- Emiten lineamientos para atención obstétrica
- Descartan contagios de madres a personas recién
nacidas
Elda Montiel
SemMexico, Cd. de
México, 13 de abril, 2020.- Toda embarazada, con sospecha o diagnóstico
confirmado de COVID 19, debe tener acceso a atención médica de calidad,
incluyendo atención obstétrica, neonatal, aborto seguro (en los marcos
previstos por la ley), anticoncepción post evento obstétrico, prevención y
atención de la violencia y apoyo psicosocial o en salud mental, según se
requiera.
Lo anterior, de
acuerdo al Lineamiento para la prevención y mitigación de COVID 19 en la
atención del embarazo, parto, puerperio, y de la persona recién nacida, emitido
por el gobierno federal con fecha 10 de abril.
De acuerdo a este
documento, son las autoridades estatales, a través de las secretarías de Salud,
las que deben establecer un “plan de respuesta” para garantizar la atención de
la salud reproductiva de las mujeres embarazadas sanas, sospechosas o con
diagnóstico confirmado.
Señala una serie de
recomendaciones generales y específicas de operación, que van desde reforzar
las medidas de prevención, como higiene y sana distancia, hasta articulación de
reconversión hospitalaria y habilitación de espacios físicos como centros de
salud, así como la incorporación de personal de enfermería obstétrica, partería
profesional, partería tradicional y medicina general (con experiencia en
atención obstétrica).
En tanto, las
organizaciones de partería tradicional pidieron se les reconozca su labor, se
establezcan acciones de coordinación y colaboración con los diferentes niveles
de autoridades sanitarias y se les dote de insumos de prevención (mascarillas, gel de alcohol, jabón, guantes, etc.),
así como de material para la atención del parto.
Ante todo, demandaron se respete el derecho de
las mujeres de decidir con quién atenderse y el derecho de las parteras de
seguir brindando atención y cuidado.
El Comité Promotor por una Maternidad Segura en México
(CPMS), así como diversas organizaciones sociales y de parteras han señalado
que si no se actúa rápido se repetirá la historia de 2009, en referencia a lo
ocurrido durante la pandemia de influenza H1N1, cuando murieron al menos 300
mujeres antes, durante o después del parto.
David Meléndez
Navarro, Secretario Técnico del CPMS, señaló que en México las clínicas y
hospitales de ginecología y obstetricia se quedarán con menos del 35 por ciento
del personal y no habrá camas para atender partos.
Atención obstétrica y COVID 19
En el documento
Lineamiento se estima que, de abril a junio de este año, se atiendan por lo
menos 260 mil eventos obstétricos, un aproximado de 235 mil nacimientos y cerca
de 25 mil abortos.
Además, se proporcionarían
alrededor de un millón 150 mil consultas de control prenatal y casi 200 mil
consultas durante el puerperio. Lo anterior, de acuerdo a las estimaciones del
Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva.
Según se expone en
el flujograma de Atención Obstétrica y COVID 19, la atención se dividiría en
tres grandes grupos: Control Natal, Trabajo de parto/parto y Emergencia.
Señala, además, que
los servicios de salud sexual y reproductiva y, de manera particular, durante
el embarazo, parto y puerperio, y de la persona recién nacida, se clasifican
como “servicios esenciales que deben mantenerse en apego a las medidas de
prevención y mitigación de la transmisión de COVID-19.”
Se reconoce que se
requiere un gran esfuerzo para garantizar la continuidad y calidad de la
atención para las mujeres en edad fértil y durante el proceso reproductivo,
dadas las características de la población, el comportamiento epidemiológico y
las persistentes brechas de desigualdad en salud de la población mexicana.
Por lo que advierte
que las estrategias de respuesta ante el coronavirus (SARS-CoV2), la selección
de las prioridades depende de la carga local de enfermedades. Asimismo, el
manejo de complicaciones y emergencias obstétricas requiere un balance entre
tiempo y recursos para mantener la oportunidad en la atención.
Entre las
recomendaciones generales destacan que los estados deben establecer planes a
través de las secretarías de salud para dar continuidad a los embarazos tanto
de las personas sanas como sospechosas y en casos confirmados de COVID-19.
Sin evidencia de contagio al recién nacido
Por otra parte, el documento
menciona que las embarazadas no presentan un riesgo mayor que el resto de la
población para desarrollar enfermedad grave, pero la presencia de
comorbilidades sí es un factor que influye en la severidad, tanto en
embarazadas como en la población en general.
De acuerdo a una
investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 304,147 embarazadas,
con 64 casos confirmados, 82 sospechosos y un caso que cursó infección
asintomática. Del total de confirmados, ocho
por ciento tuvieron enfermedad grave y uno por ciento se reportó en estado
crítico.
Asimismo, no hay
datos de que la infección por COVID-19 aumente el riesgo de aborto en el primer
o segundo trimestres, sin embargo, se sabe que entre 8 y 12 % de los embarazos
considerados normales culminan en un aborto.
Se destaca también
que no existe evidencia científica de transmisión del virus al recién nacido,
sobre todo, por los casos publicados del Hospital Zhongnan de la Universidad de
Wuhan, China, pero si se hace énfasis en las medidas de higiene y precauciones
basadas en la transmisión deben asegurarse durante la atención del parto y después
del nacimiento.
Tampoco existe
evidencia de transmisión por leche materna ni contraindicación para la
lactancia materna, si la condición de salud de la mujer lo permite. Aun en el
caso de que la persona recién nacida amerita traslado y estancia en cuidados
intermedios o intensivos neonatales, es posible extracción de leche materna,
así como otorgar el apoyo para iniciar la lactancia posteriormente.
Planes estatales para atención de embarazadas
En las
recomendaciones generales está el reforzar las medidas de prevención como las
medidas de higiene; equipo de protección al personal de salud; establecer un
filtro de supervisión para la identificación de personas con síntomas
respiratorios al ingreso a todo establecimiento y la sana distancia.
Establecer los planes
estatales para dar continuidad a los embarazos tanto de las personas sanas como
sospechosas y en casos confirmados de COVID-19 y designar un equipo coordinador
para la implementación de la respuesta, integrado por profesionales de salud
con diferentes áreas de especialidad, incluyendo salubristas, ginecobstetras y
pediatras.
Además del acceso a
los servicios de salud, las embarazadas con diagnóstico o sospechosas de COVID
19 se les debe garantizar el acceso a la información clara y veraz para la toma
de decisiones en el marco de los derechos sexuales y reproductivos.
Para la
operatividad es necesaria la participación del primer nivel de atención, los
hospitales designados para la atención materno-infantil, las jurisdicciones
sanitarias y la Secretaría de Salud Estatal.
Así como identificar
unidades del primer nivel de atención que cuenten con espacios para la atención
prenatal y obstétrica o aquellas que puedan ser instaladas con mínimas
adecuaciones. Planificar la instalación de establecimientos alternos y
exclusivos para la atención materna y perinatal.
Agilizar la
incorporación de personal de salud dedicado a la atención obstétrica,
incluyendo la enfermería obstétrica y la partería profesional, que permitan
asegurar la disponibilidad de recursos humanos para la atención.
Valorar la
conformación de un equipo de atención obstétrica y neonatal (disponible por
llamada) que pueda trasladarse para la atención de mujeres en estado crítico en
hospitales de reconversión que no cuentan con equipos para la resolución del
evento obstétrico.
Definir e
implementar el mecanismo de notificación y vigilancia epidemiológica, de
conformidad con el Lineamiento estandarizado para la vigilancia epidemiológica
y por laboratorio de COVID-19, para seguimiento de las embarazadas sospechosas
o confirmadas con COVID-19, así como de los resultados perinatales y condición
de salud de la persona recién nacida.
En recomendaciones
específicas en el escenario epidemiológico actual y para prevenir el contagio
del SARS-CoV-2, es recomendable que las consultas de control prenatal se lleven
a cabo en el primer nivel de atención, con medidas de prevención, como espaciar
la frecuencia de las consultas y reducir el número de personas citadas por día.
En la atención del
trabajo de parto, parto y de la persona recién nacida, el modo de nacimiento
debe ser individualizado en función de las indicaciones obstétricas y con
respeto de los derechos humanos, perspectiva de género e interculturalidad, así
como apego al consentimiento informado.
En la atención en
el puerperio, egreso hospitalario y lactancia, las principales recomendaciones
son el egreso hospitalario temprano, si la condición de la mujer y de la persona
recién nacida lo permiten, y el aislamiento preventivo en domicilio por 14
días.
El contacto persona
a persona solo está permitido entre la mujer y su hija(o), y las visitas de
familiares deberán suspenderse. Verificar se encuentren disponibles los insumos
para lavado de manos, así como alcohol gel a concentración superior a 60 % para
promover higiene de manos.
Para madres
sospechosas o confirmadas con COVID-19 que se requieran hospitalización, hay
dos escenarios posibles: Alojamiento conjunto; la madre y la persona recién
nacida permanecen en la misma habitación, aisladas de otras pacientes. Y el
otro escenario es la separación temporal, alentar a iniciar o continuar la
lactancia materna, mediante extracción de leche y apoyo por personal de salud.
Parteras listas para actuar en 24 entidades del país
En
México sólo los primeros 15 días de la contingencia de la 2ª. fase del COVID19,
ya habrán nacido 86 mil 310 niños o niñas, por lo que las parteras
tradicionales -incluso hay dos escuelas; una en Guerrero y otra en Michoacán-
han señalado que son quienes pueden salvar a las parturientas de la pandemia
del COVID19, y están listas para atenderlas bajo la premisa de que un parto o
nacimiento en caso siempre será mejor.
La
propuesta es que las mujeres sin complicaciones en el parto, no tienen que ir a
los hospitales, pero en estos momentos evitar que sean infectadas por el
COVID19, “realmente debería ser prioritario”.
El
Movimiento de Parteras de Chiapas Nich Ixim, que está conformado por más de 500
parteras con unidades en 30 municipios, informa que, hoy más que nunca,
“continuaremos activas atendiendo a las mujeres en el embarazo, parto y
puerperio, pues nuestra tarea, desde hace décadas, ha sido la de ser las
cuidadoras de la salud de las mujeres, las familias y las comunidades.
SEM/em/sl/sj