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Tiene México una de las tasas más altas de embarazos adolescentes de AL

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  • Presenta diputada iniciativa para diseñar y ejecutar políticas públicas
  • Diputada González Gonzáles propone cambios a la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes

Redacción

SemMéxico, Ciudad de México, 5 de enero 2026.- México registra una de las tasas más altas de gestación temprana o embarazos adolescentes en América Latina. Según el Inegi, cada año nacen aproximadamente 340 mil bebés de madres menores de 19 años, señala una iniciativa para diseñar y ejecutar políticas públicas específicas dirigidas a niñas y adolescentes embarazadas.

La propuesta legislativa es impulsada por la diputada Ana Isabel González González (PRI), en la que se establece que dichas acciones deberán asegurar, en todo momento, el interés superior de las hijas e hijos, así como la no discriminación, continuidad educativa y corresponsabilidad institucional.

La iniciativa con enfoque de derechos, equidad y protección integral, que garantizan su acceso efectivo a la educación, salud, alimentación y acompañamiento psicosocial, añadió un artículo 17 a la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, fue girada a la Comisión de Derechos de la Niñez y Adolescencia. 

Argumenta que el embarazo adolescente, especialmente en el grupo etario de 15 a 19 años, constituye una problemática compleja que impacta de manera significativa en la salud, el desarrollo personal, la educación y las perspectivas de vida de las y los jóvenes.

Asimismo, México se posiciona entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con las tasas más altas de embarazo adolescente, lo que exige una respuesta legislativa integral que contemple un enfoque intersectorial y que respete los derechos humanos, así como la perspectiva de género e interculturalidad.

González González señala que el fenómeno no sólo afecta la salud y el desarrollo personal de las adolescentes, sino también sus oportunidades de acceso a la educación, empleo, estigmatización social, servicios de salud y educación sexual integral.

Además, explica que la violencia sexual y las dinámicas de poder desiguales también juegan un papel crucial, donde el consentimiento se ve comprometido por factores como la coerción o la dependencia económica. Las normas culturales y los estereotipos de género que idealizan la maternidad temprana también contribuyen a esta problemática.

Con todo lo anterior, la presente iniciativa propone abordar el tema de asegurar el bienestar integral de las niñas y adolescentes que se encuentren en gestación. Para que estos apoyos sean efectivos, deben atenderse tanto las necesidades materiales como emocionales, educativas y sociales de las madres adolescentes, con un enfoque de equidad y derechos humanos, precisa.

SEM/sj

Participan más integrantes de la familia en trabajos de cuidados: UNAM

  • las transformaciones se han registrado especialmente por la modificación de la estructura poblacional: Verónica Montes de Oca
  • Cuidar no es una tarea sencilla, demanda conocimiento, habilidades y sentido ético, Dulce Elena Castillo

Redacción

SemMéxico, Ciudad de México, 5 de enero 2026.- Se avanza para incluir a más personas de la familia en el trabajo de cuidados el cual solía realizarse en silencio, de manera íntima, privada y principalmente por las mujeres, destacó la investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, María Verónica Montes de Oca Zavala.

Dijo que aun cuando la mayoría de los casos sigue siendo como antes, las transformaciones se han registrado especialmente por la modificación de la estructura poblacional, al adquirir más conciencia de los cambios de las infancias, de las personas con discapacidad y los adultos mayores.

Al intervenir en la reunión “Ética del cuidado para una sociedad más inclusiva con las personas adultas mayores”, organizada por el Programa Universitario de Bioética, la coordinadora del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez resaltó:

Se trabaja en renovar la forma de actuar en términos de políticas públicas, pensar distinto la manera en que se distribuyen los derechos.

La doctora en Ciencias Sociales y especialista en Estudios de Población recomendó leer La Ciudad del Cuidado, publicado por la Dirección de Asuntos de Género de la CEPAL, documento que cuestiona el enfoque patriarcal, visibiliza que hombres, mujeres y personas no binarias tienen derecho para vivir con calidad, pero también a recibir cuidados, además de obligaciones.

Tejiendo comunidad

Con ella coincidió Dulce Elena Castillo Villegas, profesora de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la UNAM, quien destacó que cuidar no es una tarea sencilla, demanda conocimiento, habilidades y sentido ético y quienes suelen ofrecerla carecen de experiencia, por lo que su preparación es una deuda.

En ese sentido, mediante el Programa Acompañamiento al Envejecimiento y Cuidado en el Hogar, que coordina, se trabaja con adultos mayores para monitorear su salud y estimular que expresen sus intereses; poco a poco han notado cómo varias personas participantes han comenzado a conformar redes de acompañamiento. “Vamos tejiendo comunidad y ellos nos reconocen como parte de esta”.

Ante alumnas, alumnos y personal académico -reunidos en el auditorio Ing. Geóg. Francisco Díaz Covarrubias, del Instituto de Geografía-, Castillo Villegas destacó que les brindan respaldo mediante la estrategia de visitas domiciliarias en Xochimilco, en las que comparten el conocimiento porque en ocasiones tienen dudas sobre cómo o cuándo proporcionar los medicamentos, por ejemplo.

En tanto, el subdirector de Formación y Evaluación Educativa en el Instituto Nacional de Geriatría, Edgar Jaime Blano Campero, recordó que recientemente la Secretaría de la Mujer y el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia presentaron el sitio https://cuidados.mujeres.gob.mx/ donde enumeran elementos para una sociedad de cuidados.

Esto como parte del Sistema Nacional y Progresivo de Cuidado, mecanismo articulador de la oferta institucional y garante de la corresponsabilidad entre diferentes sectores de la sociedad, que cuenta con una coordinación interinstitucional, programas y servicios, formación, regulación y se enfoca por un cambio cultural, explicó.

El especialista en Gerontología detalló que el punto de partida para la construcción del Sistema implica una inversión de 1.2 por ciento del producto interno bruto, 47 programas y 27 instituciones del gobierno federal que impulsarán el reconocimiento al trabajo de cuidados.

Entre los principales beneficios de la iniciativa están: redistribuir las tareas de manera equitativa entre hombres y mujeres, ampliar la cobertura de servicios, reducir las barreras de acceso a estos y garantizar la pertinencia de las atenciones, destacó.

Blano Campero comentó: Estamos viviendo el decenio de envejecimiento saludable, que implica cambiar la forma que pensamos respecto a la edad, sin discriminación, ni maltrato.

Asesinatos violentos de mujeres no son clasificados como feminicidios

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  • Organizaciones feministas en Chiapas advirtieron que las cifras oficiales no reflejan la dimensión real de la violencia contra las mujeres
  • Muchas muertes violentas no son investigadas bajo este delito

Karla García

SemMéxico/Diario de Chiapas, 5 de enero 2026.- Organizaciones feministas en Chiapas advirtieron que las cifras oficiales de feminicidio no reflejan la dimensión real de la violencia contra las mujeres en la entidad, debido a que muchas muertes violentas no son investigadas bajo este delito, sino clasificadas como accidentes o suicidios.

Aunque la Fiscalía General del Estado reportó que en 2025 se registraron 32 feminicidios, activistas como Martha Figueroa Mier, integrante de la colectiva Mujeres Libres Colem A.C., señalan que existe un subregistro derivado del incumplimiento del protocolo de investigación.

Asimismo, indican que aun cuando el protocolo establece que toda muerte violenta de mujeres debe investigarse inicialmente como feminicidio; sin embargo, aseguran que esto no ocurre en todos los casos.

En tanto que, Marycruz Velasco de la Fundación ‘Karla Velasco de víctimas de feminicidio’ señalan fallas en la integración de carpetas y falta de capacitación del personal ministerial, lo que afecta la correcta clasificación de los casos y limita el acceso a la justicia para las víctimas y sus familias.

En ese sentido, Marycruz Velasco pone como ejemplo el caso de su hija, el cual originalmente fue clasificado como un accidente vial y que gracias a su lucha fue reclasificado como feminicidio y el responsable llevado ante la justicia.

Por otra parte, el fiscal general del estado, Jorge Luis Llaven Abarca, informó que Chiapas cerró 2025 con 32 feminicidios, tres menos que el año anterior. El funcionario calificó la baja como “ligera” y reconoció que los niveles de violencia contra las mujeres se mantienen sin descenso significativo.

Llaven Abarca detalló que los municipios con mayor incidencia fueron Tapachula, Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de Las Casas, y la mayoría de las víctimas eran amas de casa de entre 26 y 35 años.

En materia de procuración de justicia, la Fiscalía reportó una efectividad del 83 por ciento en el esclarecimiento de casos, con 41 feminicidios resueltos en 2025, entre los que se incluyen hechos ocurridos en años anteriores.

SEM-Diario de Chiapas/kg

Rechaza UNAM intervención militar de EE. UU. en Venezuela

  • La crisis en Venezuela debió canalizarse a través de mecanismo pacíficos
  • Necesario reflexionar desde la academia sobre los riesgos que enfrenta la paz mundial

Redacción

SemMéxico, Ciudad de México, 5 de enero 2026.- La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) rechaza categóricamente el unilateralismo y las amenazas externas que contravienen los principios del derecho internacional, los cuales garantizan la convivencia racional y respetuosa entre todos los países del mundo, tras las recientes acciones militares de Estados Unidos en Venezuela.

En un pronunciamiento, la máxima casa de estudios de México expresa su profunda preocupación y explica que si bien la situación en Venezuela -de deterioro de la vida democrática y de los derechos humanos y políticos- reclamaba una resolución urgente, esta debió canalizarse estrictamente a través de los mecanismos pacíficos y del multilateralismo de los organismos internacionales, como la ONU y la OEA, privilegiando el diálogo y la diplomacia por encima de la fuerza.

El derecho internacional debe restituirse como el único mecanismo para evitar que prevalezca la ley del más fuerte. Toca a las y los venezolanos resolver sus problemas y construir su futuro con el apoyo de la comunidad internacional y el pleno respeto a su soberanía.

En la carta pública la institución educativa indica que la coyuntura actual en la región representa una señal de alerta sobre la gobernanza global, que obliga a la comunidad internacional a deliberar sobre el rumbo de la diplomacia y priorizar un diálogo institucional verdaderamente efectivo.

La proliferación de conflictos internacionales y de acciones unilaterales en el escenario mundial nos exige reflexionar desde la academia sobre los riesgos que enfrenta la paz mundial y sobre las condiciones necesarias para la construcción de una nueva institucionalidad internacional, que evite recurrir a la falsa solución del uso de la fuerza, la discordia, la confrontación y la anulación del disenso.

La UNAM, fiel a su compromiso histórico con la libertad, la paz, la civilidad y la democracia, reafirma su carácter como un espacio plural donde convergen diversas corrientes de pensamiento y afinidades políticas.

Con este espíritu nos manifestamos por un debate respetuoso y pluralista en nuestras escuelas, facultades, aulas y espacios universitarios. Es imperativo que las universidades del continente y del planeta asuman con firmeza el liderazgo de la reflexión académica en torno a las condiciones de desestabilización mundial y en la recuperación de los valores democráticos y solidarios, en medio de la confrontación de paradigmas, como no ocurría desde las vísperas de las grandes conflagraciones o desde la llamada Guerra Fría, con los costos que tuvieron para las libertades en el planeta.

Solo a través de estos principios será posible reorientar los esfuerzos globales hacia el desarrollo científico y cultural, la erradicación de la pobreza y la reducción de las desigualdades.

Exhortamos a las y los mexicanos a que, por encima de las divergencias de perspectiva respecto a los acontecimientos hemisféricos e internacionales, mantengamos la cohesión frente a la inestabilidad global y sus potenciales riesgos para nuestro país.

SEM/sj

Violeta del Anáhuac| Es enero, es el año 2026.

Isabel Ortega Morales

SemMéxico, Chilpancingo, 5 de enero 2026.- Es enero, es el año 2026. Los primeros apuntes de este empezar configuran una prospectiva tangible en el ámbito político y la naturaleza nos recuerda que está ahí también para ser atendida.

El agotamiento de fin de año con su respectivo estrés, con la celebración por alcanzar con vida el doceavo mes, de programar una celebración religiosa y/o social con el 24 de diciembre, nos llevó a la recta final de la evaluación del año que partía y con él, el término de un plazo para alcanzar metas.

Enero inicia con un guion donde las hojas registraron el sismograma de Guerrero que sacudió gran parte del territorio guerrerense y alcanzó a otras entidades federativas de nuestro país.

Esa hoja compuesta por ejes, ondas y un formato, me recuerdan el propio diagrama de la vida. En el sismógrafo los Ejes, el horizontal, representan el tiempo, el vertical indica el desplazamiento o amplitud del movimiento del suelo, creo que tienen que ver con la propia vida y la marca que vamos dejando en nuestro propio sismógrafo.

Como ese diagrama donde las ondas sísmicas, la identificada con la letra P son consideradas primarias (las primeras en llegar), y las Ondas S, o secundarias son de mayor frecuencia y más grandes, también nos indican el impacto de las decisiones.

En nuestro propio libro somos también como ese instrumento denominado sismógrafo, está también la mano de la clase política que va diseñando los Ejes y las Ondas a las que debemos sujetarnos para interactuar en el contexto en el que influyen sus decisiones.

En Guerrero, la naturaleza registró el segundo día de enero un sismo de 6.5 grados con epicentro en San Marcos, en la costa chica, y nos dejó un despertar al año con la consciencia de nuestra pequeñez humana ante estos fenómenos.

Y el tercer día, en Venezuela, el líder que se decía amado y respetado por su pueblo, pero que vivía en un búnker de acero, dentro de un búnker humano conformado por elementos del ejército, salió esposado en una acción que no revisa en la distancia de la protesta a esa incursión, la situación de las y los venezolanos sumidos en la pobreza por ese gobierno de Nicolás Maduro, y por el de su antecesor, Chávez.

Los primeros días y la clase política mexicana en el poder claman por la intervención de organismos a los que descalificaron y se pertrechan.

Podemos decir feliz año nuevo y sentir que el guion social arrancó y que debemos entrar con nuestra propia narrativa a esa espiral de la vida, o dejarnos arrastrar por el vendaval de las decisiones políticas, contra estas podríamos, con la naturaleza, no. Llenemos pues nuestro año con esperanza y motivación, con fe y con ánimo que este inicio es también una oportunidad personal.

Tras la puerta del poder| Capturado Maduro por EU, el chavismo se realinea en Venezuela

Roberto Vizcaíno 

SemMéxico, Ciudad de México, 5 de enero 2026.- Con Nicolás Maduro ya en un penal de Nueva York, el chavismo encabezado ahora por el ministro del interior Diosdado Cabello designó a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como el reemplazo “provisional” del heredero de Hugo Chávez y se ratificó a Vladimir Padrino López como jefe de las fuerzas armadas venezolanas.

Mientras esto ocurría en Caracas unas horas después de la captura de Maduro, en Miami, en las instalaciones del complejo residencial de Golf Mar-A-Lago el presidente Donald Trump anunciaba ufano:

1)    Que el operativo policiaco-militar no fue una invasión sino un operativo judicial en que se aprehendió a Maduro bajo los cargos de ser jefe del Cartel del Sol y terrorista, y se realizó sin ninguna baja estadounidense.

2)    Que desde ese momento él y su equipo, con el secretario de Estado Marco Rubio a la cabeza, administrarían Venezuela hasta garantizar una transición ordenada y justa a la democracia en aquel país; que evitarían que ninguno del chavismo volviera a tener el poder en ese país y que no veía a la premio Nobel de la Paz, María Corina Machado como eje de ese regreso a la democratización venezolana porque ella no tenía el apoyo del pueblo venezolano.

3)    Indicó que se tenía comunicación con la vicepresidenta Delcy Rodríguez para asegurar ese tránsito a democratización de Venezuela y que si ella no cooperaba encontraría un fin peor que el de Maduro.

4)    Que se tomaría el control de la industria petrolera venezolana, que surgió y creció en el siglo anterior al amparo de las grandes petroleras estadounidenses, que, afirma Trump, fueron luego despojadas de esa participación por el Gobierno de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro. Y aseguró que Estados Unidos igual planea participar de la reconstrucción económica de Venezuela, particularmente con empresas estadounidenses.

5)    Trump no descartó una segunda operación militar similar a la de la madrugada del sábado si los chavistas persistían en actuar contra el pueblo venezolano. Y que para ello se mantendría toda la fuerza naval militar desplegadas en las costas de Venezuela.

Marco Rubio: Trump cumple con lo que dice

En este contexto, el secretario de Estado Marco Rubio indicó que quizá ahora la gran lección del operativo de la madrugada del sábado para capturar a Maduro para quienes continúan dudando de Donald Trump es que entiendan que tienen enfrente a un mandatario de EU que cumple con lo que dice.  

Y que México, Cuba y Nicaragua deberán atender los reclamos que el presidente Trump hace sobre su combate al narcoterrorismo regional.

Trump reiteró una vez más durante la misma mañana del sábado de la captura de Maduro en una entrevista con conductores de Fox News, que en México -pese sus avances en el combate al narco- Claudia Sheinbaum no gobierna y sigue bajo el control de los cárteles de la droga, que ella esta apanicada y que entonces “algo tendremos que hacer con México”.

En resumen

Con la captura y envío de Nicolás Maduro a un penal de Nueva York para no volver nunca más a Venezuela, todo cambió en la región.

Pero en especial para el gobierno de la 4T de Claudia Sheinbaum. Y la presidenta acusó recibo del mensaje.

Su retórica sobre la inviolabilidad y autonomía de la soberanía nacional quedó hecha añicos. Hoy sabe la mandataria -y todos nosotros- que Trump podría actuar directamente sobre territorio mexicano, y bajo su mandato, para aprehender y extraer, por decir algo, a un capo sobresaliente productor y distribuidor de fentanilo en EU… o de un político, gobernador, senador, alcalde, líder político o ex de cargos mayores, o a los hijos de estos, acusados judicialmente allá de ser aliados de algún cártel…

La lección dice Rubio, es que se actuaría no para invadir un país o para anexar territorios, sino para aprehender a delincuentes y terroristas requeridos por la justicia norteamericana.

La captura de Maduro podría estarnos diciendo que se acabó la etapa del retiro y anulación de visas para dar paso a operativos armados en contra de los malos conocidos.

Y vaya que ya aquí conocemos a muchos: por ejemplo, los siempre bajo sospecha como Adán Augusto López, o a los hermanitos López Beltrán, o los gobernadores Rubén RochaAmérico VillarrealMarina del PilarRicardo Gallardo y otros más.  

Sólo habría que recordar que en su toma de posesión el 24 de enero de 2025 el mismo Donald Trump habló de que México vivía un narcogobierno.

Al cierre del sexenio pasado, el mandatario saliente Andrés Manuel López Obrador fue reiteradamente señalado por los grandes medios como narcopresidente lo que rápidamente fue retomado en manifestaciones masivas en México por opositores y críticos.

Quizá de eso hable Trump al indicar que aquí dominan los cárteles y no el Gobierno de la 4T.

Y ahora ya sabemos que Trump no juega a atacar, sino que lo hace.

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Los Capitales| Mientras la economía y las finanzas se estabiliza, mejor hablemos del Super Bowl.

Edgar González Martínez

SemMéxico, Ciudad de México, 5 de enero 2025.- En efecto, el caso Venezuela tiene bajo presión el precio del petróleo, la cotización del dólar y los países emergentes no aciertan a decidir cuál es su futuro. Mejor, hablemos del Super Bowl.  ¿Cuáles son los favoritos reales?, y ¿por qué enero define la NFL?

El camino al Super Bowl se decide en enero, donde un turnover inoportuno, una penalidad absurda o una serie ofensiva que se apaga en el momento clave te envía a casa. Sin apelación. Sin excusas. Por eso, los equipos más espectaculares rara vez se coronan en enero. Triunfan los que protegen el balón como oro, controlan el reloj, castigan errores rivales y mantienen la cabeza fría cuando el caos acecha. Los playoffs premian disciplina, profundidad de roster y no cometer errores.

Este 2025 ha sido volátil, como pocos: por primera vez en una década, los “Jefes” de Kansas City quedan fuera de playoffs. Una dinastía pausada que recuerda que en la NFL nada es eterno. Y en la Conferencia Americana, los Broncos de Denver dominan el Oeste con autoridad. Su defensa asfixiante controla el reloj y protege ventajas mínimas: una combinación perfecta para enero. Los Patriotas de Nueva Inglaterra resurgieron para conquistar el Este tras la era post-Brady. Ofensiva eficiente, defensa disciplinada y mínimos errores mentales: fórmula clásica que vuelve a intimidar.

En el Sur, hay una disputa feroz entre los Jaguares de Jacksonville y los Texanos de Houston, con QB’s jóvenes, curtidos en playoffs, que los hacen amenazas reales en eliminación directa. Los “Cargadores” de Los Ángeles y los “Bills” de Búfalo aportan talento explosivo, pero arrastran historial de colapsos. Si mantienen compostura, llegan lejos; si no, se enfrentarán a otra decepción.

Por otra parte, la Conferencia Nacional es caos puro: sin favorito claro, cualquier tropiezo elimina gigantes. Los “Halcones” Marinos de Seattle lideran en el Oeste, ganando partidos toda la temporada: saben cerrar bajo presión, sin duda, experiencia invaluable. Los “Osos” de Chicago dominaron en el Norte con defensa física y agresiva que ahoga rivales. Su ofensiva evita errores, son una pesadilla para sus contrincantes.

El equipo de las “Águilas” de Filadelfia controla el Este con roster profundo, equilibrado y veteranos curtidos en postemporada. Los “Carneros” de Los Ángeles y Los “Cuarenta y Nueve” de San Francisco cierran la élite: profundidad, experiencia reciente en Super Bowls y ataques complejos que explotan debilidades. Enfocados, son candidatos serios a rondas finales.

Aquí, un mal día manda a casa al más fuerte.

¿Qué define un favorito real?

La ejecución impecable de lo siguiente es fundamental: proteger balón, dominar el reloj, capitalizar fallos ajenos y evitar penalizaciones absurdas. Aficionados, como Alan Elías Zayat, que sigue la NFL desde hace años, lo resume claro: «En playoffs, los detalles lo definen todo. No improvisas: ejecutas lo construido durante meses.» Esa diferencia separa a los contendientes de los campeones. Talento puro no basta; identidad bajo presión máxima, sí.

Sobrevivir a enero no sólo entrega el Vince Lombardi: lleva al evento más grande del deporte mundial. El Super Bowl LX, el 8 de febrero de 2026 en Levi’s Stadium, trasciende el fútbol americano para convertirse en un fenómeno cultural masivo. Este año, el “halftime show” con Bad Bunny como “headliner” añade un extra de expectativa y debate. Para muchos, celebra el ascenso global de la música latina y refleja la diversidad creciente de la audiencia de la NFL. Para otros, representa un alejamiento de la tradición rock/pop estadounidense que marcó shows históricos.

Sea cual sea la opinión, Bad Bunny intentará robarse la noche en un estadio icónico. Las redes arden desde meses antes: ¿más globalizado o menos americanizado? Precisamente por eso, el Super Bowl es único: une el deporte con narrativa cultural y musical como ningún otro evento.

Los Playoffs NFL representan un examen cruel. Talento sobra, pero la presión filtra quién ejecuta y quién falla. Los equipos que lleguen a la gran final, al Super Bowl LX, habrán protegido el balón, mantenido disciplina y resistido lesiones con profundidad. Veteranos con cabeza fría cerrarán partidos apretados.

Broncos, Patriotas, Halcones Marinos, Águilas, Carneros y los Cuarenta y nueve: todos tienen argumentos sólidos. Pero sólo dos equipos jugarán el domingo 8 de febrero en Levi’s Stadium.

Porque en playoffs, sólo sobreviven los equipos que no fallan.

loscapitales@yahoo.com.mx

Twiter: @Edgar4712

Juego de Ojos| Año Nuevo

Miguel Ángel Sánchez de Armas

SemMéxico, Ciudad de México, 5 de enero, 2025.- Comienza un nuevo año y por lo menos hasta fin de enero andaremos por ahí dando sonoros palmetazos en la espalda de cuanto conocido se tope con nosotros para desear salud, paz y prosperidad. Es tan arraigada la costumbre del abrazo de año nuevo que se da incluso entre quienes se tienen antipatía.

¿Alguien me podría decir por qué apenas comienza y ya estamos contando los días para el final del año? En el momento en que escribo faltan 357 días, u 8 mil 547 horas, o 514 mil 498 minutos, o 30 millones 869 mil 884 segundos para que doblen las campanas por el 2026 y toquemos las fanfarrias por el 2027. ¿A quién diablos le importa eso?

La celebración del Año Nuevo ni siquiera es occidental y tampoco ha sido siempre el primer minuto del primero de enero. Fueron los antiguos babilonios los que iniciaron el rito hace unos cuatro mil años para conmemorar el nacimiento de la vida con la primera luna nueva del Equinoccio Vernal. Esta tradición fue heredada por los romanos, pero los emperadores le metían mano al almanaque con tanta frecuencia que pronto se desfasó del paso del sol. Julio César, en el 46 a.C., publicó su Calendario Juliano y la volvió al primero de enero … aunque para compensar los caprichos de sus antecesores tuvo que dejar al año anterior durar 445 días.

Durante los primeros siglos de nuestra era la Iglesia declaró la fiesta como rito pagano y la prohibió hasta entrada la Edad Media. Cuando Cortés llegó a México, el calendario azteca acababa de ser reformado para ser de 365 días e intercalar un año bisiesto. El año empezaba el día 1 de Atlacalmaco, que coincidía con nuestro 1 de marzo.

El Año Nuevo Lunar es la más importante festividad para los chinos. La tradición dice que durante el último día del año, Nian, una feroz bestia -semejante a DrogonRhaegal y Viserion los dragones de Juego de Tronos, pero con quienes no debemos confundir- desciende a la tierra para devorar a los hombres. Sólo la alejan el color rojo y el ruido de cohetes y los fuegos artificiales, así que en las ciudades chinas esa noche todo mundo pega adornos rojos en las puertas, prende antorchas y echa palomas buscapiés.

Además los chinos dan a cada año el nombre de un animal. 2026 es el Año del Caballo de Fuego que, dice mi nigromante de cabecera, no es un año sino una sacudida que combina impulso y combustión, carrera y hoguera. Avanza sin pedir permiso, rompe cercas, enciende entusiasmos y deja cenizas donde antes hubo prudencia. “Quien nace o vive bajo su signo aprende que el riesgo es método y que la libertad tiene costo. No promete estabilidad ni consuelo, promete movimiento. Y en ese galope incendiario se entiende una verdad incómoda: hay épocas que no vienen a ordenar el mundo, vienen a probarlo”.

En el Japón el shogatsu es la celebración más importante del año y dura del 1 al 3 de enero. Los Hijos del Sol Naciente creen que cada año es un nuevo comienzo, así que se apuran a cumplir con todos los deberes antes de que termine (igualito que el “mañana” y el “ahí se va” nuestro) y celebran el bonekai  o “fiesta del olvido”, para despedir a los problemas y preocupaciones del año anterior. Esa noche hay la tradición de echar a volar las campanas de los santuarios. Quizá algunos lectores recuerden aquel maravilloso párrafo de Lo bello y lo triste de Yasunary Kawabata cuando Toshio Oki decide viajar a Kyoto para escuchar el sonido de las campanas de los antiguos santuarios de la ciudad el día de Año Nuevo.

Así pues, el inicio de un nuevo año, en todo el mundo, tiene un significado especial, aunque las fechas y las cuentas no coincidan. Para el pueblo judío, su año nuevo, Rosh Hashaná, comienza la tarde del 11 de septiembre y entran en el año 5 mil 787 de su era. Los chinos, por su parte, inician en febrero el año 4 mil 723 de su calendario tradicional.

Los pueblos tienen diversas celebraciones para recibir el nuevo ciclo. Algo generalizado es la costumbre de dar regalos, vestir ropa especial, adornar las casas, celebrar fiestas y ofrecer propósitos. Los babilonios tenían como intención regresar aperos de labranza prestados.

Los propósitos de año nuevo son una coreografía íntima donde la voluntad se disfraza de lista y la esperanza pide plazos. Juramos madrugar, dejar de fumar, bajar de peso, hacer ejercicio, ejercer en lo posible la fidelidad, leer a los clásicos, comer verde y pensar mejor, como si el calendario fuera un interruptor moral. Duran lo que dura la resaca del brindis, pero no por falsos: fallan porque aspiramos a ser otros y no a entender lo que ya somos. Aun así, insistimos. Algo sabe el ritual. Quizá que el deseo necesita fecha para atreverse a hablar.

Y en mi propio rito, como cada año repito esta columna con el deseo de que reciban mi gratitud los lectores y los medios que semana a semana me dan el generoso obsequio de su espacio. ¡Abrazo!

Alfa Omega| Los Decanos del Diarismo Mexicano. Agradecimiento al Club Primera Plana. Reporteros Redactores y Columnistas. Comentaristas, Fotógrafos, Caricaturistas

  • Las Mujeres También Hicieron Historia

Jorge Herrera Valenzuela

SemMéxico, Ciudad de México, 5 de enero 2026.- Hago un grato recuerdo de quienes guiaron mis inicios en el oficio, hoy profesión, del diarismo mexicano: licenciado Agustín Cué Cánovas, don Enrique Vázquez Herrera y don Alfredo Kawage Ramia. De mi ingreso a la docencia en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, a Rosa del Valle Bujons.

Pasados unos meses del fallecimiento de mi querido y fraternal amigo Carlos Fernando Ravelo y Galindo, Decano del Periodismo Mexicano cuando José Luis Uribe Ortega, presidente del Club Primera Plana comentó que pronto se conocería al sucesor.

Mi estimado colega murió el 9 de julio de 2022.

Conocido y respetado en el gremio, destacado como funcionario público y reconocido por su incursión como productor en el cine, Carlos terminaba su apasionado oficio de 75 años y nos heredaba sus interesantes comentarios en la leída columna En Las Nubes, del periodismo digital.

Don José Antonio Aspiros Villagómez, reportero, columnista, analista y dilecto escritor, amigo excelente, redactó una amplia semblanza de Ravelo y en el pasado 2025, presentó la edición de un cuidadoso volumen titulado En Las Nubes. 802 páginas, con la obra periodística de Carlos, digna consulta permanente.

En una ocasión José Luis me dijo estar analizando mi trayectoria en el diarismo impreso, radiofónico y televisivo. Me preguntó de mi tarea académica y de mi paso por las oficinas de prensa. “Tú serás un candidato a ocupar la vacante que dejó Carlos Ravelo”.

Me sentí muy halagado por el sólo hecho de ser, sin pedirlo, aspirante a una honrosa distinción.

Mis entrañables amigos y colegas Abraham Mohamed Zamilpa y Jorge Alberto Ravelo Reyes, hijo de Carlos, se sumaron a la posible candidatura. Me lo hicieron saber, por separado, en términos muy afectuosos.

Transcurrió el tiempo y unos días antes del 22 de agosto de 2024, recibí un telefonema en mi oficina de trabajo.

José Luis Uribe fue directo, tras saludarnos: “Te llamo para invitarte a la Asamblea del Club, el próximo día 22, en el auditorio de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística. Te entregaré tu reconocimiento como Decano del Periodismo”.

La emoción, tras de agradecer la noticia, me recordó que el 16 de diciembre de 1954 recibí, un diploma por el artículo publicado, con mi firma, en la Revista Dinamismo, del Instituto Nacional de la Juventud Mexicana. El tema relacionado con el Centenario de la Proclamación del Plan de Ayutla.

Ese fue para mí, mi primer premio nacional. La ceremonia en la Sala Manuel M. Ponce, de Bellas Artes. Presidió y me entregó el diploma el representante personal del presidente Ruiz Cortines, don Fernando Román Lugo, subsecretario de Gobernación.

Honrosa distinción

A 71 años de mi iniciación en el periodismo, presumo una placa dorada con el logotipo, de la organización periodística más antigua en México, y la leyenda “CLUB PRIMERA PLANA E INSTITUCIONES LIGADAS A LA NOBLE TAREA DE INFORMAR, otorgan el presente RECONOCIMIENTO Como Decano del Periodismo a Jorge Herrera y Valenzuela”.

Otras líneas grabadas: “Por brillante trayectoria como comunicador, Maestro de periodismo, columnista y directivo de medios por más de 70 años”

El Reconocimiento está avalado por: Escuela de Periodismo Carlos Septién García; Asociación Nacional de Locutores de México, A.C.; Asociación Nacional de Periodistas, Locutores y Comunicadores EU y México; Colegio de Periodistas de Tamaulipas; Revistas Panorama Universitario, Macroeconomía, Proyección Económica 2020, Brecha e Impar; Contrastando Ideas, El Noticiero de Colima; Columnas Candelero, Abanico, Entre Semana, Misión Laboral, Para Contar; Periódico “Yo Campesino”, Decano de Caricaturistas de Morelos Enrique Heras”.

“Por las Libertades de Prensa y de Expresión”

Ciudad de México 22 de agosto de 2024.

El Decanato en el diarismo

Al asistir a un evento en la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, invitado por mi amiga y colega Soledad Durazo Barceló, observé un detalle muy importante, la nominación de quienes por trayectoria profesional reciben un reconocimiento.

Es algo cotidiano que muchas veces no percibimos como tal. Cierto es el hecho de que, desde hace siglos, el periodismo abarca diversas actividades y fueron reconocidos como Decanos en cada especialidad.

Por ello considero interesante el comentario para referir cuáles son esas ramas del oficio, hoy profesión.

El diarismo impreso surge con el nacimiento del diario El Universal, en octubre de 1917 y poco después aparecerá Excélsior. Ambos con un formato con una primera plana y a ocho columnas la noticia más importante del día anterior. Información general y secciones especiales para noticias deportivas, culturales y de sociales.

Como antecedente debe considerarse que en el Siglo XIX comenzó la práctica del periodismo científico de La Revista Social, de los hermanos Felipe y Leopoldo Valencia. El periodismo literario con una serie de publicaciones. En 1886 se inició el periodismo religioso con una publicación titulada La Cruz. En la actualidad hay un semanario oficial de la Arquidiócesis de México.

También encontraremos a hombres dedicados al periodismo político, con doble propósito, informar y criticar, satíricamente, por medio de las caricaturas. El Ahuizote es testimonio irrefutable, a partir de 1874, con especial dedicatoria al presidente Sebastián Lerdo de Tejada. Un editorial, versos de severa crítica y caricaturas.

Hoy tenemos en sus diferentes ramas al periodismo deportivo, donde hay reporteros, comentaristas, columnistas y cronistas. Cristino Lorenzo, Agustín González “Escopeta”, Fernando Marcos, Ángel Fernández, Jorge “Sony” Alarcón, Enrique “El Perro” Bermúdez y Pedro “El Mago” Septién. Por citar a algunos.

En nuestro medio tuvo auge el periodismo de sociales con sus máximos representantes, Rosario Sansores, Agustín Barrios Gómez Jr. y “El Duque de Otranto”, Carlos González López Negrete y Yolanda Cabello. Nos enteraban de “los chismes” de la llamada alta sociedad y algunos otros tópicos.

La vieja guardia del diarismo

Quienes nos iniciamos en las redacciones de diarios, a finales de los años 50 y principios de la siguiente década, conocimos a quienes integraban La Vieja Guardia, término coloquial para referirnos a quienes, tanto por años en el ejercicio reporteril como la edad física, estaban concluyendo su trayectoria.

En la Redacción de La Prensa, en 1958, la mayoría era hombres y dos mujeres, la ilustre Magdalena Mondragón, de Torreón, Coahuila, en información general. La española María Luisa Carnés que usaba el seudónimo de Clara Montes, encargada de las notas sociales.  

Cada uno tenía su estilo como redactor, Miguel Gil que iniciaba su nota refiriendo que le daban la noticia por teléfono, después de preguntarle su nombre y saludarlo. Era reportero estrella en la fuente policíaca. Le sucedieron otros no menos acuciosos reporteros redactores Luis C. Márquez (cabeza de la Familia Cantón Zetina), Carlos Borbolla Miranda y Manuel Buendía.

Don Manuel Basterra Mellado, también el diario que conquistó en un mes su popularidad, La Prensa, cubría la información surgida en Petróleos Mexicanos. El primer párrafo lo dedicaba a relatar que “en la conferencia hebdomadaria el director general informó…”. Hasta el tercer párrafo se enteraba el lector del importante descubrimiento de un manto petrolífero.

Impresionante don Roberto Ramírez Cárdenas al redactar lo sucedido en las sesiones de la Cámara de Diputados. No era la simple nota informativa, sino una crónica parlamentaria, detallada y completa de la intervención de los legisladores.

Extraodinaria como reportera, entrevistadora y escritora. Veterana en las lides periodísticas, Madalena Mondragón, conoció y trató a los presidentes, a partir de Miguel Alemán, quien ordenó requisar toda la edición del libro “Los presidentes me dan risa”, escrito por Magda. No circuló ni un ejemplar.

Primera reportera policíaca; primera mujer que entraba a las cantinas del barrio periodístico, la primera directora de un diario vespertino, Prensa Gráfica, y ¡la primera mujer citada en las páginas de la Enciclopedia Británica! Se jubiló en 1959.

Todos somos decanos

Al recibir de manos de José Luis Uribe Ortega la placa, elegantemente enmarcada, sentí tal emoción que solo atinaba en decir “gracias, gracias, muchas gracias”.

En mi mente estaba la imagen de Carlos Ravelo. Sonriendo decía: la frase que lo identificó hasta el último día de su brillante existencia: “Una, a la una”. Un “guisquito”.

Muchas coincidencias en la vida reporteril con Carlos y ahora, a 71 años del andar periodístico, soy quien sucede al honorable amigo y colega, como Decano del Periodismo.

Carlos nació el 13 de diciembre de 1929. Mi boda fue el 13 de diciembre de 1960. Coincidencia en el libro de los recuerdos.

Pertenezco a la generación de Reporteros Redactores de los finales de la década de los 50 y principios de la siguiente. Permítaseme escribir que somos parte de la Gran Familia del gremio periodístico y, los sobrevivientes, TODOS SOMOS DECANOS DEL DIARISMO MEXICANO.

Comparto la distinción con Pancho Cárdenas Cruz, Miguel Ángel Rivera Paz, Miguel Reyes Razo, Roberto Vizcaíno Aguilar, Paco Rodríguez, Joaquín López Dóriga, Pepe Reveles, José Carreño Carlón, Agustín Gutiérrez Canet, Miguel Ángel Rocha Valencia, Jesús Michel Narváez, Teodoro Rentería Arróyave y Arnulfo Domínguez Cordero.

También de La Vieja Guardia, los dibujantes y caricaturistas Sergio Iracheta, Enrique Heras, Raúl Moysén, Luis Carreño, Rafael Barajas Durán “El Fisgón”, Paco Calderón y Luis Borja.

De la camada de fotógrafos, hoy reporteros gráficos, vigentes en este Siglo XXI, Jaime Andrés Arroyo Olín, Jaime Sánchez (pionero de los camarógrafos de los noticieros de televisión), Hugo García Tapia. Jaime Andrés pertenece a la dinastía de artistas de la lente, fundada por su papá y un orgulloso reportero gráfico de la época del presidente Adolfo López Mateos.

En la crónica deportiva, Toño de Valdés, Enrique Burak, Enrique “Perro” Bermúdez, Heriberto Murrieta (también en lo taurino), José Ramón Fernández y Francisco Javier González.

No puedo marginar, de ninguna manera, a mis compañeras que dentro y fuera de la República son reporteras, conductoras o directoras en los medios: Lidia Marín, Carmen Aristegui, Wendy Coss, Judith Álamo López, Yazmín Alessandrini, Gilda Montaño, Beatriz Alfaro, Gloria Díaz González, a sus 94 años es Decana de los Periodistas del Estado de México.

En el Sur de Estados Unidos Elvira Espinoza (Carrillo apellido de soltera) y María Antonieta Collins. Elvira, hija del cartonista David Carrillo, en México dirigió la edición de la afamada revista Vanidades. En el equipo del maestro Jacobo Zabludowski hizo sus pininos María Antonieta. Ambas muy queridas amigas.

Ellas y ellos en el diarismo siguen aportando testimonios para la Historia de México y del mundo. Los reporteros, testigos de todos los sucesos noticiosos locales, estatales, nacionales e internacionales reunidos en páginas impresas, en cintas y videos de radio y televisión, así como en sintonía con los avances tecnológicos.

jherrerav@live.com.mx

Venezuela: Cuando migrar es sobrevivir: la doble vulnerabilidad de las mujeres venezolanas

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Un análisis de cómo y porque las venezolanas, 4 millos, migran  desde hace una década

Sufren vulnerabilidades paralelas en su tránsito y su razón para huir: la crisis económica, social, cultural y de prensa en el régimen chavista 

 Claudia Vargas

SemMéxico/Nueva Sociedad, Cd. de México, 5 de enero, 2026.- El desplazamiento masivo de venezolanas, que ya supera los ocho millones, expone una doble vulnerabilidad marcada por el género y la migración. Entre la crisis, las políticas restrictivas, la violencia en las rutas y los estigmas culturales e imaginarios hipersexualizados, las mujeres enfrentan un riesgo estructural permanente que refuerza la discriminación y la explotación en los países de tránsito y destino.

Las imágenes de miles de venezolanos cruzando a pie los puentes internacionales entre San Antonio del Táchira y Cúcuta, cargando bolsos, niños y lo poco que podían llevar, se volvieron, entre 2015 y 2016, el símbolo más visible de una crisis que llevaba años gestándose. Aquellas escenas de fronteras desbordadas, filas interminables y pasos improvisados por el río Táchira transformaron en rostro humano lo que hasta entonces era un dato económico o político: el éxodo venezolano. Lo que comenzó como una migración gradual se convirtió, en apenas unos meses, en un desplazamiento forzado bajo condiciones de extrema vulnerabilidad, uno de los más grandes y complejos de la historia reciente de América Latina.

Hoy, cerca de ocho millones de venezolanos y venezolanas viven fuera de su país. Esa cifra, equivalente a 23% de la población, ilustra la magnitud de una diáspora que, por su escala y velocidad, no tiene precedentes en la región. La mayoría de quienes partieron se encuentra en edad productiva y 85% de ellos reside en América Latina y el Caribe; 56,8% ha logrado regularizar su situación migratoria. Los principales destinos son Colombia, Perú, Brasil, Estados Unidos y Chile. Las razones que impulsaron la salida fueron variando con el tiempo, pero comparten un mismo trasfondo: la crisis económica, social y política que hizo imposible sostener una vida cotidiana digna dentro del país.

Entre esos ocho millones de venezolanos y venezolanas hay un dato que cambia el modo de mirar el éxodo: más de la mitad son mujeres. Pero no se trata solo de un número; la migración tiene rostro de mujer y con él se exacerban las desigualdades que la crisis ha profundizado. En la ruta migratoria, la falta de protección institucional y la irregularidad del estatus colocan a las mujeres en una situación de riesgo permanente. La violencia sexual, la explotación, la discriminación o la invisibilidad se entrelazan en un mismo hilo: una vulnerabilidad sistémica que atraviesa fronteras y acompaña cada etapa del viaje.

El costo del género: entre la crisis y la restricción migratoria

En pocos años, las carreteras del continente se llenaron de familias venezolanas caminando con mochilas al hombro. Entre 2016 y 2018, más de 2,7 millones de personas dejaron el país y aquella escena pronto se convirtió en una prueba de resistencia para toda la región. Los países de América Latina y el Caribe respondieron inicialmente de manera hospitalaria, pero esto fue cambiando a medida que el flujo se intensificaba. Lo que empezó como un gesto solidario terminó derivando en políticas de control crecientes: las fronteras se endurecieron y los trámites se multiplicaron.

Visas, permisos y requisitos imposibles de cumplir se convirtieron en la nueva norma para una población que huía sin tiempo ni recursos. Las políticas transitorias, diseñadas para atender la emergencia, fracasaron en garantizar la regularidad migratoria y la integración a largo plazo, lo que dejó a cientos de miles de personas atrapadas en un limbo jurídico que aún persiste.

Hoy, los principales países receptores aplican dos modelos de respuesta. El primero es el enfoque securitario, visible en la militarización de las fronteras y en el discurso que presenta la migración como una amenaza a la seguridad del Estado y sus ciudadanos. Ese lenguaje de sospecha, reproducido por actores oficiales y medios de comunicación, ha contribuido a criminalizar a los inmigrantes. El segundo modelo, el de la externalización y la restricción, traslada los procesos de protección fuera del territorio nacional y delega en otros Estados la contención de los flujos. En esta lógica se inscriben decisiones como la cancelación del Estatuto Temporal de Protección (TPS, por sus siglas en inglés) para la población venezolana en Estados Unidos o las restricciones de entrada por motivos de «seguridad nacional» que anunció Washington el 4 de junio de este año, en las que también se incluye a Venezuela.

Estas políticas no solo cerraron fronteras: cerraron caminos de vida. Al bloquear las vías legales, empujaron a miles de personas hacia rutas irregulares donde los riesgos se multiplican. Para las mujeres –más de la mitad del éxodo, como ya se ha mencionado–, este endurecimiento no es solo un obstáculo burocrático, sino una amenaza directa. Cada frontera sellada y cada permiso negado amplifican la exposición a la violencia, la explotación y el abuso, y refuerzan una desigualdad que se arrastra desde el origen y se profundiza en cada tramo del camino.

El resultado de estas políticas es una violación sistemática de derechos que empuja a miles de personas hacia la irregularidad. Al cerrarse las vías legales, no queda más opción que internarse por rutas clandestinas, donde los peligros se multiplican: la trata y el tráfico de personas, la negación del derecho a solicitar asilo o refugio, el limbo jurídico que impide acceder a servicios básicos y la discriminación cotidiana que acompaña la irregularidad. Lo que para los Estados se presenta como un mecanismo de control termina produciendo una red de exclusión y riesgo.

En ese entramado, las mujeres cargan con una vulnerabilidad mayor. No solo están inmersas en la misma espiral de desprotección que el resto de la población migrante: para ellas, todos esos riesgos se multiplican. Lo sabemos por las historias que circulan –las mujeres violentadas al cruzar el Tapón del Darién, coberturas de medios de comunicación plagadas de prejuicios o redes sociales atravesadas por discursos xenófobos–, pero pocas veces nos detenemos a pensar en la dimensión estructural de esa doble amenaza. ¿Qué hay detrás de ese riesgo permanente? ¿Qué mecanismos sociales, económicos y culturales sostienen esta desigualdad que persigue a las mujeres migrantes desde el origen hasta el destino?

El origen del éxodo, la crisis socioeconómica y la autonomía femenina

El viaje de una mujer migrante no empieza en la frontera, sino mucho antes, el día en que decide partir. Lo que desde fuera puede parecer una elección personal es, en realidad, un entramado de dilemas que condicionan cada paso: el destino posible, la fecha de salida, la existencia o no de documentos válidos, las redes de apoyo en el camino. Pero también pesan las preguntas íntimas, aquellas que la sociedad ha impuesto sobre sus hombros: ¿qué pasará con sus hijos?, ¿quién cuidará del hogar?, ¿cómo se juzgará su partida?

En el caso venezolano, este conflicto se amplifica en el marco de una  cultura matricentrada en la que la mujer sigue siendo el eje de la crianza y la vida doméstica. Antes de cruzar una frontera, debe calcular el vacío que dejará en la familia, la culpa de ausentarse, la ruptura del rol que se espera de ella. Y mientras sopesa esas decisiones, las condiciones de vida se vuelven insostenibles: la falta de ingresos, el deterioro de los servicios, la incertidumbre política. Así, la migración no se elige: se impone como el último recurso para sobrevivir y sostener, desde la distancia, la vida de los suyos.

La principal razón que impulsa la salida sigue siendo la búsqueda de una vida digna frente a una emergencia social persistente. En Venezuela, la inflación, la informalidad laboral y los ingresos insuficientes definen el día a día. El promedio mensual de ingresos se ubica entre 115 y 228 dólares para los empleados formales, muy por debajo de los 503, 73 dólares necesarios para adquirir la canasta básica familiar.

El desafío de la ruta: una espiral de vulnerabilidad

El viaje de una mujer migrante venezolana no comienza con el cruce de una frontera, sino con una espiral de vulnerabilidad que arrastra desde el origen y que se intensifica a lo largo del camino. En cada etapa, la falta de información, la precariedad institucional y la ausencia de protección amplifican los riesgos. Todo depende de las condiciones del trayecto: si es terrestre, aéreo o marítimo, si atraviesa trochas o pasos irregulares, si la mujer viaja sola o acompañada, si tiene documentos válidos o debe improvisar con lo que queda de una cédula vencida o un pasaporte que no siempre es reconocido en los países de destino, o que simplemente no tiene porque no lo puede pagar. Cada variable puede marcar la diferencia entre el resguardo y la indefensión.

Las mujeres que salen en situación de urgencia, como la mayoría de las venezolanas, lo hacen sin información suficiente. No conocen los requisitos migratorios, ignoran los mecanismos de protección y, con frecuencia, desconocen sus propios derechos. El estudio regional Nuestro derecho a la Seguridad » revela que más de 60% de las mujeres encuestadas –en su mayoría, venezolanas– no sabe cuáles son sus derechos, y que 55 % desconoce los servicios de asistencia disponibles. Esa desinformación las deja expuestas a abusos, extorsiones y violencias que rara vez se denuncian. La impunidad se alimenta, precisamente, de ese silencio forzado.

A ello se suma una profunda vulnerabilidad sanitaria. En las rutas migratorias, la insalubridad y la falta de privacidad no solo dificultan las necesidades básicas, sino que incluso comprometen directamente la salud sexual y reproductiva. El Mixed Migration Centre advertía en su informe de agosto de 2025 que la ausencia de condiciones adecuadas afecta desde lo más elemental –como poder asearse o alimentarse– hasta aspectos críticos como la menstruación, el embarazo o la lactancia. Aunque existen iniciativas humanitarias que intentan mitigar estas carencias, el propio informe concluye que la respuesta sigue siendo insuficiente frente a la magnitud del problema.

Violencia basada en género en el camino

Desde el inicio del éxodo masivo, las rutas migratorias se convirtieron en territorios de riesgo. Las rutas informales –las llamadas trochas en la frontera colombo-venezolana–, las embarcaciones precarias que cruzan el Caribe, o el desierto de Atacama, donde el calor y la deshidratación se cobran vidas, son escenarios donde la vulnerabilidad es constante. Los hombres suelen reportar robos o extorsiones, pero para las mujeres el peligro adopta una forma más brutal: la violencia sexual, en cualquiera de sus manifestaciones. Lo más alarmante es que los agresores no siempre son desconocidos, pueden ser otros migrantes, habitantes de comunidades locales o incluso miembros de grupos de seguridad y del crimen organizado que operan a lo largo de las rutas.

Desde 2022, la migración forzada a través del Tapón del Darién ha revelado la forma más extrema de esta violencia. En 2023, Médicos Sin Fronteras (MSF) reportó que cada tres horas una mujer era víctima de violación en ese trayecto. En 2024, la cifra se mantuvo: una de cada cinco mujeres dijo haber sufrido violencia sexual durante la ruta. Tras esos números hay historias como la de «María», una mujer venezolana que fue abusada por siete hombres y que presenció cómo otras menores eran violentadas ante sus ojos. Casos como el suyo muestran que el daño físico y psicológico de estas experiencias es devastador, especialmente entre mujeres y niñas.

Esa vulnerabilidad también es aprovechada por las redes criminales de trata de personas, la segunda economía ilícita más lucrativa del mundo. Los datos son contundentes: en América del Sur, las mujeres representan 45% de las víctimas de trata y las niñas, 17%. En Centroamérica, una de las rutas de mayor tránsito, la proporción de niñas asciende a 52% Aunque medir la trazabilidad de estos crímenes es complicado, organizaciones como  Mujer-Venezuela reportaron el rescate de 1.390 venezolanas de redes de trata a fines de 2022. Autoridades de países como Ecuador, Estados Unidos, México y España confirman que las mujeres venezolanas encabezan las cifras de víctimas rescatadas en el último año, sobre todo jóvenes de entre 20 y 27 años. Una investigación periodística publicada en abril de 2023 puso rostro a esas estadísticas con testimonios y grabaciones de sobrevivientes de explotación sexual, mostrando la brutalidad de un negocio que se nutre del engaño y la desesperación.

La violencia adopta también formas extremas, reflejadas en trabajos como el documental El portal (2024), centrado en los asesinatos de cinco mujeres –tres de ellas venezolanas– víctimas de una red de trata con fines de explotación sexual en México. La serie reconstruye cómo la búsqueda desesperada de oportunidades, a menudo impulsada por la necesidad o por ofertas laborales falsas, puede terminar en un ciclo de explotación y violencia que, en los casos más trágicos, culmina con la muerte.

La ausencia de gobernanza migratoria en los países de tránsito y destino agrava la situación. Sin políticas de protección ni capacitación con enfoque de género, los funcionarios migratorios y de seguridad no logran responder ante la magnitud de los abusos. La  Relatoría Especial sobre los Derechos Humanos de los Migrantes advirtió hace pocos meses que en puntos críticos como el Tapón del Darién no existen unidades de atención a víctimas, lo que impide a las mujeres denunciar por miedo a ser deportadas o retenidas. En este contexto de emergencia humanitaria compleja (EHC), la falta de proyección y de protección estatal condena a las mujeres venezolanas –y a todas las que migran en condiciones similares– a convertirse en víctimas recurrentes de múltiples violencias, muchas de ellas impunes.

Y cuando el camino termina, los peligros no desaparecen. En los países de destino, la violencia muta: deja atrás las selvas y los pasos fronterizos, pero persiste bajo otras formas. Los informes coinciden en que las mujeres venezolanas enfrentan un patrón sistemático de discriminación y exclusión, que se manifiesta en los ámbitos cultural, legal, laboral y social, y configura un nuevo tipo de frontera: la del rechazo.

El estigma como arma

El primer gran obstáculo que enfrentan muchas mujeres venezolanas al llegar a su destino no es legal ni económico: es cultural. La imagen de la mujer venezolana, moldeada durante décadas por el éxito en los concursos de belleza y difundida por los medios, se exportó al resto de la región con una carga de estereotipos que hoy funciona como una trampa.

En los países de acogida, una de las formas más persistentes de violencia es la de las narrativas hipersexualizadas. Bajo esa mirada, el cuerpo femenino se convierte en medida y destino, y todo lo demás –la formación, el trabajo, la voz– se vuelve invisible. El valor de la mujer se reduce a su apariencia física, y desde el prejuicio se le niega cualquier posibilidad de integración o aporte a la comunidad. En Venezuela, esta representación tiene raíces profundas: los estudios de Luisa Elena Kislinger y Rosa y Zoila Amaya muestran cómo la cultura nacional ha encuadrado históricamente a las mujeres en estereotipos de apariencia física extrema, sensualidad o roles domésticos, incluso contraponiendo la figura de la «buena» a la de la «mala madre» o la «prostituta».

El estigma se vuelve entonces una forma de violencia simbólica y cotidiana. En redes sociales, en los barrios o en los lugares de trabajo, la mujer venezolana es asociada de manera directa con el trabajo sexual, y sobre ella se descargan insultos que combinan misoginia y xenofobia: «veneca», «prostituta», «quita maridos». Estas palabras, que circulan sin pudor, son el arma más visible de una discriminación que atraviesa fronteras y clases sociales. En países como Colombia y Perú, que concentran la mayor cantidad de migrantes venezolanas –más de 50% del total–, esas expresiones se han vuelto parte del paisaje cotidiano. Los periódicos y la música también las reproducen. El diario español El Mundo tituló un artículo La invasión de la venecas  mientras que en Perú se volvió popular una canción titulada Las venecas, que reproduce estos estereotipos. En el barrio Kennedy de Bogotá llegaron incluso a aparecer carteles en la vía pública con la consigna: «¡Despierta! Estas venecas nos están matando. No des limosnas, comida ni ropa. No [les] arriendes ni [les] des trabajo. No seas cómplice de sus crímenes».

Estas etiquetas dejan una marca profunda en las mujeres migrantes. La humillación se convierte en desconfianza; la desconfianza, en aislamiento. Así, el estigma no solo hiere: rompe los lazos posibles, impide la integración comunitaria y condena a muchas a vivir en los márgenes de las sociedades que las reciben.

La precariedad laboral y la barrera de la irregularidad

La búsqueda de oportunidades choca de frente con la precariedad y la exclusión del mercado formal, lo que limita la autonomía y el proyecto de vida de las mujeres migrantes. La primera barrera es la falta de documentación: pasaportes, visas, permisos que abran las puertas al empleo y a la estabilidad. Obtener un pasaporte en Venezuela no está al alcance de la mayoría. Su costo, que oscila entre 200 y 350 dólares, supera con creces el ingreso mensual promedio –muy por debajo de esa cifra, y aun menor en el caso de las mujeres–. Esa sola dificultad empuja a miles hacia la irregularidad y el uso de vías informales, lo que reduce sus posibilidades desde el inicio del viaje.

A escala regional, el panorama es desigual. 60% de las mujeres en edad productiva que declaran responsabilidades en el hogar (cuidado de personas/niñez) no trabaja, a pesar de contar con mejor nivel educativo y de calificación. En su lugar, la mayoría se dedica al trabajo de cuidados, una carga invisible que sostiene hogares pero las margina del desarrollo económico. Entre las  mujeres migrantes, esta dinámica se agrava: 40% está sobrecalificada para los empleos que desempeña y 74% se concentra en sectores vinculados al cuidado.

El informe Nuestro derecho a la Seguridad  refuerza ese diagnóstico. De las mujeres encuestadas –62% venezolanas–, 47% estaban empleadas, pero 92% trabajaba en el sector informal. Las cargas familiares y las limitaciones de horario las mantienen atrapadas en empleos precarios, con bajos salarios y alto riesgo de explotación laboral.

A los desafíos migratorios se suma la doble carga del cuidado. Muchas crían solas a sus hijos e hijas, sin redes de apoyo y con enormes dificultades para incorporarlos al sistema educativo por falta de documentos o estatus regular. En países como Colombia, la imposibilidad de convalidar títulos o regularizar la residencia las mantiene en un círculo de empleos temporales, sin seguridad social ni derechos laborales. La necesidad de sobrevivir las ata a los trabajos más desprotegidos, y esa rutina de subsistencia agudiza aún más su exclusión personal, económica y social.

Rechazo a la maternidad migrante, dificultades de acceso al sistema de salud

La discriminación contra las mujeres migrantes embarazadas se sostiene en una narrativa que las presenta como oportunistas, como si buscaran obtener un beneficio legal o social a través del nacimiento de sus hijos en el extranjero. En países como Colombia, que es el país que alberga la mayor población venezolana, de la cual 51,8% son mujeres, y donde la nacionalidad no se adquiere automáticamente por nacimiento, esa percepción se refuerza con un discurso que las muestra como una carga para el Estado receptor.

Uno de los ejemplos más notorios de esta estigmatización fue la columna de opinión publicada en 2018 por la periodista Claudia Palacios, titulada Paren de parir . En ese texto, Palacios no solo cuestionaba que las mujeres venezolanas acudieran a hospitales colombianos, sino que las calificaba de «reproductoras irresponsables». Sostenía que debían «dejar de tener hijos», justificando su argumento en la supuesta incapacidad del Estado colombiano para asumir los costos de sus embarazos.

Este tipo de narrativa periodística alimenta la estigmatización de la maternidad migrante y refuerza la idea de que la población venezolana es una carga para los Estados de acogida. Al hacerlo, legitima la exclusión y erosiona el derecho fundamental a la salud, lo que perpetúa una forma de violencia institucional que recae directamente sobre las madres migrantes.

La irregularidad migratoria convierte el acceso a la salud sexual y reproductiva (SSR) en un riesgo sistémico. Aleja a las mujeres de los controles y seguimientos esenciales, y transforma lo que debería ser un espacio de protección en una posible fuente de violencia institucional. La serie Valientes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) lo muestra con precisión: en el video La espera, el miedo de las mujeres a ser excluidas del sistema o reportadas por su condición migratoria vuelve el derecho a la salud reproductiva un privilegio condicionado, un derecho que se ejerce con temor.

En algunos casos, ese temor se paga con la vida. El caso de Diana Alemán, una mujer venezolana que murió en un hospital de Lima, es el ejemplo más trágico. Intentó huir tras ser amenazada con una denuncia por presentar un aborto incompleto y cayó desde una altura mortal. Su muerte evidenció que la atención médica, en lugar de amparar, puede convertirse en castigo: una mezcla de violencia obstétrica y criminalización del estatus migratorio.

Así, la falta de acceso legal a la salud no solo afecta la salud sexual y reproductiva: pone en riesgo la vida misma. En el tránsito o en el destino, ser mujer y ser migrante irregular significa vivir bajo una doble condena, e incluso la búsqueda de atención médica puede acabar en una nueva forma de violencia.

El flujo inverso y nuevas rutas de riesgo: el Darién de ida y vuelta

Las políticas restrictivas aplicadas en los últimos años por Panamá –con el cierre de estaciones de recepción migratoria– y por Estados Unidos –con los vetos migratorios– redujeron drásticamente el flujo hacia el norte. El paso por el Tapón del Darién cayó 98%, según datos del ACNUR. Pero el descenso no trajo alivio: dio origen a un nuevo fenómeno conocido como «flujo inverso», un movimiento de retorno forzado desde el norte hacia el sur, en el que Colombia se ha convertido en uno de los principales destinos.

Durante el primer semestre de 2025, Migración Colombia, organismo del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país, registró 12.347 extranjeros en este flujo irregular por vía marítima. 99% eran de nacionalidad venezolana, 25,4% mujeres y 18,1% niños, niñas y adolescentes. Las rutas más utilizadas son dos: la del Caribe, que conecta Colón (Panamá) con Capurganá (Colombia), y la del Pacífico Norte, que va de Panamá a Juradó o Bahía Solano (Colombia), una travesía especialmente peligrosa por el fuerte oleaje y la ausencia de vías terrestres.

El informe conjunto de la Defensoría del Pueblo de Colombia, Panamá y Costa Rica advierte sobre el desgaste extremo de esta población migrante. 86,8% de quienes regresan afirma haber cruzado previamente el Darién rumbo a Estados Unidos. En el retorno, la vulnerabilidad se profundiza: las mujeres enfrentan nuevas formas de violencia, desde viajes en embarcaciones no aptas y sobrecargadas hasta abusos físicos, extorsiones y desapariciones forzadas, perpetradas tanto por grupos criminales como por organismos migratorios. A todo ello se suma la ausencia institucional de los Estados de tránsito, cuya falta de presencia y de respuesta condena a las mujeres a revivir el ciclo de desprotección e impunidad del que intentaron escapar.

El dilema del desgaste y el retorno incierto

Para muchos migrantes, el retorno no significa un final, sino una pausa incierta. Algunos intentan reinstalarse en ciudades intermedias, como Medellín; otros regresan a Venezuela con la esperanza de «estabilizarse» y volver a emigrar más adelante, pero lo que encuentran al volver es un país que sigue sumido en una emergencia compleja, con un espacio cívico reducido y redes de apoyo debilitadas –ONG, organizaciones feministas, familiares y comunidades– con muy pocas capacidades.

Para las mujeres, esta movilidad forzada implica una doble carga y una espiral de riesgo. Muchas lo hacen en condición irregular y siendo las únicas responsables de hijos o personas a su cuidado. Cada decisión –quedarse, volver o continuar el viaje– repercute sobre los suyos. Esa presión las obliga, con frecuencia, a aceptar condiciones de precariedad extrema, poniendo en riesgo su seguridad y su vida.

A los peligros del retorno se suman los de los países de tránsito. En México, las rutas entre Nuevo México y Texas están consideradas entre las más peligrosas del mundo: registran el mayor número de muertes y desapariciones. En Colombia, las migrantes enfrentan además las consecuencias de la crisis de desplazamientos internos, marcada por la violencia armada y, en algunos casos, agravada por el cambio climático.

El impacto del recorte de ayuda humanitaria

A la crisis del desplazamiento se suma un nuevo golpe: el debilitamiento de la atención humanitaria debido al recorte del apoyo financiero internacional. La Orden Ejecutiva de Reevaluación y Reorientación de la ayuda Exterior de Estados Unidos, emitida a comienzos de 2025 por el gobierno de Trump, aunque no se enfocaba de manera directa en la política migratoria, tuvo un impacto inmediato sobre las ayudas destinadas a la atención en fronteras y a los programas de protección para mujeres en riesgo de violencia basada en género.

Investigaciones de organizaciones como la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés) y el Consejo Internacional de Agencias Voluntarias (ICVA, por sus siglas en inglés) revelan un deterioro estructural de la capacidad de respuesta humanitaria en la región. Los recortes provocaron la suspensión de programas, la reducción de personal y la pérdida de cobertura en numerosas organizaciones, especialmente entre aquellas de alcance nacional y local, que eran las más cercanas a las comunidades desplazadas.

El balance del primer semestre del año, según estas fuentes, es preocupante. Programas esenciales para la atención de la población venezolana –como la Operación Acogida en Brasil, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, los centros Intégrate en Colombia y las oficinas de movilidad segura– han visto suspendidas sus actividades o enfrentan incertidumbre sobre su continuidad. Esta parálisis afecta directamente la capacidad de asistencia a las personas más vulnerables, en un momento en que la región, marcada por las nuevas restricciones migratorias de Estados Unidos y por la inestabilidad sociopolítica interna, vive un escenario inédito: los países que antes eran solo receptores de migrantes se han convertido, al mismo tiempo, en emisores, receptores y territorios de tránsito. 

¿Qué tenemos hasta el momento?

El balance es claro: las mujeres migrantes venezolanas enfrentan un alto riesgo y una vulnerabilidad estructural en todas las etapas de su desplazamiento. El éxodo masivo, visible desde 2015-2016, se produce en un contexto de emergencia humanitaria compleja, y más de la mitad de quienes lo protagonizan son mujeres. La mayoría viaja con responsabilidades familiares, incluso cuando lo hacen solas. Son, en muchos casos, jefas de hogares monoparentales, y esa doble carga –sostener a sus familias y reconstruir una vida en el extranjero– las empuja hacia empleos precarios, mal remunerados y altamente expuestos a la explotación laboral o sexual.

Las violencias que las atraviesan no pueden entenderse de manera aislada. Son violencias interconectadas que se manifiestan en distintas formas y momentos del recorrido migratorio. En la ruta, la violencia directa adopta rostros múltiples: agresiones sexuales, acoso, robos, extorsión y otras formas de abuso que se repiten con frecuencia alarmante. En los países de destino, la violencia silenciosa y simbólica se expresa en la xenofobia, la humillación y la discriminación cotidiana, que erosionan su salud mental y refuerzan el aislamiento.

A todo ello se suma la trata de personas, una amenaza constante que persigue a mujeres y niñas venezolanas desde el origen hasta los principales destinos migratorios. Las redes criminales se alimentan de la precariedad y del desconocimiento, aprovechando la falta de información y la ausencia de mecanismos de protección eficaces.

Buena parte de estas violencias permanece invisibilizada y normalizada, tanto por la emergencia misma como por la falta de capacitación del personal de atención migratoria. Así, los abusos se diluyen entre las estadísticas, y el impacto real sobre una población con necesidades específicas sigue sin ser plenamente reconocido.

En la mayoría de los países receptores, la respuesta a la migración venezolana se ha ido cerrando poco a poco, hasta volverse un laberinto de restricciones. Lo que comenzó como una política de acogida derivó, con el paso de los años y los cambios de gobierno, en trabas burocráticas, permisos imposibles y políticas temporales que dejan a millones en el limbo. En Colombia, el país que alberga más migrantes venezolanos, no hay visas ni controles formales de ingreso, pero sí un retroceso silencioso: miles de personas –más de la mitad, mujeres– viven hoy al borde de la  deportación o la irregularidad migratoria, atrapadas entre la falta de respuestas institucionales y la ausencia de políticas sostenibles.

Mientras los Estados afinan sus estrategias para limitar el flujo migratorio, poco se discute sobre el costo humano de esas decisiones. La irregularidad que producen sus propias medidas se convierte en el verdadero problema de seguridad. A la falta de articulación regional se suman el abandono de las zonas fronterizas y el avance de redes criminales que hacen de esa desprotección su negocio.

La situación se complica con las tensiones políticas y sociales que atraviesan países como Colombia, Perú y Ecuador, y con las nuevas restricciones impuestas en Centroamérica y Estados Unidos. El resultado es una migración que se reconfigura: rutas que antes apuntaban al norte giran hacia el sur, hacia Brasil, o se extienden hasta Europa, especialmente España. Cada cierre de frontera empuja a miles a buscar un atajo, y cada atajo más las expone.

Necesidad de respuestas con enfoque de género y cooperación

Frente a esta espiral, urge un cambio de enfoque. La respuesta regional debe ir más allá de la contención o el diagnóstico: necesita una visión de cooperación y de género que reconozca que más de la mitad de las personas en movimiento son mujeres. Su presencia no es marginal, es estructural; y sus necesidades –de protección, salud, trabajo y autonomía– no pueden seguir tratándose como excepciones.

Las articulaciones entre la sociedad civil, los Estados y las organizaciones internacionales deben transformarse en un compromiso político real. La ayuda humanitaria tiene que llegar donde más se necesita, con presencia territorial, recursos sostenidos y políticas pensadas para las mujeres.

También es urgente que los países de destino abran las puertas de la inclusión laboral y educativa. Reconocer títulos, validar competencias, garantizar derechos: cada paso en ese sentido no solo mejora la vida de las migrantes, sino también la de sus familias en los países de origen. Y los controles fronterizos, en lugar de castigar la movilidad, deberían servir para desmantelar las redes criminales que trafican con ella. Fortalecer la presencia estatal en los municipios más empobrecidos –en Colombia, Panamá o México– no significa cerrar fronteras, sino abrir caminos seguros.

Porque detrás de cada cifra, de cada ruta y de cada frontera, hay una historia de resiliencia y resistencia. Mujeres que migran con lo que pueden, sosteniendo hogares enteros y desafiando un sistema que las empuja a la invisibilidad. Reconocerlas no es solo una cuestión de justicia: es la condición mínima para que ese éxodo deje de ser, por fin, un éxodo invisible.

Publicado originalmente en la revista  Nueva Sociedad, 29 de diciembre de 2025 y  reproducido en  MujeresVenezuela América ,Latina migrantes mujeres presas políticas violencia sexual

Delitos contra la familia en Veracruz: más de 13,600 denuncias en 11 meses

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Redacción

SemMéxico, Xalapa, Veracruz, 4 de enero, 2026.- Entre enero y noviembre de 2025, la Fiscalía General del Estado integró 13,633 carpetas  de investigación por delitos contra la familia.

Dicha cifra incluye 9,856 denuncias por violencia familiar y más de 10,000 por violencia de género en todas sus modalidades distintas a la violencia familiar.

De igual manera, en el periodo de referencia se reportaron ante la autoridad casi 1,000 casos de incumplimiento de obligaciones de asistencia familiar, indica el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Irán: quitarse el velo

 Yassamine Mather *. Sin permiso

SemMéxico/La Independent, Barcelona, Cataluña,4 de enero, 2026.- En Irán contemporáneo, se está haciendo un cambio social paulatino pero significativo, donde las mujeres juegan un papel importante. En las universidades, entornos deportivos y espacios públicos cotidianos, muchas mujeres siguen probando y empujando los límites establecidos por el estado teocrático. Sus acciones reflejan una dinámica compleja, en la que la aspiración intelectual, la determinación física y las formas de desobediencia civil se entrecruzan. Como en décadas anteriores, el conflicto muestra las profundas fracturas en la sociedad iraní y el estado.

Se podría argumentar que un factor importante para lograr ese cambio es la educación. En las universidades de todo Irán, las mujeres no sólo participan, sino que se están convirtiendo cada vez más en una fuerza importante. Hoy en día constituyen alrededor del 60% de todos los estudiantes universitarios, una cifra sorprendente que significa un importante cambio demográfico en la educación superior. Su ambición se extiende a las materias académicas más exigentes, y las mujeres en Irán representan un notable 70% de graduados en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (comparando la proporción es inferior a los 37% en Estados Unidos y casi el 40% en Reino Unido). La alfabetización en Irán es aproximadamente del 99% para mujeres jóvenes.

A medida que las mujeres adquieren educación y confianza, desarrollan formas de poder social que desafían a las estructuras existentes. Hoy en día, las mujeres iraníes trabajan en ingeniería, medicina y tecnología, pero siguen sujetas a reglas sociales restrictivas que limitan su autonomía. La tensión entre sus vidas profesionales modernas y las expectativas impuestas por el estado se ha convertido en un factor importante que está detrás de las formas actuales de resistencia.

Desafío

A principios de diciembre, casi 2.000 mujeres participaron en un maratón en la isla Kish, y muchas corrieron sin el hiyab obligatorio. Fue un acto público de desafío colectivo, y el estado, impotente para detener el maratón, reaccionó deteniendo a dos de los principales organizadores después de que el evento hubiera tenido lugar.

Mientras, el canto femenino en público está oficialmente prohibido, sin embargo, una cantante, Parastoo Ahmadi , transmitió en vivo un concierto, donde actuó sin un hiyab y con una banda exclusivamente masculina, rompiendo dos tabúes importantes simultáneamente. Fue arrestada y después liberada bajo fianza. La asociación nacional oficial de músicos la condenó públicamente, pero el vídeo de su actuación se ha vuelto viral.

Más allá de estos incidentes que ocupan los titulares, la resistencia cotidiana se ha vuelto normal, especialmente en ciudades como Teherán. Muchas mujeres, especialmente la “generación Z”, caminan por las calles, se sientan en cafés y viajan al metro sin pañuelos en la cabeza. Esta desobediencia civil en curso, que comenzó tras las protestas del 2022 tras la muerte de Mahsa Amini , ya ha obligado al estado a repensar cómo responde, con presión general y castigos específicos.

Enfrentado por un movimiento cultural descentralizado, el régimen iraní ha pasado de dirigirse a mujeres individuales a aplicar presión indirecta. Una nueva táctica clave es el castigo contra las empresas. A menudo, los cafés y restaurantes que sirven a mujeres sin pañuelo son aplastadas, cerradas y selladas por la “policía de la moralidad” y se enfrentan a multas de 3.000 dólares o más, una suma significativa, dada la tensa economía de Irán.

Asimismo, surgió una importante división política dentro del régimen. El presidente reformista Masoud Pezeshkian se ha negado abiertamente a aprobar un nuevo y duro proyecto de ley de «Castidad e hiyab, diciendo que «la gente tiene derecho a elegir». También ha advertido que la aplicación estricta desencadenaría una ira generalizada. Pero la línea dura en el poder judicial, liderada por el presidente del Tribunal Supremo Gholamhosein persigan, detengan y supriman lo que llaman “grupos organizados que promueven la inmoralidad y no llevan velo”. Este choque en la alta esfera política/estamentos políticos ha creado un patrón caótico y desigual de aplicación en todo el país.

La lucha actual de Irán por la ropa de vestir femenina es parte de una larga historia de reglas impuestas por el estado: durante la era Pahlavi a finales de la década de 1930, Reza Shah prohibió el velo en público como parte de su programa de modernización de arriba abajo. Muchas personas se indignaron profundamente por esa prohibición del velo. Por el contrario, tras llegar al poder en 1979, las fuerzas religiosas de la recién creada República Islámica se movieron para hacer cumplir la obligación del hiyab y, una vez que habían consolidado su autoridad, hicieron obligatorio para las mujeres cubrirse la cabeza. Las regulaciones oficiales establecen multas – y latigazos – para las mujeres acusadas de mostrar su cabello.

Sin embargo, en los últimos tres años, la situación legal se ha vuelto menos clara. Los sucesivos gobiernos han hecho la vista gorda cada vez más a las opciones de vestimenta de las mujeres. En el 2024, las instituciones de línea dura aprobaron una nueva ley de hiyab, imponiendo fuertes multas y posibles sentencias de prisión, pero el Consejo Supremo de Seguridad Nacional la suspendió porque temía que desencadenara nuevas protestas. Como resultado, Irán se encuentra ahora en un limbo legal: la antigua ley sigue vigente, pero su aplicación es inconsistente, porque los funcionarios están divididos y preocupados por una reacción pública.

Además de las presiones externas, Irán se enfrenta a una profunda y creciente contradicción interna. Por un lado, existen millones de mujeres educadas y decididas, que buscan libertades personales básicas. Al otro lado existe un estado dividido, que intenta defender un elemento central de su ideología, el hiyab obligatorio, mediante medidas indirectas y económicamente punitivas en lugar de una confrontación abierta.

Esta tensión está ocurriendo en medio de una incertidumbre más amplia, intensificada por la amenaza de conflicto y la posibilidad de ataques aéreos por parte de Israel o Estados Unidos. En este entorno, la disputa sobre el hiyab se ha convertido en una cuestión clave en la lucha más amplia sobre la dirección política de Irán, entre un estado que intenta mantener su visión de «pureza islámica» y una nueva generación que afirma las demandas de autonomía, dignidad y elección.

Derechos humanos

La carrera femenina y feminista de Kish tuvo lugar el 10 de diciembre, el Día de los Derechos Humanos de la ONU, que conmemora la adopción en 1948 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (UDHR). Cada año, ese día, una plétora de activistas iraníes por los derechos humanos, incluidas nuestras dos ganadoras del Premio Nobel de la Paz ( Shirin Ebadi , 2003; y Narges Mohammadi , en 2023), expresan su preocupación por los derechos humanos y presentan soluciones para el “cambio de régimen” en I.

Lo que ambas no reconocen es que sus llamamientos a la intervención extranjera, ya sea por parte de Estados Unidos, Israel o Naciones Unidas, no protegen al pueblo iraní de los abusos de los derechos humanos de la República Islámica. Sin embargo, estas apelaciones corren el riesgo de abrir la puerta a violaciones aún más graves, acompañadas de la humillación de la dominación extranjera o la devastación de un conflicto interno prolongado. Durante décadas, incluso antes de la era Trump, el discurso de derechos humanos de Occidente estuvo moldeado por un marco liberal-burgués que limitaba su alcance. Sin embargo, en los últimos años, especialmente desde el comienzo del genocidio en Gaza y la descarada promoción de políticas de extrema derecha por parte de Trump, la idea de que las potencias occidentales apoyan realmente los derechos humanos no puede creerse en serio.

La ganadora del Premio Nobel de la Paz de 2003, Shirin Ebadi, ha pedido abiertamente la intervención militar de Estados Unidos (como la laureada venezolana, que ha estado haciendo exactamente lo mismo). Su compañera ganadora del Nobel, Narges Mohammadi, pide una transición a una democracia laica mediante un referendo supervisado por la ONU. Sin embargo, este enfoque se basa en el propio sistema internacional que ha apoyado repetidamente golpes, sanciones y guerras, a menudo contra los propios movimientos democráticos.

Este sistema global no es defensor neutral de los derechos humanos. Sirve a los intereses de poderosos estados imperialistas, sobre todo Estados Unidos, que han impuesto sanciones devastadoras a Irán y han librado guerras en toda la región. Los llamamientos a este sistema de solidaridad pasan por alto su papel en la creación de inestabilidad y el apoyo a los gobiernos autoritarios.

Durante el pasado año, bajo la administración de Donald Trump , incluso la pretensión de defender los derechos humanos liberales ha desaparecido, ya que el presidente y su gabinete promueven abiertamente el nacionalismo de extrema derecha. En un discurso reciente, Trump describió a Europa como una “civilización en decadencia” y advirtió de un “borrado civilizador”, retórica extraída de narrativas nacionalistas blancas que retratan la migración (implícitamente de regiones no blancas) como una amenaza existencial. Trump, enmarca la migración, provocada por la guerra y la explotación del sur global, como un síntoma de la «debilidad» europea, se hace eco de los estereotipos racializados y reforzando el lenguaje utilizado para justificar la exclusión, la militarización de las fronteras y el nacionalismo xenófobo. Aunque no siempre es explícitamente racista, este lenguaje se basa claramente en temas racializados. En estas circunstancias, es difícil sostener cualquier ilusión sobre un orden mundial dominado por Estados Unidos.

El derecho internacional, por supuesto, siempre se ha aplicado de forma selectiva. El Consejo de Seguridad de la ONU está paralizado por las potencias con veto; los principales estados ignoran la Corte Internacional de Justicia; los ataques con drones y las operaciones encubiertas violan la soberanía con impunidad. Pedir soluciones lideradas por la ONU a menudo parece olvidar cómo funciona este sistema.

Muchos activistas de derechos humanos iraníes prominentes, y menos conocidos, han permanecido en silencio sobre el genocidio en Gaza. Algunos dependen de la financiación vinculada a las redes pro-sionistas republicanas o demócratas de Estados Unidos; otros temen poner en peligro el apoyo futuro. El ensayo de Mohammadi en Time no conecta la represión interna de Irán con el papel regional o con el genocidio en curso en Gaza. El conflicto entre Irán e Israel no es simétrico: se desarrolla en un contexto colonialista de asentamientos apoyado por las potencias occidentales. La República Islámica explota la causa palestina para la legitimidad interna, mientras que el discurso liberal a menudo trata a ambas cuestiones como no relacionadas. Una perspectiva antiimperialista debe situar este contexto en el centro.

Retórica

Mohammadi parece no estar dispuesto o es incapaz de reconocer cómo la República Islámica utiliza la retórica antisionista y antioccidenal para oscurecer su propia represión. El estado apoya a las milicias regionales, mientras suprime las izquierdas, los opositores laicos y los movimientos estudiantiles. Esto no es antiimperialismo, sino geopolítica reaccionaria.

Su llamada de ayuda a la «comunidad internacional» es el elemento más cargado políticamente de su ensayo en Time. En la práctica, esta frase generalmente se refiere a los gobiernos e instituciones occidentales que priorizan los intereses estratégicos (petróleo, seguridad e influencia regional) sobre la democracia o los derechos humanos. Estos mismos actores pasan por alto rutinariamente los abusos de sus aliados, mientras despliegan el lenguaje de los derechos humanos para justificar sanciones e intervenciones que perjudican a la gente común. Algunos a la izquierda iraní se han convertido en animadores de nuestros “activistas de derechos humanos”, olvidando que una posición genuinamente radical rechaza la falsa elección entre la República Islámica y el imperialismo occidental. Sin duda, debemos apoyar la lucha del pueblo iraní contra la represión y un sistema basado en el apartheid de género y la violencia estatal. Sin embargo, también debemos apoyar a los palestinos que resisten el genocidio ya todos los pueblos que se oponen a la dominación imperialista.

Esta solidaridad no puede depender de las apelaciones en el orden internacional existente. Debe estar arraigada en una lucha revolucionaria desde abajo, entendiendo que la liberación verdadera proviene del desmantelamiento de las estructuras globales del imperialismo, el capitalismo y la violencia estatal que sostienen la opresión, en Irán, Israel y Estados Unidos por igual.

El objetivo no es reformar un sistema mundial roto, sino trascenderlo.

Yassamine Mather es una socialista iraní exiliada en Reino Unido, profesora de la Universidad de Glasgow y Directora de la Campaña “Fuera las manos del Pueblo de Irán” (HOPI). Traducción:Enrique García

Irán: Detención de mujeres organizadoras de un maratón sin velo

El Poder Judicial arrestó a dos responsables del evento tras difundirse imágenes de corredoras sin hiyab. Se desató una fuerte respuesta de las autoridades en medio del creciente relajamiento social respecto a las normas de vestimenta.

Las autoridades iraníes detuvieron un  sábado de diciembre a las dos principales organizadoras del maratón realizado en la isla de Kish, después de que circularan imágenes de mujeres corriendo sin velo, algo que reavivó el debate sobre las estrictas normas de vestimenta impuestas en Irán desde la R. entre los arrestados hay un funcionario de la zona franca.

El maratón, que reunió a más de cinco mil participantes en esta zona turística del Golfo Pérsico, incluía varias categorías destinadas exclusivamente a mujeres. Fue en estas competencias donde numerosas corredoras aparecieron sin cubrirse la cabeza, en violación abierta de la normativa que obliga al uso del hiyab en público. Las imágenes difundidas en las redes sociales fueron el detonante para la reacción judicial. El fiscal de Kish, Ali Salemizadeh , aseguró que los organizadores desatendieron advertencias previas y «no respetaron las leyes y principios religiosos, sociales y profesionales» durante la realización del maratón. El funcionario afirmó que el episodio “dañó la moral pública” y anunció que se aplicarán medidas “firmes, disuasorias y sin indulgencia”, reforzando la postura oficial ante lo que consideran una vulneración de las normas islámicas.

La agencia Tasnim también criticó «la ausencia de supervisión» y el incumplimiento generalizado del código de vestimenta. Sin embargo, este tipo de situaciones se multiplica en las calles iraníes, donde la obligación del velo es cada vez menos respetada. Desde la llegada del presidente reformista Masud Pezeshkian , el Estado ha disminuido considerablemente los controles y sanciones contra las mujeres que no usen hiyab, lo que ha permitido una mayor presencia de cabellos descubiertos, faldas y prendas consideradas inadecuadas por la línea conservadora.

Este cambio cultural ha enfurecido a sectores del clero y dirigentes conservadores, que advierten que la relajación de las normas “fomenta la desnudez” y favorece la influencia occidental. Las tensiones entre la apertura social y las posturas más rígidas del establishment religioso siguen creciendo, y la detención de los organizadores del maratón de Kish se convierte en un nuevo episodio de una disputa que sigue marcando el pulso político y social en Irán.

La opinión| Por sobre todas las cosas

Drina Ergueta

SemMéxico. La Paz-Bolivia. 4 de enero,  2026.- Te odio. El odio parece que es la medida de cualquier posible valoración de personas, circunstancias, acontecimientos o hechos que se ven positivos o negativos según ese sentimiento muy afianzado en el alma. Todo depende de en qué lado se esté posicionado, quien esté al otro es destinatario y productor de esa animadversión profunda. Así acaba el año y se inicia el 2026.

Me explico un poco. Cuando, en Bolivia, Evo Morales inició su gobierno en 2006, y se prolongó tres gestiones hasta 2019, muchos de los miembros de la anterior administración salieron del país por temor a represalias; cuando entró Jeanine Áñez hubo muchas detenciones de personas vinculadas a la gestión anterior, Morales tuvo que exiliarse; en 2020, con Luis Arce Catacora se encarceló a la propia expresidenta y otra gente allegada a su gobierno; finalmente, ahora, está detenido Arce y personas cercanas… una rueda en que ya no se distingue la venganza de la justicia, ya que encontrar un justificativo legal es, al parecer, fácil.

Esta rueda lleva a pensar en el vecino Perú, donde todos sus presidentes de las últimas décadas fueron encarcelados (Alan García se suicidó para evitar la cárcel) siempre por corrupción o acusaciones similares. Lo que lleva a pensar en cuánto de eso será cierto, en si es un pretexto o en si antes no había corrupción, ya que no acababan presos, o si la judicialización de la política es la principal arma actual para enfrentar al contrincante político.

Es una especie de circo donde los partidarios de uno y otro bando aplauden, ciegos de regocijo, que los odiados vencidos sean devorados por las fieras. Ellos lo hicieron, nosotros también. Esto no puede ser la norma. No puede ser que ciertos valores sólo se afirmen en según qué circunstancias.

Otro ejemplo, el actual gobierno boliviano ha adoptado medidas económicas drásticas que tienen que ver con eliminar parcialmente la subvención a los hidrocarburos, reducir el estado y favorecer a sectores empresariales. Los efectos en la población con menores recursos son fuertes ya que se ha encarecido el costo de vida.

Frente a esto, la mirada crítica existe o no sólo en función de la posición política, es decir que alguien que rechaza al anterior gobierno puede aplaudir las medidas a pesar de ver muy afectada su economía doméstica. En algunos casos, el odio es mayor que su propia pobreza. Es verdad que la subvención era insostenible; sin embargo, la situación de la población más afectada no se tendría que ignorar. Pero se ignora, especialmente en medios de comunicación, a las marchas y movilizaciones sociales contra estas medidas porque se las relaciona, injustificadamente, con el anterior régimen. Odio mediático.

La Opinión| 2000-2025: cambio de época

Claudia Corichi García

SemMéxico, Cd. de México, 4 de enero, 2026.-  Acaba de terminar  el primer cuarto del Siglo XXI. Su frenético recorrido se caracterizó por ser incierto e imprevisible. Se superaron paradigmas y sepultaron viejas inercias. Si la guerra fría y la caída del muro de Berlín marcaron el final del Siglo XX, en esta época la única constante, como observó Heráclito, es el cambio. 

La revolución tecnológica y digital ha cimbrado nuestros estilos de vida y modificado radicalmente la forma de relacionarnos. A mediados de los noventa comenzamos a navegar en Internet y tres décadas después las redes sociales son determinantes en la opinión pública al grado de influir en el rumbo político de un país. 

El atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York redefinió la arquitectura de la política internacional estadounidense. Tras las invasiones de Afganistán e Irak, burlando los mandatos de la ONU, se siguen trasgrediendo las normas más elementales que rigen el derecho internacional como lo demuestran los recientes ataques a presuntas narcolanchas en el Caribe. 

Hoy la economía mundial está más conectada que nunca y el comercio más enlazado. Al iniciar el milenio se popularizó un término que nos insertaba al futuro: globalización. La economía de escala significa ahora producir bienes en distintos sitios para su venta posterior. Un automóvil puede llegar a tener componentes manufacturados en más de cincuenta países, por lo menos.

El modelo económico dominante ha sido incapaz de distribuir la riqueza social. Se profundizan las brechas y las desigualdades. Aumenta el malestar sobre el bienestar. El premio Nobel de economía Joseph Stiglitz sostiene que el mundo atraviesa una “emergencia de desigualdad” al explicar que entre 2000 y 2024, el 1 por ciento más rico del mundo amasó el 41 por ciento de toda la nueva riqueza, mientras que solo el 1 por ciento fue a parar al 50 por ciento más pobre.

En estos 25 años la degradación medioambiental se ha acelerado de forma alarmante. El último verano fue el más caluroso en el planeta desde que se tienen registros. El incremento de las temperaturas de los océanos ha propiciado, como el vuelo de la mariposa, efectos devastadores en todos los puntos cardinales.

Sequías o huracanes extremos son fenómenos que asociamos al cambio climático. Las pérdidas humanas y los daños materiales son incuantificables y ocurren, tanto en economías avanzadas como en el sur global. Pese a la evidencia, hay quienes asumen una postura negacionista. La última Cumbre del clima cerró el camino a eliminar combustibles fósiles. Así estamos.

La pandemia del Covid-19 mostró cuán frágil es la humanidad en todos los aspectos de la vida cotidiana. Un virus de origen desconocido mató a más de 7 millones de personas en todo el mundo y dejó una imagen insólita: ciudades vacías y pueblos fantasma debido al confinamiento social durante meses. La crisis sanitaria de proporciones bíblicas nos puso ante el espejo y exhibió nuestras vulnerabilidades.

Entretanto, la igualdad de género ha cobrado un impulso notable y asumido nuevos enfoques. Las generaciones milenial reivindican sus principios y los hacen suyos. Los vientos soplan favorablemente hacia la sociedad del cuidado. En contraste, los machismos adquieren comportamientos cada vez más agresivos y métodos violentos más sofisticados. 

Las guerras y la confrontación no cesan y las ideologías extremistas van al alza. El genocidio en Gaza y el conflicto bélico Rusia-Ucrania nos advierten que el futuro es desolador y deshumanizante.

@ClauCorichi

Las hordas, la ignorancia, la izquierda quiebra, la democracia y el caso chileno

Fabiola Llanos

SemMéxico/La Independen, Barcelona, Cataluña, 4 de enero, 2026.- Este 14 de diciembre Chile ha perdido contra el fascismo y quienes hoy se consideran el bloque político de los “perdedores”, tienen la convicción de que la gente se equivocó. Como si el resultado, producto de un 58% de quienes votaron el pasado domingo, no sea también una clara señal de que la izquierda y sus aliados se han equivocado y que hay que reflexionar y no culpabilizar al personal que escogió motivado por el odio y la ignorancia generada por el  savoir faire  de la ultraderecha y el fascismo moderno. Esta respuesta, más bien emocional, es muy cómoda. Inútil, sin embargo.

Y no. No existe ninguna equivocación. Si lo dejas, Chile es así: un país profundamente desigual, injusto y machista. Es el fruto deseado de una dictadura sangrienta y opresora como cualquier otra y de una transición continuista de la desmemoria oportunista, de las desigualdades y de la injusticia social: de la ley del más fuerte impuesta por el neoliberalismo. 

Se ha elegido a un Kast de genealogía nazi y de ultraderecha populista incapaz de dar gobernabilidad a este país, porque la derecha en Chile es un bloque fragmentado donde esta derecha radical de botes y odiadores a sueldo ha logrado desplazar a una derecha democrática. Esto supone el riesgo de gobiernos más autoritarios por víctimas que son -como siempre- las que no se ven: mujeres y niñas y sus derechos sexuales y reproductivos, pueblos originarios, personas con discapacidades, personas LGBT, el medio ambiente, personas migradas o en extrema pobreza, que hoy pueden sobrevivir precariamente gracias al estado.

Las mujeres lo íbamos denunciando desde que tenemos memoria. Individual y colectivamente. Evidenciamos en varias ocasiones las violencias estructurales, especialmente hacia las mujeres pobres, que sostienen a familias y país, aisladas y agotadas. Y a las mujeres nos da mucho miedo la idea de la amenaza del presidente electo y su «estado de emergencia». Esto significará militares y policía en lo público y en asuntos privados. Significa biblias en las que debería haber razonamiento crítico. Significa discursos de odio manifestándose abiertamente, sin vergüenza.

¿Quizás esperábamos que este Chile machista le diera la razón a las mujeres en la consecución de derechos fundamentales para todas las personas? ¿Acaso creía que la derecha y la ultraderecha manipuladora, amante y defensora de torturadores, tiranos, asesinos y ladrones iba a ceder por más tiempo el botín precioso del estado y de los recursos humanos y naturales de un país con cobre, litio, mar y naturaleza?

Fueron ellas, nosotros, las mujeres, quienes dijimos que la educación no llegaba para todas las personas, que una educación de calidad no puede ser un privilegio, que el trabajo precario es incompatible con estudiar y prepararse para tener nuevas y mejores oportunidades, con los cuidados, el ocio y el descanso. Con el acceso a los derechos en general.

¿Por qué el pobre vota ultraderecha?

En Chile el progresismo ataca al ignorante como si fuera un defecto individual y personal y no como la consecuencia de un sistema que acabó con las artes, la filosofía y la ética y con cada espíritu crítico que levantaba voces y puños. Un sistema que premia deshumanizar al otro, con el oligopolio de la (des) información a manos de la derecha conservadora, misógina y envenenada de fundamentalistas.

Es así como -efectivamente- al ignorante le resultó más cómodo el discurso de la derecha mafiosa, una derecha que dentro de su mensaje falaz pero convincente, no humilla a quien considera una «herramienta». Es una derecha que no exige a su votante ni cultura ni espíritu crítico, ni siquiera saber por qué programa de gobierno votará. Una derecha que no le recuerda al ignorante lo que no es porque a la derecha le interesa su inferioridad moral, manipulable y con total ausencia de conciencia de clase. 

Sin herramientas, sin leer un libro, el ignorante ha votado guiado por las mentiras de medios, de botes en las redes sociales y de personajes bufonescos que hoy son cargos electos, comprando la idea de identidad, de pertenencia a algo que creen les pertenece, de sentirse al fin con una opinión respetada por quienes consideran “superiores”. De esta forma, el voto del ignorante cambia el curso y el avance de los derechos que beneficiaban a todos, incluidos ellos. Porque el ignorante le creerá más a quien no le exige leer un libro que a quien le trata como el ignorante que es. A nadie le gusta que le digan “imbécil, estás votando contra tus propios intereses, de clase y de pueblo.”

La alternativa no es combatir la ignorancia con soberbia, porque la derecha sabe capitalizar la invisibilidad del ignorante, fruto de un sistema patriarcal neoliberal que mantuvieron a todos los que gobernaron desde la salida del tirano. La derecha ganó con fábulas, manipulación y miedo porque la izquierda dilapidó su oportunidad o, coma. mínimo, no comunicó sus avances de forma eficaz.

Mentiras ganadoras. La no rebelión y el odio y el miedo para la manipulación

Para manipular a la gente, se necesitan dos cosas. Primero, asustas y después desmoralizas. Un pueblo educado, saludable y confiado es más difícil gobernar. Muchos populistas, sobre todo de extrema derecha, lo saben, porque es casi imposible tener a un pueblo educado y seguro bajo control. Como, por ejemplo, si eres consciente de verdades incontestables como que el 1% de la población en el mundo es propietario del 80% de toda la riqueza y recursos naturales, mientras que una gran parte de ese 99% restante son pobres, sobre todo mujeres y su descendencia, pobre también, que hace falta una redistribución urgente de la riqueza, un decrecimiento de la riqueza, un decrecimiento.

En lugar de aspirar a sociedades con personas curiosas y humildes, la masa se radicaliza. ¿Por qué? Porque sin ese tipo de pensamiento individualista y neoliberal, la autopercepción que las personas tienen sobre sí mismas está muy por encima de lo que realmente se es. Con ese sentimiento equívoco de superioridad pierdes el deseo de aprender y compartir, porque crees que sabes más que el resto, que te mereces más que el resto y la curiosidad la sustituyes por un sesgo de confirmación. Accedes a información que sólo confirma lo que piensas y te relacionas con gente que tiene tus mismas aspiraciones sociales e identitarias. Los grises desaparecen y no ser de pie es ser “comunista” “devorador de niños”. Traidores y traicioneras de la patria.

Consumes así paquetes de axiomas elaborados por los que -casualmente- son los dueños del discurso y el origen del miedo, que deciden los contenidos de los medios de comunicación. Te ceden amorosamente y por tu bienestar una serie de etiquetas con las que puedes nombrar, delimitar tus fronteras mentales con el miedo y el odio como centinelas, atribuyendo a los colectivos usualmente desfavorecidos o víctimas de violencias diversas características negativas y deshumanizantes: “los migrantes son”, “los migrantes son”. Incluso «las mujeres son». Estos son discursos que se necesitan profundo porque apelan a emociones, a lo que no es racional. Interpelan a sentimientos e ideales como “nación”, “mis”. Es el «nosotros» hacia el «vosotros», una alteridad donde la ignorancia y la manipulación que los sistemas de poder y opresión utilizan sistemáticamente, y que hacen que los individuos pierdan su individualidad y pertenezcan a un grupo oscuro que lo desmoviliza y lobotomiza.

Parece increíble que la gente lo tolere, pero se entiende perfectamente cuando nos vamos a la raíz de esta tolerancia: la pobreza memética, heredada de factores sociales históricos y de injusticias, fuera de toda meritocracia, nueva herramienta de opresión y de autoculpa sobre una población desmoralizada sobre una población desmoralizada la suerte les acompañe y que quien está arriba pulse su lealtad ciega.

¿Y qué hacen el centro y la izquierda? Tolerar. Ya lo decía Dostoyevski «La tolerancia llegará a tal nivel que a las personas inteligentes se les impedirá pensar para no ofender a los idiotas». ¿Hemos llegado a ese momento de la historia? Algunos dicen que la humanidad se divide entre buena y mala gente. Pero si es así, hay matices que son indispensables: Puede haber mala gente que sólo busca su propio beneficio y que son lo suficientemente inteligentes para trasladar la culpa de la misma pobreza al pobre: ​​eres pobre porque quieres, porque te lo mereces o porque no te esfuerzas lo suficiente, porque te falta ambición, etc. 

El reverso de la medalla es que también existen quienes son buena gente, capaces de empatizar con otras personas, capaces de sufrir y alegrarse por alguien que no es él o ella misma, pero que hace cosas en contra de su propio beneficio para evitar cualquier tipo de cambio, conflicto o que se generen situaciones que esta persona considere “peligrosas”, como cada lucha en la calle, cada móvil. Éste es el sistema neoliberal. Aquí no campa quien pueda. Ésta es la primera mentira: sólo se salvará quien tenga los medios para hacerlo. Al pobre se le hace creer que los ricos son ricos porque se lo merecen o por su propio esfuerzo. 

Y esto no es así ni de lejos. El 90% de las grandes fortunas son heredadas. De igual modo, las grandes pobrezas. Quien nace en determinadas familias, con el pedigrí económico, social y cultural de las clases dominantes, siempre tendrá todas las posibilidades de avanzar, de equivocarse, de fracasar sin que esto le cueste el techo que cubre su jefe, el capital social y económico con el que volver a empezar o incluso el perdón de las iglesias, por delinque.

En cambio, quienes salen de familias que se han esforzado toda la vida por tener lo poco que pueden llegar a tener, y que pueden perderlo todo en un chasquido del mercado porque en realidad nunca han tenido nada, creen sinceramente que son clase media: una clase media que lucha por no caer en la pobreza y llegar justo donde están los ricos, para gozar del derecho a consumir, a adquirir social. Nunca te dirán que a rico nunca llegarás (al menos no sin delinquir) y que debes luchar por no ser lo que sí puedes llegar a ser: pobre y de clase baja.

La mayoría de la población subsistimos y sobrevivimos. Y el sistema sigue funcionando y es estable (macroeconómicamente) a pesar de nuestro agotamiento general. ¿Por qué no nos rebelamos? ¿Qué nos ata, si no vemos las cadenas?

Ni es el final, ni tampoco es feliz

Mientras más se observa el comportamiento político de las masas, la sensación de que los ricos son los únicos con conciencia de clase se incrementa.

América Latina, comprando el discurso neoliberal xenófobo, aporofóbico y neoliberal de Estados Unidos, está eligiendo a lindos del capital y del neoliberalismo, la algarabía de las derechas miserables que, cuando ya tienen el voto y el estado a disposición, lanzan a la asfixiada clase media a la pobreza. Una clase media que más temprano que tarde se unirá a los pobres enarbolando banderas de unidad, de conciencia de clase, de justicia social, de derechos. Surgirán entonces gobiernos que antes podrían haber sido de izquierda, pero que no llegan al poder con verdaderos programas de izquierda. A entonces pactan. Vienen el alma al demonio ya la vez te vienen la idea de que lucharán para que todas las personas puedan ser ricas, si se esfuerzan. La meritocracia como cortina de humo. ¿Cuántos gobiernos progresistas llegarán con cargas populistas de masas porque la izquierda, la de verdad, no hace los deberes, porque no hace de izquierda?

Todo este sistema pendular de la historia sería menos nefasto si las clases medias y pobres reconocieran lo que realmente somos: elementos manipulables siempre más próximos a ser pobres que a pertenecer a las élites que gobiernan exclusivamente por su propio beneficio, unas clases altas que si necesitan empobrecer a la clase media, lo harán, sin escrúpulos. Y sobre todo, que la clase media no quiere ser clase media. Quiere ser algo que no será nunca y -a la vez- teme ser algo que no es, pero que puede llegar a ser, fácilmente: clase baja.

En definitiva, el triunfo del hijo de migrantes nazis no es una anomalía: es un proceso donde lo que sorprende no es que la centroizquierda pierda pese a trabajar por los derechos de todos, sino que la gente continua votando por miedo, por ignorancia y por costumbre. Una costumbre terca de necesitar sentir la manipulación y la presión del yugo del dueño junto a la esperanza y quimera que algún día tú serás tú el dueño del yugo y de la bota que oprime.

Pese a todo lo anterior, debemos ser conscientes de que las derrotas electorales nunca han anulado la lucha por los derechos. Gobierne quien gobierne, los proyectos políticos de los pueblos no pueden asentarse en cargos políticos ni elecciones, sino en la organización, en la educación y en una presencia en la política con agendas reales y contundentes y no sólo aparecer cada cuatro años. 

Si no, pregúntele a las mujeres. Pregúntele a las feministas.