Sonia del Valle /La Mala Educación
SemMéxico, Cd. de México, 1º. de mayo, 2026.- Para reportear tener un archivo personal es clave. Así que me pareció fantástico el método de un colega en el periódico. Su mamá recortaba sus notas y pegaba en una especie de álbum, así podía consultarlas y hasta hacer un reportaje muy sólido con la historia que las notas habían contado. Por tanto, comencé a recopilar mis notas.
Por supuesto que no las clasifiqué y mucho menos las ordené en carpetas temáticas. Nada. Solo las fui poniendo en una caja. Me sirvieron entonces, sin duda, y sirven ahora, no por nostalgia, sino por urgencia y por eso, esta semana las desempolvé.
Recuerden que me encontré frente al desconocimiento profundo de la fuente educativa; actores preponderantes que por años (casi 100) habían organizado el sistema educativo, solitos; una dependencia atomizada por la ciudad; investigadores poco dispuestos a discutir los resultados de sus investigaciones públicamente y la sociedad civil organizada, brillaba por su ausencia.
La estrategia fue “de la periferia al centro”.
No era novata. Tenía buena escuela y había aprendido reportear temas como las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez; los acuerdos de la Cuarta Conferencia Mundial de las Mujeres; Pekín +5. También junto con el equipo de CIMAC daba talleres para periodistas y a las organizaciones civiles de mujeres que se llamaban “Como estar en los medios sin perderse”. Fui jefa de prensa del Foro Mundial de Financiación para el Desarrollo, realicé campañas junto con las OSC de mujeres para detener los asesinatos en Ciudad Juárez y hasta redacté un informe. En fin. Sabía cómo armar la estrategia.
Como dije, en el periódico nadie me decía qué hacer, a lo más en la orden de trabajo tenía que ir a cubrir un evento pedorro, de esos que publican en la página 36. Las investigaciones las hice solita. Buscando documentos y contrastándolos con la ley.
En una de mis primeras investigaciones revisé todas las quejas y recomendaciones en las comisiones de derechos humanos de los estados y la nacional en contra de la secretarias de Educación. Lo que encontré fue sorprendente. El reportaje se llamó “Enseñan maestros a golpes” y comenzaba así “La letra con sangre entra sigue siendo la máxima de muchos maestros”.
Una vez que leí todos los documentos, los descargué, clasifiqué, comencé a contar. En una década solo la SEP había recibido más de 2 mil quejas por violaciones a los derechos humanos de los estudiantes de educación básica, 90 por ciento en escuelas públicas. Una al día por cada ciclo escolar. Era la dependencia con más quejas después de Salud y Seguridad Pública.
La investigación era la primera parte de la estrategia, la segunda era la negociación al interior del periódico. Convencer a los jefes que la nota era de portada. La mayoría de mis notas pasaron por este proceso de negociación, a veces intenso, otras menos, pero siempre debía “venderlas”, si no, no pasaban. Ese creo que fue uno de mis mejores talentos “la venta de notas”.



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