Sara Lovera
SemMéxico, Cd. de México, 15 de junio, 2026.- Este martes se cumplen dos meses desde que quedó acéfala la Secretaría de las Mujeres. Finalmente, hoy, en la conferencia mañanera, se anunció que la arquitecta Laura Itzel Castillo Juárez, todavía presidenta del Senado, se hará cargo de la dependencia cuando termine algunos asuntos pendientes. No hay fecha.
Esta omisión no fue un asunto administrativo. No tener titular tiene implicaciones directas en la continuidad de políticas públicas, programas de atención, prevención de violencias y garantía de derechos para mujeres y niñas.
Hoy todo estará en la cancha de Laura Itzel, quien coincide en todo con la presidenta de la República; una mujer sin antecedentes priistas, capaz de enfrentar la indiferencia y hasta la violencia que ha significado la ausencia de una política de género.
Laura Itzel hará cambios o no. Quién sabrá. Pero ahí está el compromiso de Citlali Hernández Mora para abrir y mantener un diálogo con todas las feministas, porque en los últimos años el gobierno federal ha mantenido una interlocución segmentada con el movimiento, centrada en ciertos grupos y dejando fuera a otras redes, organizaciones y representantes con amplia trayectoria.
Mujeres autodenominadas “Feministas Dialogantes”, el 13 de abril, tres días antes de la renuncia de Citlali, le entregaron 150 propuestas para fortalecer las políticas para la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres. Hay muchas propuestas hechas, pero sin escucha, como las del Frente Feminista Nacional y las de Mujeres Políticas de 2023, enviadas a la candidata presidencial.
El 5 de noviembre de 2025, Castillo Juárez, en el pódcast de La Lovera, explicó que su convicción de diálogo democrático y plural es fundamental para dar voz a las minorías; entonces se refirió a la Reforma Política.
Da esperanza su formación y su experiencia feminista, que exigen transformar la vida de las mujeres sin ser utilizadas por la política partidaria. Podría ampliar espacios para las feministas organizadas, las madres buscadoras y las madres de víctimas de feminicidio. Ojalá su desempeño nos lo confirme.
Desde el Senado impulsó un Congreso Feminista en el marco del 110 aniversario del primer Congreso de 1916 en Yucatán, realizado este enero. Ahí invitó a participar a mujeres fuera de la política oficial. Aunque no logró, desde el Senado, rescatar la constitucionalidad ni el Sistema Nacional de Cuidados, sí abrió la tribuna a senadoras feministas de antaño. En el Congreso de enero de 2026 estuvieron la exgobernadora de Zacatecas, Amalia García Medina, y la excandidata presidencial Patricia Mercado Castro, ambas de Movimiento Ciudadano; también participó la doctora Patricia Olamendi, férrea crítica del régimen.
La nueva titular deberá reactivar las tareas de CONAVIM, desdibujada pero urgente, ya que durante la última década la violencia contra las mujeres creció 68 por ciento, según un análisis de México Evalúa.
Urge terminar con la negativa al diálogo y restituir la libertad de protesta a las madres, cercadas por miles de policías el 11 de junio cuando intentaron llegar al Estadio Azteca.
En el “tiempo de mujeres” valen las demandas y acciones de buscadoras y madres de víctimas de feminicidio, quienes sintetizan la agenda de reivindicaciones feministas de hace 50 años: no a la violencia y libertades para las mujeres; no a la impunidad. Y, parafraseando a la 4T, antes sí había diálogo plural.
La parálisis de la visión integral para la igualdad, ahora constitucional, desde luego no terminará en 24 horas, ni desaparecerá la sensación fundada de que, en esta administración, la demanda feminista no importa porque la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, está muy ocupada en atender y afrontar los grandes problemas de México. Con voluntad política y principios, Laura Itzel podría poner fin a ese gran muro de indiferencia. Veremos.
Periodista. Editora de Género en la OEM y directora del Servicio de Noticias de la Mujer de América Latina y el Caribe, Semlac.



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