El papel de las mujeres periodistas en las organizaciones profesionales de periodistas y su incidencia en la comunicación con visión de género: una perspectiva estatal y europea’; Ana Gaitero Alonso, que ha escrito sobre ‘El periodismo con perspectiva de género desde las periferias’ y, por último, María Pazos Morán, que contribuye con el texto ‘Notas para desenmascarar las estrategias de dominación y comunicación patriarcal’.
A sus intervenciones, moderadas por Cristina P. Fraga, mentora del libro, se sumó el saludo virtual del resto de autoras, que no pudieron estar en el encuentro: Juana Gallego Ayala (‘Humildad y soberbia ante los retos comunicativos La formación en perspectiva de género, herramienta para una información de calidad’), Cruz Morcillo (‘Las víctimas: ni nota roja ni crónica rosa’) y Sara Lovera López (“La voz de las mujeres más fuerte que nunca en los medios de comunicación en México”)
“Teníamos ganas de juntarnos”, compartió Marta Ortiz, presidenta de AMECO, dando comienzo al cálido encuentro que se desarrolló en un escenario muy especial para la genealogía feminista, el Instituto Internacional, por su compromiso de difundir la contribución de las mujeres en todos los ámbitos de la vida pública.
“El periodismo de género o feminista como garantía de calidad informativa, requiere un enfoque transversal y constituye una herramienta de transformación para construir una sociedad no discriminatoria que lucha contra el sistema patriarcal”. Así arrancó su intervención Cristina P. Fraga. “Los medios son los grandes foros estratégicos donde se dirimen la mayor parte de los asuntos de interés social”, y la representación informativa “es una herramienta que sirve para construir una imagen del mundo nuestro y de los demás”. Ante una realidad que es “compleja” es absolutamente necesario “profundizar con rigor y pluralidad en este esquema de representación”.
Una mirada diversa y multidisciplinar
La directora de la Agencia AmecoPress (@AgenciaAmecoPress) defendió la necesidad de “trabajar en varios frentes simultáneamente” para incidir en el “cambio de nuestro imaginario colectivo”, ya que la representación mediática de las mujeres “continúa siendo estereotipada en la mayor parte de los productos comunicativos, ya sean informativos, publicitarios, videoclips y otros formatos audiovisuales”. La publicación y la composición de la mesa que la presentaba es un buen ejemplo de esa mirada diversa y multidisciplinar.
Todas las autoras aportan un sólido discurso que trasciende no sólo de la esfera profesional sino del estricto ámbito del género, para llegar con solvencia a reclamar el interés general. Son páginas rociadas de metodología, de análisis crítico, de propuestas teóricas y experiencias reales que estimulan la lectura e invitan a la reflexión.
“Las redes no son buenas ni malas”
Asunción Bernárdez Rodal es Catedrática en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Sus principales líneas de investigación son los Estudios de Género y los medios de masas, la Semiótica y Estudios Visuales. Ha sido directora del Instituto de Investigaciones Feministas y coordinadora del Programa de Doctorado en Estudios Feministas y de Género. En su artículo ‘Digitalización y redes sociales: bondades y maldades para las mujeres y los movimientos feministas’ aborda cómo para los movimientos sociales en general y el feminismo en particular, la expansión de Internet y las redes sociales ha permitido la aparición y un enorme crecimiento de estructuras organizativas de mujeres a nivel mundial, que ha tenido su punto de visibilidad máxima en el Huelga General del 8 de marzo de 2018, y en lo que se denomina ya una Cuarta Ola Feminista al incorporarse mujeres muy jóvenes al movimiento.
“Las redes no son buenas ni malas, pero sí imponen una forma específica de comunicación basada en la emocionalidad, el entretenimiento y la inmediatez”, explicó en su intervención, en la que destacó que a pesar de que “a la perspectiva feminista no se llega naturalmente”, cada vez hay más jóvenes con interés en estudiarla. Su artículo estudia el impacto de la cultura digital en el campo de la comunicación y en concreto las consecuencias sobre las mujeres. “No todo está siendo positivo”, y los problemas son muchos: la violencia contra las mujeres en las palabras y en la representaciones icónicas que circulan por las redes es enorme; la creación de “burbujas comunicativas” que hace que recibamos sólo la información que refuerza nuestras ideas; la devaluación de los sistemas políticos parlamentarios; la “gamificación” que hace que sólo nos enfrentemos a contenidos si cumplen con la condición de divertirnos; la espectacularidad de los debates en los que ganan los y las que más insultan, son algunos de los efectos negativos de las redes en nuestra vida en común”.
En el artículo ‘Cultura digital y comunicación en el movimiento asociativo’, Angustias Bertomeu Martínez (Licenciada en Historia, docente, fundadora de la empresa Artefinal Studio desde 1.999 especializada en el desarrollo de productos de internet, contenidos, asesoría y formación digital con enfoque de género y fundadora del portal feminista www.e-mujeres.net) nos plantea cómo el activismo digital de las mujeres tiene muchas caras.
Grupos y asociaciones de mujeres de todo el mundo han comprendido la importancia del nuevo espacio y dedican parte de su esfuerzo a producir y mantener vivas redes digitales de intercambio, información o solidaridad. “Las mujeres siempre hemos utilizado las redes”, expuso en una intervención en la que defendió la necesidad de tener presencia en Internet para el movimiento asociativo, pero también señaló sus límites y riesgos. “Nosotras somos las herederas de las que jugaron antes con los bits. Ahora somos las responsables de reconocernos, nombrarnos y hacer didáctica de cómo usar la tecnología para ensanchar las libertades, mejorar la vida, hacer palanca sobre la felicidad de las mujeres y dejar un legado de mayor libertad a las que vendrán”, concluyó Bertomeu.
El rol de las periodistas organizadas
Estudiar el papel de las mujeres periodistas organizadas, que están dando soporte a las reivindicaciones del feminismo, es el objeto del artículo que firma Elena Tarifa Herrero, periodista, feminista, activista social y experta en Comunicación y Género, ligada a organizaciones de periodistas y a redes de mujeres en el ámbito de la comunicación. Con el título ‘El papel de las mujeres periodistas en las organizaciones profesionales y su incidencia en la comunicación con visión de género: una perspectiva estatal y europea’ expone como el periodismo con perspectiva de género es un elemento clave para un periodismo libre, una garantía de democracia y equidad.
Ana Gaitero Alonso viene desarrollando su labor periodística en el Diario de León, en el noroeste ibérico, actualmente en la sección de Sociedad y desde sus inicios intentando aplicar la perspectiva de género, “primero por intuición y luego con formación”. En ‘El periodismo con perspectiva de género desde las periferias’ detalla cómo en estas también se ejerce un periodismo en el que las gafas moradas son una herramienta cotidiana y el feminismo su hoja de ruta, a la vez que manifiesta como desde las periferias se abordan también las resistencias, a veces feroces, a cambiar la mirada en la construcción de la noticia, a dar nuevos enfoques ante nuevas realidades y avances legislativos. “Uno de los ejemplos de las resistencias al cambio es el tratamiento que desde estos medios locales todavía se da a las violencias machistas y a la violencia sexual”, explicó Gaitero en su intervención.
“La paridad en el cuidado es la gran asignatura pendiente del siglo XXI”
María Pazos Morán ha escrito el capítulo titulado ‘Notas para desenmascarar las estrategias de dominación y comunicación patriarcal’. Antes de invitar a su lectura, Pazos valoró el enfoque interdisciplinar de la publicación: “es la forma de comunicar bien”. En su artículo aborda “cuál es la naturaleza del patriarcado actual y sus mecanismos de dominación” (el consentimiento), “cuáles son los discursos que sustentan esta dominación patriarcal” (el familiarismo o la mística de la maternidad entre otros), que son aprovechados por el poder. “Hay que comprender que la paridad en el cuidado es la gran asignatura pendiente del siglo XXI, y el patriarcado se resiste”. Además de los cinco artículos presentados ayer por sus autoras, la publicación incluye:
La aportación “Humildad y soberbia ante los retos comunicativos – La formación en perspectiva de género, herramienta para una información de calidad”, de Juana Gallego Ayala, profesora titular de la Universidad Autónoma de Barcelona desde 1989, donde imparte la asignatura Comunicación y Estudios de Género en la Facultad de Comunicación de la UAB, con una atención especial al análisis de la representación de género en el discurso informativo, publicitario y audiovisual. La autora expone que mientras que se declara la importancia de atajar la desigualdad entre hombres y mujeres en todos los ámbitos de la sociedad, así mismo asistimos actualmente a un potente movimiento internacional que interpreta la noción de género como identidad en lugar de como construcción social. Esto está produciendo un desplazamiento del interés informativo hacia territorios relacionados con las identidades, las sexualidades y la diversidad y menos con la noción de desigualdad. Es necesario seguir insistiendo en la formación en perspectiva de género para una comunicación de calidad.
El artículo ‘Ni crónica roja ni crónica rosa’, de Cruz Morcillo, una reconocida periodista especializada desde 1997 en, como ella manifiesta, contar sucesos, información policial, violencia de género, inmigración y menores. La periodista expone cómo la violencia contra las mujeres no se puede encerrar en esas etiquetas periodísticas. Parece fácil, y en televisión aún más. Las imágenes hipnotizan, narcotizan; te golpean, te agarran el estómago, te remueven cimientos. No hace falta más. Una buena imagen, una buena puesta en escena barre con cualquier ensayo sesudo. Se adentra en el tratamiento informativo del complejo mundo de la violencia de género, la trata, prostitución infantil…y aborda y denuncia con valentía, la politización e interesada mediatización de estas temáticas, en pos de las audiencias, en muchos casos millonarias y ajenas a resolver y aclarar estas problemáticas o en intereses políticos partidistas, tratadas como sucesos.
Por último, una visión internacional, aportada desde Latinoamérica, con el artículo “La voz de las mujeres más fuerte que nunca en los medios de comunicación en México”, de Sara Lovera, reputada y multipremiada periodista y feminista mexicana (Premio Nacional de Periodismo 2015 por su trayectoria y en 2005 fue nominada al Premio Nobel de la Paz, entre otros) que se distingue por su tarea profesional y militante a favor de los derechos humanos de las mujeres. En su texto propone innovar las metodologías y el discurso, trabajar más con la realidad, que permita a las y los comunicadores darse cuenta de que otra es la realidad y otra la oferta informativa. En el caso de México, cree que la gran tarea es armar una estrategia para dialogar, discutir, capacitar a las mujeres y a los hombres en la toma de decisiones en los medios. Manifiesta que las periodistas feministas no lo han conseguido todavía. Son los editores y dueños de los medios los que marcan el camino editorial. Propone entrenar a las nuevas generaciones en cómo trabajar en los llamados medios industriales -ahora todos multimedia- con las mejores herramientas profesionales de la comunicación y la perspectiva feminista. No son suficientes las enseñanzas de la teoría de género, sino de las ciencias sociales, los nuevos escenarios de discriminación, como las migraciones y explicar, profundizar y analizar las ominosas cifras de la violencia contra las mujeres. Los medios son coadyuvantes indispensables. No bajar los brazos, pero ampliar los horizontes.
La publicación se distribuye de forma gratuita tanto impresa como en formato online.
Foto: AmecoPress. — – Pies de foto: 1) Portada del libro; 2) Marta Ortiz, presidenta de AMECO, en la presentación del evento; 3, 4 y 5) Presentación, en la mesa de izquierda a derecha: Asunción Bernárdez, María Pazos, Cristina P. Fraga, Angustias Bertomeu, Elena Tarifa y Ana Gaitero
Insuficiente la recuperación económica y el empleo en 2021 para alcanzar los niveles de 2019
Elda Montiel
SemMéxico, Cd. de México, 3 de diciembre 2021.-Las brechas de inserción laboral entre hombres y mujeres se han profundizado en 2021, y las mujeres presentan una reinserción laboral más lenta y enfrentan más dificultades para encontrar trabajo señala el nuevo informe conjunto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Los gobiernos de la región enfrentan el desafío de apoyar el ingreso y la reinserción laboral de los segmentos más vulnerables de la sociedad -especialmente mujeres y jóvenes- y, al mismo tiempo, favorecer las condiciones para la creación de empleo decente, sobre todo entre las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes).
Ambos organismos de las Naciones Unidas analizan los efectos de la crisis causada por la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19) en los mercados laborales de la región durante 2020 y 2021 y destacan la importancia de las políticas implementadas por los países para mitigar este impacto.
“Dada la lenta recuperación de los mercados laborales, las políticas para dinamizar el empleo siguen siendo muy pertinentes y el desafío es avanzar tanto en la creación de nuevos puestos de trabajo, como en evitar la destrucción de las fuentes actuales de empleo”, señalan Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, y Vinícius Pinheiro, Director de la Oficina Regional de la OIT para América Latina y el Caribe, en el prólogo del documento.
A mediano plazo, será necesario implementar reformas que permitan avanzar hacia mercados laborales más resilientes, acompañando las medidas de reactivación con programas para favorecer el paso de la informalidad a la formalidad laboral, junto a un rediseño de la protección social.
Los mercados laborales habrán enfrentado su segundo año de una crisis sin precedentes, ya que durante 2021 la recuperación y creación de empleo ha sido parcial y más lenta que la reactivación en la actividad económica observada, con un crecimiento económico del 5,9 por ciento insuficiente para recuperar los niveles del 2019.
En 2021, la dinámica de una recuperación progresiva de la actividad económica y del empleo ha estado relacionada con la puesta en marcha y extensión de los programas de vacunación, junto con la adaptación productiva y laboral que se generó ante la necesidad de seguir funcionando (y conviviendo) con el virus.
Sin embargo, ha habido diferencias entre los sectores: algunas actividades económicas recuperaron el nivel que tenían previo a la pandemia mientras que otras, como el turismo y otros sectores de servicios, aún están muy rezagadas.
Como resultado, se observa que si bien el empleo, en particular el asalariado, muestra mejores niveles en 2021 respecto de 2020, todavía dista de recuperar los niveles que tenía previo a la pandemia, con marcadas diferencias sectoriales y con colectivos de trabajadores, como mujeres y jóvenes, relativamente más afectados.
De acuerdo al informe la recuperación del empleo ha sido más en el empleo informal que en el asalariado, por lo que el aumento de la ocupación está asociado a una menor calidad del empleo. Aunado a la dinámica inflacionaria observada en los primeros seis meses del año podría tener un impacto negativo en la remuneración real de los trabajadores y, por lo tanto, en el consumo de los hogares.
Detalla que, en 2021, en un contexto de recuperación incipiente con medidas de confinamiento más puntuales, de menor duración y cobertura geográfica, se inició la transición hacia otro tipo de políticas, en particular los subsidios a la contratación, siguiendo la misma secuencia de los países más desarrollados. En algunos casos, conforme la vacunación ha avanzado, estos subsidios se han focalizado en los sectores y grupos que fueron más afectados por la pandemia, y buscan beneficiar a jóvenes y mujeres, especialmente de baja calificación.
Según CEPAL y OIT, se aprecian similitudes entre los países respecto de algunas condicionalidades de los subsidios vinculadas al pago de impuestos y la formalización del empleo. Sin embargo, debido a restricciones presupuestarias y debilidades en la institucionalidad laboral, no todos los países de la región cuentan con programas específicos para incentivar nuevas contrataciones. En ese sentido, la continuidad de estos instrumentos de políticas de empleo para esta crisis y las que puedan desencadenarse en el futuro supone un desafío, concluyen ambas instituciones.
El informe Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe es una publicación semestral elaborada en forma conjunta por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Oficina para el Cono Sur de América Latina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Ambos organismos de las Naciones Unidas analizan los efectos de la crisis causada por la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19) en los mercados laborales de la región durante 2020 y 2021 y destacan la importancia de las políticas implementadas por los países para mitigar este impacto.
Así debe conmemorarse un nuevo Día Internacional para la eliminación de la Violencia contra las Mujeres
Redacción
SemMéxico, Santiago de Chile, 2 de diciembre, 2021.- La violencia contra las mujeres es la expresión más brutal del orden social y cultural de género en nuestro país, al igual que en toda la región.
La jerarquía de los hombres sobre las mujeres basada en la división sexual del trabajo, según la cual, las tareas y roles asignadas a los varones en el espacio público -la producción, la política, el conocimiento, la Historia, etc. los colocan en el lugar del poder y el privilegio sobre las mujeres, encargadas de la reproducción social y las tareas de cuidado en el ámbito privado y familiar, ha sido cuestionada desde siempre y con más fuerza en las últimas décadas, por las mujeres que se rebelan ante el sometimiento y la tutela del género masculino.
Hasta el año 1989, en virtud del Código Civil aprobado en 1855, las mujeres debíamos -legalmente- obediencia al marido, obediencia que consagró, también en el imaginario, la subordinación de las mujeres y el derecho masculino a “disciplinarlas”, “corregirlas” -o “castigarlas”, como se “representa” en la cultura popular femenina. Es decir, la violencia contra las mujeres fue respaldada legalmente y “naturalizada” en nuestra sociedad y así se mantiene hasta el día de hoy en cierto imaginario masculino.
Es cierto que el movimiento feminista, entre sus aportes civilizatorios, ha ido ganando terreno y actualmente existe un rechazo expreso de la ciudadanía hacia la violencia que viven las mujeres, logrando su penalización y la formulación de políticas públicas destinadas a reducirla, a prevenirla, a sancionarla.
Sin embargo, las porfiadas cifras revelan la persistencia de las prácticas violentas para “disciplinar” a las mujeres cuando se rebelan frente al orden patriarcal que las quiere domesticadas, dóciles y calladas, aun cuando irrumpieron desde hace décadas en el espacio público, encabezan sobre el 42% de los hogares y los sostienen económicamente, hasta antes de la pandemia participaban en el 48,3% en el mercado laboral, superan el 53% de la matrícula universitaria, y se estima que su aporte en las actividades de cuidados supera el 20% del PIB.
De hecho, la última Encuesta Nacional de Victimización por Violencia Intrafamiliar y Delitos Sexuales de la Subsecretaría de Prevención del Delito (Ministerio del Interior y Seguridad Pública, 2019), reveló que el 41,2% de las mujeres entre 15 y 49 años había vivido una o más situaciones de violencia a lo largo de su vida, ejercida por su pareja, expareja o algún familiar.
Redistribuir el poder entre los géneros parecer ser una tarea casi imposible.
Y como se trata de disciplinar, de volver a las mujeres al lugar que deberían ocupar, la violencia ocurre en todos los ámbitos de la vida personal y social, siendo más grave para las mujeres de grupos sociales subordinados, excluidos, vulnerados por razones de clase, de raza, de etnia, nacionalidad, orientación sexo-genérica, con discapacidad, etc. Se extiende desde el espacio privado, la violencia doméstica, sea psicológica, física, sexual, económica, hacia el espacio público, donde la violencia política sexual fue una herramienta de la dictadura repuesta por el actual gobierno bajo el estallido social, pero que se ha extendido en las redes sociales y en los territorios hacia las mujeres candidatas a cargos de representación o en el ejercicio de cargos públicos, muy especialmente, hacia las actuales convencionales, particularmente, hacia su presidenta Elisa Loncon.
Una violencia particularmente grave es la que viven las mujeres que migran a nuestro país con la ilusión de una vida mejor, en especial, las afrodescendientes.
El mensaje es siempre el mismo: si cumplieras con el mandato patriarcal, estuvieras calladita y tranquila en tu casa, a cargo de las tareas de cuidado, si obedecieras y complacieras a tu padre-marido-tutor nada te pasaría.
Las expresiones del recién electo diputado por el Partido Republicano, Johannes Kaiser, partido del candidato Kast a la Presidencia de la República, grafican en plenitud el anhelo patriarcal de sometimiento de las mujeres y la furia que desata su rebeldía.
El escenario político actual, con el avance de los sectores de la extrema derecha que defienden y promueven ese orden patriarcal en su expresión más violenta, ha levantado las alarmas, por cuanto se amplía la tolerancia y naturalización de la violencia, la invisibilización y la impunidad. La impunidad no hace sino “habilitar” a aquellos hombres que buscan reponer el orden, individual o colectivamente, para incurrir en prácticas violentas, en discursos de odio, que culminan en los feminicidios, que este año ya superan los 50.
Porque “el machismo mata” no es una consigna, es la descripción del proceso de disciplinamiento de las mujeres que se inicia en el mandato de obediencia a las niñas y que, no pocas veces, culmina en el asesinato de la que se rebeló, pasando por innumerables violencias.
Como Observatorio de Género y Equidad, al conmemorar un nuevo Día Internacional para la eliminación de la Violencia contra las Mujeres, hacemos un “zoom” a la violencia que viven las migrantes, a la violencia política sexual, al caso de las 14 niñas asesinadas en Alto Hospicio hace 20 años y al quehacer de las organizaciones feministas que, año tras año, recuerdan que “no estamos todas, ninguna está olvidada”. Porque en la coyuntura política actual, frente a la amenaza derechista, nos sumamos a la consigna “Somos +, ni un paso atrás”.
9 de cada 10 mujeres han sufrido este abuso, en la calle y el transporte público
Para el Gobierno la seguridad urbana debe ser una prioridad: Marcela Lagarde y de los Ríos
Sara Lovera
SemMéxico, Cd. de México, 2 de diciembre, 2021.-Casa Gaviota y L’Oréal México lanzaron un movimiento contra el acoso callejero el pasado 25 de noviembre, en el marco de los 16 días de activismo contra la violencia de género ante el hecho de que, en México, 9 de cada 10 mujeres han sido víctimas de acoso sexual en sus recorridos cotidianos, pero el 98 por ciento de estas experiencias los hechos no son denunciados. 8 mil mujeres habrían sufrido este atentado, sólo en 2021 en México.
Esta campaña de Casa Gaviota y L’Oréal México se denomina movimiento StandUp, Contra el Acoso Callejero, y tiene como objetivo llamar a la sociedad a identificar y erradicar el acoso que viven las mujeres en espacios públicos, lo que constituye una sistemática violación a sus derechos humanos
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El acoso violenta los derechos de las mujeres. Nos violenta el derecho a la igualdad, a una vida libre de violencia, al desarrollo, el derecho al libre tránsito y al disfrute de los espacios abiertos. Nos violenta el derecho a la autonomía y sobre todo el derecho a la libertad, dijo Dolores Blancas Rueda, presidenta y fundadora de Casa Gaviota.
En su intervención, durante el evento de apertura la directora de Casa Gaviota, dijo que el acoso y hostigamiento sexual contra las mujeres repercute en su vida de manera grave, pues les quita su tranquilidad, las hace cuestionarse sobre sus acciones o sentirse responsables del hecho, por ello sólo cuatro casos de cada 100 son denunciados.
En la apertura, la doctora Marcela Lagarde y de los Ríos, autora de la Ley de Acceso de las Mujeres a una vida sin violencia en su conferencia, Claves para erradicar la violencia hacia las mujeres y niñas en espacios públicos y crear posibilidades, afirmó que conforme avanza la violencia, las mujeres suspenden actividades, trabajan en condiciones de inseguridad.
Por ello destacó que es fundamental educar a las audiencias y sensibilizarlas acerca de lo que la violencia de género significa para la vida de las mujeres de todas las edades y esferas sociales.
A este encuentro se sumó la presencia de Araceli Becerril, Directora de Responsabilidad Social, L’Oréal México quien habló acerca del trabajo que la marca de perfumes y cosméticos ha venido realizando a través de su iniciativa StandUp, cuya presencia en ocho países constituye una plataforma de alcance global para la erradicación del acoso callejero.
Dijo que el acoso sexual es el fenómeno que más comúnmente experimentan las mujeres, y dijo que en el mundo el 78 por ciento de las mujeres han experimentado acoso callejero o en espacio público.
Así mismo, Casa Gaviota presentó un Podcast Posibilidades, que surge con la finalidad de generar conciencia sobre lo que implica ser mujer en la actualidad y acercar herramientas para el bienestar de todas desde una perspectiva de género. El material ya puede ser escuchado a través de Spotify.
El lanzamiento en el marco del Día Mundial de la Erradicación de la Violencia contra la Mujer, marcado en el calendario el 25 de noviembre cada año, se hizo notar, marcó el inicio del activismo de 16 días contra las violencias de género, que culmina con la conmemoración del Día de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre.
Datos
Según la Casa Gaviota más de 8 mil mujeres han sufrido incidentes de acoso u hostigamiento sexual de enero a octubre de 2021, pero el 98 por ciento de los hechos no se denuncian y por tanto no existe la posibilidad de concretar un proceso legal.
Ello se suma al temor de las mujeres a enfrentarse al sistema judicial, lleno de inconsistencias, falta de debido proceso y desconfianza de quienes lo operan, de los ministerios públicos a los tribunales.
En las presentaciones de la iniciativa/movimiento, Blancas Rueda, afirmó que valdría la pena empezar por las niñas, para educarlas en cómo prevenir y cuidarse.
Lanzó afirmaciones y preguntas en la reunión: Cómo una niña tiene que aprender a cuidarse del acoso. El acoso hace que nos preguntemos: ¿por qué me vestí así? o ¿por qué me puse esa ropa? entonces empezamos a cuestionarnos nuestras propias acciones. El acoso tiene un impacto negativo en la vida de las mujeres, nos afecta a todas.
Las investigaciones indican que las mexicanas empiezan a ser acosadas desde los cuatro y ocho años de edad en cualquier espacio donde habiten, lo que hace visible su vulnerabilidad, debido a su condición y formación.
Ahondando, la doctora Lagarde y de los Ríos, consideró que el acoso y hostigamiento sexual son resultado de una construcción social en la que se les enseña a los hombres que los cuerpos de las mujeres son “objetos de consumo o de su propiedad” a los que pueden hacer insinuaciones, tocamientos, miradas, entre otras agresiones sexuales, a pesar de que ellas no lo deseen o permitan.
Con la crisis sanitaria que produjo el confinamiento por la pandemia, dijo que las agresiones contra mujeres aumentaron, – 33 llamadas de auxilio cada hora- y sugirió que el gobierno debe considerar que la seguridad urbana debe ser una prioridad y tener en lugar destacado en la agenda de desarrollo económico.
Lagarde y de los Ríos se refirió a los centros de trabajo y el transporte público, y afirmó que esos son los sitios donde más mexicanas son acosadas u hostigadas, prueba de ello es que 9 de cada 10 mujeres son víctimas de acoso en sus recorridos cotidianos, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
“El transporte colectivo es nodal porque son espacios de tránsito para millones de personas, como el metro. Relató que el 8 de marzo de 2020, la cuarta ola del movimiento feminista y las colectivas convocaron a trabajar el tema del acoso y la agresión sexual hacia las mujeres”.
Luego hizo un relato de este proceso que ha involucrado a miles de mujeres en el mundo. Partió del movimiento del #MeToo donde, según ella, se demostró la gravedad del fenómeno. Ese movimiento permitió hablar a las mujeres y sus experiencias de cómo son violentadas en la calle, en el transporte público, en sus trabajos y en los medios de comunicación.
Así fue como las mujeres inundaron 2017, 2018 y 2019, las redes sociales con los nombres de sus agresores, señalaron las injusticias que padecieron; desde sus espacios de estudio y trabajo. Esas mujeres sin embargo tuvieron muchos obstáculos para encontrar ayuda y con frecuencia fueron señaladas, agredidas y despedidas, por haber hecho pública esa situación.
Hoy se sabe, por las investigaciones y las acciones, como la campaña Mi primer Acoso, que este y el hostigamiento sexual están normalizados en el imaginario colectivos.
Sólo en los espacios laborales 5 millones 463 mil 521 de mujeres afirman haber enfrentado violencia en su lugar de trabajo, según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares de 2016. Este panorama, verificado, dijo Lagarde y de los Ríos, muestra que es necesario que en los “16 Días de activismo” el acoso u hostigamiento sexual sea una problemática retomada en las demandas de las mujeres.
Los“16 Días de activismo contra la violencia de género”, es una campaña internacional de lucha contra la violencia hacia mujeres y niñas iniciada en 1991 a propuesta del Centro para el Liderazgo Global de Mujeres y desde 2008 apoyada por Naciones Unidas a través de la campaña global que empieza el 25 de noviembre, el “Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer” y sigue hasta el 10 de diciembre, el “Día de los Derechos Humanos”, hoy día se activa por organizaciones de todo el mundo.
SemMéxico/SEMlac, La Habana, 2 de diciembre, 2021.- Trabajar con prácticas educativas del siglo XIX o inicios del siglo XX, en pleno siglo XXI, es una de las contradicciones que se dan hoy en el escenario pedagógico cubano y que urge solucionar, como un paso clave para enfrentar la violencia en los espacios escolares.
Si bien esas experiencias no suelen cambiar a la velocidad de los procesos sociales, es preciso abandonar patrones como la educación en función del miedo a la autoridad, que resultan conservadores, para propiciar un desarrollo más pleno de los educandos.
La investigadora Yohanka Rodney Rodríguez, profesora de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, considera que “la escuela, en sí misma, es generadora de situaciones de violencia, además de que reproduce las que se dan en el contexto comunitario, del cual forma parte. También los maestros son violentos entre ellos, son violentos con los alumnos y en esas dinámicas tenemos pendientes los estudios”, agregó.
“Estamos de espaldas a determinados fenómenos de violencia que se dan en esos espacios y que solamente vamos a poder solucionar cuando estemos más sensibilizados con el tema, cuando tengamos un proceso educativo mucho más democrático y que los docentes no tengan miedo a compartir el poder”, añadió.
¿Qué deudas tenemos hoy con las investigaciones sobre violencia en el ámbito escolar?
Creo que le estamos debiendo a la infancia una mirada integral al fenómeno, para poder apoyar mejor a niñas y niños, y para que puedan crecer mejor.
Si vamos a hablar de violencia escolar, de manera general los estudios se centran en las relaciones entre pares, fundamentalmente; y si vamos a hablar de las relaciones entre pares, los estudios se centran en el tema adolescentes. Los otros grupos: los jóvenes, los estudiantes universitarios, la escuela primaria, la primera infancia…, por ahí no se mueven las investigaciones y son nichos que es importante trabajar, descubrir, visibilizar, porque de alguna manera se pueden estar dando situaciones de violencia y no las identificamos.
Por ejemplo, no se estudia el tema de la violencia en la educación primaria, donde se dan fenómenos como el robo de materiales de estudio y donde las encuestas de Conglomerados Múltiples (Mics) dan indicios de que se producen situaciones de este tipo.
En Cuba no hay hasta en este minuto, o por lo menos yo no tengo referencia, un estudio a nivel nacional sobre violencia escolar y eso es muy importante, porque cuando haya una investigación de esa naturaleza tendremos una visión exacta de cuáles son las formas que están ocurriendo, cuál es la magnitud del problema, su alcance, quiénes son los protagonistas.
Las investigaciones que existen son aisladas, no están conectadas, de modo que no nos permite determinar los puntos en común y cuáles son las diferencias.
Pese a ello, se ha podido identificar que la violencia verbal es la más común, la que más ocurre. Ello tiene varias miradas: a nivel global se reconoce que esa es la violencia más fácil de identificar, la que más se visibiliza. Sin embargo, creencias como aquella de que los cubanos nos gritamos entre todos tienden a un proceso de naturalización que hace que no se midan las consecuencias de esa violencia, que no se tenga la medida de lo que significa vivir constantemente con una persona que te está maltratando verbalmente y que esa violencia, en algunas ocasiones, conduce al suicidio, a situaciones de violencia física y, por supuesto, de violencia psicológica.
¿Están suficientemente preparados los docentes para asumir esos escenarios y la lucha contra la violencia en su ámbito de actuación?
La formación docente poco a poco ha ido colocando el tema, pero no lo hace en los currículos base, sino en el currículo propio de cada especialidad, de las que pueden, o en los currículos optativos electivos. Esto limita el tema a si el estudiante quiere, si las condiciones de la carrera lo permiten, si se le da visibilización a ese tipo de cursos y, por lo tanto, formamos un profesional al que, después de cuatro años, lo colocamos en la escuela y la cultura de la escuela supera esa formación que él trae desde el deber ser, porque la práctica le impone otra dinámica.
Hay que trabajar mucho más con la escuela desde las prácticas pre profesionales y en ello tienen que colocar la mirada las facultades y universidades pedagógicas; en la formación pedagógica desde la pedagogía social y la Educación Popular, analizar los temas de violencia, cómo abordarlos.
Están ocurriendo también otros procesos que hacen compleja la temática, como que los maestros no están recibiendo formación en sociología de la educación y por eso no entienden fenómenos como la interseccionalidad, cómo las desigualdades se entrecruzan entre sí y pueden colocar a niños, niñas y adolescentes en situaciones de vulnerabilidad y violencia.
Mientras hablamos de violencia escolar nadie nos tomaba muy en cuenta. Solo cuando entramos a nombrar el bullying homofóbico, la homofobia, la transfobia …se colocó con mayor fuerza la mirada y volvimos a levantar que también se violenta al niño negro, al que usa espejuelos o por su imagen corporal, estatus social, por todo…
La gente no comprende que cuando se acosa por homofobia o transfobia también se acosa a cualquiera, porque lo que está en juego es la cultura patriarcal, que todo aquel que no cumple con esa norma de género y de sexualidad dominante también está bajo la lupa de quienes te sancionan y te obligan a cumplirlas.
Eso es importante llevarlo a la escuela y esencial trabajarlo con la familia. Hay que romper con el estigma del contagio. Todavía la familia piensa que cuando el niño varón tiene el pelo largo y anda con otro varón es porque va a ser gay; hay temor a lo que piense y diga el resto de la comunidad, de los amigos. ¿Cómo educamos entonces a la familia para que comprenda que ser gay o tener comportamientos diferentes a esas masculinidades hegemónicas no es un problema?
¿Tiene la escuela cubana herramientas para atender el problema?
El sistema educativo tiene mecanismos, que están creados desde 1975, para prevenir situaciones de violencia; el tema es cómo se articulan esos mecanismos, cuán actualizados están para enfrentar las nuevas dificultades que surgen en el ámbito escolar y social.
Si se revisan las normas educativas de prevención de la violencia, de manera general ellas cumplen su función; el reglamento escolar también establece sanciones para los niños y niñas que maltraten de obra o físicamente a un compañero; e incluso para los maestros hay una resolución que dice que no puedes maltratar, sancionar, cometer un acto que dañe física, moralmente o psíquicamente a ningún niño.
Pero después no tienes los indicadores que te permitan decir que ese maltrato es por motivo de género, es por abuso sexual, es por el color de la piel.
Seguimos entonces montando cursos de formación que son muy generales, y que están bien, porque un camino muy rápido sería entender que estamos hablando de una cuestión de derechos humanos y de personas, y que todo lo que sea herir a una persona está mal, pero la complejidad del asunto va más allá.
Tenemos que enseñar a los maestros. También tienen que tener los mecanismos para poder tipificar cuáles son las situaciones de violencia que se dan para ser más directos, más precisos a la hora de la atención. Porque sancionamos, existen las vías y formas, pero después cómo retribuimos a ese niño o a esa niña que ha sido víctima de violencia. Nosotros hablamos de identificación, de denuncia, de atención, pero el resarcimiento a esa persona que ha sido violentada es igualmente relevante.
SemMéxico, Cd. de México, 2 de diciembre, 2021.- La violencia contra las mujeres en México atenta contra la sociedad, el estado de derecho y la democracia, no hay duda. Lo dijo con toda claridad la responsable del Comité Interinstitucional de igualdad de género del poder judicial de la Federación, Yazmín Esquivel Mossa y una docena de “eventos” del gobierno hicieron esta semana danzar cifras, mea-culpas y discursos.
Lo que sí hizo Esquivel Mossa, el 25 de noviembre, Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra niñas y mujeres, frente a toda la magistratura nacional, aportó datos contundentes: entre enero y agosto de este año 3 mil 125 mujeres fueron víctimas de feminicidio y homicidios dolosos. Sin discriminar el tipo penal.
Y sostenida en datos oficiales, verificados, de las agencias de seguridad pública y de Gobernación, afirmó que en el mundo 2 de cada tres mujeres han experimentado violencia, pero en México, grave es que 2 de cada 3 mexicanas viven violaciones, acoso, hostigamiento, discriminación, maltrato.
Y subrayó: crece el delito de violación sexual, 17 mil 784 denuncias en 2021, mientras que un año atrás fueron 13 mil 867. Un aumento evidente. Pero lo que enfatizó, en tono realmente indignado es que se han recibido un millón de llamadas de emergencia por acoso sexual, violaciones, acoso de pareja, violencia física, violación en casa, esto es 33 llamadas cada hora.
Les dijo a sus colegas, a jueces de toda la República que ello sucede a pesar de contar, al menos con 20 instrumentos internacionales que obligan al gobierno a monitorear, evaluar, rendir cuentas, informar, hacer informes, recomendaciones, relatorías, observaciones, pero nada es suficiente. No lo dijo así, pero insinuó que hay resistencias e incongruencias sistemáticas.
Nada es tomado en cuenta. Tiene razón, a pesar de la ley y los protocolos, medidas de protección, 25 declaratorias de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres, es decir, un marco jurídico robusto, las supuestas acciones no detienen el ominoso fenómeno, al contrario, la violencia contra las mujeres se ha exacerbado en el país, en todas partes, en todos los rincones donde se desarrollan las niñas y las mujeres.
Dijo que hay desprecio e indiferencia, social e institucional, incapacidad y la meta –como dicen las leyes y los documentos – lograr que cada mexicana viva libre de violencia, se ve lejana, inasible, imposible.
Habló de diagnósticos, mapas, datos, evidencias, y nada sucede. No lo planteó, pero todo su discurso apuntó, en menos de 12 minutos, en que son urgentes medidas múltiples que realmente velen por los derechos humanos de las mujeres. Ella entre otras muchas funcionarias estos días.
Qué no dijo. No dijo nada de la corrupción, ni de las marañas de intereses y tráfico de influencias; no dijo lo mal que están entrenados los operadores de ese robusto andamiaje jurídico; no dijo que no hay voluntad política, no sabía que rendir un informe de 3 años de gobierno iba a estar exento de cualquier información sobre la política de género. Así fue, Andrés Manuel López Obrador que habló de miles de millones de pesos, de carreteras, de economía, de corrupción, no habló de la violencia generalizada –todo tipo de delitos e inseguridades- y nada sobre las mujeres. Es que no tiene nada que decir, porque durante estos 3 años ha desmantelado toda la política de género, porque despareció instituciones, programas de cáncer de mama a formación de funcionarios y funcionarias; no podía decir nada porque cada tercer día a las afueras de su residencia –Palacio Nacional- se presentan las madres de víctimas de feminicidio, las madres de las y los desaparecidos, buscadoras incansables. No podía decir nada de lo que no ha hecho nada.
A los datos, la responsable de igualdad del Poder Judicial, sumó algunos contenidos, que no se oyen ni importan. Advirtió que no puede hablarse de democracia cuando la mitad de la población está en desigualdad y esa desigualdad tiene consecuencias. Habló de la omisión del Estado y sus gobiernos, instituciones y agencias, no da plena tutela a los derechos humanos, habló de cómo el trato a las mujeres en México es una amenaza para la sociedad, sobre lo que tendrían que reflexionar los juzgadores, esos que no dan sentencias, los que oscurecen los procesos, los que no vigilan el debido proceso.
Sí dijo que lo que sucede, el panorama que se muestra -con los datos y las demandas- causa indignación. Su indignación. Propuso entonces una cruzada para prevenir la violencia contra las mujeres; una reeducación a hombres y mujeres, una salida para que se garantice el acceso a la justicia y al mismo tiempo suceda una revolución cultural, esa sí de conciencias, no como esa, la del presidente de la República que llama al odio entre mexicanos y mexicanas.
La grave situación, apuntada, dicha, con un discurso emocionado de la magistrada, no parece formar parte de ninguna política, de ninguna de todas las presumidas como de transformación. No dijo que las complicidades de todas las mujeres del gabinete, que callan y se agachan.
La lección en estos días es que, los nudos fundamentales en la sociedad mexicana, no se atienden, sólo se buscan reconocimientos, votos, y la aceptación de que vivimos en una sociedad y con gobiernos machistas, profundamente ausentes de la realidad. Cómplices de la impunidad y copartícipes de la estulticia. Eso sí, nos toca a nosotras decirlo, no callarlos y seguir bregando a contracorriente. Veremos.
SemMéxico/Gatopardo, Cd. de México2 de diciembre, 2021.-Irma Pineda empezó su vida escuchando los poemas en español que le leía su padre y nutriéndose del idioma diidxazá que oía de su madre. Todo cambió el día en que el ejército irrumpió en Juchitán y se llevó a su padre para siempre. La poeta zapoteca es heredera de una tradición combativa, de protesta y de organización política y social; tanto su cultura como su militancia le han permitido hacerse de un lugar digno en el mundo. Hoy representa a los pueblos indígenas de América Latina y el Caribe ante la ONU.
Dxi naa guca’ xcuidi / En los días de mi infancia Nanadxiichepia’ ca biulú ca / tuve la certeza de que los colibríes nabépe nadidi ruaaca’/ eran aves de boca larga cadi tisi siualani que/ no sólo porque era largo su pico tisi guirá ni rúnidu riní’ ca’. / sino porque todo contaban.
Irma Pineda, “Dos es mi corazón”
Irma Pineda Santiago estaba a unos meses de cumplir cuatro años. Cuando no estaba alfabetizando, educando políticamente o asesorando a campesinos comuneros en su papel de promotor agrario, durante las tardes calurosas en Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, su padre, el maestro de primaria y dirigente político Víctor Pineda Henestrosa —conocido por su apodo: el Biga (zurdo) Yodo— solía mecerse en una hamaca y colocar sobre su panza a su pequeña hija, mientras le leía en voz alta a los poetas españoles de la Generación del 27. La niña escuchaba la cadencia en su voz, hasta quedarse plácidamente dormida, mientras se familiarizaba con la rima y la musicalidad. Para ella, la poesía quedó asociada al amor y el cuidado paternos.
Fotografía de Irma Pineda.
Aunque era muy apegada a su papá, Irma recuerda que su madre, también maestra, Cándida Santiago Jiménez, así como sus abuelos por ambas líneas, le contaban muchas historias y leyendas sobre las raíces de la cultura binnizá (zapoteca). Al escuchar a sus abuelos y abuelas monolingües relatarle la historia del origen de su pueblo en diidxazá —“lengua de las nubes”, “palabra-nube”, en su variante de la planicie costera, en el Istmo de Tehuantepec—, la futura poeta aprendió su lengua y a ser fuerte: “Firme como las piedras, orgullosa como los árboles, aguerrida como el jaguar y el ocelote…”.
—No sé si así ocurre en todas las culturas, pero en la mía así fue: crecí con esas certezas. Eso ha ayudado a los zapotecas a salir y dar la cara al mundo, tal vez con menos temor y menos miedo.
Esa vida familiar, de la que también formaba parte un bebé de apenas un año —su hermano Héctor “Yodo” Pineda—, se vio interrumpida de manera abrupta y violenta el 11 de julio de 1978, cuando un comando del Ejército mexicano, en pleno centro de Juchitán, a plena luz del día y frente a múltiples testigos, bajó al Biga Yodo de su auto y se lo llevó por la fuerza a causa de su destacado papel en la Coalición Obrero, Campesino, Estudiantil del Istmo de Tehuantepec (COCEI), uno de los movimientos pacíficos de izquierda más activos de América Latina. Nunca más se volvió a saber nada de él. El nombre de Víctor Pineda Henestrosa forma parte de una larga lista de líderes políticos de oposición víctimas de la desaparición forzada en México. Las respuestas gubernamentales han sido inverosímiles o insatisfactorias; por eso, año con año, Irma se ha unido a su familia para encabezar numerosos mítines y manifestaciones en los que exigen justicia y la presentación con vida de Víctor Yodo. A pesar de las décadas transcurridas, el caso continúa abierto.
La repentina ausencia del padre resultó en un trauma tal que la niña dejó de hablar. Irma Pineda ni siquiera menciona el impedimento físico que sufrió aquellos años. Fue Na Cándida, su mamá, quien le relató el episodio a Francisco López Bárcenas, profesor e investigador en El Colegio de San Luis y asesor de diversas comunidades indígenas. “Estaban tan asustados por el mutismo de la niña que su mamá y su abuelo, Ta Toño, la llevaban a la ciudad de Oaxaca para que la atendiera un psiquiatra”. Su madre afirma consternada: “Ese silencio del que se habla en la infancia de Irma no fue algo metafórico”.
Cuando Irma cursaba la educación primaria y ya había aprendido a leer y escribir en español, optó por refugiarse en la lectura de los libros de los poetas españoles que luchaban contra el franquismo y cuyo contenido empezaba a comprender.
—Y les encontré mucho sentido —explica la poeta zapoteca— porque me tocó nacer en el contexto de la lucha de la COCEI.
“Yo respondería que mi infancia fue bipolar, si es que se puede aplicar esa palabra para definirla”, dice la poeta y describe ese periodo: “Al mismo tiempo que había mucho dolor por la ausencia física de mi padre, mi hermano y yo no alcanzábamos a entender bien este concepto de ‘desaparecido’ —en nuestra imaginación infantil lo veíamos encerrado en unas mazmorras como las de un castillo— y mucho menos, el de ‘desaparición forzada’. Al año siguiente alguien les habló a mi mamá y a mi abuela Lucina sobre la señora Rosario Ibarra de Piedra y la organización Eureka, que fundó en 1977, formada por madres y familiares de desaparecidos.
” Viajamos a la Ciudad de México y nos integramos al grupo. Y, al mismo tiempo que se hacía toda esta labor de búsqueda y gestión con las autoridades para que escucharan y dieran respuesta al tema de presos, perseguidos, desaparecidos, exiliados políticos, etcétera, había niños y niñas de nuestra edad con quienes coincidíamos y nos acompañábamos. El estar con otras familias que pasaban el mismo dolor que nosotros nos hacía sentir ese encuentro y solidaridad que hacían que el dolor fuera más pasable.
” Y, cuando regresábamos al pueblo, salíamos a jugar como cualquier niño o niña; nos divertíamos y corríamos mucho, teníamos mucho espacio verde, mucho patio. Además, te estoy hablando de una época en donde en Juchitán casi no había vehículos: que pasara un vochito viejo por ahí era todo un acontecimiento y salíamos corriendo a verlo. O que cruzara un avión el cielo era todo un asombro y también salíamos corriendo de la casa, para mirarlo”.
El fotógrafo Heriberto Rodríguez llegó a Juchitán unos meses después del secuestro de Víctor “Yodo” Henestrosa. Recuerda que tres años más tarde, después de casi una década de lucha, en 1981, la COCEI ganó las elecciones municipales de Juchitán, un triunfo que permitió la creación del ahora mítico Ayuntamiento Popular de Juchitán. Éste fue el primer éxito en urnas de una fuerza de izquierda en el país, según se consigna en diversas crónicas sobre la historia del movimiento político-social. Encabezó el ayuntamiento Leopoldo de Gyves hijo, cuyas propuestas de corte socialista y comunitario convocaron la presencia y solidaridad de diversas personalidades vinculadas con la izquierda mexicana de la talla del pintor Francisco Toledo, la escritora Elena Poniatowska, el cuentista Eraclio Zepeda y el científico y político Heberto Castillo.
Irma tendría unos ocho años, Heriberto así lo atestiguó, cuando fue arropada por muchos en este caldero cultural en plena ebullición, que lo mismo le permitía refugiarse en los libros de la Biblioteca Popular Víctor Yodo —creada en homenaje a su padre— que participar en los talleres de la Casa de la Cultura que dirigían, entre otros, los escritores y fieros defensores de la cultura juchiteca Macario Matus y Víctor de la Cruz. También pudo debutar como locutora bilingüe en los programas infantiles que produjo la feminista Marta Acevedo para Radio Ayuntamiento Popular y ser parte del famoso “escuadrón mosquito” que, de acuerdo con la versión de Héctor “Yodo” Pineda Santiago —su hermano menor, también poeta, maestro y activista magisterial— era un “grupo de niños y adolescentes que constituía la avanzada de las marchas. Sus integrantes tenían instrucción de escuela de cuadros, formación de vida que exaltaba la necesidad ética de la lucha social y la pertinencia de que, desde pequeños, nos involucráramos en las mejores causas del pueblo”. La COCEI retomó, como una de sus líneas de acción, volver los ojos hacia la cultura binnizá. Muchos de sus políticos, líderes y artistas actuales comparten haber sido miembros del “escuadrón mosquito”.
Pero no hay que pasar por alto que se alfabetizaba a los niños en español: por eso, los primeros poemas de Irma Pineda están escritos en este idioma. Ella recuerda que no había una educación realmente bilingüe en las escuelas públicas. Quienes influyeron en su formación literaria durante esos años fueron Enedino Jiménez, su maestro en segundo y cuarto años de primaria, quien vio que le gustaba escribir y la motivaba a seguir haciéndolo, y el poeta Víctor Terán, a quien visitaba para enseñarle lo que escribía porque era su vecino y amigo de la familia. Ambos poetas le dieron muchos libros y le enseñaron el alfabeto en diidxazá.
Al terminar la secundaria, Irma salió corriendo del pueblo porque la única opción era un tecnológico y las matemáticas no eran su fuerte. Pero hubo otra poderosa razón: los novios tenían la costumbre de “robarse” a las chicas de esa edad y luego casarse con ellas. No sabía cuál sería su destino, pero sí tenía muy claro que no quería llenarse de hijos desde los quince años.
Una tía que vivía en Toluca, capital del Estado de México, le ofreció techo y comida a cambio de que, por las tardes, le ayudara con los quehaceres de la casa; en las mañanas, podría ir a la universidad.
Lo que parecía un excelente trato se convirtió en un segundo golpazo. Nadie hablaba en diidxazá, ni siquiera su tía, que sí lo dominaba. La primera vez que intentó hablar con la hermana de su mamá en ese idioma, le dijo: “No, tú olvídate del zapoteco; aquí no lo vamos a hablar porque si no, nunca vas a aprender a hablar bien el español”.
Si no podía hablarlo —se propuso—, entonces lo escribiría. Empezó a escribir, en forma lírica, sobre temas como la añoranza y el dolor. Más adelante, publicó bajo el seudónimo “Santida” —una combinación de sus dos apellidos— sus primeros poemas en una revista de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma del Estado de México. Como a la gente le gustaban y le pedían más, tuvo que escribir otros y, de repente, la invitaban a una lectura en una facultad, en un café. Poco a poco empezó a abordar aspectos de las costumbres de su pueblo, de la cultura, de las tradiciones, y eso también gustaba mucho. Al concluir sus estudios ya contaba con un buen número de poemas en la bolsa y se había empezado a correr la voz sobre la calidad de la escritura de la misteriosa autora, que seguía escribiendo en español porque no estaba segura de que a los “chavos de la universidad les interesara leer en diidxazá”.
Irma Pineda se mudó a la Ciudad de México con el propósito de trabajar y ser autosuficiente. Pero ya nunca dejaría de escribir poesía: había descubierto su propia voz y cada vez ganaba más seguridad sobre su estilo. En 1994, a los veinte años, empezó a colaborar en la revista Hojas de Utopía, que dirigía el poeta Antonio Valle para la Fundación Cultural de Trabajadores de Pascual, que arropó a quienes los acompañaron en su lucha y provenían de la izquierda. Hacía capturas y corrección en esa revista en la que leía los poemas bilingües de Briceida Cuevas Cob (poeta maya), Juan Gregorio Regino (mazateco, actual director del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas), Natalio Hernández (nahua), Víctor Terán (binnizá). Su jefe, sabiendo que Irma escribía, la animó a publicar y ahí salieron sus poemas en formato bilingüe y firmados con su nombre por primera vez.
A finales de la década de los noventa, los poetas, también de origen binnizá, Macario Matus y Francisco de la Cruz la invitaron a integrarse a la ELIAC (Escritores en Lenguas Indígenas, A.C). El presidente era el maestro Juan Gregorio y ahí estaban congregados todos los poetas que leía en ese periodo. Fue muy bien recibida y la apoyaron con medios donde publicar, eventos de lectura, encuentros, talleres. Entonces la Secretaría de Educación Pública respaldaba a la ELIAC con recursos para formación, por eso daban muchos talleres de creación literaria en lenguas indígenas. Así fue como empezó lo que hoy se conoce como un boom de escritores en esas lenguas, en el que los escritores binnizá ocupan un destacadísimo lugar.
En uno de sus tantos trabajos en la ciudad, Irma coincidió con Rigoberto Ávila Ordoñez, un chihuahuense que, al trasladarse a Ciudad Juárez en la década de los setenta, formó parte del grupo guerrillero Liga Comunista 23 de septiembre. Afiliado al partido Morena recientemente, Ávila Ordoñez terminó su gestión como alcalde interino en Coyoacán.
—Fue mi compañero hace varios años, pero nos separamos por falta de tiempo —dice ella y, luego de soltar una jocosa carcajada, agrega—: él es trabajólico. Y yo, corriendo con mis cosas, pues se volvió algo muy complejo. Pero nos llevamos muy bien, somos grandes amigos y, sobre todo, compartimos la crianza del hijo con mucho amor.
Sebastián Ávila Pineda tiene veintiún años y vivió hasta los catorce en Juchitán, con su mamá. Ahora que estudia Comunicación en el Centro Universitario Columbia, vive en la capital mexicana con su papá, con quien habla en español.
—¿Te inscribes en la línea bilingüe de tu mamá?
—Tristemente, no soy hablante del diidxazá; comprendo un porcentaje, pero no lo hablo fluidamente. Aunque sí tengo un fuerte sentimiento de pertenencia hacia Juchitán, hacia lo que engloba la cultura zapoteca. La culpa de que no lo hable no la tiene mi mamá. Tanto ella como mi abuela intentaron inculcarme la lengua desde muy pequeño, sin embargo, no había otro contexto fuera de casa que me permitiera practicarlo. La mayoría de los vecinos con quienes jugaba no eran hablantes y las pocas palabras que se compartían generalmente eran vulgaridades y ésas ni de chiste me dejaban decirlas, así fuera en zapoteco, español o ruso.
—En la mayoría de las fotos Irma se ve muy dulce y sonriente, pero sospecho que tal vez sea enojona y regañona —indago.
Sebastián responde con una risa:
—Ella es como se ve en las fotos. Tiene que haber ciertas condiciones que realmente la incomoden o lleven al límite para que se comporte de una manera más seria, por así decirlo. En realidad, nunca ha habido un regaño en zapoteco ni en español. Irónicamente, para los regaños y llamadas de atención es mujer de pocas palabras. Con sólo levantar la ceja y apretar la mandíbula, yo entiendo que es mejor sentarse y no molestar. En general, es una mujer muy tranquila, excepto cuando tiene hambre. Ahí sí, es mejor huir. Me siento muy afortunado de que me haya tocado de madre. Siempre ha sido muy amorosa, dedicada, paciente, y no ha cambiado a pesar de que he dejado de ser un niño. Y, aunque ya no viva con ella, procuramos vernos lo más seguido posible. En veintiún años que tengo de vida, no he visto que algo que la detenga. Ni siquiera el hijo.
Fotografía de Felipe Luna Espinosa.
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De origen mazahua, la escritora y promotora de literatura en lenguas originarias mexicanas en la UNAM, Susana Bautista Cruz, sigue de cerca la producción poética de Irma Pineda desde 2001, año en que se topó con el poema “Nadxiee’lii”, publicado en versión bilingüe en el suplemento “Ojarasca” del diario La Jornada. Se sonroja al recordar el impacto:
—Leí el poema con el asombro de quien descubre en un puñado de versos un gran tesoro. Lo recorté y lo pegué en una libreta que por aquellos años me servía para atesorar palabras a las que volvía una y otra vez y que, más tarde, ya en mi memoria, ya apropiadas, he invocado como epígrafes de mis propios versos.
En este momento lo que despierta el entusiasmo de Bautista y me hace notar es que varios de los poemas de Irma Pineda en diidxazá tienen una versión en rap y se reproducen copiosamente en la plataforma YouTube.
—Su poesía ha logrado entrar al inconsciente colectivo de personas adultas y jóvenes, ése que opera a nivel profundo y refuerza una identidad. Por ejemplo, el poema “Qui zuuyu’ naa gate’” (“No me verás morir”), después de los sismos del 7 y 19 de septiembre de 2017, se convirtió en el himno que cantaron sus paisanos, una y otra vez, durante la reconstrucción de Juchitán.
Wendy Call es una reconocida escritora, editora, traductora y profesora universitaria estadounidense que radica en Seattle. Allí entró en contacto con la poesía de Irma Pineda, en 2008, a través un vecino que era migrante zapoteco y que le proporcionó dos poemas suyos en español para que los tradujera al inglés. Como Wendy había vivido en el Istmo de Tehuantepec y estaba escribiendo un libro sobre los movimientos sociales en esa región, resultó ser la persona ideal para el proyecto. Fue así como, sin planearlo, se convirtió en la traductora oficial de la poeta a esa lengua.
Call ha publicado traducciones al inglés de más de cien poemas de Irma Pineda en revistas literarias y antologías con selecciones de casi todos sus libros en Estados Unidos, pero también en Gran Bretaña, Alemania e India. Ha participado con ella en presentaciones acerca de su poesía en actividades culturales de diversas instituciones.
—Colaborar con Irma ha sido una de las dichas más creativas de mi vida —resalta la traductora—. Es una poeta brillante, una experta activista política y una gran defensora de diversas causas que involucran los derechos de los pueblos originarios. Es también una persona profundamente generosa y una amiga muy querida.
A lo largo de trece años, Wendy Call ha discutido los poemas con Irma en la mesa de su cocina en Juchitán y en la de su propia cocina en Seattle; en las ciudades de México y Oaxaca; acampando en el Parque Nacional de las Cascadas del Norte, en Estados Unidos, y descansando en hamacas en Playa Cangrejo, Oaxaca. El proceso ha dado lugar a versiones trilingües que pronto estarán disponibles. Recientemente, realizaron una convocatoria en línea, desde Inglaterra, para que jóvenes poetas tradujeran al inglés los poemas de Irma Pineda a partir de una traducción base que proporcionó Wendy Call. Así, a través de Young Poets Network, los concursantes tuvieron la oportunidad de crear sus propias versiones en inglés. Lo interesante de este concurso es que pudieron escoger a cualquier otro autor en lengua española, sin embargo, eligieron poemas de Pineda.
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Chupa ladzidua’ (Dos es mi corazón. Irma Pineda para niños), publicado en 2018, es un libro singular. Forma parte de la colección “Poesía para niños” del programa Alas y Raíces, dirigido a fomentar el desarrollo de los más jóvenes. La colección reúne poemas que ellos mismos ilustran a través de un mecanismo ya establecido: los niños leen e interpretan los poemas durante talleres con artistas plásticos.
Ya que en la colección se incluye a poetas como Carlos Pellicer, Ramón López Velarde, Octavio Paz, Rubén Bonifaz y otros autores, la promotora de culturas indígenas y editora Elisa Ramírez Castañeda propuso que, “para variar un poco”, el último volumen del sexenio pasado estuviese dedicado a una poeta mujer e indígena.
La propuesta fue bien acogida e Irma Pineda envió sus libros a Ramírez Castañeda quien, frente a una mesa de trabajo, se dedicó a elegir los versos que, según su criterio, podría entender un niño. Ella recuerda que el reto fue mayúsculo, ya que no se trataba únicamente de que las y los niños pudiesen comprender el lenguaje y las metáforas, “sino que pudieran enfrentar, a través de las palabras, las difíciles tareas de entender la muerte, la existencia de los desaparecidos y la represión política, temas que aborda Irma Pineda y que los niños conocen, aunque rara vez se incluyan en textos infantiles”.
Por la naturaleza del poemario, Ramírez Castañeda insistió en que participaran específicamente niños de Juchitán, que podrían entender el zapoteco y las vivencias de una niña en este lugar. Los talleres se hicieron en la Biblioteca Popular Víctor Yodo. Su participación en el equipo editorial de Alas y Raíces, con el que colaboró desde sus inicios hasta la fecha de publicación de este libro, fue de gran ayuda para el proyecto: al ser ella misma poeta y hablante de zapoteco, tuvo la sensibilidad para darle al libro el seguimiento adecuado.
—Tuve la libertad de proceder como quise y los niños respondieron con hermosísimos dibujos y con la discusión abierta, entre ellos y con los talleristas, sobre los temas propuestos. Fue un proyecto muy divertido y fructífero. Hacer libros en una lengua indígena, para cualquier departamento editorial que no está familiarizado con ella, es algo difícil y complejo. Sin embargo, la edición del libro se vio beneficiada por la colaboración de un autor que conoce la lengua, la de un diseñador que tuvo que ajustar una segunda lengua a su diseño general de la colección y el apoyo de la directora del Programa [Susana Ríos] y de Irma, que dio su visto bueno y estuvo al tanto de todo el proceso.
La gran sorpresa para Irma Pineda fue que los niños representaran “exactamente lo que yo había imaginado en mi cabeza cuando escribí los poemas”.
A ella le resulta más fácil escribir poesía directamente en diidxazá, porque es un idioma muy metafórico, repleto de imágenes poderosas. Después, ella misma se traduce al español, en poemas espejo. Pone de ejemplo la expresión “me gusta”, cuyo equivalente en diidxazá sería “riuladxe”, que se compone de “riuu” (“entra”) y “ladxe” (“mis entrañas, mi hígado, mi corazón”); entonces, cuando dices “me gusta” en zapoteco, lo que en realidad estás diciendo es que ese algo o esa persona “entra en mi corazón, en mis entrañas”, como lo explica la poeta en el breve ensayo “Mis dos lenguas”, que escribió como introducción a los poemas que publicó en 2005 en la revista Debate Feminista.
Escribe de manera libre, a partir de una imagen que le llama la atención, o elige un tema específico para trabajar, como las tradiciones culturales binnizá, la migración, la violencia que ejercen los soldados contra las mujeres, la represión o la desaparición.
Además de la gran cantidad de poemas sueltos y fragmentos de sus libros, que se han publicado en varias antologías, Pineda es autora de una decena de poemarios entre los que destacan: Xilase qui rié di’ sicasi rié nisa guiigu’ (La nostalgia no se marcha como el agua de los ríos, 2007); Doo yoo ne ga’ bia’ (De la casa del ombligo a las nueve cuartas, 2009), Guie’ ni zinebe (La flor que se llevó, 2013) y Chupa ladxidua’ (Dos es mi corazón. Irma Pineda para niños, 2018). Uno de sus proyectos más ambiciosos es la trilogía compuesta por Naxiña’ Rului’ladxe’ (Rojo Deseo, 2018), un libro de poesía erótica encarnada en las fuerzas vitales que mueven al mundo; Nasiá Racaladaxe’ (Azul Anhelo, 2020), escrito a partir de testimonios de mujeres indígenas que han sido víctimas de la violencia; y el aún inédito Naga’ nadxiee (Verde quiero), dedicado a las plantas y árboles que tienen un sentido especial para la cultura binnizá.
A la obra anterior habría que agregar sus traducciones del diidxazá al español y viceversa de múltiples autores, sus conferencias en diversos foros, así como la coautoría de distintos libros que tienen el propósito de difundir la cultura binnizá.
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Al inicio del año pasado, Irma Pineda Santiago asumió su nombramiento como representante de los Pueblos Indígenas de México, América Latina y el Caribe para el periodo 2020–2022 en el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Su candidatura fue propuesta por el gobierno mexicano a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores y obtuvo 46 de los 54 votos de los países que forman parte del Consejo Económico y Social (Ecosoc). Su programa de trabajo le permitió sobresalir entre sus destacadas competidoras: Lourdes Tibán, de Ecuador, y Arcilia Rivera, de Perú.
Con la meta de hacer visible a la población indígena desde su conocimiento y cultura y con énfasis en la situación de las mujeres, Pineda Santiago propuso una agenda de trabajo que abarca grosso modo los siguientes ejes: el derecho de la poblaciones indígenas a la consulta; la educación plurilingüe e intercultural; la defensa del medio ambiente contra una perspectiva extractivista; atención inmediata de los temas de salud por tratarse de grupos vulnerables; y la protección de la propiedad intelectual en el uso de plantas medicinales y creaciones artísticas.
La Comisión Permanente de Asuntos Indígenas tiene un carácter consultivo; su función principal es atraer la mirada a los temas en los que es necesario que la Asamblea General de la ONU se interese y emita alguna recomendación o llamado de atención a un gobierno.
En sus visitas de trabajo a diversas comunidades, Irma Pineda comprobó que, de norte a sur, existe un grave problema. Y no piensa quitar el dedo del renglón:
—La colusión de las grandes empresas explotadoras de recursos con grupos de delincuencia organizada con el propósito de sembrar el terror, el miedo, y de ejecutar o desaparecer a los ambientalistas indígenas que estorben a sus intereses.
Al respecto, Francisco López Bárcenas, uno de los grandes especialistas en México en diversos aspectos jurídicos en relación con las comunidades indígenas —por ejemplo, el agua—, de origen mixteco, comentó:
—La mera verdad, sí me sorprende muy gratamente la actitud de Irma, porque no es progubernamental. Los representantes antes que ella, su mismo paisano, Saúl Vicente, y Marcos Matías Alonso, nahua de guerrero, fueron muy oficialistas. Ella ha rechazado que la incorporen a la nómina de la CDI. Ella trata de ser ella. Y eso me llama la atención, porque los temas en los que se ha metido en la ONU son polémicos en México y los asume con una posición independiente del Estado mexicano. La representación de los pueblos indígenas no debe confundirse con un cargo gubernamental.
—¿Y qué sigue, en el corto plazo, para Irma Pineda? —le pregunto para terminar.
—Yo me veo más coadyuvando en los procesos de formación de niñas y jóvenes que protagonizando cosas.
Siguiendo la tradición magisterial de sus padres y gracias a su maestría en Educación y Diversidad Cultural, imparte clases en la Unidad 203 de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), en Ixtepec, Oaxaca. Esto ha propiciado que participe en el combativo movimiento magisterial del estado. Entre todos sus grupos suma unos cincuenta alumnos que provienen de diversas regiones y son hablantes de distintas lenguas o variantes de éstas. Esa diversidad la obliga a dar sus clases principalmente en español. Sin embargo, les habla en su lengua a los que hablan diidxazá o a partir de un término en ese idioma tratan de explorar y entender algunos contenidos, sobre todo en las clases sobre interculturalidad.
—Tengo muy claro que tenemos que ir abriendo paso para las nuevas generaciones. No me parece sano intentar mantenerse siempre en los espacios que hemos podido ocupar. Observo, por ejemplo, que hay una nueva generación de jóvenes escritores con muy pocas mujeres todavía y hay que apoyar en la apertura de caminos para esta gente: que publiquen más, que tengan más difusión. Me gustaría seguir trabajando talleres de creación literaria, más específicos para niñas y jóvenes. Me gustaría ver que haya más mujeres publicando, creando, no sólo literatura, sino en todos los sentidos: pintura, cine, foto… lo que tengan que decir y hacer, pero que haya más mujeres participando. Dentro de cinco años todavía voy a estar en Juchitán, dando clases en la UPN, llevando, pues, una vida tranquila.
Patricia Vega
(Ciudad de México, 1957). Es periodista independiente especializada en temas de cultura y ciencia. Ganó el Premio Nacional de Periodismo en 2010 y el Premio de Periodismo y Literatura de la Asociación Mundial de Mujeres Periodistas en 2011. Es autora de los libros El caso Rushdie: testimonios sobre la intolerancia (Conaculta/INBA, 1991), A gritos y sombrerazos (Conaculta, 1996), Periodismo mexicano en una nuez (Trilce, 2006) y coautora (con Gabriela Cano) de Amalia González Caballero de Castillo Ledón: entre las letras, el poder y la diplomacia (Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes, 2016).
Felipe Luna Espinosa
Fotógrafo y editor independiente. Recibió la beca Pulitzer Center for Crisis Reporting. Ha colaborado con periodistas, escritores, artistas visuales y ONG. Su trabajo ha sido publicado en Bloomberg, Courrier International, The New York Times, L.A. Times y El País, entre otros. Es un miembro activo de Diversify Photo y Frontline Freelance Mexico.
Crear el Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares propone senador Ricardo Monreal Ávila
Busca una justicia cotidiana ágil y eficiente, con perspectiva de igualdad
Elda Montiel
SemMéxico, Cd. de México, 2 de diciembre 2021.- Para dar a las mujeres y hombres una mayor seguridad y certidumbre jurídica en los procedimientos del orden civil y familiar, con la homologación de los procedimientos en todo el territorio nacional para dirimir las controversias entre particulares, los senadores Ricardo Monreal Ávila y Julio Menchaca Salazar, de Morena, presentaron la iniciativa para expedir el Código Nacional de Procedimiento Civiles y Familiares.
Monreal Ávila y Menchaca Salazar definen en la iniciativa condiciones de igualdad entre las personas justiciables que eviten discriminación; procedimientos y mecanismos judiciales orales, sencillos y efectivos para resolver conflictos y lograr el cumplimiento de sentencias y convenios; así como criterios jurídicos que garanticen mayor protección a los derechos humanos.
Además, se sustenta en un sistema de impartición de justicia oral, que aprovecha las herramientas de la tecnología de la información para garantizar mayor acceso a la justicia en la solución de conflictos.
Los senadores explicaron que la justicia cotidiana está encaminada a resolver los conflictos del día a día, atender los problemas más frecuentes de las personas y, en general, hacer que la justicia sea más sencilla, pronta y cercana, pero esto sólo puede lograrse con instituciones fortalecidas, con procedimientos homologados y con criterios uniformes.
Se detalla en los argumentos que la diversidad de normas contenidas en los códigos procesales de cada uno de los estados, y del ámbito federal, ha generado diversos obstáculos, por reglas, plazos, términos, criterios y sentencias distintas, a veces contradictorias entre sí, en relación a un mismo procedimiento o conflicto.
Para la ciudadanía el sistema de justicia civil y familiar, en donde el papel y la integración de expedientes es el común denominador, resulta lento, incierto, discriminatorio, complicado y costoso, ya que los procesos suelen ser largos, tediosos, fríos e infructuosos para resolver el problema planteado ante los órganos jurisdiccionales.
Además, el sistema de justicia basado exclusivamente en procesos escritos no está a la altura de las necesidades y expectativas de la ciudadanía, que busca resolver los conflictos en forma eficaz y eficiente.
El proyecto consta de 894 artículos y once libros, ordenados progresivamente con las denominaciones “Del Sistema de Impartición de Justicia en materia Civil y Familiar”; “De la competencia objetiva y subjetiva”; “Disposiciones comunes en los procedimientos orales civiles y familiares”.
Así como “De la justicia civil”; “De la justicia familiar”; “De las acciones colectivas”; “De los recursos y juicio de responsabilidad”; “De la justicia digital”; “De la sentencia, vía de apremio y su ejecución”; “De la cooperación procesal internacional”; y “Del juicio arbitral”.
Con ello, los senadores buscan garantizar el ejercicio de aquellas prácticas procesales que privilegien el debate y la calidad de la información, en condiciones de igualdad y respeto a los derechos humanos.
La propuesta, enlistada en la Gaceta del Senado, busca cumplir con los términos constitucionales y con una sentencia de amparo que dieron origen a la obligación a cargo del Congreso de la Unión para expedir la legislación única en esta materia, proceso que debe culminar antes del 30 de abril de 2022.
Asimismo, la iniciativa establece un régimen transitorio que permita a los Poderes Judiciales de cada entidad federativa la implementación del nuevo Código en forma gradual. En un plazo máximo de ocho años, se necesitaría una declaratoria del Congreso de cada estado a petición del Poder Judicial local y, en su caso, el Federal, para incorporar a su régimen jurídico interior el Código Nacional.
Los senadores de Morena propusieron que el Congreso de la Unión asigne los recursos públicos necesarios para que los Poderes Judiciales, Federal y Locales, cuenten con la infraestructura tecnológica, recursos humanos y capacitación necesaria para la aplicación del nuevo Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares.
Acompaña a la Comisión Interamericana de Mujeres y a reconocidas expertas feministas de América Latina, a reflexionar sobre el rol del Estado frente al desafío de la igualdad.
SemMéxico, Cd. de México, 2 de diciembre, 2021.- No se esperaba menos. La comparecencia de Victoria Rodríguez -propuesta por AMLO para encabezar Banxico-, sacó chispas ante una oposición que le reclamó no llenar todos los requisitos y el recio carácter de la funcionaria quién en lugar de achicarse ante el embate, respondió con temple y datos firmes las dudas técnicas sobre cuál sería su reto para contener la inflación y defender la autonomía de esa institución.
El peso del apoyo a su designación se sintió desde el inicio de la comparecencia de la todavía subsecretaria de Egresos de Hacienda, en la cual se aparecieron, así como “por casualidad”, Ricardo Monreal -precandidato activo a suceder a Andrés Manuel López Obrador y líder de la mayoría de Morena en el Senado-, junto con Adán Augusto López, secretario de Gobernación.
Ni que decir que el zacatecano Monreal desplegó además un fuerte círculo de apoyo de senadores de morena alrededor de Victoria Rodríguez a fin de protegerla del previsible embate de legisladores de la oposición.
En este contexto Rodríguez se comprometió a mantener la autonomía del Banco Central e intocados los miles de millones de dólares que forman las reservas internacionales de México.
A su vez reconoció que los niveles de inflación se ubican en una tasa anual superior al siete por ciento, la más alta en 20 años, las cuales, afirmó, comenzarán a bajar a partir del tercer trimestre del 2023 para colocarse en un tres por ciento como se tenía previsto.
Durante su introducción, la subsecretaria se comprometió a aplicar una política monetaria que garantice estabilidad de precios y un sano desarrollo del sistema financiero en beneficio de la población como lo establece la Constitución.
Presionada por la oposición que reclamaba la falta de calificaciones para cumplir con los requerimientos del cargo, hablo de su experiencia profesional y administrativa y destacó algunos de sus logros como sub secretaria de Egresos de Hacienda en el combate a la pandemia.
“Durante mi gestión se garantizó el financiamiento de las vacunas contra el COVID-19, con el fin de acelerar el proceso de reactivación de las actividades económicas. Asimismo, se otorgaron mayores recursos a sectores de la población con menores recursos a sectores de la población con menores ingresos y a microempresas familiares”, indicó.
Destacó que todo ello se alcanzó sin comprometer la estabilidad macroeconómica de la Nación, pues la prudencia y eficacia con la que se ha manejado el gasto público ha permitido contar con un balance fiscal equilibrado que mantiene a México en una posición más sólida que las que tienen otras economías emergentes similares a la nuestra, dijo.
Los resultados de su comparecencia entraron desde ayer a revisión y debate dentro de la Comisión de Hacienda que preside el poblano morenista Alejandro Armenta a fin de decidir si se le reconoce como prospecto firme para encabezar al Banco de México.
MISIÓN CUMPLIDA
En una primera revisión de logros del régimen de la 2T al iniciarse el cuarto año de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, lo alcanzado por el Senado, dijo Ricardo Monreal, ha sido exitoso.
“Hay Muchos logros: 56 Artículos de la Constitución reformados; 18 materias y 250 productos en leyes distintas.
“Eso ha derivado en 18 reformas constitucionales, que han sentado las bases de la transformación anunciada e impulsada por Andrés Manuel López Obrador”, enumeró.
“Yo creo que, en la parte legislativa, que es la que me corresponde comentar, hemos cumplido y hemos agotado la primera etapa de la Agenda Legislativa que nos propusimos. Y, realmente no nos queda más materia en estos primeros tres años”, subrayó.
Quedan ahora pendientes y en curso 3 reformas, “que no serán nada fáciles: la reforma eléctrica, que ya está planteada como iniciativa en Cámara de Diputados; la de la Guardia Nacional y la de la reforma electoral o reforma política”.
E insistió:
“Creo que México debería evolucionar y nadie debe sentirse ofendido porque planteamos elecciones primarias para elección de candidatos y tener así una figura aceptada por la mayoría de los militantes frente a los puestos de elección popular. Yo creo que ya llegó ese momento y lo he planteado de manera racional, respetuosa, sin aspavientos y sin ánimo de confrontación con nadie, simplemente de abundar en el debate político indispensable”, señaló.
SemMéxico, Pachuca, Hidalgo, 2 de noviembre, 2021.- Lea con atención la siguiente historia y siéntase con la confianza de identificarse porque a todas nos ha sucedido:
Ocurre en la casa cuando emites un comentario y te callan “porque tú qué vas a saber de eso”. En el trabajo cuando un compañero que acaba de ser contratado comienza descartar nuestras ideas o proyectos, pese a la experiencia que tengamos en ello. En el médico que nos describe exactamente cómo debemos sentirnos físicamente porque pareciera que nosotras no tenemos idea. En el mecánico cuando no te explican a detalle lo que tiene tu auto porque “no vas a entender esas cosas de hombres”. En los deportes cuando tu opinión es más “tierna” que real. En todos y cada uno de nuestros ámbitos aparece un experto para explicarnos cómo son las cosas.
Cuando incomprensiblemente un hombre te explica cómo debe de ser una mujer (por ejemplo, “las mujeres no deben decir groserías, vestirse de tal o cual forma, etcétera). O una de mis favoritas: cuando te explican cómo debe ser el feminismo (“yo digo que sí está bien que protesten, pero se ven mal como mujeres destruyendo los monumentos”).
Por cierto, en la marcha del pasado 25 de noviembre mientras tomaba una foto a una de las chicas que pintaba la pared, un señor empezó a aplaudirle solo para comentar sarcásticamente: “muy bien, señorita, que bonitas se ven las universitarias, eso no se hace”. Para qué más ejemplos.
Quizá ya has escuchado alguna vez el término mansplaining, es una combinación de las palabras man y explaining que en nuestro idioma se traduce como «hombre explicando”. Y aunque no lo creas, aunque te rías, aunque pienses que soy una exagerada: también es violencia.
Este término fue visible por una anécdota en donde la escritora Rebecca Solnit estaba en una fiesta cuando un hombre se acercó a ella para preguntarle de qué trataban sus libros, ella comenzó a platicarle sobre el más reciente, pero fue interrumpida por él para explicarle que conocía de otra publicación con el mismo tema, pero que era “mucho mejor”. Y para no hacerles la historia larga, resultó que el libro al que se refería el sujeto también lo había escrito ella.
Pues el mansplaining (el hombre explicando) es cuando asume que él tiene un mejor manejo del tema y desacredita a una mujer, por eso simplemente, porque es mujer y ella no sabe tanto (o nada) del tema.
Comienza a resultarme un tanto difícil escribir esta columna sin ser cuestionada o sin que sea objeto de burlas o sarcasmos, pensarán algunos que no, eso no existe en este país. Casi puedo escucharlos: “ahora resulta que no les puedes dar una opinión porque ya es violencia. Pinches locas. Pinches exageradas”.
Exacto, esos discursos son mansplaining.
¿Cómo podemos enfrentarlo?
Las mujeres socialmente estamos programadas (para no escribir obligadas) a hablar con recato y mesura. Y cuando somos interrumpidas en un discurso el hombre suele alzar la voz. Por eso, no debemos avergonzarnos por alzar la voz y expresar nuestra opinión. Me pasó muchos años que por temor a no ser etiquetada como “agresiva, enojona o escandalosa” guardaba mis comentarios. Tú no lo hagas. Tú habla. Toma la palabra sin temor alguno.
Y ustedes los hombres, a los que también asesinan, a los que también les pegan, a los que también, también y también, pregúntense por y para qué lo hacen. ¡Sentirse superiores? ¿Consciente o inconscientemente dan por hecho que las mujeres no saben de ciertas cosas o temas? Y dejen de decir que “no son formas”.
Piden al Congreso que la Comisión de Derechos Humanos esta vez considera a una mujer
Hasta ahora éste órgano autónomo sólo ha sido integrado por hombres
Ignacio García
SemMéxico, Pachuca, Hidalgo, 2 de diciembre, 2021.- Integrantes de diferentes organizaciones civiles defensoras de derechos humanos pidieron a los diputados locales que consideren que para elección del titular de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH) la paridad de género en los altos puestos de la institución.
Rafael Castelán, presidente de Servicios de Inclusión Integral (Seiinac), Rafael Castelán, dijo que es necesario que se incluyan en los posicionamientos para la definición del responsable de la CDHEH que estén integrados tanto por hombres como por mujeres.
El activista y también aspirante a presidir el organismo autónomo dijo que en su agenda de trabajo ha propuesto la paridad de género para que, si el hombre es el responsable de la comisión, los primeros visitadores sean mujeres, pues de lo contrario no se garantizarán condiciones de crecimiento.
Por su parte, Adriana Guevara, representante de la colectiva Por un Hidalgo con derechos, expresó que históricamente los principales organismos autónomos han sido encabezados por varones, por lo que en el caso de la CDHEH sólo han sido integrados por hombres desde su creación y por ello consideró que existe la oportunidad histórica para garantizar la plena participación de las mujeres.
La activista manifestó que no ha existido apertura para que una representante de la sociedad civil encabece el organismo autónomo que debe garantizar la protección de los derechos humanos, pues esos puestos han sido asignados históricamente para cumplir con favores políticos y no atienden a la sociedad.
Al respecto, la presidenta de la comisión de Derechos Humanos del Congreso local, Michelle Calderón, expuso que la convocatoria estará abierta hasta el 8 de diciembre y ahí podrán definir a los aspirantes que podrán seguir en el proceso de entrevistas, mismos que, dijo, serán de forma abierta para que participen los ciudadanos.
La CDHEH desde su creación ha sido conformada por varones y los principales visitadores de las regiones también han sido hombres, por lo que las organizaciones defensoras de derechos humanos criticaron la falta de paridad de género para que las mujeres tengan las mismas posibilidades de participar.